¿Un turismo que genera hermandad y humanidad? ¡Bienvenidos al Perú!

Perú es uno de los destinos favoritos y más famosos de América Latina. Un territorio en el que visitarlo es adentrarse en una historia viva. En esta ocasión, Verónica Álvarez Cachafeiro ha tenido la oportunidad de hablar con Carlos Orihuela Gonzales, promotor de “Casas del Perú”, una red de alojamientos en el medio urbano y rural, que ofrecen una experiencia turística única e inolvidable conviviendo con la población local.


Verónica: ¿Qué es y cómo surge “Casas del Perú”?

Carlos: “Casas del Perú”, es una Marca de Calidad que agrupa una red de casas de hospedaje familiares en diferentes partes del territorio peruano, tanto en el medio urbano como en el medio rural. Cuando hablamos de calidad, la marca se compromete a que cada casa identificada tendrá un valor agregado único en su género en el ámbito a donde pertenece.  

Trabajamos con unos objetivos y valores muy firmes: generar una fuente de ingresos para las familias peruanas, crear una convivialidad entre el turista y el poblador local, generar una oferta hotelera innovadora en nuestro país y un hermanamiento y humanidad gracias al turismo. Nuestro objetivo principal es la participación de la población local amante de su territorio. Actualmente somos 5 personas en el equipo de trabajo. Dos personas están plenamente dedicadas a la gestión de reservas y otras dos cuyo trabajo es el desarrollo y diseño del producto, y luego también estoy yo.

Verónica: ¿Cual es vuestro factor de diferenciación con otras redes de alojamientos rurales en el Perú?

Carlos: En Perú no hay una Marca de Calidad para alojamientos familiares en medio urbano y rural y eso es lo que proponemos, además hacemos el acompañamiento del poblador desde las mejoras de sus viviendas. También ponemos mucho ahínco en territorios nuevos para el turismo y nos interesa mucho apoyar a emprendedores locales que lleven proyectos de impacto inmediato en sus poblaciones.   

Verónica: ¿Qué territorio ocupa vuestra red de alojamientos?

Carlos: La red de 25 alojamientos ocupa Huaraz, Lima, Arequipa, Moquegua, Puno y Cusco. Éstas son además las áreas donde se concentra la mayor demanda turística del país. La oficina de Casas del Perú, sin embargo, está en Arequipa, y tenemos previsto abrir una filiar en Cusco.  

Verónica: ¿Cuál es el valor añadido de vuestros alojamientos y el beneficio que conlleva esto para los viajeros y la población local?

 

Carlos: Son varios los valores añadidos de Casas del Perú. En primer lugar, se ofrecen intercambios culturales entre los visitantes y la población local. Además, Las Casas del Perú son propiedad de peruanos talentosos que tienen proyectos en tres ejes: revalorización del patrimonio inmaterial, desarrollo de economías locales y proyección social. Por último, además de poner en valor a las familias peruanas, se ofrece una oportunidad para los visitantes de experimentar la vida con una familia peruana desde su casa y descubrir el Perú a través de sus habitantes.

Actualmente vemos a muchos pobladores casi suplicando a los turistas que les compren artesanías, nosotros creemos que estos pobladores podrían beneficiarse de una manera más digna como por ejemplo realizando talleres artesanales desde sus casas e impactando favorablemente a su localidad. Que la familia tenga un proyecto por el bien de su comunidad es tan importante, o tal vez más, al hecho de tener una casa adecuada al recibimiento.

Verónica: ¿De qué forma se materializa el intercambio cultural genuino entre visitantes y anfitriones?

Carlos: El intercambio cultural genuino y real se lleva a cabo a través de diferentes aspectos como en la mesa compartiendo las comidas, ellos mismos pueden preparar comidas y compartir en familia.  Si los visitantes coinciden en fiestas familiares o de la localidad, van a participar de ellas, e incluso se les puede invitar a salidas que la familia haya previsto, jugar futbol… todo de forma natural sin costo extra.

Como por ejemplo en la casa de Enrique en Lucmabamba, provincia de la Convención, Cusco, ubicada directamente en una comunidad dentro de la Rutá del Café que nos lleva hasta Machupicchu. Como te puedes imaginar este territorio está dotado de una gran riqueza de plantaciones de café, granadillas y producción de miel (un tipo de fruta típica de Perú). Enrique, junto con su esposa Teófila, acogen a los visitantes en su linda casa, así que durante su estadía les muestran a los huéspedes el proceso de producción del café, desde la cosecha, el secado, el tostado la molienda, hasta la degustación. Los clientes pueden acompañar a Enrique y Teófila en sus actividades agroganaderas diarias, así como descubrir el territorio a través de la población local.

Verónica: ¿Los viajeros que recibís son personas que buscan la sostenibilidad, o llegan atraídos por el destino en sí?

Carlos: Actualmente estamos concentrados en el mercado francófono, pero queremos que todo el mundo venga a visitarnos. Los viajeros llegan atraídos por el destino y la propuesta que hacemos apuntando a una experiencia o viaje más humano y de entendimiento entre pueblos a través de las estadías en las casas de hospedaje familiares.

Nuestros clientes simplemente buscan compartir momentos y experiencias con los habitantes peruanos de la Red “Casas del Perú”, y descubrir todas las cosas valiosas en las que ellos están trabajando. Además, también buscan encontrarse consigo mismo y exteriorizar algunas capacidades o lados desconocidos del interior del ser humano. La experiencia Casas del Perú es un enriquecimiento mutuo en busca de un turismo humano.

Verónica: ¿El turista francés está más concienciado en cuestiones de sostenibilidad que el visitante de otros países?

Carlos: Creo que es el único perfil que conocemos bien hoy en día, eso no quiere decir que los hermanos de otros países no tengan esa concientización, lo que pasa es que aún no lo hemos abordado. El turista francés por lo general es una persona muy culta y abierta, de espíritu curioso, que quiere saber más cosas del territorio que visita, es decir, con hambre de conocimiento.

“Trabajamos con unos objetivos y valores muy firmes: generar una fuente de ingresos para las familias peruanas, crear una convivialidad entre el turista y el poblador local, generar una oferta hotelera innovadora en nuestro país y un hermanamiento y humanidad gracias al turismo.”

El turista francés ha respondido de buena manera a la oferta que estamos llevando a cabo, es respetuoso con la población local, con el medio ambiente, y responsable con sus compras a los habitantes locales.

Verónica: ¿Cuál es el valor de la sostenibilidad en vuestra forma de trabajar?

Carlos: La sostenibilidad es algo muy transversal pero en lo que se refiere a alojamientos, estaríamos hablando de un factor que respete los 3 pilares que para nosotros son muy importantes. Por un lado, la parte social, es decir, que se tenga en cuenta y se implique a la población local, además, esto incrementa su economía, ya que se generan empleos bien remunerados.

Por otro lado, debemos tener en cuenta y considerar al medio ambiente, es decir, respetar el uso del agua, fomentar el ahorro energético, y una fuerte política de recuperación de deshechos y reciclaje. Por último, y no menos importante, promover y proteger la cultura local en cualquier forma y expresión de esta.

Además, Casas del Perú realiza capacitaciones con las comunidades locales con las que trabajamos. Esta es una tarea fundamental y necesaria, ya que para muchos el turismo es algo nuevo, por lo que hay que acompañarlos con varios procesos y métodos de trabajo.

Verónica: ¿Cómo veis el futuro de Casas del Perú?

Carlos: Casas del Perú se ve como una red nacional en donde promovemos estadías en familias locales que defienden tres ejes fundamentales: la revalorización de patrimonio inmaterial, el desarrollo de las economías locales y la proyección social. Necesitamos, y creemos justo, que los habitantes se beneficien del turismo, así como que el turista vea y disfrute del país gracias a sus especialistas, que para nosotros son los pobladores de cada lugar.

Estamos pensando en ofrecer varias actividades en un futuro próximo, como, por ejemplo, experiencias que vamos a poner en marcha con familias de ceramistas, medicina natural, criadores de caballos de paso, familias que desean apoyar a los niños con sus tareas después del colegio… hay varias opciones en las que estamos trabajando.

Quiero agradecer y acabar esta entrevista con nuestro lema “No hay turismo sin patrimonio y no hay patrimonio sin los habitantes, por lo tanto, el turismo debe de beneficiar directamente a los habitantes”.

¡Muchas gracias Carlos! Recuerda que puedes visitar la página web de Casas del Perú, seguirles en Facebok y en Twitter.

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