¿Cómo afecta la pandemia al turismo en el Pirineo de Cataluña?

En la edición otoño del Travindy Fest conversamos con Dèlia Montesinos, actual Brand Manager de la marca Pirineos de Cataluña en la Agencia Catalana de Turismo. Hablamos sobre la importancia de los Pirineos como destino turístico dentro del conjunto de Cataluña y cómo se está adaptando esta zona a la situación generada por la pandemia. 

Laura: ¿Cuál es la importancia de los Pirineos dentro del conjunto turístico de Cataluña?  

Dèlia: en Cataluña tenemos una estacionalidad muy marcada, tanto temporalmente, concentrándose la afluencia turística sobre todo los meses de verano; como en territorialidad. El año pasado recibimos un total de 19 millones de turistas internacionales, concentrándose el 91% en la costa mediterránea. 

Estas características nos han marcado los objetivos principales del plan de marketing de turismo de Cataluña, que ya habíamos desarrollado mucho antes de la pandemia, y que consta de cuatro pilares: desestacionalizar ofreciendo experiencias durante todo el año, redistribuir la afluencia turística territorialmente, aumentar el gasto por turista y diversificar la experiencia. 

Este último punto es el que nos ayudará a conseguir los otros tres: permitirá ofrecer vivencias diversas durante todo el año en cualquier rincón de Cataluña, sobre todo en el interior, y adaptadas a las preferencias de cada turista. En este sentido, el Pirineo es un destino clave, al ser una zona de interior que ofrece una gran diversidad natural y cultural.

Laura: ¿cuáles han sido las tendencias en la ocupación de alojamiento este verano en los Pirineos? 

Dèlia: en los meses más fuertes de verano como julio y agosto, los indicadores nos muestran que los tipos de alojamiento más demandados han sido apartamentos y sobre todo alojamientos de turismo rural (en Cataluña se tiende a alquilarlo por completo, haciendo un uso más privado y evitando compartir espacios como en los hoteles). Esto ha sido una oportunidad para el Pirineo, debido a su gran concentración de turismo rural. 

Laura: este verano y este otoño hemos visto espacios naturales masificados. ¿Cómo podemos redistribuir los flujos turísticos y mejorar la relación entre residentes y visitantes? 

Dèlia: es una paradoja: a la vez que se busca un espacio sin aglomeraciones, hemos visto episodios de masificación en espacios naturales y en espacios protegidos, así como muestras de falta de respeto hacia el territorio y falta de civismo. Evidentemente, esto produce un impacto negativo a nivel social y medioambiental. Nosotros preferimos darle la vuelta y verlo como una oportunidad para definir un nuevo modelo turístico que tenga en cuenta la prevención de este tipo de impactos. Se trata de un proceso complejo por la multiplicidad de actores que implica. 

Desde el ámbito de la promoción también podemos contribuir a redistribuir esta afluencia turística para que no se concentre siempre en un punto. Tenemos que ser capaces de comunicar códigos de buenas prácticas, como puede ser el ir acompañado de un guía local. Queremos influir también en que los visitantes contraten los servicios de un agente local que organice el viaje y que conozca estos puntos donde hay más conflicto para ofrecer alternativas. 

Debemos dar a conocer espacios menos concurridos; obviar en mayor medida los lugares más emblemáticos que sirven de reclamo. Además, debemos ser capaces de preservar la cultura, la manera de hacer, de cada pequeño espacio que acaba conformando todo el destino. Al final debe ser el turista el que se adapte, y no al revés. 

Mira la entrevista completa y todas las demás del Travindy Fest en nuestro perfil de Instagram.

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Crece la ruta transfronteriza para promover el turismo industrial en los Pirineos

Instituciones de cinco regiones vecinas -Cataluña, Andorra, País Vasco, Languedoc-Rosellón y Aquitania- presentaron hace una década la Ruta del Hierro de los Pirineos con el objetivo de mostrar su patrimonio industrial mediante un itinerario común en torno a la siderurgia.

Los promotores han dado un paso más en el proyecto constituyéndose administrativamente como una entidad con Estatutos propios, Junta Directiva y Comité Científico. Pero lo que es más importante, aprobando un presupuesto para el período 2018-2020 que garantiza su viabilidad. Los próximos pasos de su plan de acciones es la creación de la página web, la instalación de la señalización conjunta del Itinerario europeo y la edición de los materiales de difusión.

La huella que ha dejado en los Pirineos la larga tradición industrial lo han convertido en un recurso turístico para explotar. Los paisajes y los pueblos están influenciados por las minas, los hornos, las forjas y los edificios industriales que protagonizaron una parte importante de la actividad económica de la región pirenaica.

Tres espacios patrimoniales industriales catalanes se han incorporado a la ruta: el Museo de las Minas de Cercs (Barcelona), la Farga Palau de Ripoll (Girona) y el Alto horno de Anglès (Selva).

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Comunicatur: “Crece la ruta transfronteriza para promover el turismo industrial en los Pirineos”.

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Cuando el turismo responsable y el yoga se unen en España. Pasen y vean su potencial en Casa Cuadrau

Entre los cursos de los ríos Ara y Cinca, encontramos uno de esos pueblos en peligro de extinción con casas de piedra y flores asomando a cada rincón. Se llama Viò, un municipio del Valle de Viò en el que confluyen dos disciplinas: yoga y naturaleza bajo el mismo tejado. Aquí encontramos Casa Cuadrau, una casa rural ecológica enmarcada dentro de la categoría de alojamientos únicos donde la estancia de los viajeros va ligada al descanso y al respeto por cuerpo, mente y naturaleza.

Sentados en la sala de yoga, con vistas al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Daniel Benito y Katya Ríos comparten con Nuria Mohedano los detalles de este alojamiento pensado para turistas responsables.


Nuria: Viò es un municipio recóndito, las exigencias de nuestro día a día nos demanda necesidades que un pueblo en peligro de extinción quizá no pueda satisfacer. Sin embargo, habéis creado un alojamiento increíble con un carácter único ¿qué te impulsó a darle ese giro a tu vida y embarcarte en este proyecto de turismo responsable?

Daniel: Toda mi vida he sido un enamorado de las montañas, y especialmente de los Pirineos. He aprendido mucho ascendiendo a cimas, mucho más de lo que pude aprender en el colegio y en la universidad. Tras descubrir el yoga, busqué retiros en el Pirineo, y así no verme obligado a salir fuera de España. Quería  seguir aprendiendo y practicando este arte milenario. No hubo suerte y tuve la visión de que quizá debía ser yo quien crease esa posibilidad, suena idílico pero realmente encontré que quizá ese era mi cometido. Quería vivir en estas montañas, aprender mejor a respetarlas y compartir esa sabiduría que desprenden.

Nuria: Actualmente hay más alojamientos que presentan unos servicios vinculados al descanso y al yoga pero ¿estamos quizá ante una tipología de alojamiento único en nuestro país en Casa Cuadrau?

Daniel: Quizás sí. Hay otros centros que ofrecen retiros de yoga y ahora, la fórmula de yoga y senderismo consciente y meditativo, en la que nos consideramos pioneros, la están adoptando también otros establecimientos. El envoltorio puede ser similar, pero los ingredientes de nuestra receta de turismo responsable son cosecha propia.  Casa Cuadrau además nació como un proyecto que sirviera para recuperar una casa abandonada, convirtiéndola en un espacio ecológico de desarrollo local y sostenible y que de forma paralela sirviera de servicio para la salud, el bienestar físico y espiritual, las artes y el conocimiento del medio natural.

Serios y profundos cambios ha sufrido este valle, como otras zonas pirenaicas en los últimos cincuenta años. Desde Casa Cuadrau, somos conscientes del esfuerzo de los habitantes y entidades locales que han sobrevivido a la dramática despoblación de este valle. Dentro de esta línea, nace lo que nos identifica y distingue de cualquier tipo de alojamiento, lo que llamamos  proyecto de rescate de uno de los municipios más agrestes y recónditos del Pirineo. Casa Cuadrau es una de las construcciones más antiguas del pueblo y resulta un perfecto ejemplo de integración en el paisaje.

“Nuestro alojamiento nace con la idea de ser una herramienta de rescate de la población local y una forma de preservar nuestro medio natural.”

Nuria: Cuando algo se pone de moda, se desvirtúa su autenticidad. Este es el caso del yoga en la actualidad, muchos viajes o actividades en la naturaleza ya incluyen esta práctica como parte de la experiencia ¿qué retos supone este hecho para Casa Cuadrau?

Katya: Sin duda intentar transmitir que en esta disciplina no todo vale, nuestra salud está en juego. Somos conscientes de que debemos permanecer en una constante fase de mejora y superarnos día a día. Somos conscientes de este hecho pero también sabemos que algo más que un deporte o una actividad de ocio para muchos, es una filosofía de vida. Va más allá. Hay más elementos que deben componer esa oferta de viaje responsable asociada al yoga.

En nuestro caso, un reto es que consigamos que nuestro huerto ecológico crezca aún más. Que logremos que todo lo que consumimos sea más y más local, biológico y de temporada y así eliminar por completo el bote del plástico de nuestros residuos. No hablamos de dos horas de actividad, trasciende a tu día a día, a tu filosofía de vida. Otro importante reto es consumir menos recursos (agua, gas, electricidad) y producir más energía hasta llegar al punto de equilibrio en que la casa produzca, como mínimo, la misma energía que consume. Nos esforzamos en mejorar nuestra labor  de sensibilización y divulgación en materias de ecología y medio natural. Tenemos nuestro propio huerto recogemos el agua de lluvia y reutilizamos las aguas grises. La casa está tan bien hecha que, por mucho frío que haga, los días de sol no es necesario el uso de la calefacción. Pero no es suficiente, siempre se puede hacer mejor. La Naturaleza es, en este sentido nuestra fuente de inspiración.

Nuria: Casa Cuadrau se posiciona entre los 10 alojamientos rurales en los que practicar yoga y tener una vacaciones saludables y en consonancia con la naturaleza ¿qué os hace sentir más orgullosos con respecto a vuestro proyecto?

Katya: Lo que más nos hace creer en lo que hacemos y sentirnos orgullosos del proyecto es el “feed back” de las personas que vienen. Nos envían muchos 

testimonios de cómo ha sido su estancia y muchos de ellos explicando de qué modo la experiencia les ha cambiado la vida. Pero lo que más felices nos hace ver como nuestros viajeros repiten una y otra vez para disfrutar de unas vacaciones muy distintas en las que tienen la oportunidad de profundizar en el arte de vivir, de la mano de la mejor de las maestras: La Madre Naturaleza.

Nuria: A veces resulta difícil transmitir esos valores que hacen que un turista se vista de viajero responsable ¿Qué estrategias utilizáis para comunicar sostenibilidad a vuestros clientes y que se la lleven puesta a casa?

Daniel: Comenzamos con la alimentación y de forma oral comunicamos: qué y cómo comemos. Durante las comidas y cenas, con nuestro menú y platos
transmitimos que se puede comer muy bien y llevar una vida más sana y ecológica introduciendo en tu día a día sencillos cambios, aunque vivamos en grandes ciudades. Consumo de lo local, ecológico y de temporada.

En cuanto al uso responsable de los recursos usamos mucho los letreros y dibujos distribuidos por toda la casa en los que tratamos de concienciar acerca del uso del agua, luz, etc. Pero lo más importante sucede a nivel experiencial. Después de una semana viviendo en una casa ecológica, consumiendo alimentos limpios, haciendo ejercicios adecuados, tanto para nuestra mente como para el cuerpo y espíritu, nos sentimos sanados y sentimos la necesidad de agradecer a estas montañas y a la naturaleza en general todo lo que nos ofrece y eso, sólo se puede hacer respetando más la naturaleza. Somos parte de ella si la respetamos nos respetamos a nosotros y viceversa.

Nuria: Desde hace años, la práctica del yoga forma parte de las motivaciones de una tipología de viajero que busca vacaciones pero al mismo tiempo bienestar físico y mental. El destino más famoso es la India, pero ¿cuál es en tu opinión sobre  España como destino turístico para este efecto?

Daniel: India es un país fascinante con una cultura de la que tenemos mucho que aprender. Pero no es necesario en absoluto viajar a India para aprender y practicar yoga. Tampoco creo que sea el destino ideal para hacerlo. A mí, personalmente, es un país que me fascina, pero no lo recomendaría a alguien que anda buscando paz y tranquilidad.

Hoy en día los mejores profesores de yoga, procedentes de todo el mundo viajan a lo largo y ancho del globo enseñando este maravilloso arte.

España, es un país que ofrece un emplazamiento extraordinario con un clima y unos recursos naturales de gran valor ecológico y paisajístico, es el país europeo con mayor biodiversidad. El Pirineo, es una cordillera con una biodiversidad extraordinaria, que ofrece un entorno ideal para cualquier práctica espiritual. Las diferentes escrituras y maestros hacen siempre hincapié en la naturaleza como maestra de maestros. Todo apunta a que todos los elementos que necesitamos para fraguar una oferta y una demanda en pro de la sostenibilidad están a nuestro alcance. No obstante, aún falta algo en esta ecuación, ya que no somos reconocidos aún en este sentido por el viajero responsable.

¡Gracias Daniel y Katya! Puedes seguir a Casa Cuadrau en Facebook y visitar su web para conocer más detalles de este acogedor y singular alojamiento

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“Hágase su casa ecológica y no muera en el intento”. Entrevista con Ferrán y Mireia de O Chardinet d´a Formiga.

Ferrán y Mireia

En el municipio de Charo encontramos la casa rural ecológica O Chardinet d’a Formiga, un refugio de paz entre valles en pleno Pirineo de Huesca. Es aquí donde se encuentra un concepto de alojamiento ecológico en el que desde hace 11 años Mireia Cabrero y Ferrán Guardia hicieron realidad su proyecto de vida: escapar del consumo desaforado de las grandes ciudades y tener un contacto más directo con la naturaleza.

En esta entrevista, Nuria Mohedano habla con ambos para contarnos cómo O Chardinet es todo un ejemplo de turismo responsable.


Nuria: ¿Qué os motivó a poner en marcha un proyecto de alojamiento rural ecológico en un municipio de tan solo 30 habitantes?

Mireia: Queríamos cambiar nuestra vida, aunque para ello también debíamos ser conscientes no solo de la belleza de Charo y su entorno, sino también de la fragilidad del ecosistema del Pirineo. Si uno quiere cambiar las cosas, debe comenzar por sí mismo.

Así que comenzamos con el “hágase su casa ecológica y no muera en el intento”. El consumo de agua o la recogida de basura, por ejemplo, eran elementos a tener muy en cuenta para no generar impactos negativos derivados de nuestra actividad. A pesar de las dificultades que supuso, también éramos y somos conscientes de que aplicar todas las medidas ambientales se harían en lo que nosotros llamamos “una mejora continua”.

Poco a poco y con el avance del proyecto y su repercusión en el municipio y aparición en medios, fuimos siendo conscientes de que nuestro alojamiento estaba adquiriendo personalidad propia y eso nos motivó mucho para seguir trabajando en el proyecto y en pro de la sostenibilidad. Nos motiva el hecho de poder cada año ponernos un objetivo para minimizar nuestros impactos negativos sobre el medio y buscar soluciones ecológicas y aplicarlas a O Chardinet D’a Formiga.

Nuria: ¿Qué hace que el viajero rumbo al Pirineo Aragonés haga un alto en el camino para alojarse en O Chardinet d’a Formiga?

Ferrán: Nuestro mayor activo es el trato personal, puede parecer un tópico, pero para nosotros el viajero inicia su estancia desde su primera toma de contacto hasta que regresa a su origen. Además, intentamos ofrecer no solo una forma diferente de alojarse, sino alojarse viviendo una experiencia única.

Para ello compartimos mesa en los desayunos y cenas de forma que podamos tener un mejor feedback de su estancia y podamos atender mejor a todas y cada una de sus necesidades…¡hablamos de todo!. Y la guindilla, muy importante, la ubicación de la casa: rodeados de esta belleza que son los Parques Naturales y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Nuria: ¿A qué retos se enfrenta O Chardinet d’a Formiga dentro del sector ecoturismo?

Mireia: Fundamentalmente que los valores que intentamos trasmitir lleguen a los viajeros y que ellos mismos se conviertan en embajadores de esos valores: sostenibilidad y amor por la naturaleza.

Actualmente la falta de canales específicos de comercialización y de acciones más concretas dirigidas al viajero responsable dificulta nuestra actividad diaria. Hacer turismo rural ya no es sinónimo para el viajero de encontrar propuestas de turismo sostenible. Estamos seguros de que España atesora estos valores y muchos recursos aún por descubrir. Cada vez llegan más viajeros concienciados, no obstante son aún el público extranjero que solicita guías para realizar rutas interpretadas (¡aunque curiosamente son también los que más basura generan!).

Otro de nuestros retos es intentar incrementar en nuestra cocina la presencia de más alimentos orgánicos, productos locales y ecológicos que recorran cada vez menos kilometros para llegar a la mesa, y que los precios sigan siendo razonables.

Creemos que hay que mejorar la comunicación en la hostelería porque a veces puede parecer que cargas a la gente con todos los problemas ambientales de la tierra.

Y por último, que la administración, las asociaciones de turismo rural o cualquier ente que se dedique a la promoción turística, tenga en cuenta de verdad este tipo de empresas e iniciativas. Una figura que creemos que va por el buen camino son los Geoparques por su promoción al productor agroalimentario local. Aunque también es verdad que no tenemos claro si a nosotros nos ha traído más clientes siendo empresa colaboradora del Geoparque de Sobrarbe.

Nuria: Habéis conseguido la categoría oro de ecolíderes certificada por Tripadvisor ¿qué significa para vosotros por un lado, y para los viajeros por otro haber conseguido este sello/certificado?

Ferrán: Significa que nuestro proceso de autodiagnóstico es algo continuo, que no cesa por el mero hecho de haberlo conseguido. Lo que más nos aporta este sello es que los huéspedes más sensibilizados valoran en Tripadvisor nuestras medidas ambientales y eso ayuda a “verificar” al exterior lo que estamos haciendo. Aunque creemos que para un turista que busque un viaje sostenible, el sello no le aporta mucha credibilidad porque las opiniones pueden ser muy subjetivas.  Sin embargo, no deja de ser una herramienta  más que forma parte de nuestro “currículum”.

Nuria: ¿Cómo comunicáis la sostenibilidad y el turismo responsable a vuestros clientes o proveedores?

Mireia: ¡Buena pregunta! Aquí creemos que hemos de mejorar.  Hemos intentado mostrar a la gente qué hacemos cuando están ya en casa. Tanto de forma oral como escrita. En las habitaciones tienen la información más relevante sobre lo que hacemos y qué cosas pueden hacer ellos para colaborar.  Pero lo más efectivo es hablarlo directamente: en el desayuno o en las cenas les explicamos la procedencia de nuestros alimentos, detalles de la rehabilitación de la casa, de algunas de nuestras medidas para reducir envases, etc… Solo si viene al caso. ¡No los avasallamos a primera de vuelta!

A veces te sorprende cuando alguien te pregunta por algo que ha leído, y entonces le das todo lujo de detalles. De todas formas, creemos que hay que mejorar la comunicación porque a veces puede parecer que cargas a la gente con todos los problemas ambientales de la tierra.

No obstante, en la web hemos ampliado información sobre nuestras actuaciones ambientales por si alguien quiere leérselo. Pero solo es una lista. Hay que mejorar el mensaje para que llegue bien.  

Nuria: Cuando leemos en prensa o escuchamos en televisión que “el turismo rural ha tenido un crecimiento positivo durante 2016” ¿qué echáis en falta de estas afirmaciones?

Ferrán: Por suerte, las estadísticas son cada vez más especializadas y se valoran más aspectos. Pero los cambios han ido muy despacio, años o décadas.  Si encima quieres afinar más y saber cómo les va a las casas rurales ecológicas o las actividades de ecoturismo, bueno, por ahora, esto es ciencia ficción.  Aunque hay señales de mejora: hace poco el Gobierno de Aragón hizo un estudio de mercado y en los resultados  apareció que la naturaleza y la tranquilidad es un elemento principal que buscan los turistas al momento de visitar nuestra comunidad autónoma.

Gracias a estos estudios, el departamento de turismo ha cambiado parte de su estrategia de promoción turística. ¡Y esto son muy buenas noticias! Hay que salir también de algunos tópicos: ser una casa rural ecológica no significa solo tener placas solares. Hay otras medidas muy interesantes también por hacer.

¡Gracias Mireia y Ferrán! Puedes seguir a O’Chardinet d’a Formiga en Facebook y visitar su página web

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Molló Parc, el parque de los Pirineos comprometido con el bienestar animal

Antoni Solé

Molló Parc no es un zoo tradicional, es un parque de animales con una idea muy clara y diferenciada: el bienestar animal y la educación ambiental. En esta entrevista hablamos con su director Antoni Solé, quien sostiene que la idea principal de este parque es que la gente acuda a dar un paseo por la montaña mientras descubre la biodiversidad local y los usos tradicionales del paisaje del Pirineo catalán.


Laura: Molló Parc se diferencia de un zoo tradicional porque aquí los animales viven en su hábitat natural donde los visitantes sólo encontrarán animales típicos de la zona. ¿Cuál ha sido la aceptación general del público sobre este concepto innovador?

Antoni: Mientras que este concepto de parque de animales está bastante extendido en Europa, aquí en Catalunya y en el resto de España en general no está bien concebido. En nuestro caso fuimos pioneros en crear este concepto en Catalunya y ahora hay otra iniciativa similar en el Valle de Arán, por lo que estas alternativas a zoo tradicionales van ganando fuerza poco a poco. Aquí la gente no estaba acostumbrada a este tipo de parque pero estamos muy contentos de la aceptación que hemos tenido desde el principio y de lo contentos que están nuestros clientes después de su visita porque experimentan algo diferente.

Molló Parc tiene como finalidad la educación ambiental y la concienciación del público en temas medioambientales. Todos los animales salvajes del parque son nacidos en cautividad o son animales irrecuperables procedentes de centros de recuperación de fauna salvaje. El 99,9% de las llegadas de animales a estos centros están relacionados con la actividad humana; solo el 0,1% ingresan por enfermedades naturales de los mismos. Las causas más frecuentes de ingreso por enfermedad son: atropellos, choques contra cables eléctricos o vallas metálicas, heridas por arma de fuego o caída del nido de las crías.

Laura: ¿De qué forma se garantiza el bienestar animal de los residentes en Molló Parc?

Antoni: Los animales herbívoros no requieren demasiado esfuerzo para garantizar su bienestar ya que disponen de grandes extensiones de terreno para vivir en plena libertad. Los carnívoros están en unas instalaciones muy grandes pero son con los que más debemos trabajar el bienestar animal para que no tengan estrés. Tenemos una gran suerte y es que hemos congeniado mucho con un profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Xavier Manteca, que ha hecho varios libros sobre bienestar animal. Él, su mujer Marta Amat, que es etóloga y el naturalista Pepe Guillén nos asesoran mucho en este aspecto.

Para los trabajadores tenemos un código ético y Xavier viene una vez al año a darnos una charla sobre bienestar animal para estar al día. En cuanto a los visitantes, hay un porcentaje muy elevado que no da importancia a estos aspectos: ellos vienen aquí a pasar el día y a disfrutar. Hay otro tipo de cliente que sí se interesa más por el tema, para poner un ejemplo, te puedo contar una anécdota: tenemos una instalación con ardillas y recibimos un mail de una señora contándonos que le había gustado mucho el parque, pero que vio a las ardillas muy estresadas. En respuesta, le mandé el cartel informativo que hay al lado de la instalación explicando la situación de estos animales. Se encuentran en una instalación de liberación, más pequeña que las instalaciones normales. Proceden de centros de recuperación y las ponemos allí durante uno o dos meses, para acostumbrarse al país. Después pasan a otra jaula donde pueden entrar y salir, hasta el momento que ya no quieren entrar más. Hay un cartel que lo explica todo y esto es lo que envié a la señora que, muy amablemente, respondió disculpándose por no haberse fijado en la información.

Laura: ¿Cuál es el reto principal al que se enfrenta Molló Parc para garantizar el bienestar de los animales?

Antoni: La primera vez que vinieron Xavier y Marta, junto con un adiestrador de animales para ver cómo estos actúan, elaboramos una serie de protocolos donde descubrimos que el oso, el zorro, el lobo y el lince son los animales que corren más peligro de sufrir estrés y vimos que lo que debíamos hacer es controlar el bienestar de los mismos. Con respecto a los osos, en el momento del celo tenía alguna estereotipia y ahí fue cuando empezamos a trabajar más a fondo su bienestar animal. Hacemos cosas para que los osos actúen de la forma más similar como lo harían en la naturaleza: les esparcimos heces de otros animales del parque en su instalación, esparcimos fruta, pintamos un árbol con miel…

Los zorros, por ejemplo, hacían agujeros para esconderse y Marta nos recomendó poner sitios donde poder esconderse y dejarse ver solo cuando ellos quieran; que tengan la libertad de dejarse ver o esconderse. Lo que hacíamos para que se dejaran ver más es darles comida con un clicker, para que asociaran su sonido con la comida. De esta forma se dejan ver más y también están más tranquilos.

Con los lobos y los linces hicimos algo similar. Para aliviarles el estrés y que se acostumbraran a ver gente, les dábamos carne a través de la valla intentando mantener el contacto visual con ellos para que perdieran el miedo. Además, hemos conseguido, por ejemplo, que el veterinario le pueda revisar las piernas sin tener que dormirlo.

Creo que un parque como el nuestro debe cumplir tres facetas: educativa, de investigación y de bienestar animal. Este último aspecto lo estamos trabajando muy bien porque estamos muy bien asesorados. Además, en el parque tenemos la cantidad justa de animales para que ellos estén bien.

Laura: De todo lo que habéis conseguido hasta ahora, ¿de qué estáis más orgullosos?

Antoni: Mi idea principal, a parte del parque de animales, era que quería conservar esta parte del país y el paisaje tal y como estaba. He visitado muchos parques fuera de España, pero los de aquí están muy yermos; lo que es característico de esta zona, ya que a través de la ganadería, las propiedades quedan yermas porque los ganaderos traen las vacas y todo queda lleno de helechos. Empecé a trabajar con yeguas y cabras, para mantener el campo limpio y a partir de ahí se abrieron más posibilidades y desarrollamos el parque de animales. Estamos muy contentos porque la gente está muy agradecida con lo que hacemos.

De cara al próximo año, estamos preparando un proyecto educativo para informar mejor a la gente sobre todo nuestro trabajo en bienestar animal. Aquí hacemos un trabajo que creo que está muy bien; por ejemplo, haremos una nueva instalación para águilas reales irrecuperables que vienen de Andalucía. Estas águilas hay que llevarlas a un sitio como el nuestro porque si se vuelven a dejar en la naturaleza, morirán. No hemos sabido aún divulgar este trabajo que hacemos con los animales irrecuperables. La gineta que tenemos, por ejemplo, la tenían unos particulares en su casa; si se libera, morirá. Tenemos un rebeco que nos trajeron los guardas forestales que tenía una enfermedad en los ojos; lo cuidamos durante cuatro meses y ahora está liberado junto a los demás. El año pasado tuvimos también un rebeco con una pata rota; una vez curado, se fue. Ni podemos ni queremos tener animales cogidos del exterior porque están acostumbrados a vivir en libertad sin problema y aquí morirían

Laura: ¿Qué estrategias seguís para comunicar la sostenibilidad y vuestro trabajo a favor del bienestar animal?

Antoni: Estos siete años nos hemos dedicado mayoritariamente a levantar el parque tal y como teníamos en mente, porque empezamos con muy poca cosa. Ahora nos hemos dado cuenta que lo que nos falta es el tema de la comunicación.

Yo pienso que la gente que viene no es consciente de todo el trabajo que hacemos en bienestar animal porque tampoco lo hemos sabido comunicar, aunque mucha gente nos felicita por lo bien que está el parque. La gente tiene cada vez más conciencia ambiental. Nos encontramos algunos visitantes con cierto reparo hacia el parque; si supiéramos explicar todo lo que hacemos con la recuperación de los animales y la educación ambiental, lo verían distinto. La gente cada vez es más exigente. Los visitantes que tenemos en el parque quedan muy satisfechos; se trata de gente que viene a buscar el contacto con la naturaleza, muy educada y muy respetuosa con el entorno.

Tenemos el proyecto de hacer un centro de interpretación de tres o cuatro animales; queremos usar las nuevas tecnologías para hacerlo más interactivo, sobre todo para los niños y así maximizar los mensajes de conservación e interpretación tanto de los animales como del paisaje. También cambiaremos los carteles del parque para hacerlos más visuales, de forma que sean más atractivos para los visitantes. Otra actividad prevista es dar charlas, de entre cinco y diez minutos, en distintos sitios del parque sobre los  animales. Creo que es un proyecto interesante porque en los parques en los que he estado no lo he visto nunca.

¡Muchas gracias Antoni por contarnos la historia de Molló Parc! Puedes seguir su trabajo en Facebook y visitar su página web.

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