Turismo sostenible, rentable y resiliente para la reactivación del sector

El turismo es uno de los sectores más afectados por la pandemia este 2020, con una caída abrupta de las ventas que repercute en la pérdida de millones de puestos de trabajo. Para revertir ese efecto, hoy más que nunca, la reactivación del turismodebe ser gestionada de manera sostenible, fortaleciendo el equilibrio entre el beneficio económico, el cuidado del planeta y el respeto por la cultura de las personas.

Para contrarrestar el deterioro que ha sufrido el sector, la sostenibilidad tiene que tener un papel fundamental a la hora de pensar los destinos, las ventas y el vínculo con el anfitrión. El Turismo Sostenible ya no puede ser pensado como un nicho de venta, sino que debe ser parte de esta reactivación como una nueva normalidad.

Definición de turismo sostenible

El turismo sostenible es el turismo que genera beneficios positivos en el medio ambiente, en el patrimonio cultural y en la economía de todos los destinos turísticos. Aunque a veces se relaciona con el turismo de naturaleza, es importante remarcar que todos podemos ser Turistas Responsables y desarrollar Buenas Prácticas de Turismo Sostenible en todos los destinos que elijamos para nuestras vacaciones. 

Parques de atracciones o parques naturales, playas o montañas, pequeños pueblos o grandes ciudades, en todos los destinos podemos ser turistas responsables y dejar una huella positiva. No es necesario cambiar nuestras preferencias vacacionales para planificar un viaje sostenible, sólo hay que tener en cuenta los tres pilares de la sostenibilidad: cuidado del medio ambiente, protección de la cultura, fortalecimiento de la economía.

Qué son las Buenas Prácticas y cómo se vinculan con los ODS 

Desarrollar un Turismo Sostenible, además, contribuye a las metas de la Agenda 2030 para un mundo mejor. Si bien todos los ODS atraviesan el Turismo, los ODS 8,12 y 14 hacen referencia a un Turismo Sostenible que cuide el medioambiente, promueva los productos locales y cree puestos de trabajo. Las Buenas Prácticas del Turismo Responsable son las que hacen posible el éxito de esos ODS.

Las Buenas Prácticas son acciones concretas y sencillas que podemos realizar para disfrutar de nuestras vacaciones y dejar un buen legado en el destino anfitrión. Por ejemplo:

  • ODS 8 TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO, podemos contratar guías locales, comprar en mercados regionales y disfrutar de la gastronomía tradicional en restaurantes familiares de mi destino.
  • ODS 12 PRODUCCIÓN Y CONSUMO RESPONSABLE, refieren al adecuado aprovechamiento de los alimentos en los alojamientos, al consumo de productos locales y la gastronomía tradicional
  • ODS 14 VIDA SUBMARINA, podemos cuidar la limpieza de las playas. 

Planteado de esta manera, el Turismo Sostenible es Rentable y Resiliente

Por qué es Rentable el Turismo Sostenible

Entendida como la capacidad de producir un beneficio económico adicional (2009 enciclopedia de la economía), la rentabilidad puede tenerse en cuenta como un valor importante en el desarrollo sostenible del turismo.

Ser sostenible es ser rentable. Desarrollar un Turismo Sostenible que promueva los productos locales es rentable. Una gestión sostenible del turismo fortalece la rentabilidad porque procura dejar un buen legado en el entorno cultural y natural.

Ser sostenible es ser rentable porque efectiviza el uso de los recursos. Orientar nuestro viaje hacia la sostenibilidad ahorra recursos porque consumimos de forma responsable, evitamos el desperdicio y valoramos los productos que se adquieren. Consumir de forma responsable en nuestros viajes es comprar souvenirs en mercados locales, es evitar el desperdicio de alimentos, es cuidar el agua de la ducha y electricidad del alojamiento, es evitar el uso desmedido de gasolina optando por caminatas para reducir la huella de carbono, etc.

Ser sostenible es ser rentable porque crea puestos de trabajo. Cuando planificamos un viaje sostenible tenemos en cuenta el trabajo del anfitrión, procuramos comprar en mercados locales, disfrutar de la gastronomía local en restaurantes familiares o contratamos guías locales. Ese consumo responsable fortalece la economía del destino anfitrión y la del turista responsable. 

Ser sostenible es ser rentable porque atrae y fideliza clientes. Incorporar herramientas sostenibles y orientar productos y servicios hacia la sostenibilidad es clave para los actores del sector que quieran aumentar sus ventas. 

Ser sostenible es ser rentable porque el crecimiento es sostenido y sostenible. El aumento de la rentabilidad es significativo, dejando un buen legado para el planeta y a su gente.

Por qué es Resiliente el Turismo Sostenible

Aún no se ha consensuado una definición de Resiliencia, pero, en turismo, podemos pensarla como la capacidad que tiene el turismo sostenible para mitigar el impacto de la crisis por la pandemia, y acelerar el proceso de recuperación. Hoy es innegable que la gestión sostenible del turismo es la única opción posible para recuperar y fortalecer el sector. Y como la resiliencia es una capacidad o habilidad, es necesario pensarla como un proceso, y esa es una buena noticia: todos podemos desarrollar un turismo sostenible comenzando por pequeñas acciones, cada acción cuenta y se suman a las iniciativas globales de acción por los ODS.

El Turismo Sostenible es Responsable, Rentable y Resiliente. Y allana el camino hacia la consecución con éxito de la Agenda 2030 para un mundo mejor. ¡Están todos invitados!

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¿Afrontar la crisis económica en turismo?

A nivel global el impacto económico en el sector turismo ha sido uno de los más reconocidos por la OMT (Organización Mundial del Turismo). Se han generando dispersos pronunciamientos, críticas, acciones, sentimientos encontrados entre otros y a múltiples escalas en los actores de la actividad global.

Dentro de las acciones de reacción de los actores del turismo han y siguen siendo solicitar subsidios económicos o apoyos de diversos tipos al estado, a ministerios, a organismos nacionales e internacionales. Y muchos se están realizando aunque no es suficiente, a pesar del riesgo e impacto en la economía del estado. La insatisfacción, por cómo se está trabajando en turismo desde el estado y las respuestas a gremios, asociados y población afectada, es masiva. Se sigue el patrón diseñado por la cultura reduccionista, donde el interés económico inmediato propio, el individualismo, la competencia y la dependencia paternalista, brillan en su máxima expresión en nombre de un colectivo afectado, sumiéndose en el victimismo puro y alimentado por la masa popular.

Si bien las palabras de resiliencia, reinvención, innovación, co-creación, transformación, etc., se han convertido en términos populares en las pláticas de turismo, no se considera su entendimiento profundo real y las implicaciones que conllevan. Considerando la recesión económica post Covid-19 que nos espera no solo en Latinoamérica sino también a nivel global, urgen preocupaciones desde todos los sectores. Obviamente se generan y proponen soluciones para las necesidades primarias y donde el turismo para ciertos mercados pasaría a ser una necesidad básica de bienestar. 

Consideremos que la actividad turística pasó de ser una actividad de posición social muchas veces a necesidad de salud y bienestar. El perfil de estilo de vida de la población en los últimos 20 años han llamado desarrollo y calidad de vida a la inclusión de viajes y turismo en destinos exóticos, de moda, entre otros. Esto ha implicado viajes de alto impacto ambiental que han sido crecientes y accesibles cada vez más con los diversos tipos de economías colaborativas (AirBnB, UBER, etc.). Además, se han incrementado con la crisis de sobrepoblación mundial bajo un cáncer sistémico de inequidad y competencia entre los ricos y más ricos del mundo, donde prima la imagen de estatus QUO.

Entonces, vemos que el actual sistema, que se basa en la economía del dinero por más dinero, se ha convertido en el vicio promotor  incrustándose en la moral y la consciencia del ser humano. Sabemos que la moneda moderna es una unidad de intercambio con un valor creada por el sistema bancario a través del mecanismo de la deuda, pública y privada par más deuda interminable.

Esta crisis sanitaria actual, que afecta directamente al sistema económico donde escasea esta unidad de intercambio llamado dinero físico, surgen otras formas de generar dinámica y circulación económica. Una podría ser a través del intercambio o uso de una moneda social, como se hizo desde el inicio y evolución de nuestra especie. ¿Podríamos utilizar el sistema económico ancestral de nuestros antepasados en diferentes sectores? Un reto que ya está funcionando desde hace muchos años en diversos lugares del mundo como Suiza, Dinamarca, Alemania, España, Costa Rica, etc….Más que reto sería acelerar la disrupción del manejo económico dominante mundial.

A partir de otras crisis económica, la moneda social ya se está implementando en diversas partes del mundo en diferentes formas, desde la tradicional y empírica del TRUEQUE o el Sistema AYNI (intercambio de servicio físico), hasta los sistemas sofisticados de la tecnología del Blockchain. Todos ellos ayudan a dinamizar la economía desde pequeños barrios, comunidades, pueblos y ciudades.

¿Sería una opción, implementar una moneda social para el turismo interno-doméstico?

Es todo un reto cómo se están preparando los destinos para atravesar esta recesión económica y al mismo tiempo generar servicios turísticos que maximicen los beneficios en todos los actores de la cadena de valor del turismo, con estándares de seguridad, salubridad y sanitidad, calidad, únicos, transformadores, regenerativos y a costos accesibles para el mercado doméstico o turismo interno.

Sin duda, en la sabiduría ancestral existen muchas soluciones perfectas si la capacidad de innovación se concentra en la observación profunda. Los sistemas de uso de monedas sociales o comunitarias están comenzando a crecer como lo vemos en diferentes países desarrollados y al mismo tiempo cubren de inmediato necesidades de la población local que el sistema de comercio tradicional no lo podrá hacer por esta crisis sanitaria. Además, que las monedas sociales alternativas se perfilan en un adecuado manejo de proyectos a escala local, con grandes beneficios ambientales, sociales, culturales y espirituales.

Si bien, tenemos  necesidades básicas como personas. Somos parte de un colectivo que por naturaleza requiere movimiento constante de intercambio llamado comercio y donde la utilización de la moneda social tiene una importancia potencial.

Foto: Vanesa Ccahua G.

Ventajas de la implementación de una Moneda Social Turística:

  • Genera ocupación, necesidad de colaboración (trabajo) e incentiva el consumo interno. El intercambio de productos y servicios locales directos requerirá colaboradores locales para el abastecimiento de la demanda de turismo interno. También deberá ponerse en valor conjuntamente el comercio, el consumo local de los servicios y las experiencias turísticas.
  • Fomenta la identidad cultural local. Al dinamizar los productos y servicios locales (valores gastronómicos, culturales, ambientales, medicinales, étnicos, etc.) se generan diversas sinergias en las personas que reafirman la identidad y sentido del lugar. Los saberes, la colaboración, la cultura y los ritmos sociales convergen para cubrir las necesidades de la población con fines de bienestar social igualitarios en todos los actores.
  • Fortalece la economía local (Empoderamiento económico). Sabemos que el sistema de comercio actual es dependiente al sistema capitalista de comercio masivo transcultural. La implementación de una moneda social, incentivaría el valor del servicio o uso del bien local, por el sentido de interacción local en lugar y experiencia. 
  • Robustece el cuidado y conservación ambiental. Al dinamizar el intercambio de productos y servicios entre locales minimizando la dependencia del comercio masivo, se minimiza el impacto ambiental que se generan por las grandes cadenas de distribución que estamos acostumbrados a consumir. Los viajes internos y domésticos, sin duda, aportarán a minimizar la huella ambiental y contaminación usual que se tenía en el viejo turismo, al maximizar el uso de los servicios y recursos locales que requieren menos transformación.
  • Es de carácter altamente inclusivo y de género. Para la implementación del uso de la moneda social en turismo, se generaría a través de grupos u organizaciones participativas de carácter igualitario en género, por todos los sectores y actores de la cadena de valor del turismo local. Todos trabajarían en beneficio de la reactivación económica turística de un determinado proyecto, emprendimiento, comunidad o destino turístico, con la idea que lleguen a considerarse alternativas de gestión económica autónomas válidas para gestiones públicas.Esto es una consecuencia natural de la autoorganización y gestión económica local de un determinado destino. 
  • Se fundamenta en la espiritualidad (base filosófica). El uso de la moneda social para el turismo estaría fundamentado en principios inherentes al ser humano fundamentados en valores éticos y morales. La confianza sería el eje motor de las interacciones económicas de un determinado proyecto, emprendimiento, comunidad o destino turístico local.
  • Acelera el cambio de paradigma global. A más de que la crisis sistémica aceleró el cambio de paradigma en muchos sectores, pues, la opción de este paradigma emergente pretende dejar atrás el sistema capitalista-reduccionista. El uso e implementación de una moneda social complementaria es necesaria, para enfrentar la problemática sistémica. Esto sería crucial en turismo.

¿Cómo funcionaría?

Podría darse de diversas formas, donde la creatividad desde la libertad, que son condiciones innatas al ser humano, son infinitas. Por ejemplo creando bancos de tiempo que en algunos países latinos se les llama AYNI (palabra quechua que significa reciprocidad, trabajo colaborativo) o sistemas de Trueque. Son intercambios de servicios basados en centros de ahorro de tiempo o de bienes y productos. También se delega o crea un valor a la moneda actual, a servicios y productos que generen bancos de ahorro y de valor en tiempos y espacios determinados. Todo bajo la organización y acuerdos locales.

Actualmente en diferentes países desarrollados funcionan bien y en creciente empoderamiento exitoso. Son una alternativa para adaptarse y renacer transformados de la mejor manera de acuerdo a las búsquedas de las nuevas tendencias en el mercado. Será un enfoque más colaborativo en todos los sectores y el turismo debe estar preparado para esta tendencia.

Con el uso de la tecnología y plataformas de algoritmos de la Bigdata, entre otros, se abren un abanico de oportunidades para los emprendedores y la resiliencia en nuestro sector. Hoy es más que nunca, la mejor opción para empujar a esa disrupción del sistema económico basado en la inequidad, donde el 1% posee, maneja y manipula al resto del mundo. El turismo desde un enfoque regenerativo con propuestas de manejo de moneda social complementaria, puede ser una de las mejores formas crecientes e innovadoras genuinas de aporte al renacer del nuevo turismo global.

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Regenerar los modelos de negocio, clave para proyectar el futuro empresarial

Pocas personas podrán decir que abandonaremos este periodo de crisis igual que lo empezamos. A lo largo de estos meses, todas y cada una de las organizaciones de nuestro entorno han visto transformada su actividad. Tal y como corrobora nuestro informe “Observatorio de Capacidades Emergentes”, en el que documentamos más de 150 ejemplos de iniciativas empresariales y ciudadanas surgidas durante las primeras cuatro semanas del estado de alarma, nos hemos visto obligados a ser creativos: aprender a hacer cosas nuevas, reinventar nuestros espacios de trabajo, organizarnos de manera autónoma.

Si todo va bien, próximamente nos tocará reactivar la actividad empresarial, y tendremos que hacerlo en un escenario distinto e inaudito. La Covid-19 ha transformado las prioridades de la sociedad y, con ello, por supuesto, la demanda. Pero también ha reformulado la oferta. Por poner un ejemplo, el coste que destinamos al alquiler de oficinas, viajes de negocios y equipamiento informático es más sustituible entre sí que nunca y lo mismo ocurre con muchos otros elementos de nuestro día a día.

En esta nueva fase, surge la oportunidad de regenerar nuestros modelos de negocio. Liberar la energía que destinábamos a acciones que han demostrado ser inútiles y obsoletas para focalizarla en aquellas prácticas surgidas de la emergencia que nos pueden ayudar a rediseñar nuestro presente y a proyectar nuestro futuro.

Es cierto que no es una tarea fácil, pero hay fórmulas que pueden ayudarnos a conseguirlo. A través de la metodología Pentagrowth para el diseño de modelos de negocios disruptivos, hemos identificado cuatro ingredientes o “Quick Wins” que las empresas podrían implementar para rediseñar su modelo de negocio con el objetivo de ganar velocidad y resiliencia en la salida de la crisis: activar lo disponible, aligerar la cadena de valor, acelerar la transformación y fortalecer la resiliencia.

1. Activar lo disponible: A la vez que hemos dejado de hacer cosas que nos proporcionan nuevo tiempo y espacio, hemos descubierto recursos que hasta ahora permanecían ocultos. Analizar el papel que estos nuevos activos pueden ocupar dentro de una organización ayudará a diseñar acciones a corto plazo. Tenemos la oportunidad de recombinar y activar de manera diferente los procesos y productos para producir más valor: desde los datos, hasta los recursos materiales, pasando por las capacidades de los colaboradores, la función específica de la empresa dentro del sistema y el conocimiento de la entidad.

2. Aligerar la cadena de valor: La productividad ha aumentado de manera notable durante el tiempo en el que la red ha pasado a ser la infraestructura básica y la movilidad ha quedado relegada a algo excepcional. Los activos infrautilizados o disponibles en abierto se han multiplicado, y también lo han hecho los roles y las capacidades que han desarrollado los ciudadanos. En el entorno empresarial, tenemos la oportunidad de revisar de manera sistemática los procesos de producción y entrega de la oferta comercial para balancear el esfuerzo propio y el externo de manera que aligeremos la cadena de valor.

3. Acelerar la transformación: Lo hemos demostrado: las esferas institucional, empresarial y ciudadana pueden colaborar en armonía y con una velocidad asombrosa a la hora de resolver misiones críticas, y tenemos que trabajar para que siga siendo así. Los retos sociales y empresariales que nos depara el nuevo escenario no son asumibles por iniciativas individuales. Deberemos ser capaces de crear ecosistemas que generen valor de manera conjunta y que creen nuevos estándares dentro de sus mercados. Para conseguirlo, tendremos que entender qué estructura de agentes existentes, nuevos agentes y start-ups tienen potencial de éxito en este nuevo entorno para poder anticipar las herramientas y funciones que serán necesarias.

4. Fortalecer la resiliencia: Más que nunca, las empresas han tomado consciencia de que dependen de las comunidades con las que comparten su futuro. Asociaciones, grupos ciudadanos y comunidades informales se habían posicionado ya como aliados clave para acelerar la transición, pero al suceder lo imprevisto han demostrado todavía más su valor para asegurar la supervivencia. No obstante, son muchas las organizaciones que tienen todavía una gran cantidad de conocimiento cerrado o inutilizado. Distinguir qué parte de éste tendría valor compartir en abierto puede contribuir a la creación de alianzas informales y, en consecuencia, a la resiliencia de la organización.

Es evidente que la supervivencia de las organizaciones depende a cortísimo plazo de su capacidad para resistir el embate de la Covid-19, pero resistir no va a ser suficiente en el nuevo entorno económico y social. Puede que no estemos preparados para acometer grandes transformaciones, pero la oportunidad para realizarlas en el futuro vendrá dada por la capacidad que demostremos para implementar “quick wins” que nos permitan proyectar un propósito más ambicioso.

Este artículo ha sido originariamente publicado en Via Empresa y reproducido en Travindy con permiso del autor: “Regenerar los modelos de negocio, clave para proyectar el futuro empresarial”.

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La Sostenibilidad ya no es suficiente, necesitamos culturas regenerativas

La sostenibilidad por sí sola no es un objetivo adecuado. La palabra sostenibilidad en sí misma es inadecuada, porque no nos dice que es lo que realmente estamos intentando sostener. En 2005, después de pasar dos años trabajando en mi tesis doctoral sobre diseño para la sostenibilidad, empecé a darme cuenta de que lo que realmente estamos intentando sostener es el patrón subyacente de salud, resiliencia y adaptabilidad que mantienen a este planeta en una condición en la que la vida en su totalidad pueda florecer. El diseño para la sostenibilidad es, en última instancia, el diseño para la salud humana y planetaria (Wahl, 2006b).

Una cultura humana regenerativa es saludable, resistente, y adaptable; se preocupa por el planeta y le importa la vida, consciente de que esta es la manera más efectiva de crear un futuro próspero para toda la humanidad. El concepto de resiliencia está estrechamente relacionado con la salud, en el sentido en el que describe la habilidad de recuperar funciones básicas vitales y reponerse de cualquier clase de desajuste o crisis.

Una propuesta para guiar una acción inteligente ante una complejidad dinámica y “no saber”, es aplicar el Principio de Precaución como marco que pretende evitar, en la medida de lo posible, acciones que tendrán un efecto negativo en la salud humana y medioambiental en el futuro. Desde la Carta Mundial para la Naturaleza de 1982 de las Naciones Unidas, al Protocolo de Montreal sobre Salud de 1987, la Declaración de Rio de 1992, el Protocolo de Kyoto y Rio+20 de 2012, nos hemos comprometido a aplicar el Principio de Precaución una y otra vez.

La Declaración de Compromiso de Wingspread sobre el Principio de Precaución afirma: “Cuando una actividad amenaza dañar la salud humana o al medioambiente, se deben tomar medidas de precaución incluso si algunas de las relaciones causa-efecto no estén totalmente establecidas científicamente” (Declaración Wingspread, 1998).

Aunque grupos de alto nivel de la ONU y muchos gobiernos nacionales han considerado reiteradamente que el Principio de Precaución es una manera sensata de orientar las acciones, el día a día muestra que es muy difícil de implementar, ya que siempre existirá cierto grado de incertidumbre. El Principio de Precaución podría detener potencialmente la innovación sostenible y bloquear nuevas tecnologías que puedan ser beneficiosas en base a que no se puede probar con certeza que estas tecnologías no producirán efectos secundarios inesperados en el futuro, que puedan ser perjudiciales para la salud humana y medioambiental.

Si afrontamos el reto de disminuir la demanda y el consumo a nivel mundial mientras reponemos recursos a través del diseño y la tecnología regenerativas, tendremos una oportunidad de salir del ojo del huracán y crear una civilización humana regenerativa. Este cambio implicará una transformación de los recursos naturales base de nuestra civilización, alejándonos de los combustibles fósiles y dirigiéndonos hacia recursos biológicos regenerados de manera renovable, junto a un aumento radical de reciclado y productividad de recursos. Bill Reed ha planeado algunos de los cambios que serán necesarios para crear una cultura verdaderamente regenerativa.

El diseño regenerativo crea culturas regenerativas capaces de aprender y transformarse continuamente en respuesta, y anticipándose, a cambios inevitables. Las culturas regenerativas salvaguardan y cultivan la abundancia biocultural para las generaciones humanas futuras y para la vida en su totalidad.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Medium: La Sostenibilidad ya no es suficiente, necesitamos culturas regenerativas.

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Cómo construir resiliencia social y ecológica para enfrentar crisis ambientales

Antes (segunda foto) y después (primera foto) fomentar la resiliencia ecológica en la orilla del rio.

Triem Tay es un pueblo en la isla de Cam Kim, rodeado por el río Thu Bo, a tres kilómetros de la ciudad Patrimonio de la Humanidad Hoi An, en el Vietnam central. La ubicación de Triem Tay es propensa a las inundaciones durante la temporada de lluvias (el agua puede alcanzar hasta 3 metros), arrastrando ecosistemas y cultivos enteros, aumentando dramáticamente la erosión de la orilla del río y forzando la migración hacia el interior de los residentes locales.

En 2015, Triem Tay recibió ayuda de la Organización Internacional del Trabajo (OITS) y de la UNESCO para promover el ecoturismo en la isla junto con la cooperativa de aldeanos. Uno de los resultados de este plan fue la creación de restaurantes flotantes como una forma innovadora de atraer visitantes a la isla. En general, este proyecto permitió a las personas adaptarse a su situación actual y proporcionar trabajo en la aldea a través del turismo, pero no proporcionó las herramientas para resolver el problema real: actuar contra la erosión de la tierra.

Sin embargo, también en 2015, un grupo de visionarios se reunieron y compraron un pedazo de tierra en una de las orillas del río que más sufría de la erosión. Aquí crearon An Nhien Farm, un lugar donde la restauración de los bancos naturales del río, la jardinería regenerativa y la capacitación en habilidades sostenibles se fusionan para crear oportunidades para la naturaleza, y para las personas.

Construyendo resiliencia social 

“Al principio, nuestro objetivo era crear herramientas para restablecer las vidas humanas en un área amenazada donde, debido a problemas ambientales y políticos, la comunidad había quedado olvidada”, me dice Hanh Vu, mientras nos sentamos al atardecer en la parte delantera de mi cabaña. Ella es quien se ocupa de la granja, que también es el centro de The Green Youth Collective, una empresa social liderada por Hanh y centrada en trabajar con los jóvenes y los agricultores locales para desarrollar habilidades empresariales sostenibles.

La trayectoria profesional de Hanh es tan emocionante como la historia detrás de la granja. Durante años, ha estado participando activamente en iniciativas sostenibles y adaptación al cambio climático en Vietnam. Hasta que descubrió Triem Tay. Hace tres años, decidió mudarse a este lugar desde Hanoi para comprender qué es lo que da forma a las personas en el área, tanto natural como socialmente.

“No fue fácil”, recuerda, “incluso si hablas el mismo idioma, es difícil ser aceptado en una comunidad donde eres visto como un extraño. Sin embargo, nuestro objetivo era implicar a todos y trabajar juntos. No queríamos ser vistos como un grupo de personas que venían de la gran ciudad e imponían su propia manera de hacer las cosas “.

Tareas cotidianas en la granja de los voluntarios y los agricultores locales.

Aunque la granja es el corazón y el alma del proyecto, The Green Youth Collective es su herramienta para reunir tradiciones agrícolas y usos ancestrales de la tierra. El proyecto está dirigido a agricultores, jóvenes y personas interesadas en la sostenibilidad como una forma de vivir y trabajar con la tierra.

Independientemente de su origen étnico y económico, la granja también puede proporcionar becas para jóvenes locales desfavorecidos. “No pretendemos producir, sino devolver al suelo. De esta manera, los voluntarios aprenden a trabajar con la naturaleza y a compartir, evitando la presión sobre los ecosistemas y pudiendo replicar nuestro modelo cuando regresan a casa”, admite Hanh.

Construyendo resiliencia ecológica para frenar la erosión de la orilla del rio.

El enfoque que tomaron sobre evitar la erosión de la tierra se ha centrado en fomentar la resiliencia a través de la regeneración del sistema ecológico de la orilla del río. Al utilizar especies nativas de pastos y manglares, cuyo sistema de raíces puede soportar las inundaciones, se crea una barrera natural que detiene la erosión.

¿Cómo se crea esta barrera natural? La respuesta es bambú y bio-locks. El bambú se utiliza como el primer bloqueo biológico, ya que es lo suficientemente flexible como para sacar el agua y proteger el bosque de manglar. Una vez que se agarra, las raíces del bambú se utilizan para el segundo bloqueo biológico que sigue al primero. El proceso termina con la implementación de una red gigante de bandas de bambú donde se plantará el manglar y el pasto nativo. Cuando estas especies crecen fuertes, tienen el potencial de mantener la tierra y resistir las inundaciones. “Después de estas acciones, recibimos retroalimentación de la naturaleza. Solo debes observar y ver cómo reacciona la orilla del río a lo que estás haciendo. Se trata simplemente de observar”, explica Hanh.

Sin embargo, a fines de 2017, una inundación causada sorprendió inesperadamente la aldea antes de la temporada de lluvias y se llevó el aún joven bosque de manglares cuyas raíces no eran lo suficientemente profundas para resistir una inundación. Todo menos la barrera de bambú fue arrastrado por el desastre. Sin embargo, la orilla del río se mantuvo casi intacta, lo que no fue lo mismo en la orilla de los vecinos, donde la erosión de la tierra fue significativamente evidente.

 La primera foto que Hanh está mostrando es el impacto sufrido tras la inundación

La inundación probó un hecho: su enfoque hacia la construcción de resiliencia iba por el buen camino. “Las autoridades locales entendieron que habíamos desarrollado un sistema con el  potencial para detener la erosión de la tierra y ahora estamos en el proceso de trabajar con ellos y crear el mismo sistema en sus tierras”, dice Hanh con gran esperanza.

El programa de farmstay

Hoy, An Nhien Farm sigue construyendo resiliencia en la orilla del río y ha comenzado a ofrecer alojamiento y experiencias a los visitantes en un esfuerzo por financiar sus programas. La granja no solo cuenta con cabañas de madera en el bosque de bambú, sino también con experiencias que le permiten al visitante conectarse con la tierra junto con el actual equipo de voluntarios.

Durante mi corta estancia, me reuní con visitantes curiosos que vinieron a conocer más sobre el enfoque de An Nhien y su proceso regenerativo. Durante el último año, cientos de personas han visitado la granja para aprender sobre su trabajo. “Es con mi mayor ilusión que explico la metodología a cualquier persona interesada. Sería asombroso si pudiéramos ser una inspiración para otras personas que enfrentan desafíos similares “, comenta Hanh.

El turismo de Vietnam está experimentando un rápido crecimiento en las últimas décadas. Esto ya presenta muchos desafíos que solo seguirán creciendo a mediano y largo plazo. An Nhien es un claro ejemplo de cómo el turismo regenerativo se lleva a cabo en un lugar muy cercano a la ruta turística tradicional en Vietnam. Hospedarse aquí y aprender el valor de trabajar con la naturaleza mientras se proporciona las herramientas para que prospere, crea una experiencia transformadora única en momentos en los que el ser humano está más desconectado de la naturaleza que nunca.

Puedes seguir Anh Nien Farm en Facebook y aprender más sobre cómo construyen resiliencia social y ecológica en este artículo.

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