Reconectar con la tierra: el turismo regenerativo como motor de cambio

El desarrollo regenerativo surge de la frustración originada por el hecho de que el movimiento para un futuro más sostenible no está funcionando, ya que no se han ido dando los resultados esperados.
La sostenibilidad pretende “sostener”, es decir, mantener las cosas tal y como están, o no permitir que se empeoren, para futuras generaciones. Sin embargo, la actividad humana está poniendo tal presión en las funciones naturales de la tierra, que la habilidad de los ecosistemas para poder sostener a generaciones futuras, se está perdiendo.
Si bien es cierto que el concepto de sostenibilidad ha ido evolucionando con los años, este paradigma sigue poniendo a los humanos fuera o incluso en oposición a la naturaleza, con un enfoque reduccionista que trata de resolver los problemas dentro del mismo marco desde donde se crearon. La sostenibilidad se ha centrado en la minimización del daño y el uso más eficiente de los recursos, pero aunque esto desacelera la degradación, no constituye un cambio de rumbo.
Es imperativo tomar un enfoque distinto a este asunto, un enfoque que provoque un cambio en valores.

Desarrollo y diseño regenerativo

El desarrollo y diseño regenerativo no es una tendencia nueva. Ya en los años 90, el urbanista británico Ebenzer Howard, después Lewis Mumford y seguido de Patrick Geddes, manifestaron su entendimiento de las ciudades como organismos vivos. Mientras que el arquitecto paisajista John Tillman Lyle, durante el mismo periodo, también hablaba del diseño regenerativo como un proceso dinámico de participación, retroalimentación y cambio constante en el tiempo que no se aplica a proyectos aislados, sino a destinos enteros y paisajes, admitiendo que el diseño regenerativo reconecta el ambientalismo con una dimensión socio-política.

El turismo regenerativo no rechaza, sino abraza al turismo sostenible y lo mejora desde el núcleo, desde un cambio total de valores.

El desarrollo regenerativo ofrece un enfoque coherente para establecer la co-evolución del hombre con la tierra y meter a la sostenibilidad dentro del marco conceptual de los sistemas vivos y evolutivos. En lugar de solo revertir la degeneración de los sistemas, esta visión trata de desarrollar la propia capacidad de estos sistemas, tanto sociales como naturales, expresando su potencial diverso, complejo y creativo.
A través de esta visión, se investiga cómo los humanos podemos participar en los ecosistemas a través del desarrollo, creando una salud óptima para comunidades humanas (física, psicológica, social, cultural y económicamente hablando) y otros organismos y sistemas vivos.
Expresado de forma muy simple, el desarrollo regenerativo es el resultado esperado y el diseño regenerativo es el medio para conseguirlo.

Las dimensiones del desarrollo regenerativo

El desarrollo regenerativo se enfoca en 3 relaciones: yo conmigo mismo, yo con el otro y yo con la tierra y se centra en el pensamiento desde la totalidad, también llamado “wholeness thinking”, concepto que parte de la esencia de que somos parte de un todo y esto es muy importante comprenderlo e introyectarlo, para dejar atrás esa mirada fragmentada del mundo.
Un punto muy importante de la regeneración es que no habla de un objetivo idealizado, sino que reconoce la necesidad del proceso de evolución, tomando caminos divergentes y convergentes de forma creativa y personalizada, siempre tomando como base el lugar y sus necesidades.
Además de los factores económicos, sociales y ambientales, en el desarrollo regenerativo se introduce el aspecto cultural, político y espiritual, siempre de forma integral. La planificación se hace a partir del lugar y la participación de todos los actores es imprescindible, comenzando desde la identificación de su visión y el desarrollo de identidad de la comunidad, además de analizar la historia y vocación del lugar, creando una ética de cuidado y una conexión con el espíritu del mismo.

Turismo regenerativo y la evolución del turismo sostenible

El turismo regenerativo no es sencillamente compensar el daño causado; tampoco es solamente crear una experiencia vivencial para el visitante. El turismo regenerativo no rechaza, sino abraza al turismo sostenible y lo mejora desde el núcleo, desde un cambio total de valores.

El cambio climático y la crisis mundial nos lo está diciendo a gritos. Hay que volver a las raíces y trabajar con la tierra, reconectarnos y escuchar.

Partiendo de esta base, a partir de una planificación integral y evolutiva, la experiencia final debe ser transformadora para el visitante y debe crearse de forma que se establezca una capacidad de carga estricta para asegurar la calidad y limitar los impactos; crear una conexión del viajero con el lugar para que se sumerja en el ambiente natural y cultural y generando un cambio profundo en la persona.
Este trabajo profundo llevado a un sector tan importante, puede realizar una transformación muy beneficiosa para todos, incluyendo a los visitantes, las comunidades receptoras, los emprendedores, empresas y por supuesto, el lugar. Ya es tarde para reducir o mantener. El cambio climático y la crisis mundial nos lo está diciendo a gritos. Hay que volver a las raíces y trabajar con la tierra, reconectarnos y escuchar.
¿Te motiva el concepto detrás del desarrollo regenerativo? El fin de semana del 8 y 9 de diciembre 2018 tendrá lugar el primer curso facilitado por Camina Sostenible con certificado internacional de turismo regenerativo en Playa del Carmen. Encuentra más información aquí.

Fuentes:

Howard, P., Hes, D. & Owen, C (s.f.). Exploring principles of regenerative tourism in a community driven ecotourism development in the Torres Strait Islands. Faculty of Architecture Building and Planning, Melbourne University; School of Architecture and Design, University of Tasmania. From the proceedings of the World Conference SB08 – ISBN 978-0-646-50372-1.
Mang, P., Haggard, B. (2016). Regenerative Development and Design: a framework for evolving sustainability. Regenesis Group. Published by John Wiley & Sons, Inc.

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Más allá de la sostenibilidad: la respuesta del turismo regenerativo a la crisis socio-ambiental actual

Norman J Rodea

Seguramente has escuchado hablar del término turismo regenerativo. Pero, ¿qué significado guardan las llamadas experiencias regenerativas en el paradigma actual? Norman J. Rodea, Director de Programas de Outward Bound México y Docente y Consultor para la Universidad de Medio Ambiente (UMA) de Valle Bravo (México), habla con Ángela Rodríguez sobre esta tipología de turismo que apuesta por generar las condiciones ideales para sanar la relación humano-naturaleza a través de experiencias que transformar.


Ángela: Norman, explícanos ¿qué es turismo regenerativo?

Norman: Actualmente vivimos una crisis socio-ambiental la cual se manifiesta en una clara disminución en la calidad de vida de las personas y los ecosistemas alrededor del mundo. Una “de-sincronización” aparente entre las dinámicas sociales del ser humano y las dinámicas y ciclos de orden natural que rigen el mundo en el que vivimos. Una ruptura en la comprensión y manejo de las múltiples relaciones entre ambas dinámicas, que al no estar alineadas, generan una serie de obstáculos y problemáticas en el proceso y dinámica natural de re-generación de la vida misma.

Esta desconexión aparente tiene como raíz fundamental la separación física y cotidiana de la dinámica del ser humano como individuo y sociedad, con las dinámicas del entorno natural que habita, que lo provee y le da sustento. Ausencia de re-conocimiento de esta íntima relación debido a la falta de contacto espontáneo, funcional, cotidiano y/o sagrado con el medio natural. Actualmente en el mundo, habitan más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, lo que nos dice que una masa crítica considerable de seres humanos alrededor del mundo están viviendo bajo una dinámica y cosmovisión cultural no del todo alineada al orden, ciclos y flujos naturales que definen el bienestar y calidad de vida de cada lugar.

Comprender el turismo regenerativo como una plataforma que genera experiencias transformativas de alto impacto que re-activan y nutren las relaciones humano-naturaleza, catalizando así la comprensión y motivación de convivencia en las personas con la naturaleza de una manera espontánea no forzada. Una herramienta de alto impacto que germina conciencia socio-ambiental desde un espacio sutil y sensible, teniendo así gran inferencia en la transformación del comportamiento en las personas. Llevándonos a un espacio de pensamiento, actitud y acción mucho más orientado a la sustentabilidad, la re-generación y la vida misma. Descubrir y desarrollar habilidades-destrezas, que nos  permitan conocer y comprender a la naturaleza desde nuestra propia naturaleza, re-definiendo el rol del ser humano como agente re-generativo de su propio sistema socio-ambiental.

Ángela: ¿En qué se diferencia el turismo regenerativo del turismo sostenible?

Norman: La diferencia esencial entre ambos tiene que ver en la perspectiva de entendimiento del potencial del turismo como actividad humana en la naturaleza. El turismo sostenible contempla la huella ecológica de los turistas como un impacto de costo ambiental, por lo que su perspectiva es de generar el mínimo impacto debido a que solo visualiza que este impacto pueda ser de orden degenerativo (impacto negativo).

“El turismo sostenible puede generar experiencias que lleguen al orden de “anécdotas”, el turismo regenerativo trasciende la anécdota y la transforma en un aprendizaje significativo a través del procesamiento de la experiencia.”

El turismo regenerativo plantea la posibilidad de transformar esta visión, donde la huella ecológica no necesariamente es un costo sino que realmente pueda ser una inversión, es decir, que se pueda invertir en huella ecológica para generar experiencias de inmersión en la naturaleza lo suficientemente poderosas que permitan un cambio de percepción (actualización de la cosmovisión) y por lo tanto en el actuar de las personas.

En este sentido el turismo sostenible se enfoca en la logística operativa de actividades (que se generen el mínimo impacto ambiental), y el turismo regenerativo se enfoca en el diseño de experiencias transformativas donde las actividades y la logística operativa son ingredientes de la experiencia, pero no el foco central. El turismo sostenible se enfoca en el impacto físico (sistémico/estructural) del turismo, el regenerativo se enfoca en el impacto experiencial (sensible/relacional), ya que lo que pretende regenerar es la relación humano-naturaleza. El turismo sostenible puede generar experiencias que lleguen al orden de “anécdotas”, el turismo regenerativo trasciende la anécdota y la transforma en un aprendizaje significativo a través del procesamiento de la experiencia.


El turismo regenerativo trabaja a partir del modelo de Ecología Profunda (Deep Ecology), donde la idea central es que una experiencia profunda en la naturaleza puede generar cuestionamientos/reflexiones profundas las cuales se pueden ver traducidas en cambios de comportamientos significativo, por convicción propia más no por obligación.

Ángela: Hablas de “experiencias transformativas”, ¿el turismo regenerativo apuesta por el viaje transformador?

Norman: En un sentido esencial sí, el turismo regenerativo requiere por premisa ser un viaje transformador, ya que lo que pretende regenerar es la relación humano-naturaleza. Si no se lleva a cabo una transformación en la cosmovisión (percepción) y por lo tanto en el pensar y actuar, entonces realmente no se puede hablar de un proceso regenerativo.
Las tendencias del mercado de viajeros (vs vacacionistas) actuales se están enfocando en experiencias transformadoras (fuente: Anna Pollock, Flourishing Beyond Sustainability), ya no buscan solamente experiencias de conexión. Lo que está buscando este mercado son experiencias que trascienden el espacio/tiempo del viaje de manera que puedan transferir y aplicar lo vivido en su propio contexto cotidiano, y por lo tanto que esa conexión vivida no sea solamente temporal. Lo peor que le puede pasar a un viajero de esta naturaleza, es que no le pase nada, ser la misma persona antes y después del viaje.
El turismo regenerativo busca ser un parteaguas en la vida de los viajeros, de ahí que el diseño minucioso del plan experiencial (experiencia transformativa) es trascendental. Sin un modelo y diseño del plan experiencial, las vivencias permanecen en un estado anécdotas y no trascienden el tiempo/espacio del viaje.

Ángela: Entonces, los proyectos de turismo comunitarios tienen un gran potencial dentro del turismo regenerativo, pues generalmente disponen de esa conexión profunda con la naturaleza y la cosmovisión. En México, ¿es este el caso?

Norman: Es una pregunta interesante, sí existen muchos proyectos comunitarios que cuentan con los elementos ideales para este tipo de turismo, pero desafortunadamente los niveles de capacitación dentro de estos proyectos son muy pobres y en realidad solo se quedan a nivel de logística y habilidades técnicas, lo que deja un hueco dentro de lo experiencial para diseñar y facilitar experiencias transformadoras.

Como te comentaba, no es suficiente contar con los elementos necesarios para estas experiencias (infraestructura, cultura, recorridos, talleres, etc) sino que la raíz de la transformación necesita de lo que llamamos diseño y procesamiento de la experiencia (Plan Experiencial). Esto lo que hace es transformar la anécdota en un aprendizaje significativo a través de un proceso de: contexto-vivencia-reflexión-transferencia. Este proceso es realizado por un facilitador, el cual no solamente es un guía de la experiencia (anécdota) sino que cuenta con los conocimientos y capacidades para procesar dicha experiencia y transformarla en un descubrimiento/confirmación significativo, el cual la gente pueda transferir a su contexto cotidiano y por lo tanto transformar algún aspecto relevante en su vida.

En mi experiencia, a nivel nacional, la mayoría de proyectos comunitarios se manejan en el nivel de capacitación de guías pero les falta el componente de capacitación en facilitación. Es por eso que nosotros (Outward Bound México) al igual que muchos otros operadores de experiencias transformativas, operamos bajo un esquema de co-operación entre guías locales (comunitarios) y facilitadores (staff foráneo al lugar). Donde a través de los guías locales se generan las experiencias pero el facilitador, quien tiene un contexto similar al del viajero, genera los espacio/tiempos de reflexión y transferencia. En un sentido esencial, el guía se enfoca en la ruta y logística y el facilitador se enfoca en el manejo de grupo y progresión de la experiencia transformadora.


Este modelo de co-operación es muy eficiente y comparte la curva de aprendizaje y capacitación de guías locales y facilitadores foráneos. Actualmente no hay muchas organizaciones en México que manejen el diseño o procesamiento mismo de la experiencia como tal. Algunos ejemplos de operadoras son Outward Bound México, La Mano del Mono, Atlas Unbound.

En cuanto a proyectos comunitarios que cuentan con las condiciones y madurez para servir como sede de estas experiencias, algunos son: Selva del Marinero – López Matéos, Los Tuxtlas, (Veracruz); Agua Blanca, (Michoacán); Campamento Turístico Lacanjá Chansayab, (Chiapas) o Tozepancalli, Cuetzalan, (Puebla).

Ángela: El turismo regenerativo se presenta entonces como una disrupción intencionada de la forma en la que el individuo está habituado a relacionarse con su entorno más habitual… ¿Éstas experiencias son aptas para todos los públicos?

Norman: Digamos que el turismo regenerativo no necesariamente busca a la gente que está preparada para la transformación (también trabaja con este nicho pero no es su único enfoque), sino al revés, busca a través de la experiencia profunda que la gente descubra la posibilidad y el potencial de una transformación. Busca dar a la gente un referente experiencial de los beneficios palpables al entrar en contacto estrecho con el mundo natural (social y ambiental), de manera que el cambio de pensamiento, actitud y comportamiento emerja a manera de convicción de las personas al tener ya una experiencia de vitalidad, conexión, tranquilidad, disfrute, silencio y paz interna, sonrisa compartida, etc.


La idea es dar una ventana de oportunidad para todas aquellas personas que no tienen un contacto cotidiano y espontáneo con lo natural (manifestado en la naturaleza), es decir, la vida de lo urbano y sedentario, que en realidad es un diseño de vida alejado de lo natural: ritmos, tonos, flujos, espacios, relaciones, etc. Cuando la gente vive inmersa en un mundo “artificial” (desalineado de los ciclos, flujos y formas naturales) y no tiene puntos de referencia fuera de eso, creen que ese estado es lo natural. Sería como una persona que toda su vida ha caminado en huaraches cree que los huaraches es lo más cómodo para caminar, hasta que se pone unas pantuflas o unos tennis…ahora ya tiene puntos de comparación.

“La regeneración no es un fin, es un proceso, y el turismo regenerativo puede generar las condiciones para que este proceso germine en las personas que lo viven.”

Nosotros en Outward Bound México por ejemplo, uno de los nichos que trabajamos es el de jóvenes en riesgo y de bajos recursos, jóvenes que están en problemas legales o de drogadicción. Una experiencia de inmersión en la naturaleza en formato expedición con componentes de esfuerzo físico y de realizar todo lo necesario para resolver una expedición (desde armar campamento, comida, navegación mapa brújula, etc), les da una experiencia de empoderamiento, salud, creatividad, motivación, vitalidad, compasión, belleza, etc. toda una serie de elementos que nunca habían conocido antes, y en la mayoría de ellos estas experiencias se vuelven un parte aguas de transformación ya que tienen por primera vez un referente experiencial (no sólo aspiracional) de que pueden hacer algo más con su vida de lo que han estado haciendo.

Sin importar el nicho en que hemos trabajado, la mayoría de los participantes de nuestros programas descubren que están buscando algún tipo de transformación ya estando en la experiencia, puede ser una transformación personal, o de estilo y diseño de vida, o de relaciones, etc. Muchos de ellos por ejemplo, notan al regresar a la ciudad el aroma poco agradable que se percibe en la ciudad, “No me había dado cuenta de que la ciudad huele así”. Es algo que se descubre al tener un punto de referencia externo.

La regeneración no es un fin, es un proceso, y el turismo regenerativo puede generar las condiciones para que este proceso germine en las personas que lo viven.

Ángela: Desde el punto de vista del destino, ¿en qué puede aportar el turismo regenerativo?

Norman: La verdad es que el turismo regenerativo tiene el potencial de aportar muchas cosas a los destinos, algunas de forma directa y muchas otras de forma indirecta. Por mencionar algunas:  la regeneración del tejido socio-ambiental local, es decir, conservar, regenerar, arraigar la relación de sinergia y cariño entre una comunidad y su entorno en función de la calidad de vida para todo el lugar; desde un espacio de motivación/admiración emergente y no de obligación forzada/impuesta.

La institución de políticas, manifiestos y procedimientos de bajo impacto ecológico para visitantes y gente local, logrando realmente la implementación de un programa de conservación, manejo y regeneración del capital natural. El fortalecimiento de la resiliencia de los medios de vida local, al desarrollarse una economía enfocada primero al autoconsumo y segundo a la comercialización.

A mayor capacidad interna de satisfacer necesidades de calidad de vida locales sin la importación del exterior, mayor resiliencia interna. También el intercambio cultural promoviendo la actualización de las cosmovisiones locales integrando las visiones globales/foráneas. Comprender el “mundo exterior” para diseñar estrategias de relación cautelosa no invasiva/destructiva que llegue desapercibida.

Ángela: ¿Se podría hacer turismo regenerativo sin la figura de alguna de las personas clave como el guía local o el facilitador externo?

Norman: En un sentido esencial no es necesario contar con un guía o facilitador, el mero hecho de invertir tiempo en la naturaleza de forma espontánea no estructurada sirve el propósito de reconexión, de ir sanando la relación que por algún motivo se descuidó. Esto ocurre de manera natural y emergente ya que al final del día somos naturaleza, no hay separación. El acto e intención de entrar y convivir con el entorno natural representa el hermoso fenómeno de volver a casa (ecología del latín “conocer la casa”), como seres humanos naturales que somos. Volver al ambiente de donde venimos y con el que vivimos, respiramos, comemos, jugamos, aprendemos, sentimos, soñamos… la vida en la vida misma, no hay más.

El hecho de contar con un guía o facilitador simplemente cataliza este proceso de reconexión y relación. Algo que naturalmente va a ocurrir puede ser acelerado. Considero que el guía/facilitador en realidad es un “lazarillo”, el cual lleva con atención y cariño al “ciego” dentro de territorios desconocidos (externos/internos). Desde una cuestión funcional como los accesos, especialmente en México que nuestros servicios de señalética o guías impresas de turismo son muy precarias, es necesario alguien que conozca al lugar y su gente, y pueda facilitar la inmersión de lo profundo en lo natural, cultural y vivo…aquello que Bonfil llama “El México Profundo”.

Ángela: ¿Qué perspectivas de futuro crees que esperan al turismo regenerativo?


Normal: Creo que el turismo regenerativo tiene una naturaleza dicotómica. Por un lado visualizo que la demanda de este tipo de turismo transformativo está y seguirá creciendo, bajo la premisa de la constante búsqueda de las personas en las ciudades hacia experiencias que transformen algún aspecto de su vida o cosmovisión. Así como una creciente en los movimientos ecológicos hacia experiencias de relación y conexión directa entre la gente y el entorno natural y no meramente desde lo conceptual o ideológico. Por lo que del lado de la demanda se ve muy positivo.

La otra cara de la moneda se encuentra en la oferta, en el desarrollo de destinos y experiencias de turismo transformativo. En este sentido, los destinos que pueden ofrecer este tipo de productos se encuentran en una disyuntiva que al no saber manejarla podrá significar el deterioro y erosión de los mismos. Me refiero a la curva de aprendizaje de los modelos de negocios que sustentan económicamente a estas empresas, proyectos o destinos.

”[…] Al final del día somos naturaleza, no hay separación. El acto e intención de entrar y convivir con el entorno natural representa el hermoso fenómeno de volver a casa.”

Existe un mal entendimiento en el manejo de los mercados creyendo que “más turismo = sostenibilidad y proliferación económica”. Pero varios ejemplos vivos de esta perspectiva nos han demostrado que esta premisa de modelo de negocio no necesariamente es cierta, o por lo menos al mediano y largo plazo. Los destinos, proyectos y empresas de turismo transformativo tienen que aprenden a implementar y respetar las capacidades de carga física y experiencial de los destinos y productos.

En el sentido de que si se introducen más viajeros de los que un determinado lugar puede albergar permitiendo su recuperación ecosistémica natural, entonces este destino tiende a degradarse y por lo tanto perder el atractivo original que dió lugar a su desarrollo. Como dice Jorge Moller del Global Sustainable Tourism Council “No más turismo (volumen), mejor turismo (calidad)”. Implementar y respetar las capacidades de carga física y experiencial reconciliando la cantidad de visitantes que puedo introducir en un lugar en una experiencia antes que se sature, con el flujo de visitantes que se requiere manejar para que sea económicamente viable. La solución: mejores productos de turismo, menor volumen de mayor calidad.

¡Gracias Norman! Te invitamos a visitar la página web de Outward Bound México y de la Universidad de Medio Ambiente (UMA) de Valle Bravo,  de quienes puedes conocer más en este enlace.

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¿Podemos ir más allá de la sostenibilidad? Si, con el turismo regenerativo

Edesarrollo regenerativo podría ser la respuesta a este desafío crucial.  Ya se conceptualizó desde hace varias décadas pero casi no hablamos de ello. Este concepto nace de una constatación que Herbert Girardet, cofundador del World Future Council explica de una manera muy sencilla: “Hay que empezar a pensar qué podemos hacer no para sostener el planeta, sino para regenerarlo”.

Entonces, el desarrollo regenerativo es un poco como un empoderamiento del pilar ecológico del desarrollo sostenible; es ir más allá de la no degradación y la preservación, regenerando lo que ya se degradó.

¿En qué consiste un Turismo Regenerativo?

Si retomamos las definiciones anteriores del turismo sostenible, se trata de un uso de recursos controlado que no deteriora el medio ambiente, que es ético y equitativo a nivel local mientras que el turismo regenerativo tiene la misma base que el turismo sostenible y se utiliza una parte de los beneficios económicos de la actividad turística local para la regeneración del medio-ambiente del entorno.

Podemos pensarlo como una lógica inversa al famoso principio “contaminador-pagador”. Por ejemplo, el que contamina paga bonos de carbono para compensar su huella carbono y beneficiar proyectos regenerativos como la reforestación. Aquí, el turista que elige prestaciones de turismo regenerativo contribuye, gracias a su elección, a generar fondos económicos para la regeneración del planeta. No hay que verlo como un impuesto escondido que sólo los turistas que deciden apoyar esta filosofía pagarían.

“El turista que elige prestaciones de turismo regenerativo contribuye, gracias a su elección, a generar fondos económicos para la regeneración del planeta.”

En efecto, los proveedores de turismo tienen que incorporar directamente acciones de regeneración a su propia cadena de valor, siempre con el objetivo de enriquecer la experiencia de los turistas. En otras palabras, tiene que convertirse en un beneficio para el viajero, a través de la creación de sensaciones y emociones peculiares que agregan valor a la prestación. Es un principio inherente a la calidad que permite también activar el proceso de fidelización y de fortalecimiento de la buena reputación de un producto turístico y de su marca comercial, lo cual genera lógicamente más ventas y más posibilidades de regenerar el medio-ambiente.

En realidad, ya existen muchas iniciativas en el sector turístico, basadas en un modelo de desarrollo sostenible, que practican un desarrollo regenerativo sin saber que así se denomina. El desarrollo regenerativo no significa el final del desarrollo sostenible, sino su mejora.

¿Puede el Turismo Regenerativo ser una respuesta al cambio climático?

Este tema de la regeneración del planeta tiene que ver directamente con el cambio climático. “El cambio climático hace referencia a los cambios en las características climáticas, como temperatura, humedad, lluvia, viento y fenómenos meteorológicos severos durante períodos de tiempo prolongados.” (UNCC Learn : introducción al cambio climático). Estos cambios, como lo sabemos, afectan directamente al entorno natural, cambiando la composición biológica.

Esto a su vez implica cambios radicales para los habitantes y la economía local, el turismo siendo una de las primeras víctimas. Cuando estos cambios se consideran irreversibles, es necesario adoptar una estrategia de adaptación al cambio climático para asegurar la sostenibilidad de los habitantes.

“La adaptación al cambio climático se refiere a los ajustes en sistemas humanos o naturales como respuesta a variaciones climáticas proyectadas o reales, a fin de moderar el daño o aprovechar sus aspectos beneficiosos” (IPCC 2001).

Turismo Sostenible, turismo regenerativo… Lo más importante es empezar por algo y progresar poco a poco hacia un modelo real de turismo sostenible que tenga en cuenta los principios de la economía circular.

Este artículo ha sido escrito por la consultora Isabelle Rohán para su página Infotur Responsable. Puedes acceder al artículo original en este enlace: Turismo Regenerativo & Adaptación al Cambio Climático.

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