Las tres relaciones de la regeneración en una experiencia de cuatro días

Una de las cosas que me atrapó del paradigma de la regeneración fue el trabajo que se hace sobre tres relaciones: la relación con nosotros/as mismos/as, la relación con los/las otros/as y la relación con la naturaleza.  Inicialmente, parece una romantización de la vida, que puede ser cuestionada: “¿Cómo nos puede ayudar a resolver las crisis globales que tenemos en el mundo?” “¿Cómo puede dar de comer a mis hijos?”  

Seguimos tratando de resolver los problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos

Partamos de la base de que seguimos tratando de resolver los problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos, como dijo Albert Einstein. En nuestro paradigma actual, en el que ya estamos teniendo, poco a poco, más conciencia social y ambiental (aunque aún los tratamos de forma separada), tenemos toda una serie de prácticas que seguir para obtener un mundo más sostenible. Si haces esto, eres sostenible, si no lo haces, no. Nos damos cuenta de la crisis global que estamos viviendo, indudablemente: cambio climático, pérdida de biodiversidad, el pico del petróleo, crisis de valores….. Es tan abrumador el pensar que tenemos que transformar nuestras vidas y renunciar a nuestras comodidades recientemente adquiridas, que sentimos que al menos, si compensamos nuestros impactos, estaremos consiguiendo el equilibrio que necesitamos. Tenemos tanta prisa por “apagar los fuegos” que hemos creado (inconscientemente, por supuesto), que no nos estamos dando tiempo para reflexionar y cuestionar si es que, quizá deberíamos cambiar nuestra forma de hacer las cosas.

Algo muy importante es entender que nuestra forma de ver el mundo, nuestra ética, nuestra percepción, nuestras relaciones, pueden influenciar profundamente en el tipo de sistemas que creamos. Y que los humanos no somos una parte separada de la naturaleza, sino que por el contrario, somos parte de ella. Nuestra relación y reciprocidad con la misma es la que tiene el potencial de generar resiliencia y vida, en la máxima expresión de la palabra. 

Así, comenzar a trabajar en las tres relaciones de la regeneración puede hacer toda la diferencia a la hora de diseñar un tejido ecosocial saludable para todos. ¿Pero qué significa realmente? 

Bien, los sistemas vivos tienen 3 niveles de trabajo que muestran cómo un sistema saludable que está en constante evolución, debe funcionar: 

La relación con uno/a mismo/a:  

Esta es la capacidad para desarrollar y mostrar nuestra esencia en el mundo a través de un proceso de realización personal. Y así, nos convertimos en personas más humanas, más compasivas, reflexivas e integrales. En este proceso, entraremos a fondo a conocernos, a entender nuestra identidad, nuestro propósito…. Y cómo integrar esa esencia en nuestras acciones hacia el mundo. Es decir, ser coherentes. 

Aunque parece algo sencillo, esto puede ser un desafío, ya que, hacer estos ejercicios de introspección y cuestionamiento, pueden resultar difíciles al principio. Pueden salir limitantes que incluyen inseguridades, miedos…Pero si no hacemos este trabajo interior, nuestras acciones se limitarán a llevar a cabo lo que nos han dicho que está bien. Y qué importante es cuestionar. Qué importante es creer en nuestro potencial y nuestra capacidad.  

La relación con el/la otro/a: 

Esta es la capacidad para funcionar y participar en la vida social. Parece fácil, ¿no? Pero de hecho, hace varios siglos que hemos ido evolucionando hacia un modelo más individualista, y varios expertos señalan que uno de los motivos del deterioro de nuestro ambiente y alienación social, es la falta de compromiso hacia la comunidad. Además, está demostrado que para salir de crisis de gran magnitud y para poder diseñar soluciones innovadoras y eficaces, debemos hacerlo construyendo colectivamente.  

Por tanto, es especialmente importante volver a desarrollar la capacidad de relacionarnos y colaborar (en lugar de competir) con el/la otro/a y de descubrir nuestro propósito común, que hará despertar nuestro lado más creativo para generar soluciones innovadoras. Este cambio de percepción puede significar un cambio significativo, no solo en la forma de hacer negocios y de gestionar un destino, ¡si no para nuestras propias vidas! 

La relación con la naturaleza:  

En nuestro empeño para generar riqueza y conocimiento, hemos pensado que esto debía ser en detrimento de la naturaleza y durante siglos, hemos ido perdiendo cada vez más nuestra conexión con la tierra y el sol, de los cuales dependemos.  

La capacidad de co-evolucionar en armonía con los sistemas vivos de los que somos parte, va a ayudarnos a generar las condiciones necesarias para generar vida, prosperidad y abundancia (en todos los sentidos, no solo económica), entendiendo que la economía está ahí para el servicio de la sociedad y no al revés. Entendiendo que existen unos límites planetarios dentro de los cuales tenemos que operar y que eso está bien. Entendiendo que nuestra interrelación y reciprocidad con la naturaleza es mucho más poderosa de lo que imaginamos. Si la naturaleza es perfecta, teniendo una gran capacidad para compartir información, nutrientes, comunicarse y regenerarse, imaginemos cómo sería si aplicáramos esos mismos principios en nuestras organizaciones y en nuestras vidas.   

Un retiro formativo, vivencial y transformador para mujeres: 

Pero no pensemos en algo muy teórico y aburrido, que llevará mucho tiempo de aprender. Estos principios los podemos aprender vivencialmente. Imagínate un retiro, que además de tener todas las cualidades de este tipo de experiencias: relajación, desconexión, entorno natural…., nos permita trabajar nuestro propósito profundo, nuestra relación interna, cambiar nuestras relaciones con los demás (tanto en nuestras vidas como en nuestros negocios o trabajo) y que sea la semillita que nos ayude a superar pensamientos limitantes, que nos de la confianza para hacer las cosas de forma distinta, a reforzar nuestra esencia femenina y a fluir más con la vida y con los ciclos naturales.  

Un taller que nos acerque a personas afines que están en la misma sintonía que nosotras, donde prime la sororidad, el apoyo mutuo y la vitamina que necesitamos para que, en lugar de enfocarnos en las crisis que tenemos, nos enfoquemos en el hermoso potencial que tenemos por delante.  

Únete a nosotras del 23 al 26 de junio en un precioso entorno natural en la comarca de l’Anoia, a unos kilómetros de Barcelona en “Mujeres, Solsticio y Regeneración”. Para más información y reservas, visítanos aquí: tinyurl.com/retiro-barcelona-mujeres 

Y si deseas empezar a formarte en regeneración, inscríbete al curso “Semillas de Regeneración” en formato virtual del 2 al 13 mayo: tinyurl.com/semillas-de-regeneracion. Tenemos un descuento especial para aquellas personas que compren los dos.  

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Experiencia de sostenibilidad, experiencia de autenticidad

Hace tiempo que observo a la gente con cuidadosa curiosidad y casi podría asegurar que lo que más emoción despierta en las personas es la paz que transmite la naturaleza. Probablemente por el ritmo que nos impone la sociedad moderna que nos empuja a una disociación forzada de nosotros mismos: el ritmo neurótico de la cotidianidad contemporánea, los ruidos, la sobreexposición a la información mediática e informática, la excesiva competencia, los neones desfasados que nos ciegan y emborrachan con imágenes distorsionadas de la realidad y de nosotros mismos.

Sin embargo, existe un lugar donde las personas sienten cada vez más la necesidad de refugiarse y encontrarse a sí mismas: la madre naturaleza. Está claro que cada vez más existe la necesidad y el impulso de redescubrir la veracidad de nosotros mismos, de volver a nuestro yo más joven y redescubrir nuestra versión más auténtica y original, todo esto lo encontramos en la Pachamama, en el corazón y en los brazos de nuestra madre primordial.

Perdernos en el caos para encontrarnos en la paz

¿Por qué nos sentimos siempre tan serenos cuando respiramos profundamente frente a un atardecer o cuando estamos en una playa observando de lejos el horizonte?  Esa delgada línea entre el mar y el cielo que tanto nos conmueve, en un bosque, en un valle, en la cima de una montaña para ver el amanecer… Estos momentos, la mayoría de las veces vividos en silencio, invitan a la contemplación, pero más que nada, nos invitan a reconectar y encontrarnos de nuevo, en un mundo que quiere ser cada vez más automatizado.

En la edad adulta olvidamos que somos copos de nieve sobre la tierra, piezas únicas e inimitables, hasta que nuestro cuerpo habla por nosotros y expresa lo que el alma calla.

A partir de aquí, la sociedad occidental moderna se encuentra sacando viejas enseñanzas orientales, desempolvando antiguas palabras, sabios consejos, técnicas de meditación y relajación, formas de pensar, de vivir, de gestionar la propia vida… esas antiguas leyes escritas hacen cientos de años en culturas lejanas, parecen haber sido prescritos proféticamente para una sociedad enferma y perdida como la nuestra.

Entonces, vemos que tanto nuestra tierra como nuestra alma más auténtica están demandando, de forma cada vez más necesaria y urgente, un sano realineamiento. Las dos formas de vida corren juntas y paralelamente y buscan una única solución: el equilibrio. Equilibrio entre el alma y el cuerpo, entre lo  físico y la psique, entre el hombre y la naturaleza.

Con la arrogancia y el orgullo despótico de hacer el papel de dios, nos estamos destruyendo a nosotros mismos y a nuestro hogar e, irónicamente, también a nuestra propia cura, a nuestra propia medicina: la naturaleza.

Punto sin retorno

Estamos llegando a un punto de no retorno y necesitamos reprogramar un cambio de paradigma.

Nos hemos alejado tanto de nosotros que ahora llamamos “sostenibilidad” a lo que en realidad sería la acción diaria, saludable y respetuosa con nosotros mismos y con nuestro entorno. Le hemos dado un nombre, una etiqueta de emergencia a lo que, en teoría, debería ser una actitud perfectamente natural en nuestro ADN. Nos hemos desvinculado tanto que ya no nos reconocemos y nos vemos obligados a reconstruir una ética moral, ya humanamente intrínseca, para aferrarnos y salvarnos. Ha habido tal inversión de comportamiento que ahora llamamos “sostenible” a lo que debería ser la natural relación de equilibrio entre el hombre y la naturaleza.

Nuestra misión, por tanto, como divulgadores de la sostenibilidad, va mucho más allá del redireccionamiento social hacia una conducta turística o comercial más respetuosa; es la necesidad de retomar el timón y volver a la esencia; es la necesidad de reeducar, de modificar un paradigma que hemos visto que no favorece nuestro bienestar, y volver a honrar nuestro paralelismo entre alma y naturaleza.

En el ámbito del turismo lo hacemos de diferentes formas:  fomentando encuentros más inclusivos, guiando hacia hábitos más saludables, utilizando el viaje como un redescubrimiento interior y un encuentro con esa parte perdida, o simplemente desorientada y abandonada de nosotros. Ya no es una cuestión de “sostenibilidad”, ya no es una forma de decir, es literalmente una forma de vivir.

Es por eso que los retiros de yoga y meditación nos parecen tan rejuvenecedores, ¡y lo son! Pero no se trata de una práctica mágica, se trata de algo que no se ve, que no se paga, impalpable, involuntario. Es el retorno a la ancestral conexión entre nosotros y la naturaleza. Es despertar una parte de nosotros, la mejor, largamente dormida, brumosa y escondida en un rincón, como trastos viejos en el desván o en el sótano.

Es reconectar con nuestra parte más vulnerable, ingenua y auténtica, reprogramarla y realmente proponer nuestra mejor versión: un 2.0 no solo más avanzado, sino también y, sobre todo, más consciente.

Por eso ya no es una cuestión de “sostenibilidad” sino una cuestión que tenemos pendiente con nosotros. Nos estamos enfermando, envenenando y hasta fundiendo nuestro propio antídoto.

¿Seguimos hablando de “sostenibilidad” o de hacer las paces con nosotros mismos y con la Pachamama?

Para mayor información dejamos el link de contacto: https://yogaysenderismo.com/retiro-yoga-senderismo-en-la-sierra-de-las-nieves/

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La India y el turismo responsable: un binomio que se combina a la perfección con Open Eyes

Anna Alamán

Aunque suene muy obvio, la misión de Open Eyes es “abrir los ojos” a todos aquellos que quieran conocer la India de una forma inolvidable y ética. En esta entrevista, Ángela Rodríguez habla con su fundadora, Anna Alamán, sobre cómo esta agencia de viajes está revolucionando la forma de entender el turismo en la India, pero también en España, país de donde provienen la mayoría de sus viajeros.


Ángela: Anna, ¿cómo se diferencia Open Eyes de otras agencias de viaje?

Anna: Es cómo entendemos el turismo y lo llevamos a cabo, lo que realmente muestra el valor añadido y diferenciador de Open Eyes sobre el resto de agencias de viajes a la India. A la hora de crear producto, el proceso es siempre el mismo: primero, hacemos una pequeña investigación en turismo responsable, estudiando las necesidades de las comunidades más vulnerables en el país y de las tendencias del turismo. Segundo, a través de la cautelosa creación de experiencias innovadoras y éticas en el destino, hacemos de puente entre la comunidad y el viajero. 

Esto nos permite desarrollar viajes creativos, que contribuyen a mejorar el desarrollo sostenible de la India y que a la vez, permite generar en nuestros viajes ese sentimiento de autenticidad y exclusividad.

Ángela: Ósea que proponéis viajes para los que anteriormente no existía oferta o demanda específica; pero que se adaptan a la incesante búsqueda de autenticidad por parte del viajero de hoy en día.

Experiencia Gastronómica

Anna: Exacto, Open Eyes propone viajes y experiencias que anteriormente no existían en India. De hecho, cuando empezamos en el 2011, la demanda en España era muy pequeña. No obstante empezamos sembrando y difundiendo un turismo más responsable en India el cual pensamos que está dando sus frutos. Además de que, como dices, las prioridades de los viajeros también han ido cambiando y junto a esto, la demanda en estos seis años ha crecido bastante.  

En Open Eyes definimos nuestra forma de viajar como: “no sólo en pasar por un lugar, sino en dejar que éste pase por ti…”

Ángela: ¿Cual ha sido la aceptación de la población local hacia recibir visitantes de forma organizada cuando nunca antes lo habían hecho?

Anna: La aceptación de momento es muy buena porque tenemos muy en cuenta que los grupos sean pequeños, para gestionar mejor el impacto. Todavía trabajamos con las primeras comunidades con las que empezamos en el 2011, eso dice mucho de nuestro compromiso con el impacto con la población y el viajero. La comunicación es un elemento clave para identificar errores y necesidades, tanto de la población local como de los viajeros, después de cada viaje.

Ángela: Háblanos de algún proyecto o comunidad con el que trabajáis, que nunca antes hubiera pensado que su oficio o tradiciones culturales fueran del interés para viajeros internacionales hasta que llegó Open Eyes.

Anna: Hace un año y medio que decidimos enfocarnos en crear un turismo más inclusivo en el país para analizar las necesidades de una de las comunidades más vulnerables de India: las mujeres invidentes. Nos encontramos con que la India cuenta con la población ciega más grande del mundo: 15 millones de personas donde el 48% son mujeres y sólo el 23% están trabajando. Dada esta clase de dependencia financiera forzada, podemos admitir que las mujeres con discapacidades visuales en la India son uno de los grupos sociales más vulnerable del mundo. 

Estos datos nos pusieron en marcha para contactar con una asociación que proporciona formación a mujeres invidentes como terapeutas masajistas, pero que no tenían acceso al mercado, ni tampoco clientes. Tras realizar un estudio de mercado, decidimos diseñar (¡tardamos un año y medio!), retiros de bienestar en la naturaleza donde las mujeres masajistas se encontraban en el centro del producto, para que pudieran acceder a una vida laboral y propiciar un cambio real en sus vidas.  
La asociación realiza una formación específica diseñada para invidentes durante dos años. El hecho de no ver hace que estas personas tengan mucho más desarrollado el sentido en las manos, y puedan sentir de forma más profunda el dolor del paciente, que un terapeuta con visión normal.

Ángela: ¿Cómo exactamente incorporas el trabajo de las mujeres en la cadena de valor de turismo?

Retiro de Bienestar con mujeres invidentes

Anna: A través de nuestros itinerarios. Te pongo un ejemplo para entenderlo mejor. El año pasado lanzamos el primer retiro de bienestar situado en los bosques sagrados de Jageshwar, en los Himalayas.

El retiro se desarrolla alrededor de cinco elementos;  la conexión, la comida Sattvic (comida “pura” que se denomina en la India), la naturaleza y el movimiento (yoga ancestral de la India) y el tacto. Este último es un punto muy importante de terapia a través masajes, que es donde incorporamos a las mujeres invidentes que van a estar una semana compartiendo el viaje y van a ofrecer al viajero masajes terapéuticos.

Este año tenemos ya varias fechas anunciadas para grupos que saldrán desde España.

Hablando de mujeres, este año hemos agrupado todos nuestras experiencias en nuestros viajes diseñadas con mujeres desde el 2011,  como experiencias con mujeres taxistas, artesanas en la zona rural, mujeres invidentes terapeutas, mujeres guias, cursos de cocina Ayurveda, etc…  bajo el nombre de “Women in Tourism”. El objetivo es “alzar la voz” a un turismo mas igualitario en género, desde comunidades hasta posiciones directivas,  ya que todavía existe mucha desigualdad en puestos de trabajo en turismo en India.

Ángela: Ellas realizan su formación como masajista mientras que vosotros os encargáis de generar la sinergia entre su trabajo, los retos a los que se enfrentan en la sociedad y el turismo. ¿Qué ha significado esto para las mujeres?

Anna: Exacto. Solo en este año, ya hemos formado a 29 mujeres invidentes en materia de comunicación, apariencia y aspectos básicos en turismo. Para que te hagas una idea del impacto que está teniendo esta nueva oportunidad generada a través de Open Eyes, esto fue lo que Laxmi, una  de las masajistas, nos comentó acerca de la experiencia del último retiro: “Anna, poder hacer los retiros es como leer un libro lleno de conocimiento, no podemos ver a través de nuestros ojos, pero nuestro sentido del tacto nos ha ayudado a ser masajistas, y aquí tenemos la oportunidad de conocer a mucha gente y aprender sobre las diferentes culturas. Por primera vez, me siento contenta, auto realizada y valorada por mi trabajo.”

Nunca pensé que Open Eyes, el nombre de empresa que creé en el 2011, tendría tanto significado ahora.

Ángela: ¿Cómo conseguís que el mensaje del turismo responsable quede implícito en vuestros viajes?

Centro de Rescates de Elefantes

Anna: Desde la reserva del viaje tratamos de dar toda la información necesaria y sensibilizar al viajero. No obstante, siempre es más fácil que el mensaje se viva una vez que ya estás viajando, y aquí nosotros personalmente contribuimos a que entiendan bien lo que queremos transmitir.

Por ejemplo, hay una comunidad con la que llevamos trabajando desde nuestros inicios Jaipur, donde nuestros viajeros tienen la oportunidad de vivir una verdadera inmersión cultural con la comunidad, conviviendo con jóvenes y artesanas de la zona. Les llevamos a visitar proyectos de educación y sanidad, pero también la interacción con mujeres artesanas y realizamos varias actividades, como un pañuelo de blockprinting, la artesanía más antigua del Rajasthan. Este grupo de mujeres trabajan con una empresa social que les ayuda a ser más autosuficientes mediante la formación de distintas técnicas de bordados y estampación. El trabajo de productos finalizados es recompensado económicamente, apoyando la mejora a la igualdad de la mujer en el país.

Otro ejemplo, es que desde Open Eyes no promovemos la subida al Fuerte de Jaipur a lomos de los elefantes, que tanto se ofrece como experiencia turística en el país. Si nuestro viajero llega con la idea de realizar actividades de este tipo, se le explica la problemática asociada al bienestar animal y su uso en actividades turísticas, pero también le proporcionamos una alternativa; que puede ser una visita a una reserva auténtica de elefantes donde puede estar en contacto con el animal en su hábitat natural y hasta salir a pasear con el. 

¡Muchas gracias Anna! Recuerda que puedes visitar la página web de Open Eyes y seguirles en Facebook 

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