Mi nombre es Meylin Nicaragua. Nací y crecí en una comunidad organizada en Nicaragua, dentro de una cooperativa agrícola en la cual mis padres trabajan la tierra. Cuando era pequeña, en la comunidad solo los hombres tenían voz y voto, eran los únicos que asistían a las reuniones. En cambio, las madres cuidaban de sus hijos y trabajaban en el cuido del hogar.

Cuando crecí, quería romper con estos esquemas tradicionales y decidí que quería dedicarme al turismo. Durante mi formación fue cuando escuché sobre el término turismo sostenible. Empecé trabajando en el departamento contable de Vapues Tours, para después dedicarme de lleno en sostenibilidad. Fue entonces cuando comenzamos a trabajar con las comunidades, una tarea que debo reconocer no fue difícil para mí, ya que los conocía pues había crecido en este ambiente; sabía cómo funcionaban y cómo se trabajaba. Ellos estaban contentos pues fuimos la primer empresa que les tomaba en cuenta cada año para saber si estaban bien con el tipo de visitantes que les llevabamos y con las actividades que ofrecíamos en su comunidad.

También comenzamos a hacer capacitaciones con las comunidades en temas turísticos, fue entonces cuando entendieron que no tenían que cambiar sus costumbre para que los visitantes se sintieran bien visitándolos. Recuerdo que me decían: “son jóvenes y aquí estamos acostumbrados a dormir a las 8 pm a más tardar, ¿será que tenemos que irnos a dormir más tarde en la noche?” A lo que les respondí: “al contrario, deben de mantener todo lo que hacen, la intención es que exista un rol de atención a los visitantes pero sin que tengan que cambiar sus hábitos y costumbres.” Así es cuando se consigue que el turismo solo sea una manera de diversificar los ingresos económicos, y no una sustitución a las actividades de vida cotidiana de la comunidad.

Desde el año 2013 hemos estado llevando grupos a la cooperativa, más como colaboradores no como turistas. De esta manera el grupo vive con ellos y experimentan su rutina diaria, otra cara de Nicaragua, la vida real. La enseñanza que se llevan los visitantes es única.

Por ejemplo, trabajamos con una comunidad en concreto donde los grupos realizan reforestaciones dentro de su programa de visita y donde la comunidad tiene un rol de cuidado de los árboles (como compromiso con la persona que lo plantó). Con el paso de los años, se nota el compromiso de las familias con el desarrollo sostenible, y hemos sido testigos de cómo el turismo bien organizado ha transformando las prácticas de uso del suelo y los paisajes de una forma positiva, implicado a la propia comunidad.

En definitiva, la sostenibilidad por medio del turismo como actividad económica secundaria, ha cambiado mi forma de vida, mi visión y  me alegra mucho saber que el estar aquí ha ayudado al cambio en la vida y pensamientos de otros – ¡cada día aprendemos más! 

El actuar de cada uno de nosotros es un eslabón para poder lograr lo que queremos, un turismo más respetuoso con el medio ambiente y las culturas locales.”

Uno de los retos a los que se enfrenta el turismo comunitario en Latinoamérica es el acceso al mercado meta. Los tour operadores como el que trabaja Meylin, hacen una labor esencial para lograr que los proyectos de este tipo sobrevivan en el tiempo. No obstante, el sistema organizativo y de gestión de las cooperativas rurales debe ser entendido y apoyado por los tour operadores, brindando apoyo en capacitación cuando fuera necesario. Solo así se consigue que los proyectos puedan satisfacer las necesidades cambiantes del mercado receptivo, a la vez que mantienen su esencia característica y altos niveles de sostenibilidad y calidad.

Si quieres conocer más sobre la labor de los tour operadores de turismo responsable en Nicaragua, asiste a la conferencia de prensa que se celebrará el día 7 de noviembre en la World Travel Market de Londres. 

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