¿Por qué nos atrae tanto el turismo experiencial?

Desde hace unos años, muchos hablan del turismo experiencial como forma definitiva de turismo, pero, ¿Sabemos lo qué es? ¿Es una tendencia universal para todo viajero?

El turismo experiencial hace que el viajero se emocione, que sus sentimientos sean tocados. De hecho, la palabra “experiencia” viene del latín experientia. Es la unión de 3 partes: ex (separado del interior), -peri- (intentar, arriesgar), -entia (cualidad de un agente). Así que, la experiencia, es la cualidad de probar a partir de cosas.

En el caso de este tipo de turismo, participa activamente un factor sensorial. Los clientes se adentran en experiencias que mantienen activados su vista, oído, tacto, gusto y olfato. Estas herramientas hacen que el viajero obtenga sentimientos positivos que mejoren su estado de ánimo y se cree un conocimiento, un recuerdo que hará que algo cambie en ellos cuando vuelvan a casa. Si un destino marca, el conocimiento se aplica en el día a día.

El viajero busca su realización personal mediante experiencias vividas durante el viaje para poder crear su propio recuerdo

¿Nunca te has preguntado por qué a ese viajero le pasan cosas tan memorables? Esos viajeros solitarios que duermen con locales, que pierden trenes o maletas, que se equivocan al pedir un plato y acaban comiendo algo que nunca habrían pedido en un restaurante en su país de origen. Pero estos viajeros vuelven con mil amistades. Con mil historias que contar.

El turismo experiencial viene a ser la persecución de las emociones que ese viajero solitario ha sentido durante y al final del viaje, con la diferencia de que el turismo experiencial está planificado. Al fin y al cabo, es un producto turístico que se vende, que se organiza especialmente para la ocasión y que tiene detrás una seguridad contratada y un servicio de gestión.

Por otro lado, el turismo experiencial no puede ser solamente una actividad. El turismo experiencial tiene que durar un tiempo determinado para que el viajero pueda tener la conexión que deseamos que tenga. Y todo turista tiene su proceso. No es lo mismo una visita guiada con un final gastronómico de un restaurante local, que 3 días conociendo la vida de una tribu, comiendo de su gastronomía, viviendo su día a día, relacionándose con ellos el tiempo suficiente como para estrechar una relación e irse con mil sentimientos encontrados, con una conexión lograda y con un sentimiento de identificación con el lugar, que acaba creando un recuerdo único en cada viajero.

Por qué nos atrae tanto el turismo experiencial
Turismo experiencial en las Islas Amantaní, Perú

Cada detalle cuenta, desde la planificación hasta el post viaje

Ya no se busca una buena calificación, se busca la excelencia; y me enseñaron que la excelencia es dar más de lo que el cliente se hubiera esperado nunca; sorprenderles.

Como argumenta José Cantero Gómez en un interesante artículo sobre el marketing aplicado al turismo experiencial “Igualmente importante es el identificar y cualificar esos micromomentos, dónde tengo que incorporar una vivencia o experiencia para sorprender y superar las expectativas de nuestro viajeros”.

Así, el destino no vende sus recursos (los recursos solo enriquecen); vende su historia, sus leyendas, su cultura, sus tradiciones, su forma de vida. Esto hace que haya una conexión directa con el destino. Y después, el profesional ofrece su servicio postventa que pueden ser desde contenido multimedia hasta regalos de agradecimiento relacionados con el viaje.

Por qué nos atrae tanto el turismo experiencial
Experiencia de pesca tradicional en Santa Rosa, Bolivia

¿Y por qué ahora buscamos esto y no antes?

Con la libertad de fronteras y la facilidad de viajar que no teníamos hace 30 años, hemos evolucionado y ahora buscamos cosas nuevas. La naturaleza del ser humano es buscar, investigar, conquistar nuevos territorios. Y nos quedamos con lo que nos hace sentir emociones.

Los viajeros nómadas concluyen que no tienen un tipo de destino ideal, sino que se quedan con aquellos lugares que les hicieron sentir algo. Si un lugar tiene naturaleza impresionante, pero no ha conseguido entrar en contacto con su gente, es un viaje sin sentido. Y muy importante: como puntualizan en un artículo de TrekkBlog, “Si solamente se ha conocido el lado bueno del lugar, tampoco es algo auténtico”. La imperfección forma parte de la perfección, y en un viaje debería de seguirse la misma regla.

La reacción científica es la que mejor explica la tendencia del turismo experiencial, ya que así podemos entender lo que pasa en nuestro organismo que nos hace cambiar de conducta.

Cuando vivimos una experiencia satisfactoria, el cerebro genera dopamina, el neurotransmisor más importante. Éste se genera cuando vivimos una situación agradable, y nos lleva a querer encontrarla una y otra vez, porque nos proporciona placer emocional. Está fuertemente relacionado con la memoria y, por tanto, con la creación de un recuerdo agradable.

Se puede afirmar que la dimensión experiencial de un viaje se relaciona con el bienestar psicológico de las personas. Y ahora más que nunca, es lo que necesitamos.

¿El turismo experiencial está basado entonces en actividades de bienestar emocional?

No necesariamente. Este tipo de turismo puede incluir actividades muy diversas, igual que los demás tipos. No existe una sola forma de hacer sentir emociones a un viajero. Como en todo, es el viajero el que buscará su destino y su actividad; según lo que le atraiga conocer, según cómo se sienta y cómo se quiera sentir.

Nuestra función como profesionales, es vender emociones y recuerdos.

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