Piña Palmera: la accesibilidad aplicada desde el enfoque social y de derechos humanos

Piña Palmera es una asociación civil y un proyecto comunitario ubicado en Zipolite, costa de Oaxaca (México). Hace 33 años nació como una casa-hogar donde se abandonaban a personas de las comunidades rurales que tenían algún tipo de discapacidad. Con el paso del tiempo, la organización cambió la manera de trabajar, haciendo un giro del enfoque caritativo al enfoque social y de derechos humanos.

En la actualidad, Piña Palmera promueve la vida independiente de las personas con discapacidad. Para ello han creado talleres productivos, que son propuestas para generar una fuente de ingresos para las personas con diversidad funcional, pero también para sus familias. Los productos creados en estos talleres son en su mayoría vendidos en la tienda de artesanías que tienen a disposición de los visitantes de Zipolite.
No obstante, en su tienda no solo venden aquello elaborado en el recinto, sino también están a la venta artesanías que llegan de otras comunidades rurales. A través de los años, en Piña han creado un sistema para identificar cuáles son las comunidades vecinas con mayor riesgo de exclusión, y apoyan su desarrollo socio-económico a través del turismo y la comercialización colaborativa.

“En Piña Palmera trabajamos con personas con discapacidad de comunidades rurales e indígenas” explica Patricia Matías, empleada en Piña Palmera. A lo que añade, “en los talleres se utilizan elementos y recursos locales, como por ejemplo el taller de aceite de coco prensado en frío, champús y jabones de coco y canela, artesanías de madera y de palma… fueron los propios artesanos locales los que nos vinieron a capacitar”.

A raíz de los talleres productivos, durante los últimos 3 años llevan diseñando una rama paralela enfocada en el turismo a la que han llamado “talleres con conciencia”. Aquí el objetivo es la integración social del visitante con los artesanos del centro, quienes les enseñan cómo llevan a cabo su trabajo a través de un proceso de inmersión en el cual el visitante es “puesto” una discapacidad para elaborar la artesanía.
En Piña Palmera entienden el proceso de inclusión comunitaria desde una estrategia que han denominado rehabilitación pactada en la comunidad. Patricia nos explica cómo trabajando con recursos locales y con adecuaciones de otras tecnologías más avanzadas, pueden adaptar nuevas estrategias a su propia realidad y climatología.

Pero la relación de Piña con el sector turístico no termina aquí, según Patricia, “también trabajamos con hoteles, para capacitarles en todos los aspectos relacionados con la accesibilidad. Desde cosas tan básicas, pero que poco se piensan, como la elaboración de menús en braille o la atención correcta por parte de los empleados, hasta cursos y programas específicos para todos los departamentos del hotel.”

En una era donde el turismo accesible es cada vez más entendido como una necesidad y un derecho mundial, el ejemplo de Piña Palmera nos recuerda cómo el proceso puede ser simple si nos enfocamos en adecuar la cadena de valor del turismo a la realidad local. Crear redes entre las diferentes empresas que conforman la actividad turística de un destino para fomentar la conciencia social, adaptando a las necesidades y ampliando la oferta de productos locales, con una historia detrás suena algo lógico, pero desgraciadamente no tan común como nos gustaría.

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Ángela Rodríguez

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