Un año doblemente difícil para Australia

Actualmente, todos los países están luchando contra el COVID-19 pero, aunque es devastador para todos, algunos países llevan más cargas a su espalda, haciendo del virus una suma más a sus problemas. Este es el caso de Australia: en el año 2019 el país experimentó una de las peores temporadas de incendios registradas y ahora se enfrenta a la crisis mundial del COVID-19.

Los incendios del verano de 2019 destrozaron regiones enteras del país. El fuego arrasó muchos paisajes y lugares muy apreciados por los turistas, como la Isla de Kangaroo al sur de Adelaida o las Blue Mountains en las cercanías de Sydney. Esto provocó que los turistas cancelaran sus viajes, ya fuera por temor a los incendios, debido a la calidad del aire o por seguridad. Por tanto, se puede decir que Australia tendrá que afrontar dobles consecuencias: las generadas por los incendios y las del virus. Las empresas turísticas se están viendo afectadas ante la caída de su mayor mercado turístico, China.

Las propias autoridades de Turismo de Australia anunciaron que el turismo cayó un 20% desde septiembre del año pasado y que el país perdió más de US$ 3 mil millones durante la temporada de verano. Como respuesta, el primer ministro, Scott Morrison, aumentó los fondos para atenuar la situación y anunció la disposición de US$ 1.400 millones para la extinción de los incendios y pagos a voluntarios, aunque aún quedaría mucho para solventar las pérdidas en turismo. Del mismo modo, Tourism Research Australia (TRA), como organismo administrador de las Subvenciones de Recuperación de Incendios de Turismo Regional, también formó parte del proceso de recuperación turística con AUS$76 millones del Gobierno de Australia. Igualmente, el Instituto Australiano para la Resiliencia ante Desastres (AIDR por sus siglas en inglés) sigue desarrollando planes de resiliencia y continúa poniendo a disposición del público sus conocimientos en la materia para apoyar la entereza de Australia ante los desastres.

Asimismo, Tourism Research Australia (TRA), principal organismo de investigación y economía del turismo del gobierno australiano ubicada en Austrade, se encarga de atraer inversores y de proporcionar análisis turísticos necesarios para el desarrollo de la política turística del gobierno, incluida la inmigración, el transporte, el empleo y el entorno empresarial. Este organismo, junto con Tourism Australia, quien trabaja con la industria turística y los gobiernos de todo el país, tendrán la misión de maximizar la contribución del turismo a la economía australiana. Ambos organismos están ya desarrollando la próxima estrategia nacional de turismo a largo plazo con el nombre temporal de Estrategia Turismo 2030.

También cabe mencionar la sexta conferencia anual de Destination Australia, celebrada el 12 de marzo de 2020 en Adelaide Oval, que reunió a profesionales de la industria del turismo para abordar esta situación a través de planes de resiliencia y recuperación, como el Ministro de Turismo de Australia, Simon Birmingham, que habló sobre cómo el gobierno australiano está apoyando la recuperación y qué medidas quiere implementar para seguir un plan resiliente que aborde a la industria turística en el futuro.

Por otro lado, los operadores turísticos de Australia pierden millones de dólares a causa del COVID-19 debido, sobre todo, a la caída del mercado turístico chino. La industria ya se tambaleaba por la crisis de los incendios forestales cuando el brote del virus complicó más la situación en la época del año en la que los turistas chinos viajan a Australia e incrementan la economía regional alrededor de unos $25 millones al mes a causa del Año Nuevo Lunar Chino. La especialización de gran parte del sector turístico de Australia en su fuente de turismo más potente, China, y Asia en general, representa una dependencia significativa de este mercado, señalando que los lugares más visitados por los viajeros chinos y, a su vez, más afectados por el virus son Nueva Gales del Sur, Victoria y Queensland.

En definitiva, el proceso de recuperación será un gran desafío para los australianos y su sector turístico. Las consecuencias pueden durar años y Australia tiene que estar preparada para ello. Su economía es significativamente dependiente del turismo, siendo éste un potencial clave para el país.

No cabe duda de que el gobierno australiano tomará las medidas necesarias para amortiguar el impacto económico porque, ahora más que nunca, debido a su localización en el mundo lejos de todos, Australia necesitará potenciar sus canales de distribución de productos turísticos a través de los canales gubernamentales como Australia.com. Además, hay que tener en cuenta que la marca “Australia” es poderosa, lo que supone una ventaja siempre y cuando se mantenga así a pesar de las diferentes crisis.

Es hora de que el gobierno, la industria turística, las empresas, los empleados y los visitantes aporten su granito de arena para enfrentar esta situación tan adversa y complicada de una manera progresiva y exitosa.

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