La sobredensificación crece en los destinos más turísticos: ¿cómo hacerle frente?

¿Cómo resuelves un problema como el turismo? Un sector que emplea a cientos de millones de personas, pero que también puede destrozar las mismas ciudades que se benefician de él, molestando a los residentes y causando daños irreversibles a su cultura y patrimonio.
Las protestas en toda Europa han impulsado las conversaciones sobre “turismo responsable” y están forzando al sector a trabajar hacia la sostenibilidad. Pero el problema ya está a un nivel de dificultad tan grande que hacer algo al respecto parece similar a darle la vuelta a un crucero. ¿Cuál podría ser la salida a esta situación?
La solución más obvia es extender los turistas en un área más grande, dice Alex Dichter, socio principal de la consultora de viajes McKinsey & Company, que en diciembre produjo un informe sobre la gestión de destinos turísticos congestionados.
Muchas ciudades agravan el problema al promocionar solo un pequeño número de sitios, a menudo los más obvios, cuando los turistas se pueden dispersar impulsando atracciones menos populares y desarrollando otras nuevas.
Desincentivar a los visitantes de las horas pico del día, la temporada y el año también reduce su impacto. Si el marketing por sí solo no funciona, los límites de llegada y los ajustes de precios podrían ser útiles también, dice Dichter.
Los visitantes que repiten conocen mejor la ciudad y se aventuran más allá de las atracciones obligadas. Laura Aalto, directora ejecutiva de Helsinki Marketing, dice que establecer una sensación de “barrio local” es clave para una relación positiva y, a menudo, a largo plazo entre una ciudad y sus visitantes.
“Nadie quiere ser un turista; todos quieren ser lugareños a tiempo parcial “, dice ella. “Nuestro trabajo es crear el tipo de circunstancias, condiciones y plataformas para los visitantes que vienen a Helsinki para reunirse con los lugareños y no ir a las atracciones más obvias”.
Algunas ciudades se venden con la excusa de su cerveza barata o su vida nocturna, pero ello conlleva un riesgo. Ámsterdam, por ejemplo, ha invertido mucho en la comercialización como un destino de arte y cultura para sacudirse la reputación como “distrito rojo” de toda la ciudad. Aalto dice que la creación de perfiles ha revelado que los visitantes que van a Helsinki para participar con un interés específico (“ya sea diseño, arquitectura, educación o música heavy metal”) son los que aportan la mayor recompensa. “Esos serán nuestros embajadores de por vida, puesto que están creando una relación con la ciudad y tal vez vengan más a menudo, son los amigos de Helsinki”.
Otro consejo: en marketing, gana el maratón, no el sprint. El crecimiento es con demasiada frecuencia la medida de una industria turística exitosa, dice Xavier Font, profesor de mercadotecnia de sostenibilidad en la Universidad de Surrey, en el sureste de Inglaterra. “Hay un sentimiento de que, a menos que crezcamos, no lo estamos haciendo muy bien, pero esto está causando enormes problemas”. Sugiere comercializar de manera más inteligente (no necesariamente “más”), elaborando por ejemplo paquetes para atraer visitantes durante cinco días, no solo un fin de semana.
Ajustar los precios puede ser un medio crudo pero efectivo de equilibrar la oferta y la demanda: si un destino cuesta más, es probable que haya menos personas que vayan allí. La introducción de precios y tasas variables o escalonadas para los residentes puede ayudar a reducir las críticas al elitismo cultural o al hecho de restringir el acceso de turistas nacionales a su propio patrimonio, dice Dichter.
Muchos destinos también han introducido un impuesto turístico, cuyos ingresos pueden utilizarse para administrar la industria. Font dice que los beneficios del turismo deben reequilibrarse en favor de la sostenibilidad, no de los hoteleros.
Otra manera de controlar el turismo es controlando las camas disponibles. Muchas ciudades que luchan con el número de turistas han puesto controles directos sobre el alojamiento, ya sea deteniendo la construcción de nuevos hoteles, como en el caso de Barcelona y Amsterdam, o limitando el alquiler de viviendas a corto plazo en Airbnb. Londres, Nueva York, Reikiavik, Amsterdam, París y muchas otras ciudades han introducido límites durante el pico de tres meses del año, para evitar una escasez de oferta de vivienda y aumentos de alquiler para los locales.
Los recursos del gobierno deben dedicarse al turismo sostenible, los políticos deben ser más responsables, y los residentes deben tener la oportunidad de opinar con independencia del calendario electoral: “Porque si esperamos una vez cada cuatro años, es demasiado tarde”, dice Dichter.
Otra estrategia efectiva para administrar a los turistas se basa en los datos. “Hablamos con tanta gente en el ecosistema turístico y nadie tiene los mismos datos, ni siquiera similares”, dice Dichter. “Si ni siquiera se puede estar de acuerdo en cuántos turistas llegan, es muy difícil tener un debate adecuado”. Cuanta más información se recabe sobre turistas en todos los niveles (nacional, regional y municipal), más clara será la imagen de sus verdaderos costes y beneficios, incluidos los económicos, sociales y ambientales. Dichter apunta a la aplicación oficial de Ámsterdam, que no solo mejora las experiencias de los visitantes de la ciudad, sino que también informa sobre ellos.
Font dice que combinar datos (incluso imperfectos) de una amplia gama de fuentes (restaurantes, hoteles, proveedores de electricidad y agua, aeropuertos) puede ser una base suficiente para que las ciudades actúen. “No necesitamos el 100 por ciento de datos perfectos para tomar algunas decisiones cuando, la mayoría de las veces, se trata de tendencias”, admite. Si los organismos del gobierno y de la industria consultan activamente a las comunidades sobre el impacto de los turistas, puede ayudar a aliviar el antagonismo.
Justin Francis, director de la agencia de viajes Responsible Travel, ha propuesto que todas las partes interesadas trabajen juntas para llegar a un acuerdo sobre señales específicas (que denomina “límites de cambios aceptables”, como escasez de recursos o aumentos de precios, que podrían revisarse regularmente) que denotan cuando un la ciudad ha alcanzado el punto límite. “Si quieres más turistas, ¿cuántos más? ¿cuántas habitaciones de hotel sostendrán eso? ¿cómo trabajará con los proveedores para lograr ese objetivo? “, dice Dichter.
En última instancia, los residentes deben tener prioridad sobre los turistas para la vivienda, la infraestructura y el acceso a los servicios, ya que tienen un interés a largo plazo en el éxito de la ciudad. “Debe ponerse a los residentes en el centro de su toma de decisiones”, dice Font. “Las ciudades no son el patio de recreo de los turistas; solo los queremos porque hacen que la ciudad sea más habitable para los residentes”.
 

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Los retos de la sobredensificación: urge cambiar si queremos salvar Holbox

René y Eduardo

El nado con el tiburón ballena en libertad fue el parteaguas del crecimiento turístico de Isla Holbox, México. Un destino sostenido por un ecosistema frágil, con gran valor paisajístico y natural pero que sufre de grandes retos en materia turística, llegando incluso a cerrar la isla al turismo el año pasado. En esta entrevista, Ángela Rodríguez habla con René Correa Moguel, Alcalde de Holbox, y con Eduardo Pacheco Cetina, Secretario de la Asociación Hotelera de Holbox, sobre la situación actual de esta isla mexicana.


Ángela: René, ¿cuáles fueron las causas del cierre de Isla Holbox el pasado verano?

Crédito: Travindy.es

René: el cierre de la isla no fue un cierre como tal. Fue un aviso de la población y de los inversionistas (hoteleros, restauradores, operadores turísticos…) por el impacto visual que se estaban llevando los turistas. En plena temporada alta, nuestros servicios se colapsaron y no fuimos capaces de seguir abasteciendo las necesidades básicas, como son el drenaje, la disponibilidad de agua, luz eléctrica… aquellos servicios que se necesitan para tener una adecuada calidad de vida, y ofrecer un servicio turístico básico.
Desafortunadamente, dichos servicios, no disponen de un mantenimiento adecuado desde hace 30 años, por lo que quedamos fuera de combate. No había por donde ayudar a que la isla siguiera siendo un destino turístico aceptable. Esta situación no fue nada más que la punta del iceberg del crecimiento que estamos sufriendo; actualmente la planta eléctrica puede abastecer a 1500 gentes, pero a este ritmo de crecimiento el próximo año ya seremos 3000 gentes, y la planta va a ser la misma.
Las causas del cierre son por desidia. No sé si política, pero sí de elecciones. Hoy por hoy tenemos la tarifa de luz, agua y drenaje más elevada que Cancún, pero a la vez contamos con el peor servicio del estado de Quintana Roo. No obstante, recientemente hemos llevado a cabo avances en la gestión de la luz y somos capaces de producir la mayor parte de la energía dentro de la isla, lo que nos ha proporcionado una autonomía eléctrica importante.
Ángela: hablamos de luz, agua y drenaje pero… ¿cuál es la situación de la gestión de los residuos sólidos dentro de la isla?

Crédito: Travindy.es

René: la gestión de los residuos sólidos es un reto. Y muy grande. Tenemos ya varios años trabajando en esto por lo mismo de antes. Si bien la isla cuenta con varias entradas económicas, éstas son distribuidas por el municipio y no se quedan en Holbox. Nosotros hacemos la recepción del capital, pero la administración la hace el municipio, y el dinero no es revolvente. Entonces volviendo a tu pregunta, la isla no cuenta con la recolección adecuada o con la separación de residuos necesaria. Se nos acumula la basura en áreas que no debería.
Tenemos iniciativas privadas que están dando apoyo a solventar esta problemática poniendo contenedores para recolectar botellas plásticas que luego nos las intercambian por productos de canasta básica, o nada más se las llevan y nos ayudan a sacarlas de la isla.
Si es cierto que los políticos y administraciones no nos dan la herramienta o la economía, pero no toda la culpa es de ellos. También es de los propios residentes, pues hay una falta de educación importante en este aspecto… el separar y tener ordenada nuestra basura podría ser que no tuviéramos tanto problema como el que tenemos hoy por hoy.
Ángela: Eduardo, desde la Asociación Hotelera de Holbox, ¿cómo estáis tratando el tema de los residuos generados por el turismo?

Holbox desde el aire. Crédito: Eduardo Pacheco Cetina

Eduardo:  Hace 2 años  realizamos un proyecto de implementación de buenas prácticas ambientales en la operación hotelera en Holbox, que no solo ha abarcado el tema de residuos, si no también energía, agua, etc.  Estamos muy contentos porque este año lo vamos a realizar nuevamente con 17 hoteles y 2 restaurantes. Pero siento que falta capacitación en temas de sustentabilidad en muchos hoteles. Además, los que si llevan a cabo buenas prácticas, no las comunican y creo que es bien importante que lo hagan para que puedan servir de ejemplo y para que exista motivación entre ellos.
También falta compromiso con los temas sustentables en la isla. A veces siento que también es apatía. Hemos hecho limpiezas de playa a través campañas internacionales con el objetivo de que la gente participe y que limpiemos la isla juntos, porque al final de cuentas todos vivimos aquí. Pero la gente no participa. Siempre somos los mismos y en ocasiones nos sentimos acusados, porque te tachan de pseudoambientalista, cuando la finalidad es incidir en tener una mejor calidad de vida, cosa que las autoridades no están haciendo.
Ángela: René, la isla es un área natural protegida, ¿los residentes qué opinan del crecimiento turístico?

Crédito: Travindy.es

René: Holbox lleva viviendo un boom turístico desde hace 7 años. Durante los últimos 5 años ha sido cuándo la gente ha empezado a pelear para reivindicar la capacidad de carga y poner soluciones al colapso, y el pasado verano fue cuando se dio que todos gritaron.
En cierto modo se ha perdido el amor por Holbox, el amor de sus propios residentes. Creo que se ha perdido mucha de la unión que había antes, ahora se mira por el interés cortoplacista e independiente.
Ángela: ¿Visualizáis alguna solución a estos problemas?
Eduardo: Yo cobraría una ecotasa de entrada a la isla. Reivindicar este pago para que el visitante contribuya para hacer de Holbox un lugar mejor. No haría megaconstrucciones, todo se puede hacer de manera ecológica y autosuficiente, a través de energías limpias, sistemas de captación de agua de lluvia, por ejemplo. También considero imperativo una mayor regulación para el sector privado; la isla no tiene capacidad para un megadesarrollo y además que se afectaría mucho más a nivel social y ecológico. Holbox no puede ni debe crecer como otros destinos turísticos.
René: Está la luz al final del túnel y solo hay dos cosas que debemos hacer: unirnos los holboxeños y residentes, y que tengamos la autonomía necesaria para que Holbox se pueda gestionar desde dentro. Necesitamos ser autónomos con respecto al municipio para tener un mayor control de las actividades económicas que se generan en la isla, pero también mayor autoridad para regular los malos usos.
Ángela: Eduardo, desde la asociación, ¿también veis como necesaria que la isla disponga de mayor autonomía?

Eduardo: Por supuesto, no dependeríamos de un presupuesto que no es suficiente y los impuestos y pagos que se realicen sobre la isla, deberían servir para mejorar la calidad de vida de los habitantes, la infraestructura y los servicios básicos del lugar.  Aunque también tenemos que cambiar la manera de entender el turismo ya que desde mi punto de vista estamos prostituyendo la isla turísticamente: a todo le queremos sacar un dinero.
Tenemos  que hacer las cosas bien y reguladas, no debemos olvidar que estamos dentro de un área de protección de flora y fauna llamado Yum Balam y que tenemos eventos naturales como la llegada del tiburón ballena. Tenemos especies carismáticas como los flamencos, las tortugas, las cacerolitas de mar… muchas especies que se encuentran bajo cierto estatus de protección.
Estamos mal-enfocando la manera de hacer turismo, porque en lugar de promover que las personas admiremos la riqueza natural y comprendamos la importancia de la zona, cada vez más se promueve como destino para ir de fiesta y de turismo masivo. Es importante que las decisiones de las autoridades sean claras, con una mejor visión y que sean consultadas. A la isla no se le debe cargar con el peso de que se tiene que desarrollar Holbox para que pueda mantener a las demás comunidades del municipio, ya que cada una tiene su propia magia. Estamos padeciendo en la actualidad las consecuencias de las malas decisiones que se toman, refiriéndome a los problemas de servicios básicos que se han presentado en la isla.
Creo que necesitamos un cambio radical hacia el turismo sustentable, que seamos un poco más conscientes de lo que podemos hacer. Que se regularice el turismo y se promuevan las capacitaciones con necesidades que desde dentro de la isla hemos identificado.
Ángela: ¿Cómo es tu Holbox ideal?

Holbox desde el aire. Crédito: Eduardo Pacheco Cetina

Eduardo: Holbox es mágico, tiene una magia que se puede sentir. Yo creo que nos perdimos en muchas cosas y en la avaricia, pero si tú le preguntas a las gentes de aquí, todo el mundo está orgulloso de su lugar de origen. Holbox puede ser un ejemplo de un buen desarrollo turístico sustentable, de una adecuada promoción del turismo responsable. Un destino de turismo de bajo impacto, donde se respete la naturaleza y se valore la oportunidad de vivir en un área natural protegida. Tenemos que  despertar nuestra conciencia, ya que no solo pierde la naturaleza, también perdemos los pobladores, nuestra calidad de vida se ve afectada por la falta de autoridad y malas decisiones.
Holbox es un pedacito de cielo: es un sitio Ramsar, o sea un humedal de gran importancia, tiene una riqueza natural exuberante, es un área de importancia para la conservación de las aves (AICA), estamos entre dos mares… es un lugar donde todavía la gente te sonríe. Tenemos que protegerlo, y su futuro depende de cada uno de nosotros. Es nuestra responsabilidad. Debemos sumar al bienestar ecológico y social de la isla, porque todos somos uno mismo y debemos aprender a vivir con las demás especies. En nosotros está el destino de nuestra casa.

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Soluciones para la sobredensificación turística

La sobredensificación en el Turismo es un tema que pudimos ver aparecer de manera recurrente en la prensa en general. Del 14 a 17 de marzo, estuve en Cancun para asistir al Sustainable & Social Tourism Summit y es uno de los temas que se destacó. Me parece que se trata de un asunto que mencionamos mucho porque se refleja en el ambiente en muchos lugares del Planeta y porque los destinos más afectados por este fenómeno dejaron aparecer reacciones verbales que podemos calificar violentas en contra del turismo, en contra de los turistas. ¿Pero en el fondo, sabemos qué es? ¿Existen soluciones para reducir estas tensiones?

Sobredensificación turística: ¿de qué hablamos?

Las fuertes reacciones que pudimos leer o escuchar demuestran la sensibilidad del tema. En efecto, cuando llegamos a expresar su cansancio con tanta determinación y odio, significa que llegamos a un punto de descontrol, en este caso de sobredensificaicón. Es para tanto que se creó la palabra “turismofobia”, es decir el rechazo a los turistas. Pero si nos ponemos a analizar, ¿Quién no expresó en algún momento, estando en su perímetro de residencia, una frase con tono despreciativo hacia lo turistas del estilo: “¡qué invasión de turistas!”, “no quiero ir a tal lugar porque estarán todos los turistas amontonados”, “ya no podemos desplazarnos como queremos por culpa de los turistas”, “no podemos estar tranquilos porque es temporada turística alta”…

La sobredensificación en el turismo, también llamado overtourism en inglés, se podría resumir como la convivencia puntual o alargada de individuos (habitantes, trabajadores y visitantes) presentes en exceso en comparación con el espacio de uso público disponible en el que los flujos se vuelven extremadamente densos.

Causas del fenómeno de sobredensificación

Un total de 1.322 millones de personas viajaron por el mundo en 2017, lo que representa un 7% más que el año anterior, según los datos de la Organización Mundial del Turismo.

¿Por qué hablar otra vez del crecimiento del número de turistas en el mundo? Voy a hacer algo que no se hace usualmente, contestar una pregunta por otra pregunta. Jonathan Tourtellot, especialista en el tema nos puso a pensar con su presentación durante el Summit con la siguiente pregunta ilustrada:

“Si 5 Millones de personas venían a ver la Mona Lisa en en el museo de Louvres en Paris en 1960, ¿hoy cuántos serán?”
Con la democratización del turismo, muchos destinos se están volviendo víctimas de su éxito. Creo que podemos considerar varios factores:

  • Algún título prestigioso como las 7 Maravillas del Mundo,
  • Película famosa en el destino,
  • Marketing Viral,
  • Lugares que se vuelven imperdibles porque su encanto principal va a desaparecer con el cambio climático(un ejemplo aquí con el artículo de Angela Rodríguez para Travindy sobre el Boom del cambio climático de nuestra era como atractivo turístico, etc.

Consecuencias de la sobredensificación turística

Jonathan Tourtellot tiene toda la razón : “no se puede recibir un número indefinido de personas en espacios limitados”.
En efecto, las posibles consecuencias directas de la sobredensificación en el turismo son múltiples:

  • Daños ambientales (medio-ambiente y patrimonio histórico) importante y hasta irreversibles,
  • Disminución de la calidad de vida de los locales (incluyendo a los trabajadores) y fenómeno de « turismofobia »,
  • Impacto negativo sobre la calidad de la experiencia de los visitantes.
  • Desaparición total del interés turístico del lugar a medio o largo plazo por la pérdida progresiva de su atractivo principal impactado por esta sobredensificación.

Otro reto para la sustentabilidad en este tema es el de la coherencia entre la calidad de vida de los locales y la de los turistas. María Yougdin, coordinadora de Imagine Peace en Corea del Sur nos dejó otra reflexión ilustrada impactante que les quiero compartir y que tiene que ver también con el fenómeno de la sobredensificación: “Vidas no sustentables, Turismo no Sustentable”.

Algunas soluciones para evitar la sobredensificación en el turismo…

Regresando al tema de democratización del turismo, Agustí Colón, concejal del Ayuntamiento de Barcelona, uno de los destinos más afectados por el fenómeno de sobredensificación, nos alerta sobre el hecho de que “muchas veces se confunde calidad con altos ingresos”. Pero pudimos comprobar con María Yougdin que un turismo justo y equilibrado puede ser la solución para salir de la sobredensificación del turismo con esta Licencia de Ciudadano Viajero, que fue tan amable en traducirnos:

“Soy un ciudadano quien viaja por su ciudad
1. Respetamos las vidas y los derechos de los habitantes de la ciudad.
2. Durante nuestro viaje evitamos hacer ruido o producir basura y respetamos la privacidad de los demás
3. Evitar la producción de dióxido de carbono o el uso de productos desechables para medio ambiente
4. Viaje es para todo – apoyamos el derecho a viajar para las minorías sociales
5. Consumimos en los lugares de comercio justo y asociacion cooperativa para apoyar economica local
6. Apoyamos los derechos y las dignidades de las personas que se encuentran con nuestros viajes (hotel, guía, agencia de viajes, trabajadores de restaurantes, etc.)
7. Protegemos este precioso derecho a viajar para que las generaciones futuras descubran hermosas ciudades, pueblos y personas.*Prometemos ser un viajero maduro que viaja respetando las ciudades y entornos mientras se cuidan unos a otros para continuar una vida justa y sostenible y
viajar. Viaje justo, Vivir juntos. Licencia del ciudadano viajero.”

Este artículo fue publicado originalmente en Ecoturismo Genuino y reproducido en Travindy con permiso de la autora.

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