La agricultura, el turismo y la energía compiten por el agua

La OMM estima que la temperatura media global en superficie en 2015 ha sido la más cálida de la que se tiene constancia -un grado Celsius por encima de los niveles preindustriales-, lo que se atribuye a la combinación de un intenso episodio de El Niño con el calentamiento del planeta provocado por la actividad humana.

El proyecto Peseta II (Projection of Economic impacts of climate change in Sectors of the European Union) de la Comisión Europea estima que, para el Sur de Europa, a finales de siglo, las pérdidas económicas imputables a los efectos del cambio climático aumentarán un 160% respecto a las pérdidas cifradas hasta ahora. En un escenario de aumento de la temperatura de 3,5 grados, las pérdidas anuales -sólo por inundaciones- superarían los 1.300 millones. Este proyecto señala que los sectores más afectados serían salud, energía y agricultura, pero también el turismo.

Todo un país, sus embalses, su turismo, sus infraestructuras, está condicionado por su clima. Y precisamente una de las actividades que mayor aportación hacen al PIB, el turismo, está llamado a sufrir una transformación paulatina. El informe del Ministerio de Agricultura (Integración de la adaptación al cambio climático en la estrategia empresarial, 2014), a través del caso práctico de Melià Hoteles, advierte de que el incremento de temperaturas podrá repercutir en el «confort de los turistas», lo que puede derivar en una menor afluencia por elección de otros destinos que tendrían mejores temperaturas.

Ver más en: El turismo, la agricultura y la energia compiten por el agua – El Economista

 

 

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Ángela Rodríguez

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