El turismo y la accesibilidad

Ayer asistimos a un interesantísimo encuentro organizado por Travindy e Ideas for Change y en el que participaron como ponentes: Raquel Huete (Profesora e Investigadora de la Universidad de Alicante), Eduardo Arilla (Alcalde de Borja), Izaskun Benito (Directora de Equalitas Vitae) y Francisco Rodríguez (Consultor de Innovación en Ideas for Change).

En el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, se estuvo tratando la importancia del papel del turismo en la accesibilidad. Cómo la accesibilidad constituye uno de los pilares de los destinos inteligentes, qué obstáculos se encuentran y qué retos hay por delante para que el turismo sea, de verdad, una actividad para todos y todas.

La accesibilidad, como concepto multidisciplinar, está recogida en los ODS 4, 8, 10 y 11.

La accesibilidad como pilar de los destinos turísticos inteligentes

La cantidad de personas usuarias de servicios accesibles es cada vez mayor y se ha avanzado en la sensibilización. Hay más demanda y más conciencia, pero siguen faltando los medios y la inversión.

Cada vez hay más iniciativas y cambios en los destinos. Podrían haber aparecido mucho antes, pero como reza el dicho «nunca es tarde si la dicha es buena». Los avances existen pero son lentos y se requiere pisar un poco más el acelerador.

Como bien se ha incidido en el encuentro «hay que creérselo y, sobre todo, no vender humo».

Es importante recordar que la accesibilidad no solo se refiere la movilidad física y motora, también se deben tener en cuenta las necesidades especiales visuales, auditivas o intelectuales. Tener una visión global de todas las necesidades hará que las soluciones en las que se invierta abarquen a todas las personas posibles.

Principales obstáculos en la cadena de valor en cuanto a accesibilidad

Los hándicaps que se han mencionado son los siguientes:

  • Administración y Patrimonio: Muchos edificios históricos, objeto de visitas turísticas, no pueden adaptarse correctamente a las personas con movilidad reducida. Se ha destacado la lentitud en los estudios y la concesión de permisos para rampas y adaptabilidad de los espacios.
  • Conexión entre los recursos turísticos: Hay fallos de comunicación y conexión desde que el usuario hace la reserva hasta que vuelve a su lugar de origen. Se reclama información más clara que de confianza y seguridad al visitante.
  • Algunos establecimientos aún no comprenden la ventaja competitiva que les proporciona ser más accesibles y cumplen con las mínimas exigencias, en muchas ocasiones, insuficientes.
  • Falta de concienciación sobre la amplitud de la accesibilidad: Como hemos recogido antes, muchas veces pensamos que solo existen necesidades en cuanto a movilidad física y motora, cuando también debemos tener en cuenta las sensoriales e intelectuales.
  • El transporte público sigue estando un paso por detrás en cuestión de accesibilidad: cualquier turista tiene el derecho de moverse hacia el lugar de destino, pero también dentro de ese destino, con comodidad y adaptado a sus condiciones.
  • Falta de formación en el personal: Los empleados que atienden a los turistas (recepción de un hotel, guía de un museo, etc.) no suelen tener una formación específica sobre cómo atender a personas con necesidades especiales. Desde las empresas deberían ofrecerse cursos de formación específicos en este sentido.
  • Accesibilidad web: No solo el destino y todo recurso que en él participa debe ser accesible, también lo deben ser las distintas herramientas de información y consulta. Las páginas web de reservas, las de turismo oficiales de los destinos, etc. deben ofrecer la información accesible para todos y para todas.

Retos a los que se enfrenta el destino turístico

  • Más información accesible. Está bien que se invierta en tecnología para la accesibilidad, pero casi más importante es hacer que el contenido sea accesible (QR de lectura fácil, PDF compatibles con lectores de pantalla…)
  • Los miembros que conforman la cadena de valor del turismo deben ir en consonancia. De nada sirve que las empresas promuevan iniciativas y que el poder ejecutivo no se alinee con ellas.
  • Recogiendo una frase muy ilustrativa de Raquel Huete, «un buen lugar para visitar tiene que ser un buen lugar para vivir», se remarca que un destino turístico que sea, de verdad, inteligente para el turista también lo es para las personas que viven él.
  • La transversalidad del turismo es innegable y tiene una llave importante para conseguir grandes avances en la accesibilidad universal.

Aún hay reticencias en ofrecer datos públicos sobre accesibilidad, imaginamos que por miedo a «no quedar bien». Pero, si hay destinos que disponen de recursos accesibles, ¿por qué no se publicitan más?

Dos buenos ejemplos en este sentido son Turismo de Cantabria y Turismo Castilla-La Mancha.

Más normalización, empatía y sensibilización, y sobre todo, hacer partícipes a las personas con necesidades especiales de accesibilidad en los proyectos que se vayan a hacer para ellas. ¿Qué mejor que ellos y ellas para probar si las soluciones funcionan?

En cuanto a formación se refiere, si bien aún queda por hacer en educación reglada, podéis encontrar cursos y recursos muy interesantes y específicos en la materia, en las siguientes propuestas:

Agradecemos a los organizadores y ponentes por este encuentro tan necesario y útil y os animamos a formaros e informaros sobre accesibilidad, cualquiera que sea vuestra especialidad, sector o campo.

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Irene Vincent Simonet
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