Reflexiones sobre el desperdicio de alimentos en el sector turístico

El desperdicio de alimentos en el turismo es uno de los problemas más importantes a nivel mundial. Dentro del sector, la industria hotelera es la que contribuye más a este problema. De hecho, anualmente pierde o desperdicia aproximadamente 1.300 millones de toneladas de alimentos. Esta cantidad equivale a un tercio o incluso a la mitad de todos los alimentos destinados al consumo humano. Por lo tanto, el desperdicio de alimentos es un problema ambiental, social y económico importante al que se debe hacer frente. Y no podemos olvidar que está muy ligado al objetivo nº2 de los ODS: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Fuentes de desperdicio de alimentos

¿Cuántas veces, en muchas ocasiones estando de viaje, nos hemos enfrentado a una importante sensación de desperdicio de alimentos? Personalmente hablando, me gustaría reportar algunos ejemplos que siempre me han dejado bastante perpleja:

Cruceros

Me he preguntado más de una vez por qué en los cruceros la comida debe usarse de una manera tan inútil y persuasiva, y al mismo tiempo, como un pasatiempo fácil para distraerse del aburrimiento durante los largos viajes. Siempre he creído que, detrás de los pasajeros que desfilan con cautela, como para no ser vistos, frente a las largas mesas de buffet llenando, hay una motivación psicológica moderna: la de la abundancia, la del consumismo, o también, la del miedo a la escasez. Cuántos platos, al final del almuerzo, siguen tan llenos e inutilizables. Familias que educan a sus hijos sobre la riqueza y el despilfarro sin decir simplemente: “llévate comida poco a poco, y luego, si todavía tienes hambre, harás una segunda vuelta.”

Hoteles y resorts “todo incluido”

Encontramos buffets acogedores llenos de una variedad infinita de gustos y sabores diferentes. Casi el mismo escenario que el anterior, pero en tierra firme. ¿Entonces, qué diferencia hay entre un resort y un crucero? De hecho, cuando elegimos unas vacaciones “todo incluido” tendemos a confortarnos en una burbuja turística ya preparada con las comodidades de nuestro hogar. Los bufés se extienden a lo largo de comedores decorados con flores, llenos de estatuas de frutas y fuentes de chocolate, invitando como las sirenas de Ulises a la lujuria y la glotonería. Como si estuviéramos entrando en una fase en la que nuestros sentidos se embriagan y una vez que volvemos a la mesa nos quedamos con nuestras montañas de comida en los platos que desbordan por los lados, de los que al final solo probamos una pequeña parte.

Refugios y pequeños hoteles

En este caso, la costumbre era que los platos de los invitados fueran ricos y mostraran corpulencia y pompa. Como para ocultar casi un sentido de humildad y sencillez. El invitado es sagrado, pero la comida lo es aún más.

Invertir los roles establecidos

Desperdicio de alimentos

Durante años siempre hemos tenido los roles sociales bien definidos – gracias también a los hechos históricos en curso – enmarcados en  la idea de que mucha comida está automáticamente ligada al concepto de riqueza; una combinación que en los últimos años ya no tiene sentido que exista. Los tiempos han cambiado con el boom económico de la posguerra, las guerras en los países de acogida de turistas, el hambre, la pobreza, la humildad, la sencillez o la atención a nuestras necesidades básicas. La economía mundial ha cambiado, y también, el sentido de la responsabilidad.

Entonces, ¿por qué si todos estos valores cambian tan rápidamente de década en década, dada la velocidad de los tiempos en los que cambia el mundo, no podemos igualmente cambiar estos roles esquemáticos y fosilizados en nuestra opinión pública, o en el sentido civil o simplemente en el sentido común?

La estructura receptiva no debe hacer alarde de riqueza mediante la producción exagerada de alimentos e igualmente de desperdicio. El cliente debe ser tratado bien, con imparcialidad, equidad y amabilidad, no con atracones de comida.

En este sentido, un pequeño truco psicológico que podría ser útil como buen disuasivo del abuso de los buffets, sería la vergüenza. Si el buffet es gratis y libre, la gente no tiene sentido común y se vierte sobre las mesas, llenando montañas de comida en sus platos. Pero si se controla el buffet y los camareros preparan los platos, habría un mayor control tanto de las dosis en los platos como de un filtro inhibidor psicológico por parte del cliente que le obligaría a reducir su hambre exagerada y muchas veces ficticia.

El desperdicio de alimentos más allá del alojamiento tradicional

Según el investigador Juho Pesonen de la Universidad de Finlandia Oriental, “ya podemos ver que hay expertos en la industria del turismo que han logrado reducir el desperdicio de alimentos e incluso han logrado convertirlo en un activo. Sin embargo, no es suficiente que solo los establecimientos tradicionales de alojamiento y servicio de alimentos reduzcan su desperdicio de alimentos, necesitamos que los pisos turísticos se unan. A medida que el sector turístico cambia, la investigación sobre el desperdicio de alimentos y la sostenibilidad se vuelve cada vez más importante.”

Según los investigadores, la reducción integral del desperdicio de alimentos requiere que se identifiquen sus fuentes y cantidades y que se aborde su eliminación por parte de los turistas. Además, es necesario estudiar los factores que impulsan el desperdicio de alimentos en los pisos turísticos y las barreras para su reducción. Finalmente, Juho Pesonen señala que “necesitamos modelos que describan cómo se genera el desperdicio de alimentos en los pisos turísticos y cómo eso posiblemente cambie con el tiempo. Además, necesitamos identificar plataformas e intersecciones donde se pueda abordar el desperdicio de alimentos, por ejemplo, a través de las redes sociales. Al final, todo se reduce al turismo sostenible y la economía circular”.

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La transición turística en los tiempos del coronavirus

Aunque empezamos a ver luz al final del túnel, no olvidemos que desconocemos la longitud de éste y no podemos estar seguros de, si lo que vemos a lo lejos, es una luz u otra locomotora que se dirige hacia nosotros. El problema es que, hasta que no esté lo suficientemente cerca como para escuchar el sonido inconfundible del motor o distinguir su figura, no sabremos qué es realmente lo que hay: si la salida del túnel o un choque brutal si no frenamos a tiempo y damos marcha atrás al menos a la misma velocidad.

Momento actual

Algo así estamos viviendo actualmente en el sector turístico, uno de los primeros sectores en recibir en España las medidas de desescalada puestas en marcha por el gobierno. Estas medidas suponen, a día de hoy y para los establecimientos que estén en condiciones de abrir, poder hacer uso del 50% de la capacidad de bares y restaurantes que dispongan de terraza, o bien para recogida de pedidos de comida a domicilio.

En el caso de los establecimientos hoteleros, el panorama es similar, aunque se le suma la ausencia de demanda debido a las restricciones en cuanto a movilidad. Es decir, el personal vuelve tras el ERTE pero sin trabajo que realizar.

Y no hace falta irse a la patronal para encontrar voces que duden de la eficacia de estas medidas. El sindicato CCOO se ha unido a los hoteleros para pedir que se amplíen los ERTEs durante al menos seis meses de cara a evitar despidos obligatorios masivos debido a la escasez de negocio actual.

¿Por qué es importante que se gestione bien esta situación en la parte de la oferta? En primer lugar, porque de ella dependen cientos de miles de puestos de trabajo, entre ellos también el de los empresarios. En segundo, porque de ella depende en buena medida el atractivo de nuestros destinos turísticos. Se habla mucho de turismo local en la primera fase de apertura turística, pero ¿cuáles de esos establecimientos que forman parte de la oferta alojativa y gastronómica podrán aguantar esta situación que vivimos? ¿Qué atractivo tendrán esos destinos si hay oferta reducida o inexistente para dormir o comer? Está claro que tras un cierre puede haber una nueva apertura, pero ¿quién se va a arriesgar en estos momentos de incertidumbre máxima a abrir un negocio sobre otro que ha quebrado?

Por otra parte, un tema que salió en el segundo debate que mantuvimos en el webinar sobre Repensar el turismo organizado por Ideas for Change es el de la demanda. El coronavirus ha hundido la economía española a niveles históricos. Vamos a estar, o estamos ya inmersos, en una crisis global. Este hecho, como es obvio, afectará al empleo y a nuestra renta disponible para viajar.

Ya se están estudiando medidas para subvencionar directamente a los turistas, por ejemplo, con bonos vacacionales para viajar dentro del territorio que concede la ayuda.

Creo que no hace falta debatir mucho para llegar a la conclusión de que, con una oferta a la baja y una demanda muy posiblemente a la baja, el mercado turístico se verá reducido a niveles de hace 50 años. Y es cierto que el medioambiente lo agradecerá. La duda que surge es qué sectores van a absorber, en plena recesión global, esa fuerza laboral sobrante si esto llega a ocurrir.

Momento post pandemia previo vacuna

Si, finalmente, lo que vemos al final del túnel resulta ser la luz, y la desescalada nos lleva al fin de la declaración de pandemia, aún hará falta disponer de una vacuna eficaz antes de poder hablar de normalidad, ya sea de la nueva o de la anterior. Mientras, serán los diferentes países según sus datos los que decidan abrir o cerrar fronteras propias o con ajenos según las circunstancias particulares de cada territorio.

En este posible escenario de turismo post-pandemia-previo-vacuna, o sencillamente turismo de mascarillas y guantes y de contacto limitado, mucha será la inversión que tenga que realizar la oferta que haya sobrevivido para poder ofrecer un servicio con las máximas garantías sanitarias. Y mucha la responsabilidad de la demanda para viajar de manera segura, tanto para uno mismo como para todo ser con el que se entre en contacto.

En cuanto a las posibles medidas, una de las más críticas son los controles de temperatura en origen y destino. Ya se están poniendo en marcha otras como mamparas para las recepciones de establecimientos hoteleros, la eliminación del buffet libre, la conexión por móvil de todo lo que hasta ahora era manual (llave de la habitación, interruptores…), dispensación de guantes, mascarillas, envases unipersonales de hidroalcohol, geles, champús…y con ello también daremos pasos atrás en cuanto a la sostenibilidad.

A nivel demanda, una de las que más suena es el pasaporte sanitario, así como certificados de inmunidad al virus. En este sentido, si bien hasta hace muy poco había muchas dudas sobre la posible inmunidad, parece que éstas se empiezan a disipar en el mejor de los sentidos y se descarta -a fecha de hoy- la reinfección de los curados. Ésta desde luego podría ser una de las mejores noticias, ya que los inmunes certificados eliminarían para sí mismo y los demás el riesgo latente que a fecha de hoy suponemos todos y cada uno de nosotros y que obliga a reducir aforos de manera drástica.

Aún con todo esto, recordemos que la apertura del turismo supondrá un riesgo enorme a nivel global. A nivel nacional vemos cómo en Alemania han debido dar marcha atrás en su desescalada debido a repuntes en el índice de contagios (pasando de 0,7 a 1) y sus expertos predicen nuevas oleadas futuras de contagios.

Segmentando por edades, recordemos que existe un grupo de riesgo que no solo no podrá viajar de momento como lo hacía hasta ahora, sino que habrá que tener especial cuidado en los diferentes destinos para evitar contagios que vuelvan a poner a nuestros mayores en una situación extrema.

Momento post vacuna

Suponiendo que, cuando dispongamos de una vacuna, ésta será eficaz, toca plantearse si ese escenario turístico post vacuna será igual o parecido a como era el sector antes de que se declarase la pandemia.

Casi 20 años después todavía convivimos con las marcas de la era post 11-S en el sector. Si bien es cierto que los causantes de aquella tragedia ya no están entre nosotros, buena parte de las medidas de seguridad se mantienen por si vuelve a pasar de mano de otros actores. La cuestión es la misma, ¿en vista de posibles nuevos virus se mantendrán algunas de las medidas implementadas? ¿Viajaremos como si nada hubiera pasado los próximos años o mantendremos las distancias y haremos del uso de higienizantes, guantes y mascarillas como parte de nuestros viajes?

Hemos visto durante estas semanas como parte de la industria turística se ha adaptado a la ausencia de desplazamientos y ha digitalizado parte de su catálogo. Por ejemplo, experiencias online que han sustituido con mucho éxito a experiencias hasta ahora reservadas exclusivamente para los visitantes a ciertos destinos, así como visitas culturales, museos o guías turísticos controlados en remoto.

¿Este “turismo” virtual ha venido para quedarse? ¿Será complementario como una herramienta de marketing, a la que nos hemos adaptado a la fuerza, para dar a conocer ciertos destinos de manera más eficiente? ¿Será un sustituto de los viajes a larga distancia por el miedo que ha generado lo vivido? Recordemos que la seguridad es un factor esencial en el turismo. Muchos estamos de acuerdo en que las agencias de viajes y los seguros verán reforzado su papel en el sector para aportar mayor seguridad, pero de momento nadie puede garantizar nada.

Muchos de los avances hechos en estas semanas podrían impactar directamente en sectores tradicionales con alta afluencia de público, entre ellos el sector MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions), aunque ya hay ciudades que están centrando su estrategia en el desarrollo de este nicho, o los museos. Otras modalidades de viajes, como los cruceros, tienen frente a sí un gran reto, ya que digitalizar esa oferta resulta más complicado.

Para finalizar, aquí algunas de lo que considero claves:

  • La colaboración público-privada, público-pública y privado-privada es una de las grandes claves. También la responsabilidad personal de cada uno de nosotros, tanto en origen como en destino, tanto como ciudadanos como en nuestro rol de turistas o viajeros.
  • La comunicación a todos los niveles debe ser clara y concisa para aportar la tan necesaria seguridad.
  • Hemos de sacar partido a los aprendizajes que nos ha traído esta crisis, de cara a saber gestionarla en caso de que se vuelva a repetir algo similar.
  • Deberíamos aprovechar las capacidades adquiridas para crear un turismo de impacto positivo, o al menos un turismo en el que las externalidades positivas superen con creces a la negativas
  • Ahora más que nunca es necesaria la utilización de la tecnología a nuestro favor: ese turismo digital que estamos practicando estos días puede servir para acercar los destinos a los turistas, tanto para trasladar la propuesta de valor, como la tan necesaria sensación de seguridad.

Lo seguro que es que volveremos a viajar. La duda es cuándo y cómo.

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La resiliencia del turismo en su hora más dura

La crisis del coronavirus deja tras de sí un reguero de interrogantes ¿Cómo afectará a la salud de las empresas y al empleo? ¿Cuánto tardará en recuperarse la economía? ¿Qué será necesario para reactivar la demanda turística? ¿De qué modo esta pandemia modificará los comportamientos de viaje? ¿Qué cicatrices está dejando esta crisis en las relaciones empresariales? ¿El mundo será el mismo?

La consultora Oliver Wyman considera que si el brote de coronavirus dura entre tres y cuatro meses, la recuperación de la economía global podría llegar en el cuarto trimestre del año, ya que si el virus resulta ser estacional se recuperaría rápidamente la confianza de los consumidores y las empresas podrían volver a la normalidad en uno o dos trimestres. Esto sucedería en el mejor escenario posible.

En cualquier caso, la industria turística ha sido uno de los primeros sectores económicos que ha sufrido el impacto del coronavirus. La asociación empresarial World Travel & Tourism Council estima que la pandemia podrá causar la desaparición de 50 millones de puestos de trabajo.

De hecho, la pandemia provoca que las empresas, tanto grandes como pequeñas, “se vean obligadas a romper sus planes a tres años y a centrarse en una lucha a tres meses por la supervivencia”, dice Gloria Guevara, presidenta del WTTC.

Por otra parte, incluso en un escenario favorable donde la demanda turística pudiera comenzar a reactivarse este próximo verano, la pandemia habrá modificado el comportamiento de los viajeros, según apuntan varios estudios.

Por ejemplo, un 35% de los españoles considera probable que el coronavirus afectará a sus viajes de verano, según una encuesta realizada por YouGov. De este colectivo, el 11% prevé viajar sin salir de su comunidad autónoma; el 37% se movería por otras regiones de España; el 14% cree que viajará por Europa y solo el 11% estima que viajará fuera de Europa.

Otra encuesta de LuggageHero.com revela que el 56% de los europeos siguen planeando viajar este verano siempre y cuando sus destinos no estén en cuarentena. Y atención: un tercio de los encuestados intentará evitar grandes ciudades y transporte público mientras que un 27% admite que reducirá su presupuesto de viaje este año más de un 40%.

La crisis del coronavirus también hará que los consumidores sean más sensibles a aspectos como la seguridad y la salud pública, apunta Roger Callejà, director de marketing de Witbooking, una empresa tecnológica especializada en reservas hoteleras.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Hosteltur: La resiliencia del turismo en su hora más dura.

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Andalucía lidera la revolución verde del sector turístico en Europa

El viceconsejero andaluz de Turismo, Manuel Alejandro Cardenete, ha presentado a la Comisión de Recursos Naturales, NAT, del Comité de las Regiones, el documento de trabajo para el que ha sido designado como ponente y que conducirá a la aprobación de un dictamen sobre sostenibilidad turística en la Unión Europea.

‘Hacia un turismo más sostenible para las ciudades y las regiones de la UE’ es el título que recibe este dictamen que pone sobre la mesa la necesidad de revisar cómo han ido evolucionado hasta ahora las políticas desarrolladas en el ámbito medioambiental a nivel europeo.

El viceconsejero ha asegurado que ‘es necesario proponer nuevas medidas efectivas en materia de sostenibilidad turística que se traduzcan en creación de empleo y riqueza en las regiones’.

Un total de seis objetivos estratégicos componen la propuesta del viceconsejero de Turismo, que busca dar soluciones a nuevos y grandes retos a los que este sector tendrá que dar respuesta como son el impacto del cambio climático, la excesiva presión sobre los recursos naturales, la degradación ambiental o la pérdida de identidad de los pueblos.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Expreso: Andalucía lidera la revolución verde del sector turístico en Europa.

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10 Tendencias que modelan el sector turístico en 2018

El turismo ha estado en constante evolución desde su surgimiento. Modelado por cambios demográficos, sociales y económicos. La incertidumbre es la norma en el mundo actual. La gran tendencia es el propio cambio, que viene de diferentes frentes y al que hay que aprender a adaptarse. Tenemos que ser resilientes!
¿Cuáles son las 10 tendencias que modelan el sector turístico en 2018?

Cambios demográficos y sociales.
  • Giro a Oriente. Aumento de clases medias en muchos países emergentes (BRICS y MIST).
  • Envejecimiento de la población. La sociedad en Europa y Estados Unidos está envejeciendo. Los turistas Senior suelen estar sanos, siguen activos y dedican mucho tiempo a viajar.
  • Millennials. La nueva generación de turistas está cambiando la forma de viajar y los productos y servicios turísticos que demandan.
  • Turismo familiar. Hoy hay familias tradicionales, familias monoparentales, madres/padres solteros, familias gay y otros modelos, cada uno con sus necesidades especificas.
  • Solo travelers. Actualmente también hay muchas personas que viven y viajan solos, que quieren involucrarse más con la cultura del destino y conocer gente local durante su estancia.
Cambios tecnológicos

La transformación digital, el Internet de las Cosas y la tecnología Móvil 5G, son algunas de las principales tecnologías que van a tener un papel importante en el turismo este 2018.

Cambios económicos
  • Nuevos mercados emisores procedentes de las economías emergentes.
  • Consumo consciente. Los turistas, cada vez más informados, buscan precios competitivos que les aporten un valor añadido.
Cambios en las necesidades de los turistas

Las motivaciones y las necesidades de los viajeros están cambiando y evolucionando de forma constante, debido a diferentes tendencias y modas de cada sociedad. Se hablará, entre otras necesidades, del viaje transformador, de la necesidad de desconexión y de los hoteles como centro del viaje.
En los últimos años, han surgido nuevas motivaciones para viajar, entre las que podemos destacar: wellness y relax, gastronomía, compras, deporte, aventura, eventos y naturaleza.

Personalización

Los turistas demandan productos y servicios más personalizados, que se adapten a sus gustos y necesidades (tailored made). Cada uno quiere ser el protagonista de su viaje. No quieren tener la misma experiencia “enlatada” que el resto de los turistas.

Digitalización en turismo

Destinos y empresas turísticas tienen que tener al cliente en el foco de la estrategia y usar sus experiencias positivas como herramientas de marketing y comunicación

La sostenibilidad es clave en turismo

Toda la cadena del valor del turismo tiene que generar visibilidad sobre la necesidad de que la industria sea más sostenible, permitiendo reducir el impacto negativo que la actividad turística genera en el medio ambiente y la cultura local.

Incremento de la movilidad turística

En los próximos años podemos ver algunos desarrollos tecnológicos, como los aviones más eficientes o los coches autónomos, que pueden transformar la forma en que viajamos.

Masificación turística en destinos maduros

En este 2018 aparece el reto de calcular la capacidad de carga del destino y desarrollar herramientas estratégicas que permitan gestionar mejor los picos de saturación de turistas. No hay un receta única. Cada destino tiene que analizar sus propias características, para definir herramientas personalizadas. Es básico involucrar a la población local para definir el papel del turismo.

Evolución de la distribución turística
  • Importancia de los Gatekeepers. Las grandes empresas, que son fuentes de información e inspiración para los viajeros, controlan quién accede a internet y cómo. Nos referimos a Google, Facebook, Amazon o Apple.
  • Economía colaborativa y P2P. Según algunos expertos, el crecimiento de plataformas como Airbnb o Uber estaría limitado en el futuro, ya que su porcentaje de mercado estaría comenzando a tocar techo. Airbnb, en un movimiento inesperado ha informado que va a incluir Hoteles en su plataforma.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Aprende Turismo: “10 Tendencias que modelan el sector turístico en 2018”.

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