Plan de dinamización turística Camp de Morvedre

Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de participar en un viaje de familiarización en la Comarca de Camp de Morvedre, como parte del Plan de Dinamización y Gobernanza Turística de esta comarca, puesto en marcha por el Patronato Provincial del Turismo de Valencia, la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Sagunto. La iniciativa se llevó a cabo con la intención de dinamizar el turismo a través de los recursos naturales, culturales y gastronómicos que alberga toda esta zona, siempre bajo el paraguas de la sostenibilidad y del turismo responsable.

Descrubriendo el Camp de Morvedre

La Comarca está conformada por 16 municipios: Albalat dels Tarongers, Alfara de la Baronia, Algar de Palància, Algímia d´Alfara,, Canet d´en Berenguer, Estivella, Segart, Quartell,Petrés, Faura, Gilet, Quart de les Valls, Sagunto, Benavites, Benifairó de les Valls, Torres Torres, de los cuales visitamos los últimos siete.

Empezamos con la visita al Centro de Educación Ambiental de la Comunitat Valenciana (CEACV), ubicado en el interior de la Alquería dels Frares que data del del s. XVII. Entre los objetivos del Centro destacan la divulgación de información ambiental y la educación en los valores de la sostenibilidad, la solidaridad, la responsabilidad, la equidad y la justicia social.

CEACV. Fuente: https://agroambient.gva.es/es/web/ceacv

Cerca del CEACV encontramos el Grau Vell o puerto antiguo de Sagunto. Ahí, de la mano de nuestro guía, recorrimos el Fortín del Grau Vell del s. XV, un complejo defensivo donde destaca la torre, construida con el fin de dotar de seguridad a la zona costera de la zona. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2003. 

Continuamos nuestro recorrido junto a Virgilio Beltrán, un ornitólogo, biólogo y educador ambiental de larga y reconocida trayectoria, amante de la naturaleza y en especial de las aves. Con él conocimos la Marjal dels Moros: un humedal designado como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) e incluido en la Red Natura 2000. Este humedal es de gran importancia para la preservación y reproducción de especies amenazadas o en peligro de extinción, para la conservación de la avifauna local y de las aves migratorias.

Al día siguiente, iniciamos nuestro recorrido por la comarca a bordo de una bici eléctrica. Nuestro punto de partida fue la Font de Quart, un manantial de agua dulce que ha sido reconvertido en área recreativa y donde convergen locales y foráneos para disfrutar de un entorno tranquilo y de gran belleza.

Desde ahí, nos dirigimos a Benavites, donde nos dejamos cautivar por su Torre de la Señoría también conocida como Casa del Marqués de Bélgica. Se trata de una torre medieval con gran influencia italiana. Ha sido restaurada recientemente y está ansiosa por poder mostrarse a sus visitantes. Sus habitantes se muestran muy orgullosos de ella, tanto así, que de forma espontánea se unen a la visita guiada para poder contar sus propias anécdotas relacionadas con esta torre. 

De la mano del Alcalde de Benifairó de les Valls conocimos la Casa de Sánchez Coello, pintor de cámara de Felipe II. Su relevancia y su arte fueron inmensos, pero su figura se vio un tanto eclipsada por la presencia de Velázquez quien coincidió con él en el mismo periodo histórico. 

También en Benifairó, y también en bici, subimos hasta la Ermita de la Mare de Déu del Bon Succés. Un lugar desde donde tendrás unas vistas privilegiadas de gran parte de los cinco pueblos de la Vall de Segò. Hasta aquí puedes subir en bici o en coche, o puedes ascender los 189 escalones que te conducirán a ella. 

Muy cerquita de Benifairó, se encuentra Faura y su Casa Comtal, una pequeña fortaleza que defendía la antigua alquería islámica y que más adelante se convirtió en casa residencial que a día de hoy continúa habitada por los descendientes de los dueños originales. 

Seguimos hasta la población de Torres Torres. Ahí aprendimos la diferencia entre los arroces y La Paella. Aprendimos que la mejor paella es la que hace básicamente cada uno en su casa, que pareciera muy diferente a la del resto. Que para que sea una buena paella, se tiene que hacer con agua del Levante y que lo que más mola es hacer un “convoy” de amigos o familia alrededor de los fogones un domingo, mientras se va preparando el manjar valenciano. 

Conocimos también a su alcaldesa Amparo Bolós quien resultó ser nuestra cicerone en el pueblo y la encargada de enseñarnos los Baños Árabes. Su espectacular belleza les ha valido para ser declarados Monumento Nacional y más recientemente, Bien de Interés Cultural. Son uno de los pocos ejemplos que se pueden observar tanto en la Comunidad Valenciana como a nivel nacional, ya que la mayoría se encuentran en Andalucía. Recientemente han sido restaurados por lo que vale muchísimo la pena visitarlos. 

Para cerrar la tarde con broche de oro subimos hasta el Mirador del Garbí desde el cual pudimos disfrutar de estas maravillosas vistas. 

La noche la pasamos en un sitio tan peculiar como interesante, el Monasterio del Santo Espíritu del Monte en Gilet, ubicado en plena Sierra Calderona. Ahí nos recibieron el Fray Fernando Hueso, custodio del Monasterio y guardia de la orden franciscana, y Amparo, mano derecha de Fernando y del resto de frailes que habitan allí. 

La experiencia fue sorprendente en todos los sentidos. Lejos de toparnos con personas silenciosas y parsimoniosas, dimos con un grupo de frailes increíblemente dicharacheros, ocurrentes y divertidos. No solo tuvimos la suerte de cenar y pasar la noche en el Monasterio sino que Fray Fernando nos otorgó el privilegio de mostrarnos la biblioteca. Un espacio donde se guardan auténticos tesoros que se remontan, incluso, hasta el s. XV. ¡Un auténtico lujazo!

Y, claro, hablando de este Monasterio, no podemos dejar atrás al influencer de los franciscanos, Fray Ángel, quien cuenta a día de hoy con la nada deleznable cifra de  159.000 seguidores en su canal de cocina en YouTube .

Los ingresos percibidos por los servicios de hospedería y del canal de YouTube les ayudan a mantener los costes del mantenimiento del Monasterio y para sus limitados gastos personales. 

Finalmente, la capital de Camp de Morvedre, Sagunto, fue la encargada de darnos la despedida en este viaje tan especial. La Domus dels Peixos y el Museo Vía del Pórtico nos mostraron su esplendoroso pasado romano. En el primero destaca una villa romana que responde al modelo de casa de atrio pompeyana y que todavía conserva pinturas murales originales. Y en el museo, la joya de la corona es una espectacular calzada romana de 60 metros lineales, única en su estilo, conservada en un entorno urbano, en la Comunidad Valenciana

Y, por supuesto, hablando de Sagunto no podemos olvidarnos de mencionar su Castillo, el Museo Arqueológico y el Teatro Romano, indispensables para entender la historia de la ciudad. 

El mayor tesoro

De Camp de Morvedre nos ha gustado todo: sus paisajes, su gastronomía, su historia, pero lo que más, sin duda, ha sido su gente. Sus habitantes, alcaldes, regidores, guías, gente de a pie que se para, para asegurarse de que el guía nos esté contando todo sobre su ciudad, el abuelo que sale de su casa para contarnos que el mortero gigante que está en la Torre de la Señoría en Benavites perteneció a su abuela… Ellos son los verdaderos protagonistas, los que le dan el alma a estos pueblos y quienes quieren darlos a conocer porque saben el valor de sus recursos y quieren que la gente vaya a verlos y los valoren también. 

Muchos de los edificios históricos presentes están recién restaurados y puestos a punto para que los visiten, cuentan con guías muy profesionales y con todo lo que se necesita para recibir a los turistas. Sin embargo, algunos de estos edificios están cerrados porque no hay casi visitantes. Para abrirlos, se debe llamar al Ayuntamiento o a algún teléfono determinado para que se haga la visita de forma puntual.

El turismo como catalizador del desarrollo socieconómico

De nosotros, como visitantes, depende que el turismo sirva efectivamente como catalizador socioeconómico de los pueblos y que nuestra demanda pueda activarlos de forma permanente.

Así que ya sabes, la próxima vez que vayas a la Comunidad Valenciana, recuerda que es mucho más que playa, y que hay mucho que ver, que contar y que disfrutar a lo largo y ancho de su territorio. Y, por supuesto, recuerda visitar el Camp de Morvedre. 

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