Agricultura Sostenible y Acuaponía en República Dominicana

A las afueras del pueblo surfero de Cabarete, escondido en un río tropical en la costa norte de la República Dominicana, se encuentra Taino Farm, un centro educativo y de demostración de agroturismo inspirado en la permacultura que produce alimentos sostenibles y nutritivos. Actualmente cuentan con modernos sistemas de manejo de agua, acuaponía, vermicultura, prácticas de cría de animales, así como apicultura y acuicultura. Hablamos con Robbie, uno de sus fundadores, quien nos ha trasmitido su pasión por la naturaleza,  la agricultura y la hermosa República Dominicana.

Jennifer: ¿Cómo surge Taino Organic Farms? 

Rob: Taino Farm comenzó hace 15 años, pero la inspiración y la pasión de cultivar alimentos comenzaron con mi abuelo italiano. Crecí comiendo tomates, pepinos y pimientos cosechados en el patio de mi abuelo.

Después de la universidad, pasé un tiempo viajando en bicicleta por el sudeste asiático. Durante estos viajes, descubrí mi pasión por las frutas tropicales. Me iba a lugares lejanos para poder sentarme debajo de un árbol y comer frutas frescas con los locales.

La República Dominicana tiene un clima diverso, suelo decente y agua abundante, por lo que es ideal para frutas tropicales de todo el mundo. Cuando comenzamos Taino Farm, aprendimos leyendo y siguiendo los principios de la Permacultura. A medida que ese término se hizo más popular, la información se hizo más accesible en línea. Aprendimos visitando otras fincas, a través de prueba y error y contratando a instructores para dirigir talleres en nuestro sitio. Siempre ha sido importante para mí que todos aprendamos y crezcamos en equipo.

Construir Taino Farm con una comunidad nos permite estar más cerca de la comunidad, ya que ellos son los que ayudan a lograrlo. Nuestra misión en Taino Farm es ser el cambio que deseas ver en el mundo. Para marcar la diferencia, debemos liderar con el ejemplo y, en el fondo, nos esforzamos por dar oportunidades a quienes normalmente no lo tendrían. Somos miembros activos de la comunidad en Sabaneta, Cabarete y, en general, la costa norte del D.R.

Taino Farm también es un gran lugar para pasar el rato. Estoy agradecido de poder sentarme debajo de un árbol y disfrutar de los placeres simples de la vida: sentarme junto al río, en la sombra y comer una fruta con un amigo.”

Jennifer: ¿Cuáles son las principales tareas que se llevan a cabo en la granja orgánica?

Rob: Las tareas principales de Taino Farm son la producción, distribución y turismo.

Nuestros procesos de producción se dividen en: apicultura (criar abejas), vermicultura (compostaje de lombrices), permacultura (sistema autosuficiente en un ciclo cerrado de cultivo de alimentos) y acuaponía (una combinación de cultivo de peces y plantas en medios sin suelo).

Nuestro departamento de distribución está experimentando un gran crecimiento dado que tanto el mercado local como el internacional tienen hambre de opciones sostenibles y éticas.

Por el momento, el turismo se refiere a nuestros populares Farm Tours o recorridos de la finca. Trabajamos con nuestros proyectos junto al eXtreme Collective  y cualquier persona interesada en explorar nuestras instalaciones. Por demanda popular, estamos trabajando para expandir nuestras opciones de turismo a grupos más grandes, retiros e incluir alojamiento ecológico para una experiencia inclusiva.

Jennifer: ¿Cómo benefician a la comunidad local con sus actividades?

Rob: La mayoría de nuestro personal son locales, en realidad, aparte de los estudiantes que entran y salen de la granja varias veces al año, Taino Farm se ha desarrollado con un grupo de miembros de la comunidad local. Todo nuestro personal tiene acceso a los productos cultivados en la finca y la libertad de explorar cómo cultivar todo lo que no tenemos actualmente. Parte de nuestro personal ha tomado talleres en Colombia y Costa Rica, entre otros,  a través de nuestro patrocinio. Estamos orgullosos de apoyar la educación continua de nuestro equipo. Taino Farm también es un centro educativo, recibimos estudiantes de las mejores universidades de las ciudades cercanas, así como invitados internacionales que buscan sumergirse en la agricultura sostenible y la cultura dominicana.

Jennifer: ¿Cuál es el proyecto del que se sienten más orgullosos?

Rob: Estoy orgulloso de nuestro sistema de ganancias compartidas en el que una parte de cada venta va a nuestro trabajadores. Taino Farm es un espacio abierto a cualquier miembro de la comunidad que quiera aprender sobre nuestros proyectos e involucrarse en nuestros esfuerzos de sostenibilidad. A lo largo de los años, nuestro equipo ha crecido con nosotros y valoramos sus aportes y su desarrollo personal.

Jennifer: ¿Ha sido dura la tarea de emprender en RD? ¿Destacaría algún reto en concreto?

Rob: Ha habido muchos desafíos logísticos, pero el mayor desafío es cómo motivar adecuadamente a nuestro equipo. Llegué como un extranjero y hay partes sensibles en la cultura dominicana y la ética laboral que han sido difíciles de equilibrar. Con el tiempo, hemos aprendido que una gran parte de hacer que todos trabajen juntos es la confianza. En un país en desarrollo no es suficiente ofrecer grandes intenciones cuando la mayoría no están preocupados por el mañana sino por lo que comerán hoy. Involucrar a todos y estar al tanto de las diferentes perspectivas es una experiencia de aprendizaje continuo.

Jennifer: ¿Apoyan el volunturismo o creen que una mala gestión puede suponer un riesgo para las comunidades?

Rob: En Taino Farm, apoyamos el voluntariado responsable y tenemos cuidado con “poverty porn” (la explotación de comunidades en subdesarrollo vía fotos, mercadeo y medios de comunicación) o la exotización de nuestras comunidades locales. Existen muchos riesgos con el trabajo voluntario, pero el más evidente cuando se trabaja con comunidades subrepresentadas y de color es el “white savior complex.” Las personas o grupos que buscan ser voluntarios deben alejarse de “lo que esta experiencia puede hacer por mí” o “así es como voy a resolver todos sus problemas” porque eso nunca acaba con la desigualdad sistémica.

Eso no quiere decir que los esfuerzos de los voluntarios no sean una oportunidad de aprendizaje. En Taino Farm, todos aquellos que se ofrezcan como voluntarios y / o internen con nosotros, trabajarán como parte de nuestro equipo para aprender nuestros sistemas y ofrecer sus habilidades donde sea valioso.

Jennifer: ¿Cómo se ven dentro de unos años? ¿Tienen objetivos a medio/largo plazo?

Rob: Estamos creciendo y expandiendo en todas las áreas, pero especialmente en distribución y turismo. Estamos trabajando con muchos proyectos interesantes, como cursos de acuaponía y permacultura. Y es importante para nosotros continuar nuestra misión de agricultura sostenible y servir como centro para el desarrollo local.

¡Muchas gracias por su tiempo Rob!

Recuerda que puedes seguir los pasos de Taino Farm en sus redes sociales Instagram y Facebook

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Wave of Change, el movimiento enfocado en el desarrollo de un turismo responsable con el medio ambiente.

El Grupo Iberostar puso en marcha en 2017 el ambicioso movimiento Wave of Change, diseñado en línea con el Objetivo 14 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS), “Vida Submarina”, que trabaja sobre tres pilares fundamentales: la eliminación de los plásticos de un solo uso, el fomento de consumo responsable de pescado y la mejora de la salud costera. El pasado mes de junio se inauguró el primer Coral Lab de la cadena en uno de sus hoteles de República Dominicana y tuvimos la oportunidad de hablar con Macarena Blanco, coordinadora científica del laboratorio para que nos contase más acerca del proyecto:

Jennifer: ¿Cómo surgió el interés por la restauración costera?

Macarena: Actualmente, el 80% de los hoteles de playa con los que cuenta el grupo, se encuentran frente a arrecifes, todos sabemos la importancia de su conservación puesto que albergan poblaciones enteras de peces y protegen los medios de vida. Tras varios meses de estudio e investigación, la vicepresidenta y CSO (Chief Sustainability Officer) de Grupo Iberostar, Gloria Fluxà, quien es una completa amante del océano, planteó a la doctora Megan Morikawa, actual directora de Sostenibilidad de Iberostar, qué necesitaba la comunidad científica para poder escalar la restauración de arrecifes, fue entonces cuando comenzaron a trabajar mano a mano en la creación del primer laboratorio de corales.

Autora: Jennifer Peral.

Jennifer: ¿Qué funciones tiene el Coral Lab?

Macarena: Desde hace 5 años contamos con un vivero de corales en Bayahibe, creado gracias a la ONG FUNDEMAR y el centro de buceo Dressel Divers Punta Cana, donde hemos conseguido que se reproduzcan y se reduzca el impacto negativo que las condiciones climáticas y la pesca han creado al ecosistema marino, además es muy útil para fines ecológicos puesto que aumenta la diversidad genética de los corales.

El laboratorio se creó con el fin de apoyar científicamente las operaciones del vivero y así contar un con banco genético de individuos para no tener únicamente operaciones en el mar, evitando perder su evolución ante cualquier catástrofe meteorológica.

También nos es posible estudiar el desarrollo de cepas de coral resistentes al calentamiento global, que podrían reponer los arrecifes debilitados que sustentan poblaciones enteras de peces y protegen los medios de vida costeros. Por último, otro de los objetivos clave del laboratorio es dar a conocer a los clientes del hotel y a la comunidad local el mundo de los corales, su importancia y las amenazas a las que se enfrentan.

Autora: Jennifer Peral.

Jennifer: ¿Contáis con el apoyo de alguna Fundación?

Macarena: Sí, actualmente contamos con el apoyo de la organización local Fundemar y el centro de buceo Dressel Divers Punta Cana, gracias a los cuales somos capaces de realizar operaciones en el mar. Fundemar además nos apoya con la formación de nuestros dos técnicos de restauración quienes se encargan de limpiar las algas de las estructuras, fragmentar los corales para sacar muestras y demás funciones para dar seguimiento a nuestro vivero de Bayahibe.

Por otro lado, pertenecemos a la Red Arrecifal Dominicana(RAD) y al Consorcio Dominicano de Restauración Costera(CDRC) quienes se encargan de coordinar la restauración de todos los viveros de arrecifes del país. De esta forma, trabajamos con el apoyo de otras organizaciones pertenecientes a la Red y al Consorcio, como es el Grupo Punta Cana.

Jennifer: ¿Qué más está haciendo el movimiento Ola de Cambio?

Macarena: Como hemos comentado este movimiento apuesta por la salud costera ya que está muy enfocado tanto en la protección y preservación de los arrecifes de coral como la de los manglares y las praderas de posidonia. Al mismo tiempo, tenemos otras dos líneas de acción: el plástico y la pesca. Uno de nuestros objetivos para 2020 es conseguir eliminar totalmente el plástico de un solo uso en todos nuestros hoteles sustituyéndolos por materiales más respetuosos con el medio ambiente.

Así mismo, los uniformes de los empleados están siendo confeccionados con tejidos reciclados, inspirándose en los principios de la economía circular. Realmente estamos recibiendo un feedback muy positivo de nuestros clientes ya que se informa de todas las mejoras que se están implantando y los motivos por los que lo hacemos para concienciar y educar al mismo tiempo. En cuanto a la pesca, se está fomentando esta nueva iniciativa de pescasostenible, que nos ha convertido en la primera cadena hotelera de España y la quinta en Europa en contar con la certificación MSC otorgada por la Marine Stewardship Council, una organización mundial independiente sin ánimo de lucro que establece un estándar para la pesca sostenible.

MSC certifica todos los pasos del proceso para que sea sostenible desde la captura del pez hasta que es servido el pescado a un cliente, asegurando que se cumplen los rigurosos estándares establecidos por la asociación. También hemos conseguido firmar acuerdos con WWF, Fish Wise y proveedores locales de pescado para evaluar el riesgo, la responsabilidad, la sostenibilidad del consumo de pescado y ayudar a que pesquerías locales consigan financiación para obtener certificaciones ambientales.

Autora: Jennifer Peral.

Jennifer: ¿Tenéis pensado llevar a cabo acciones sociales en las comunidades de la zona?

Macarena: Sí, hemos colaborado con un colegio de Friusa, una de las zonas más vulnerables de Bávaro, donde realizamos una pequeña formación sobre los corales y la importancia de la conservación de los arrecifes, hicimos manualidades y un calendario con materiales reciclados. Puesto que fue todo un éxito, tenemos pensado seguir realizando estas actividades en diferentes colegios de la zona.

Por otro lado, a través de la RAD queremos organizar visitas con escuelas al laboratorio o dar charlas para promover la educación ambiental que tanto necesita el país.

¡Muchas gracias por tu tiempo Macarena! Recuerda que puedes seguir el movimiento #WaveofChange desde las redes sociales del Grupo Iberostar en Facebook, Twitter e Instagram.

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Sonido del Yaque, primer proyecto de turismo comunitario en República Dominicana.

Esperanza e Ivelisse
Esperanza e Ivelisse

Sonido del Yaque es considerado el primer proyecto de desarrollo comunitario de República Dominicana, y se encuentra ubicado en torno a la comunidad de Los Calabazos, en el municipio de Jarabacoa.

Este alojamiento rural, escondido entre las montañas de la Cordillera Central y a orillas del río Yaque, está formado por pequeñas cabañas que son íntegramente administradas por el Club de Madres Nueva Esperanza: un grupo de mujeres empoderadas y concienciadas de las necesidades de su comunidad que buscaban crear una fuente de empleo que mejorara la calidad de vida de las familias de Los Calabazos.

En nuestra visita al Sonido del Yaque, pudimos entrevistar a sus fundadoras: Esperanza Marte Vitoriano y su hija Ivelisse Bautista Marte, sobre los inicios y el presente de este inspirador proyecto.


Lucía: Sonido del Yaque se considera el primer proyecto de turismo comunitario en el país, ¿qué retos os habéis encontrado en el camino?

Esperanza: La verdad que el mayor reto fue iniciar sin tener ningún conocimiento, porque no tuve la oportunidad de estudiar. Sin embargo, a través del aprendizaje y la experiencia fuimos mejorando y prueba de ello es haber recibido el premio “Mujeres emprendedores que cambian el mundo” en Jarabacoa, y eso para mí es un orgullo y una gran motivación para creer que si uno se lo propone, todo se puede.

Al ser el primer proyecto de ecoturismo comunitario, otras comunidades de todo el país han venido a visitarnos, y a intercambiar y adquirir experiencia y conocimiento sobre cómo gestionar su proyecto, y eso siempre nos llena de alegría.

Lucía: ¿De qué forma cree que el proyecto ha mejorado su calidad de vida desde que se fundó en 1997 y cómo surgió esta idea?

Ivelisse: Todo comenzó cuando se empezó a hacer rafting en Jarabacoa, porque el río Yaque del Norte pasa por Los Calabazos y los turistas hacían aquí una parada para desayunar o comer algo. Así surgió la idea de tener un rancho restaurante, a raíz del cual las personas comenzaron también a hacer diferentes actividades como cursos y talleres. Después, la demanda se hizo más grande y también querían hospedarse porque les gustaba mucho el lugar, pero no teníamos dónde. Y así inició el proyecto de las cabañas. Recibimos varias ayudas y donaciones para construirlas y mi padre donó el terreno para que el alojamiento estuviera separado de nuestras viviendas, para mayor comodidad de las demás socias y también de los clientes y que, además así, estuvieran ubicadas donde ya teníamos el comedor.

Esperanza: Desde el inicio del proyecto se han logrado muchas cosas que han ido mejorando la calidad de vida de nuestra comunidad. Por ejemplo las mujeres, que lo único que hacíamos era cocinar, limpiar y cuidar la casa, ahora recibimos nuestros propios ingresos. También se ha conseguido que todas las viviendas tengan luz e inodoro propio en las casas, con un acueducto y seis estanques para que tengan descanso todas las tuberías y no haya riesgo de que los desperdicios lleguen al río.

La escuela que hay ahora era, en realidad, un club que utilizábamos como espacio de reuniones; pero después de que se cerrara la que había más cercana, cedimos el local para que los niños no se quedaran sin clases. Los libros y las mochilas también se han conseguido gracias al proyecto. Todo son cosas que, para nosotros, simplemente son patrimonio de la comunidad.

Lucía: ¿Qué tipo de actividades os distinguen como proyecto de turismo comunitario que no haga otro alojamiento aquí en Jarabacoa?

Esperanza: Bueno, tenemos las fogatas, las tardes alegres donde se hacen cuentos, y también ofrecemos distintos tours por la montaña y por nuestras fincas orgánicas. Aunque creo que lo que más les gusta a los clientes es que, a veces, dejamos que sea una familia de la comunidad la que les atienda. De esta forma, dicen que viven una experiencia más real, conocen mejor la cultura dominicana y se sienten como en casa. Lo que también dicen que más caracteriza a Sonido del Yaque es que se siente paz y tranquilidad.

Lucía: República Dominicana es la estrella del paquete de “sol y playa”, ¿qué tipo de experiencia buscan los viajeros que se alojan en Sonido del Yaque y qué es lo que más valoran del lugar?

Ivelisse: Es cierto que, aunque Jarabacoa no tenga playa, los turistas aprecian mucho la naturaleza que tenemos y la acogida y la atención que les damos. También desconectan y descansan de la ciudad, vienen a respirar aire puro y limpio y a disfrutar del río y la montaña. Esas son las cosas que les atraen más.

Lucía: ¿Cuáles son las actividades o talleres que más directamente significan para la comunidad una fuente de ingresos procedente del proyecto?

Ivelisse: Todos los ingresos se reparten por igual entre las familias de la comunidad; de hecho, la forma en que nos organizamos fue lo que más fama dio al proyecto. Las mujeres de la comunidad tenemos nuestro comité administrativo que se reúne de forma quincenal y, a través de los “sanes” o ahorros, distribuimos los ingresos que llegan directamente del proyecto.

Incluso, hacemos una lista con lo que las socias necesitan y lo sacamos de ahí para ayudarnos entre todas. También nos repartimos las tareas; como supervisar las habitaciones, la limpieza o la cocina; aunque el salario no sea fijo, sino que depende de la cantidad de clientes que tengamos cada mes. Por otro lado, hacemos cursos de artesanía, se venden pulseras y bolsos hechos a mano, otras venden café, cacao, miel, fresas… y esos ingresos les llegan a cada uno directamente.

Lucía: ¿Qué medida de ahorro destacaría en la gestión sostenible que se hace de energía, agua o residuos?

Esperanza: A través de la planta hidroeléctrica tenemos luz propia. También clasificamos toda la basura; utilizando como abono los desperdicios orgánicos, elaborando artesanía con lo que se pueden reciclar y llevando a un punto de recogida de basura el resto.

Tras años de esfuerzo, se ha reforestado gran parte de la loma que rodea el proyecto, que quedó arrasada tras un incendio mucho antes de que existiera Sonido del Yaque.

Siempre tratamos de concienciar a toda la comunidad de la importancia de cuidar y proteger el medio ambiente, incluso a los clientes que se alojan, que a veces colaboran para ayudarnos en esta labor. Vivimos y convivimos con la naturaleza, por eso tratamos de mejorar e incorporarlo en nuestro trabajo día a día.

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