Alguita de Mar: una mirada sustentable a la comercialización de algas comestibles

Noemí Solar Bacho, es bióloga marina y comercializadora de algas para consumo humano, las que son recogidas por mujeres recolectoras de orilla en la Región de Los Ríos y buzos en la Isla de Chiloé. Desde que comenzó con la venta de algas, sus principales clientes fueron reconocidos restaurantes como Boragó en Santiago y luego, Tres Peces en Valparaíso. Sin embargo, tras la pandemia todo cambió. Muchos restaurantes tuvieron que cerrar sus puertas y otros reinventarse a través del delivery, lo que redujo considerablemente las ventas de su tienda en Instagram @alguitademar.

¿Qué ocurrió entonces? El mercado cambió y Noemí tuvo que adaptarse a este cambio. Uno de ellos, fue dirigirse a otro público: el consumidor final. “Como cerraron los restaurantes, algunos cocineros empezaron a hacer sus propios emprendimientos porque necesitaban seguir trabajando y ahí aparecieron nuevos clientes, por ejemplo, el chef Jin Sun Yoo de Experiencia Omakase en Valdivia, o la chef mapuche, Cecilia Loncomilla en Santiago. Por otro lado, se me fueron acercando personas veganas, celíacas, con alergias alimentarias o familias que comenzaron a cambiar su alimentación por una más saludable y con menos chatarra. Hay personas que me escriben directamente porque quieren comer mejor y probar algo diferente. Desde la pandemia, de este tipo de nuevos clientes, me escribe por lo menos, uno al día”, explicó Noemí.

Del mar al mercado en distintos formatos

Una de las características más importantes de las algas que comercializa Noemí, es que son deshidratadas, lo que las convierte en un alimento con mayor durabilidad, algo que según destaca, ha sido súper relevante en tiempos de pandemia. “Como la gente no tenía la posibilidad de ir a comprar tan seguido, empezó a buscar productos que pudieran permanecer en sus despensas, como por ejemplo, las algas deshidratadas. Además, de los cambios que empezaron a experimentar algunas familias, como cocinar y ser más responsables con su alimentación. En ese contexto, muchos clientes me pedían harina de cochayuyo para incorporar a los panes que ellos mismos realizaban. Creo que todo esto abrió una puerta para aumentar ese segmento de consumidores finales”.

Actualmente, Noemí vende algas seleccionadas y deshidratadas en formato individual de 4 gramos, que es el que generalmente ofrece a aquellos consumidores que recién se están acercando al consumo de algas comestibles, como una manera de darles a conocer el producto; otro de sus formatos más exitosos es el envase de 20 gramos, que comercializa principalmente en tiendas especializadas y que explica, puede durar hasta dos semanas. Para cocineros, principalmente ofrece una caja que puede ser de 100, 200 y 300 gramos de algas deshidratadas o la cajita mix, que incluye 4 sobres individuales, de 4 gramos de algas como luche, carola, chicorea de mar o cochayuyo.

Además de esto, junto a mujeres recolectoras de orilla y emprendedoras de la Región de Los Ríos, desarrolla harina de cochayuyo, que comercializa en formato de 250 y 500 gramos. Un producto muy apetecido en estos tiempos por su durabilidad y características saludables.

Venta de algas en el programa  “Aquí hay Pescado”

Mediante el proyecto Innova Región, “Desarrollo y validación comercial de prototipos en base a algas comestibles de la Región de Los Ríos”, apoyado por Fomento Los Ríos, Noemí ha desarrollado una caja con un mix de 4 tipos de algas, que ha lanzado al mercado recientemente a través del programa de suscripción en línea “Aquí hay Pescado”, en Valdivia.

Carlos Riquelme, director de Fomento Los Ríos destacó la oportunidad que este proyecto entrega a emprendedoras como Noemí, “acá estamos en presencia de un circulo virtuoso y encadenamiento productivo, donde emprendedoras como Noemí con sus algas tienen la ocasión de generar y abrir nuevos mercados de comercialización para sus productos, lo cual valoramos profundamente y buscamos con el apoyo de iniciativas como “Aquí hay Pescado”.

Este programa de consumo responsable de productos del mar, durante todos sus meses de venta a través de un pack del mar, que incluye pescados, mariscos y algas de origen artesanal, ha comercializado el formato de algas en sobre de 4 gramos, diversificando los productos del mar y abriendo una oportunidad comercial para esta emprendedora.

“Con el apoyo de la Fundación Cocinamar y mediante el programa Aquí hay Pescado, se están validando 2 empaques de algas: uno individual, que se comercializó durante los meses de abril y mayo, y la cajita mix que estuvo disponible en el pack de julio y queremos incluirla también en el de agosto”, señaló Griselda Ilabel, directora del programa.

Para Noemí, Aquí hay Pescado se ha convertido en uno de sus principales clientes.  “Les he vendido tres veces y tengo la intención que, de seguir funcionando la suscripción, continuar participando en el proyecto, porque creo que es una iniciativa con mucho potencial”.

Nuevos proveedores para nuevos públicos

Recientemente Noemí llegó de una gira por el norte para conseguir nuevos proveedores y así poder cubrir toda la demanda de algas, ya que como se trata de un recurso estacional, algunas especies como la chicorea de mar son difíciles de conseguir en verano y también en invierno producto de las recurrentes marejadas.

Según explica la bióloga marina, “en los lugares donde hay cultivo, las algas son de fácil acceso, entonces mi idea es cubrir toda la demanda anual en función de algunas praderas naturales, como ya lo hago, e ir incorporando ahora algunas especies de cultivo, principalmente para meses del año en donde no se encuentran las algas en su hábitat natural”.

 379 visitas

Read More

Soluciones innovadoras mejoran la competitividad y comercialización de pescadoras artesanales en la Región de Los Ríos

Mediante el proyecto “Aumento en la competitividad de plantas pesqueras artesanales bajo el estándar de comercio justo”, ejecutado por la Fundación Cocinamar y financiado por Corfo, dos plantas de proceso lideradas por mujeres en Valdivia mejoran sus capacidades productivas y comerciales. 

A un año de instalarse la pandemia del Covid 19 en el mundo, Dominga Huichalaf, pescadora y emprendedora de la pesca artesanal en Niebla, localidad costera de Valdivia, hace un balance positivo. Y es que al igual que otros pescadores y pescadoras a lo largo de todo Chile, Dominga tuvo que reorientar su negocio, cerrando las puertas de su restaurant “La Minga” en marzo de 2020 y adaptarse a la nueva modalidad de reparto a domicilio. 

Pesca artesanal
Dominga Huichalaf en los ahumadores. Autor: Fernando Ruz.

Junto con esto, Dominga ha hecho alianzas positivas con programas de venta de productos del mar de manera online como “Aquí hay Pescado”, un prototipo de innovación social en Valdivia, a quienes provee no solo de sus pescados congelados, sino que también de otros productos que ha lanzado al mercado este año, como conservas de navajuelas al pil pil, pesquería que se encuentra en proceso de certificación con sello Fair Trade Certified. 

“Nos ha ido bien, hemos vendido harto, nos ha ido mejor que hasta antes de la pandemia”, dice Dominga contenta, porque además mediante el proyecto “Conecta y Colabora” de Corfo, se le han reparado sus instalaciones y entregado algunos equipos. Por ejemplo, se refaccionó la sala de ahumados y se le entregaron dos ahumadores de acero inoxidable de mayor tamaño, lo que implica, según Dominga, duplicar su capacidad de producción y facilitar su limpieza luego de usarlos, además de una congeladora de mayor capacidad para guardar sus productos, unas pinzas para despinar y una hidrolavadora. 

“Antes me demoraba mucho en lavar las bandejas donde pongo el pescado, porque no son bandejas lisas las que utilizamos, entonces se van impregnando de residuos, los que tenía que limpiar a mano con una escobilla. Ahora, con la fuerza que tiene la hidrolavadora, les tiro agua y sale toda la suciedad. Lo que hacía en una hora, ahora lo puedo hacer en diez minutos”, explicó Dominga. 

Congelado IQF artesanal. Autor: Fernando Ruz.

Griselda Ilabel, socia de la Fundación Cocinamar y directora de esta iniciativa, reconoce que es muy potente lo que se ha logrado mediante este proyecto, pues “ellas solas no hubiesen podido hacer las mejoras que necesitaban. El emprendimiento en general, no genera excedentes para invertir, se convierte todo en capital de trabajo para seguir operando, difícilmente tienes los recursos para invertir en tu negocio, a no ser con deuda y eso es muy arriesgado en este momento”, señaló. 

También en Niebla, se ubica la pequeña planta de proceso de Elsa Neira, en la cual trabajan cuatro familiares, donde procesan navajuelas, choritos maltones y en menor medida jaibas, ya que como explica la misma Elsa, en invierno se pierden un poco estas últimas. 

Método artesanal
Elsa Neira. Autor: Fernando Ruz.

A esta planta también se le realizaron mejoras en cuanto a infraestructura, ampliando los metros cuadrados construidos y separando las áreas de trabajo. Además, se les está construyendo un cocedor de mariscos, con la finalidad de mecanizar un poco el proceso que realizan de manera manual, afuera de la planta. “Hasta ahora cocíamos los mariscos en un fogón a leña que prendemos todas las mañanas. Al fogón se le pone un tambor con agua y ahí cocemos los mariscos. Ahora instalaremos dentro de la planta, una combustión lenta que también lleva un tambor con agua y otro pequeño dentro, donde se va a colocar el marisco para cocerlo”, explica Elsa. 

Una solución innovadora que ella encontró en otro emprendimiento, ya que este cocedor es utilizado para cocer avellanas. “Las avellanas pasan por ese proceso, pasan primero por agua caliente para soltar la cutícula. Cuando lo vi, me di cuenta de que esto podía servir para cocer mariscos”, dijo. 

Sin embargo, “este tipo de soluciones no están disponibles en el mercado. En una ferretería, por ejemplo, tú no vas y te compras un ahumador de las dimensiones que estamos haciendo, encuentras un ahumador eléctrico, que pierde el sentido de lo que ellas tradicionalmente hacen. Tampoco encuentras un cocedor de mariscos con estas características, esta es una adaptación de lo que vio una de las emprendedoras como una solución para mejorar su proceso, además ellas son co-ejecutoras de la iniciativa y están orgullosas de lo que están logrando”, señaló la directora de Fundación Cocinamar y ejecutora del proyecto.

La pesca artesanal se reinventa en la Región de lo Ríos para adaptarse a los cambios que ha supuesto la pandemia del Covid-19.
Dominga Huichalaf y Elsa Neira. Autor: Fernando Ruz.

Otra de las innovaciones adaptadas de manera artesanal, a esta planta de pequeña escala, es el emparrillado IQF, que en sus siglas en inglés significa, “Individual Quick Freezing” o “congelado rápido individual”, un método por el cual se congelan los productos de forma rápida, eficiente y de manera individual”. 

“Son unas latas de acero inoxidable, en las que vamos poniendo de a una las navajuelas o los choritos enteros y después los sacamos y ponemos en bolsitas. Es práctico para el cliente porque pueden tomar un puñado de mariscos (no en bloque) y se descongelan súper rápido. Me gusta mucho ese trabajo porque con esto buscamos la comodidad y una mejor calidad para los clientes”, aseguró Elsa. 

Navajuelas en conserva Dominga Huichalaf. Autor: Fernando Ruz.

Carlos Riquelme, director de Fomento Los Ríos y Corfo en la región, valoró esta iniciativa y destacó la importancia del proyecto. “Como institución estamos convencidos de que la innovación es un elemento vital para aumentar la competitividad y la productividad, sin embargo esta innovación también en muchos casos conlleva inversión productiva y en ese sentido estamos felices de que estos programas hayan complementado ambas áreas, de manera de entregar todas las herramientas para que estas mujeres desarrollen sus emprendimientos de manera exitosa”.

“Como Fundación Cocinamar estamos muy contentos de trabajar con estas emprendedoras y en el camino, hemos identificado otros emprendimientos en la pesca artesanal, que esperamos poder apoyar también en otra oportunidad”, señaló Griselda Ilabel.


Este artículo ha sido originariamente publicado en Chef and Hotel y reproducido en Travindy con permiso de la autora, Gilda Medina: Soluciones innovadoras mejoran la competitividad y comercialización de pescadoras artesanales en la Región de Los Ríos.

 379 visitas

Read More

Harina de cochayuyo: historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos

Una red de mujeres emprendedoras y recolectoras de orilla, forman parte del proyecto Corfo “Desarrollo de Harina de Cochayuyo para aportar a las economías locales costeras”, desarrollado por APP Chile.

Se trata de un modelo de trabajo colaborativo y con enfoque de género, que genera por una parte, una red de trabajo independiente para estas mujeres, desde sus propios hogares; y por otra, las provee de equipamiento técnico para que puedan mejorar sus procesos. Muestra de ello es la reciente entrega de un molino automático para cada una de ellas, y la instalación de una línea completa de trabajo con maquinaria para deshidratar cochayuyo y producir harina, en el Sindicato de Recolectoras de Orilla de Mehuín.

Junto con esto, cada una de estas emprendedoras, de manera independiente, ha innovado en cuanto a este recurso, tan abundante en nuestras costas, pero a veces poco valorado, considerando la cantidad de propiedades y beneficios que tiene el consumirlo.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Cochayuyo molido

Beneficios que la señora Arlette Rettig en Valdivia, supo apreciar junto a sus hijos, al crear una longaniza de carne a la cual agregan harina de cochayuyo y que comercializan en su pequeña fábrica “Cecinas Elena”, que nació con la idea de producir cecinas y embutidos más saludables y aptos para todo tipo de público. “Nuestra idea es poder enriquecer la cecina con el yodo y la fibra que tiene el cochayuyo. Además, lo vimos como una alternativa para que las personas consuman este alimento”, explicó Arlette. 

El cochayuyo lo recolecta ella misma cuando el mar lo bota en la playa Curiñanco, y lo seca a la orilla de su cocina a leña. Antes lo molía en la juguera, sin embargo, con la entrega del molino, ahora podrá mejorar este proceso 100% artesanal. El próximo paso de Arlette, es producir más alimentos en base a productos del mar, como un embutido vegano, elaborado 100% en base a cochayuyo.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Arlette Retting en Valdivia, crea una longaniza de carne a la cual agregan harina de cochayuyo y que comercializan en su pequeña fábrica “Cecinas Elena”

También en Valdivia, Sandra Ramírez, la primera productora en Chile de alforfón y fundadora de “Alforfón Valdivia”, realizará pruebas para producir un nuevo e innovador producto: harina de alforfón y cochayuyo. “Es una buena idea de desarrollo la posibilidad de hacer una harina que mezcle estas dos materias primas. Tenemos que hacer las pruebas, ver el porcentaje de harina de cochayuyo, etc., realizar un piloto para lanzar al mercado y tener una nueva línea”, explicó.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Sandra Ramírez aprendiendo cómo funciona la maquinaria

Panes, masas de pizza, galletones y otros productos con el cochayuyo como materia prima, producen desde hace varios años Patricia Madrid en Isla Mancera y Mónica Ulloa en Mehuín.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Patricia Madrid, recolectora de orilla

Patricia es recolectora de orilla y presidenta del Sindicato de Pescadores de Isla Mancera. Durante su infancia, junto a su abuela y su madre conoció el oficio de la recolección de algas, siendo el cochayuyo un alimento que siempre ha abundado en su hogar y que decidió utilizar a prueba y error hasta llegar a elaborar distintos productos.

Al principio, según cuenta, sacaba el cochayuyo, lo cortaba en trocitos y lo vendía. Luego, la primera vez que hizo harina la utilizó para aliñar ensaladas y actualmente, elabora productos como, galletas, pan y masa de pizza. “Estoy contenta porque ha sido una experiencia muy bonita. Yo misma fui experimentando con el alga hasta llegar a todo esto, a innovar y dar valor agregado a un producto que siempre estuvo en mis pies”, señaló.

Con muchas ganas de innovar y viendo cómo el cochayuyo quedaba varado en la playa de Mehuín (ubicada al noroeste de Valdivia), Mónica Ulloa comenzó a recogerlo para elaborar de manera artesanal harina de cochayuyo, la que posteriormente utilizó para desarrollar un nuevo producto: galletones de avena, miel y harina de esta tradicional alga. Un producto súper nutritivo y altamente demandado por los surfistas de la localidad y los que visitan la zona para campeonatos y eventos deportivos.

Mónica Ulloa en Mehuín, produce panes, masas de pizza y galletones
Mónica Ulloa en Mehuín, produce panes, masas de pizza y galletones con el cochayuyo

En el marco del proyecto Corfo del que forman parte, se están realizando pruebas para obtener información nutricional de sus productos, con lo cual Patricia y Mónica, podrán finalizar su proceso de etiquetado nutricional. Al respecto, Griselda Ilabel, directora de la iniciativa, destacó la importancia que tiene para las emprendedoras contar con este etiquetado, pues “se trata de un análisis nutricional realizado por especialistas. Por lo tanto, ellas con propiedad pueden decir que sus productos no son altos en grasas, azúcares o sodio. Además, esto le da mayor seguridad al consumidor y les permite comercializar sus productos en canales más formales, entregándoles una oportunidad de crecimiento aún mayor a sus emprendimientos”.

En tanto Carlos Riquelme, director regional de Corfo y Fomento Los Ríos destacó el desarrollo de esta iniciativa y su dimensión social, económica e innovadora “este proyecto es súper potente, porque toma tres ejes fundamentales. El fortalecimiento de pymes lideradas principalmente por mujeres; el desarrollo de economías locales y territoriales con un fuerte componente identitario y por supuesto la innovación en la generación de nuevos productos con alto valor agregado”.

Conectar y Colaborar 

Noemí Solar llegó el año 2010 a trabajar a Mehuín como bióloga marina, donde conoció de cerca el oficio de la recolección de algas. Luego, se encadenó con mujeres recolectoras de orilla para comercializar algas de manera sustentable a diversos restaurantes del país, a través de su emprendimiento de venta de algas deshidratadas en Instagram @alguitademar, mediante el cual apoyará a las emprendedoras como canal de venta para la comercialización de esta materia prima. 

Noemí en la hidrolavadora del sindicato

“Somos un equipo en el que todas colaboramos para avanzar en conseguir una harina de algas de calidad, que sea reconocida y consumida en Chile. Recientemente tuvimos reuniones con Nün Seaweed Food, donde se entregaron muestras de la harina para análisis y con eso, considerarnos como proveedoras de la materia prima, lo que sería una muy buena oportunidad”, señaló Noemí, co-ejecutora del proyecto.

“Me parece que la base de esta iniciativa y del instrumento Corfo, “Conecta y Colabora”, se cumplió con creces. Tuvimos el apoyo y colaboración de Cecilia Masferrer, presidenta de la Federación de Pescadores Artesanales de Navidad, quien constantemente asesoró el proyecto mediante vía telefónica, mostrándonos lo que utilizan en Navidad para elaborar harina de cochayuyo; además, del aporte de Sandra Ramírez de Alforfón Valdivia, quien visitó la planta de Mehuín para enseñar a otras mujeres a operar las máquinas y mejorar el triturado. Entonces, lo que más destaco, es que a través de este proyecto, las mujeres empezaron a colaborar orgánicamente como ancestralmente lo han hecho siempre”, enfatizó la directora de la iniciativa.


Este artículo ha sido originariamente publicado en Chef and Hotel y reproducido en Travindy con permiso de la autora, Gilda Medina: “Harina de cochayuyo: historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos”.

 379 visitas

Read More

Turismo comunitario junto a pescadores artesanales y recolectoras de orilla en la Región de Los Ríos

Fuente: Fundación Cocinamar

Travesía Turismo Comunitario nos acerca una forma de conocer la identidad local, mediante sus tradiciones y estilo de vida, contactarse con la naturaleza y aportar a las comunidades costeras de la zona.

Sin duda uno de los rubros mayormente afectados durante la crisis del COVID 19 ha sido la industria del turismo. A pesar de la incertidumbre a nivel global, los viajeros ya han comenzado a dar sus primeros pasos, muchos de ellos buscando destinos nacionales, privilegiando el contacto con la naturaleza y evitando la concentración de masas.

Travesía Turismo Comunitario
Chaihuín. Fuente: Fundación Cocinamar

Desde la Región de Los Ríos, pescadores y recolectoras de orilla, miembros de sindicatos de localidades como Caleta Los Molinos, Isla Mancera, Isla del Rey, Chaihuín y Huiro, componen Travesía Turismo Comunitario, un prototipo de innovación social, apoyado por Fomento Los Ríos – Corfo y ejecutado por la Fundación Cocinamar, que invita a vivir experiencias turísticas, lideradas por hombres y mujeres de mar, que han diversificado su oficio, entregando a los visitantes experiencias auténticas, que permiten conocer sus formas de vida, aprovechando de manera sustentable su entorno natural.

Recolección de mariscos - Travesía Turismo Comunitario
Recolección de mariscos. Fuente: Fundación Cocinamar

Experiencias genuinas

Las actividades que ofrece Travesía Turismo Comunitario acercan la pesca artesanal y su gente a los viajeros, a partir de sus costumbres, oficios y gastronomía. “Se trata de una combinación entre la experiencia del trabajo en el mar y los atributos naturales del territorio. Cada una de las experiencias muestran la belleza de la Región de Los Ríos desde su escenario. Es decir, a través de la navegación; el avistamiento de aves; la recolección de mariscos de orilla y la gastronomía del mar”, señaló Claudio Barrientos, director de la iniciativa.

Travesía Turismo Comunitario
Recolección de mariscos. Fuente: Fundación Cocinamar

Por su parte Carlos Riquelme, director de Fomento Los Ríos – Corfo, destaca el proyecto como un impulsor de una nueva forma de hacer turismo, más consciente, que valora las experiencias y más conectado con la naturaleza y las realidades locales. “Travesía no sólo te enseña las maravillas naturales de la zona, sino que también te conecta con su gente, con las comunidades que viven en la costa; y eso es sin duda un tremendo valor agregado”.

Restaurante Huiro
Restaurante Huiro. Fuente: Fundación Cocinamar

Una de las experiencias imperdibles, es la recolección de mariscos en Chaihuín. Localidad ubicada a unos 30 kilómetros al sur de Corral, donde Teodora Leal, recolectora de orilla y dueña de las cabañas “Los Ulmos”, sorprenderá a los visitantes con la diversidad de productos del mar y la belleza de un lugar mágico, en el que podrán recolectar lapas, luche, mañihue y cochayuyo.

“Ellos dicen ¡qué lindo!, ¡qué bonito lo que usted hace! y se relajan, porque vienen de la ciudad tan estresados, que al bajar a recolectar, les pasa lo mismo que a mí. Las personas que han ido a mariscar y han vivido esa experiencia, quedan maravillados, se sienten libres”, explicó Teodora.

Travesía Turismo Comunitario
Teodora Leal, recolectora de orilla y dueña de las cabañas Los Ulmos. Fuente: Fundación Cocinamar

“Se trata de una combinación entre la experiencia del trabajo en el mar y los atributos naturales del territorio. Cada una de las experiencias muestran la belleza de la Región de Los Ríos desde su escenario”

Para complementar esta experiencia, Travesía te invita a visitar restaurantes liderados por sindicatos de pescadores en la hermosa Isla Mancera, Chaihuín y Huiro. En ellos, los visitantes podrán degustar la gastronomía local y conocer a hombres y mujeres de mar, que llevan lo mejor del mar a la mesa.

Travesía y Tour Pelágico
Travesía y Tour Pelágico. Fuente: Fundación Cocinamar

El pastel de pejerreyes es el plato emblema en el Centro Gastronómico La Herradura, liderado por el Sindicato de Pescadores de Isla Mancera, a través de su presidenta, Patricia Madrid. Mientras que en el sector más austral de la región, el “Encanto del Mar”, ubicado en la Caleta Huiro, sorprende con albóndigas de loco, de luche, locos apanados y otras especialidades. “El mayor valor es que son productos frescos, recién sacados del mar”, explica David Cárcamo, presidente del Sindicato de Pescadores de Caleta Huiro, encargados de la administración del restaurant.

Anfitriones y emprendedores locales que fomentan el desarrollo sostenible de sus comunidades a través del turismo, posibilitando beneficios económicos y sociales. Para ello, un porcentaje del pago realizado por los visitantes va destinado a un fondo comunitario que permitirá realizar mejoras en las comunidades, con lo cual el turista no sólo disfruta de la zona, sino que también aporta a su desarrollo.

Travesía y Tour Pelágico
Travesía y Tour Pelágico. Fuente: Fundación Cocinamar

Hacia una experiencia inclusiva

Junto a miembros de la organización Ciegos del Sur de Valdivia, Travesía se encuentra diseñando y co-creando una experiencia de navegación por Isla del Rey con acceso universal, colaborando en acercar el valor turístico de la zona a las personas con discapacidad y a garantizar el derecho a la recreación de todos y todas.

Travesía Turismo Comunitario
Fuente: Fundación Cocinamar

“Hemos realizado visitas a terreno junto a expertas en inclusión y miembros de las organizaciones que luchan por ella, de manera de tener un diagnóstico sobre nuestra ruta. Esperamos salir pronto de cuarentena para implementar todas las mejoras recomendadas”, comentó el director de Travesía Turismo Comunitario, Claudio Barrientos.

“Como ruta me parece excelente, porque se puede escuchar y ver un paisaje hermoso. Aún con mi baja visión puedo verlo, pero además se escuchan los sonidos de la naturaleza, de la embarcación, del mar y del viento. Es una experiencia relajante y única”, explicó la presidenta de la organización Ciegos del Sur, María Cristina Martínez.

Turistas en Chaihuín
Turistas en Chaihuín. Fuente: Fundación Cocinamar

Macarena Fontecilla, también miembro de la organización, señaló que esta navegación tiene mucho potencial para abrir espacios turísticos participativos. “Las mejoras son necesarias, y realizándolas, aseguramos la plena participación y disfrute de los entornos naturales de todas las personas sin diferencias”.

Más información sobre Travesía Turismo Comunitario en: www.turismotravesia.cl y en Facebook e Instagram @travesiaturismocomunitario

Este artículo ha sido originariamente publicado en Chef and Hotel y reproducido en Travindy con permiso de la autora, Gilda Medina: Turismo comunitario junto a pescadores artesanales y recolectoras de orilla en la Región de Los Ríos.

 379 visitas

Read More

Newsletter

Recibe nuestro boletín con las últimas noticias en turismo y sostenibilidad.