Los desafíos de Chaitén para avanzar hacia un turismo más responsable

Más de cuatro décadas han transcurrido desde las primeras definiciones de sostenibilidad a nivel mundial. Sin embargo, es el contexto de la pandemia del Covid-19 la que entrega la posibilidad de elegir un camino de responsabilidad, cuidado de las comunidades y su patrimonio a través de una diversificación económica y, el turismo, es una excelente herramienta.

Esa es precisamente la oportunidad única de Chaitén para diferenciarse totalmente a escala nacional y destacar a nivel internacional; comprender que la sostenibilidad será el resultado de la innovación, el liderazgo y la búsqueda de mejorar en forma constante.

Es por esta razón que este territorio de belleza única comienza un camino de identificación de brechas en materia de gestión turística y es uno de los candidatos chilenos en la competición internacional TOP100 Destination Sustainability Stories 2021 de Green Destinations.

Avanzar en sostenibilidad turística es sinónimo de un camino de aprendizaje en donde, con esfuerzos definidos, diversos actores pueden beneficiarse, preparándose desde ya para la reactivación turística coordinada y con visión de largo plazo.

Camila Alvear, Encargada de Fomento Productivo de la Ilustre Municipalidad de Chaitén, entidad que está liderando el proceso de mejora continua en materia de sostenibilidad turística, señala que “es una gran oportunidad poder participar de TOP100 2021, ya que nos va a permitir identificar nuestras debilidades y enfocarnos en trabajar para que la comuna de Chaitén sea reconocida como un destino sostenible. Por supuesto ningún destino es 100% sostenible, pero buscamos que con el trabajo colaborativo con la comunidad podamos avanzar en esta materia tan relevante”.

Los desafíos de Chaitén para avanzar hacia un turismo más responsable
Pingüinera en la Península de Huequi

Es precisamente el compromiso con el entorno y la protección de su patrimonio lo que es ejemplificado en el trabajo que en los últimos años, el municipio de Chaitén en conjunto con la comunidad local, ha realizado en el Morro de Vilcún, ubicado en el sector de Santa Barbara, en donde pinturas rupestres de más de 700 años de antigüedad comienzan a ser puestas en valor, diversificando de esta forma las experiencias turísticas que son posibles de disfrutar en este maravilloso territorio de la Patagonia verde chilena.

Rodrigo Ruiz, presidente de la asociación de guías de Pesca de Chaitén indica que “se espera  contar con más fiscalización, orientándose a la protección de los recursos naturales, así como el cuidado del entorno, dando cumplimiento a las normativas vigentes. Asimismo, es importante avanzar en nuevas directrices que vengan a apoyar y reforzar la protección y el cuidado de la zona para así, posicionar y mantener el concepto de destino verde”.

Felipe Vera es representante en Chile de Green Destinations, ONG europea que impulsa la competición TOP100 desde 2016, con 407 destinos reconocidos por sus esfuerzos en los cinco continentes y en el caso de Chaitén, indica que “es un excelente representante de los sueños y desafíos provenientes desde la Patagonia verde. La Ilustre Municipalidad de Chaitén comienza un camino que, en un primer año, significa trabajar las buenas practicas y los puntos más débiles de 15 criterios asociados a seis macro temas; Gestión de Destinos, Naturaleza y Paisaje, Medio Ambiente y Clima, Cultura y Tradición, Bienestar Social y Negocios y Comunicación”.

El expediente de postulación de la comuna de Chaitén es revisado en forma independiente y el listado de los 100 destinos mundiales con mejores practicas de sostenibilidad turística es entregado a la opinión publica en el mes de octubre.

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Futaleufú, una historia de sostenibilidad desde Patagonia

En los momentos más complejos para la actividad turística, se hace necesario establecer los mínimos habilitantes para una recuperación responsable del sector, respetando en primer lugar los ideales y visiones de la comunidad local. Diversos destinos en Chile han intentado avanzar en la compleja tarea de identificar brechas en materia de gestión turística con distintos resultados. Sin embargo, hay un territorio en la Patagonia Verde que, silenciosamente, ha trabajado con una visión de largo plazo y bien común; Futaleufú.

Comuna ubicada la Región de Los Lagos, Futaleufú comenzó una tarea de mejorar las condiciones de vida de la comunidad local con una estructura que comenzó a gestarse en 2012, con el Plan de Minimización de Residuos Sólidos Domiciliarios, la posterior construcción del Centro de Tratamiento Integral de Residuos en 2016, la Ordenanza de Manejos de Residuos Domiciliarios y finalmente, las acciones que realiza toda la comunidad y la cadena de valor del turismo en forma diaria para conservar su medio ambiente.

Futaleufú, premiado por su trayectoria

Cada una de estas acciones fue reconocida a nivel mundial el pasado viernes 12 de marzo, al adjudicarse el primer lugar en los Earth Award, categoría Medio Ambiente y Clima, de la Feria Internacional de Turismo ITB Berlín en Alemania, iniciativa conjunta con Green Destinations y GLP Films.

En la categoría Earth Award, Futaleufú fue el único destino que represento a Chile, compitiendo con el Club Paradise Palawa de Filipinas; Tartu y Saaremaa de Estonia; Tibau do Sul – Praia da Pipa de Brasil; y Miren Kras de Eslovenia.

Natalia Baeza, coordinadora de la oficina de Turismo de Futaleufú y activa miembro de la comunidad, señala que “este primer lugar tiene que ver con el impulso que necesitamos como destino, sobre todo en tiempos de pandemia, para poder seguir mejorando y avanzando, porque si bien es cierto que obtuvimos un primer lugar, ningún destino es 100% sostenible y hay elementos que siempre es posible mejorar”.

Futaleufú recibió además el tercer lugar en el Green Destinations People´s Choice Award, que destaca a destinos locales y regionales de todo el mundo que están dando pasos graduales y progresando hacia un turismo más sostenible. El objetivo de Green Destinations y su iniciativa TOP100 Destinations Sustainability Stories, es compartir historias de turismo innovador amigable con el medio ambiente, destacando las buenas prácticas de gestión como ejemplos inspiradores para otros territorios.

“Este segundo reconocimiento es muy valorado por la comunidad local, porque fue la elección gracias a una votación publica, además de obtener el apoyo del Servicio Nacional de Turismo de Chile SERNATUR, lo cual nos deja en una posición de confianza en nuestras acciones y directrices”, destacó Natalia Baeza.

Un destino que sigue trabajando para lograr la sostenibilidad

Futalufú es un destino comprometido con seguir aprendiendo y mejorando sus procesos de recolección de basura en los sectores rurales. En una etapa inicial del proyecto piloto fue solamente para el área urbana, pero ahora pretenden implementar un plan enfocado específicamente en los sectores campesinos. En materia de sostenibilidad buscan avanzar en el rescate patrimonial, en la valorización de su historia, cultura y medio ambiente.

Felipe Vera, representante de Green Destinations en Chile y miembro del panel de expertos de UNWTO, expresó que “este premio viene a reconocer los esfuerzos que Futaleufú ha realizado desde la década pasada en materia de sostenibilidad, ejemplificado en el Centro de Tratamiento Integral de Residuos, un ícono para la Región de Los Lagos y el país en temas de separación y disposición de residuos. Es igualmente destacable el trabajo realizado por los Guías de Turismo local, en conjunto con miembros de la comunidad para salvaguardar al Río Futaleufú y sus recursos en una alianza intracomunal”.

Agregó que “este 2021 se continuará trabajando para identificar brechas en materia de gestión del destino, algo medular del proceso llevado a cabo por Green Destinations. Esta labor impacta positivamente al destino en su conjunto ya que busca un ordenamiento de la actividad turística en el territorio, que permita proteger el patrimonio y los estilos de vida local”.

Hay un largo camino por recorrer, sin embargo, son estas buenas historias las que debiesen impulsar a que más destinos de Chile y el mundo integren criterios de sostenibilidad como los rectores para un futuro más responsable; el tiempo reconocerá a quienes tomen un camino de respeto por las personas y su entorno.

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El regreso de la Patagonia salvaje: cómo el rewilding convirtió una estancia ganadera en un parque nacional

El valle Chacabuco fue una de las haciendas ovejeras más grandes de la Región de Aysén, pero la ganadería intensiva degradó profundamente un paisaje que antes era poblado por la estepa patagónica, bosques de coigüe, huemules, pumas, entre otros. Después de ser adquirida por una fundación, protagonizó un proceso de restauración activa y rewilding que culminó con la creación del Parque Nacional Patagonia.

Imagina que tienes un complejo sistema de engranajes para echar a andar una gran máquina. Si alguna de sus piezas es eliminada o sufre una fractura por sobrecarga, es de esperarse que el artefacto se averíe y deje de realizar sus funciones de manera óptima. Si lo extrapolamos a la intrincada trama de la vida, algo así es lo que ha ocurrido en los ecosistemas del planeta por la intervención humana, lo que nos tiene actualmente sumidos en fenómenos como el cambio climático, la crisis de extinción de especies, y la pandemia del coronavirus que constituye un incómodo recordatorio de nuestra complicada relación con la naturaleza.

Frente a este complejo escenario han surgido propuestas como el rewilding. Este método, que podríamos traducir como “reasilvestramiento” o “renaturalización”, posee más de una definición y no ha estado exenta de críticas, pero consiste básicamente en devolver a la naturaleza sus “piezas” o “engranajes” originales, permitiéndole recuperar su funcionamiento, procesos y estado salvaje del cual ha sido despojado por la incauta mano del Homo sapiens.

Justamente, Chile cuenta con un exponente único de rewilding a nivel nacional, que convirtió a una de las haciendas ovejeras más grandes de la Región de Aysén en un área protegida que ha ido recuperando paulatinamente su biodiversidad después de 100 años de ganadería intensiva. Ese mismo sitio acogió en su seno a 14 ñandúes que fueron liberados hace pocos días, en el marco de un programa de reintroducción de esta especie que pudo haberse extinto localmente si nadie hacía nada.

Esa es la historia del valle Chacabuco, una estancia de ganadería ovina que fue adquirida por la fundación Conservación Patagónica en el año 2004, con la ayuda de Douglas Tompkins, y que se convirtió en 2018 en parte del Parque Nacional Patagonia. El parque se creó a través de la unión de las reservas nacionales Lago Jeinimeni y Lago Cochrane (Tamango), con los terrenos del valle Chacabuco que luego fueron donados al Estado, sumando así una superficie protegida de 304.527 hectáreas.

Para hacerse una idea, el fundo se estableció en 1908 y pasó por varios manos, llegando a tener en sus casi 70.000 hectáreas alrededor de 30 mil ovejas, 4 mil vacas y otros elementos que degradaron y transformaron profundamente el paisaje que antes era poblado por la estepa patagónica, bosques de coigüe, huemules, pumas, ñandúes, entre tantos otros.

“El caso del Parque Nacional Patagonia es único en Chile. Durante 15 años de trabajo, nuestro eje ha sido la restauración y transformación de un lugar de uso productivo para traspasarlo a la conservación y al patrimonio natural de Chile. Esto ha significado un manejo activo para el restablecimiento o fortalecimiento de sus especies y ambientes, y con ello de sus funciones ecológicas. Hemos hecho desde el retiro de cercos y la exclusión de la ganadería, hasta el monitoreo de animales como huemules y pumas, viendo cómo la ecología del lugar evoluciona desde el momento en que intentamos volver a lo natural o lo más cercano a lo natural”, explica Ingrid Espinoza, directora de Conservación en Tompkins Conservation Chile.

Una vez que adquirieron la estancia ganadera, la directora ejecutiva de Tompkins Conservation, Carolina Morgado, cuenta que “como este valle era prioridad de conservación, lo enfrentamos desde el punto de vista de la restauración, del rewilding, de cómo reasilvestrar una propiedad que llevaba muchos años bajo un sistema de ganadería intensiva. La primera pregunta que nos hicimos fue: ¿qué ser vivo falta aquí?Sabíamos que por la actividad ganadera faltaba el huemul, que estaba muy acorralado en la Reserva Tamango, hacia el sur, y también en la zona más fronteriza con Argentina había una escasísima población de ñandú”.

Ñandu en Puesto Ñandu – Reproduccion ©Johanna Zajc
Ñandú ©Johanna Zajc

Por ello, a través de una serie de medidas implementadas durante 15 años han logrado recuperar la naturaleza local, lo que ha quedado de manifiesto de varias maneras.

“Uno de los efectos más evidentes de las acciones de conservación implementadas en el área, ha sido la recuperación los mamíferos mayores y carnívoros en el sector de Valle Chacabuco. Ello, luego de ser una de las principales haciendas de producción ganadera del territorio, y a partir de un trabajo intencionado a la exclusión del ganado doméstico y otras acciones de conservación y manejo de fauna. Con las intervenciones realizadas se logró volver a generar las condiciones de recuperación de la flora del lugar y, posteriormente, la recuperación gradual de la fauna, a partir de la recolonización natural de su hábitat”, señala José Manuel Rebolledo, director ejecutivo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), la cual mantiene un convenio de colaboración con la fundación.

Pero, ¿cómo lo hicieron?

Sin duda, fue un proceso dilatado y de diversos frutos.

El regreso del huemul

Según cuentan, el valle Chacabuco era una clase de “jamón en el sándwich” entre dos grandes áreas protegidas que Conaf ya administraba en ese entonces: la Reserva Jeinimeni, por el sector norte, y la Reserva Nacional Tamango por el sur. Por lo tanto, la estancia se emplazaba en un territorio estratégico porque permitiría unir estos dos sectores para generar una gran área de conservación.

Sin embargo, el cometido no era del todo sencillo en un lugar marcado por la cultura patagónica ganadera, donde un proyecto de conservación de este calibre no solo era visto como algo excéntrico, sino como un factor de riesgo al implicar una mayor presencia de especies que despiertan amores y odios como el puma.

Precisamente, y como ha sido la tónica a lo largo del país, la convivencia con la vida silvestre no era del todo armónica. Por un lado, carnívoros nativos como el puma y el zorro eran vistos como amenazas para el ganado debido a los ataques que experimentaban los animales criados por los productores. Herbívoros como el guanaco, en tanto, eran concebidos como una “competencia” al consumir el mismo alimento que las ovejas y vacas. Todo esto motivó, por décadas, acciones como la caza, la construcción de cercos para impedir el acceso a las especies nativas, y el creciente desplazamiento de las criaturas autóctonas.

Por ello, luego de comprar la estancia completa en 2004, el equipo de la fundación realizó su primera salida a terreno para evaluar las acciones de rewilding y restauración. Recuerdan un panorama dominado por las ovejas, que podía verse expresado – a lo lejos – como diversas motitas blancas que colmaban el paisaje.

El coironal, la estepa y los bosques habían sufrido mucho por el sobrepastoreo. Se había colocado más ganado de lo que el territorio era capaz de soportar, y eso significó que las plantas no alcanzaban a semillar para regenerarse de forma natural. Por lo tanto, la cobertura o número de plantas por superficie iba disminuyendo, y avanzando con ello la erosión”, cuenta Cristián Saucedo, administrador de Vida Silvestre – Rewilding de Tompkins Conservation.

Por ello, una de las primeras tareas consistió en la remoción de cercos y en el retiro del ganado, principalmente a través de su venta. Eso se hizo de manera gradual, aclara Saucedo, ya que “es un gran cambio para cualquier sistema, porque pese a que había esta permanente pugna entre depredadores y ganaderos, igual los predadores lograban sacar una tajada [oveja] de la torta. Sacar del sistema esa oferta de alimento, de la noche a la mañana, podía tener consecuencias que nadie podría predecir”.

Pero el objetivo no solo era darle respiro a la vegetación local, sino también permitir que las especies autóctonas recuperaran su antiguo territorio. Un caso prioritario lo constituía el huemul (Hippocamelus bisulcus)el cual se encuentra en peligro de extinción debido a sus diezmadas y fragmentadas poblaciones, que estarían compuestas por aproximadamente 1.500 o 2.000 ejemplares a nivel mundial, reflejando su crítico estado y, a su vez, la mala salud de los ecosistemas.

En ese sentido, Cochrane constituye un refugio para este ciervo nativo, ya que actualmente más del 10% de la población remanente de huemules se encuentra al interior del Parque Nacional Patagonia, y de la provincia en la cual se inserta esta área protegida.

Huemul Macho adulto ©Johanna Zajc
Huemul macho adulto ©Johanna Zajc

Definido como “tímido”, el ciervo más austral del planeta es territorial, sin importar si es macho o hembra. Conforma grupos pequeños y prefiere ambientes de bosques de lenga y matorral de ñirre, combinados con sectores rocosos y de fuertes pendientes que le proporcionan una mayor diversidad de alimento y un menor riesgo de predación.

En cuanto al valle Chacabuco, Saucedo puntualiza que “los huemules no eran cazados en forma intensiva ni tampoco había una intención de querer eliminarlo, primero porque no eran tan abundantes, y segundo porque no eran vistos como competencia como sucedía con el guanaco. Pese a ello, se veía bastante afectado por la presencia de las vacas y por los perros que eran ocupados para arrear al ganado. Los huemules trataban de mantenerse, pero no ocupaban los mejores lugares para ellos, en términos de alimentación y refugio”.

De esa manera, a partir del 2005 se inició el monitoreo de huemules con radiocollares en distintos sectores para determinar su condición inicial, con la ayuda de guardaparques que anteriormente habían trabajado como puesteros para la estancia ovejera.

Cuando capturaron algunos huemules para identificarlos y equiparlos con los radiocollares, aprovecharon de evaluar su estado sanitario. Así fue posible detectar la exposición de estos ciervos a agentes de enfermedades infecciosas provenientes del ganado doméstico.

Saucedo, quien es médico veterinario, relata que “encontramos en ese momento que había evidencia de enfermedades virales que estaban circulando desde el ganado hacia el huemul y, por lo tanto, demostraron que lo que estábamos haciendo iba en la línea correcta”.

Uno era el caso del virus de la diarrea bovina, el cual causa abortos y nacimientos de terneros débiles. Es posible que lo anterior se relacione con la detección de casi un 8% de crías de huemul que nacen frágiles o que mueren a los pocos días de haber sido dadas a luz, en áreas donde antes hubo ganado en el valle Chacabuco.

También se diagnosticaron casos de huemules que padecían cuadros severos de sarna ovina, con presencia de costras y descamación. Los expertos observaron que, cuando se manifestaba en las orejas, la capacidad auditiva de estos ciervos se veía perjudicada por las secreciones y el engrosamiento de su piel, aumentando su vulnerabilidad frente a amenazas como la depredación. Debido a los riesgos que esto revestía para estas poblaciones tan deprimidas, se le otorgaron tratamientos con antiparasitarios a algunos huemules afectados.

Pero eso no era todo.

Los equipos fueron estudiando otros factores que interactuaban o causaban la muerte de estos animales. Entre 2008 y 2015, por ejemplo, se encontró en el sector de Puesto Huemul y Tejuela a un 45% de los huemules adultos muertos por acción del puma, su predador natural, mientras que al mismo porcentaje de huemules se les perdió el rastro.

A esto se suma la muerte de crías de huemul en Puesto Huemul y Tejuela entre los años 2008 y 2014, mayoritariamente asociada a los depredadores naturales, siendo los zorros responsables de un 31% de los ataques y los pumas de un 54%. El resto se trató de causas no naturales y vinculadas a actividades humanas, como la caza y enfermedades asociadas a la ganadería.

Pese a lo anterior, cabe destacar que el huemul representa alrededor de un 0,7 % de la dieta del puma en esta zona, ya que es el guanaco la presa preferida de este felino, conformando entre un 80 y 90% de su alimentación.

No obstante, esto se combina con otros carnívoros que no son nativos, y que han sido introducidos por el ser humano: los perros. La mayoría proviene de la localidad de Cochrane y alrededores, aumentando su presencia por la expansión urbana, así como por el abandono y la escasa supervisión de los canes, tanto en el ámbito urbano como rural.

A lo largo de diez años de trabajo se constató el efecto negativo de los perros sobre los huemules en diferentes zonas del río y lago Cochrane. Por ejemplo, entre los años 2005 y 2015, la mortalidad detectada de individuos adultos por ataques de canes alcanzó valores de hasta un 20% en la Reserva Nacional Tamango, por su cercanía a la ciudad de Cochrane.

Además, en ese mismo lugar se registró entre 2005 y 2007 un importante impacto de perros sobre las crías de huemul, ocasionando un 30% de las muertes, equivalente a la mortalidad producida por los zorros. Esto no es menor si consideramos que estos ciervos comienzan a reproducirse a partir de los tres años, y que las hembras paren solo una cría anualmente.

Aunque las presiones y amenazas externas continúan, la recuperación de esta especie en la zona ha sido evidente. “Si en el primer año teníamos tres o cuatro huemules en un área, al año 10 veíamos en esos mismos lugares entre 30 y 35 huemules, o sea se ha visto una notable recuperación. Nosotros no éramos capaces de medir en todos lados, porque la verdad es que los territorios son extensos, pero también vimos que había nuevas áreas donde aparecían huemules”, detalla Saucedo.

Hace pocos días, se lanzó de forma oficial el programa “Corredor del Huemul” en la zona norte del Parque Nacional Cerro Castillo, también en Aysén. La iniciativa es impulsada por Tompkins Conservation, en alianza con el Ministerio de Agricultura, CONAF y SAG, con el fin de promover la conservación de este ciervo en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Para ello contemplan acciones que le otorguen conectividad ecológica, como la remoción de cercos para reducir lesiones en los huemules y permitirles el libre tránsito.

Hacia una buena convivencia

No solo el huemul comenzó a prosperar en la zona. La vegetación local como la estepa patagónica también experimentó su lenta restauración, al igual que el guanaco, como bien recuerda la directora de Conservación de Tompkins Conservation. “Cuando compramos la estancia había ovejas por todos lados, y recién podías escuchar las vocalizaciones de los guanacos cuando ibas a los cerros, pero no se veían cerca. A medida que fuimos sacando la ganadería de forma paulatina, el guanaco fue recuperando su valle, porque él era el gran herbívoro del valle, no las ovejas, y ese proceso de recuperación fue súper bonito”, expresa Espinoza.

Guanacos curiosos ©Johanna Zajc
©Johanna Zajc

Y como es de esperarse, donde hay guanacos, hay pumas.

Por ello, desde los inicios del rewilding, el monitoreo también se enfocó en el mayor felino del país, no solo para levantar información, sino también para promover una mejor convivencia entre este animal y las comunidades vecinas, por ejemplo, probando métodos para disminuir los ataques al ganado.

Morgado cuenta que “sabíamos que, en todo este proceso paulatino de retiro de cercos y del ganado, volverían especies a su hábitat, entre ellos el puma. Por eso comenzamos su monitoreo, queríamos ver cuál iba a ser su interacción con otros animales y también porque había mucho temor por el puma en las comunidades”.

Tal como lo hicieron con los huemules, a los pumas también se los monitoreó con métodos como los radiocollares y cámaras trampa. De esa forma pudieron seguir su vida y obra, ya fueran sus movimientos, las especies que se convertían en su menú, entre otros datos de interés.

Dado que, en ese entonces, todavía les quedaban ovejas de la antigua hacienda, probaron distintas técnicas para evitar ataques de puma, aceptando que siempre iban a ocurrir esos eventos por el hecho de estar al lado de una zona silvestre.

Saucedo relata que “usamos una técnica bien antigua que se ocupaba en Europa, que se basa en perros de gran talla y raza especializada, en este caso gran pirineo, para cuidar al ganado. Los improntábamos, es decir, desde muy temprana edad interactúan con las ovejas para que se sientan miembros de la familia. Básicamente, lo que hacen esos perros es mantener a los depredadores a distancia, porque marcan a través de la orina y fecas, ladran toda la noche, y de alguna forma con eso obligan a los depredadores a desplazarse o impactar de forma mucho menor al rebaño”.

Constataron por esa vía que la presencia de estos canes disminuyó considerablemente los ataques de pumas a ovejas. “Logramos a través de la implementación de ese programa demostrar a muchos de nuestros vecinos que había formas de poder producir con algún grado de coexistencia con los predadores”, asegura Saucedo.

Además, durante este camino de rewilding se han realizado otras acciones, como las liberaciones de cóndores y ñandúes. Esta última ave es emblemática de la estepa patagónica, pero ha estado al borde de la extinción debido a factores como la caza, la recolección de huevos, la depredación por perros, y la destrucción de nidos. Su situación era tan crítica, que cuando llegaron al valle Chacabuco existía una población extremadamente pequeña, de alrededor de 10 o 12 individuos en la zona. Por este motivo se inauguró en 2015 el Centro de Reproducción para la Conservación del Ñandú en el Parque Nacional Patagonia, el único en su tipo en Sudamérica.

Fue en el marco de ese mismo proyecto que se liberaron 14 ñandúes en el parque nacional el pasado 11 de mayo.

Al respecto, el director ejecutivo de Conaf sostiene que “es necesario relevar el trabajo asociado a ejecución de un programa de reproducción, cría y liberación controlada del ñandú que, a pesar de su relativo reciente desarrollo e instalación, posee resultados auspiciosos respecto del uso de prácticas y técnicas complementarias de conservación in situex situ. Por otra parte, ha permitido desarrollar la técnica del manejo de una especie nativa, para contribuir desde la conservación activa y asistida a su conservación”.

A través de este manejo activo, Saucedo explica que “lo que hacemos anualmente es liberar al medio silvestre entre 10 y 15 ñandúes criados en cautiverio, de manera de fortalecer numéricamente la población, y con ello ayudar a que colonicen nuevos espacios, reduciendo de forma considerable su riesgo de extinción”.

Una propuesta para tiempos inciertos

En estos tiempos de pandemia y crisis sociambiental, esta labor adquiere un nuevo tenor. Mientras que Tompkins Conservation continúa trabajando en distintos lugares con varias instituciones, incluyendo a su fundación hermana Rewilding Argentina, organismos como Conaf impulsan iniciativas para la conservación, recuperación y restauración activa de especies nativas y su hábitat, siendo algunas de ellas el proyecto de conservación de la vicuña en el Parque Nacional Lauca y Reserva Nacional Las Vicuñas, y del huemul en la cordillera de Chile Central, específicamente en la Reserva Nacional Ñuble y Huemules de Niblinto.

“Sin lugar a duda, las aproximaciones a la restauración ecológica, como el rewilding, son herramientas indispensables que es necesario desarrollar e implementar, para la gestión exitosa en la conservación de la diversidad biológica presente en las áreas silvestres protegidas, principalmente en el contexto de cambio climático que vive el planeta en la actualidad”.

En cuanto a las proyecciones, la directora ejecutiva de Tompkins sostiene que “nuestro foco está en la Ruta de los Parques de la Patagonia, es decir, todo el territorio que está entre Puerto Montt y Cabo de Hornos. Nuestra estrategia de rewilding es seguir trabajando ahí, es seguir conservando al huemul como especie ancla, y en todos los lugares estratégicos donde existen sus poblaciones, para que florezcan, se fortalezcan y sobrevivan. Al sobrevivir el huemul sobreviven un montón de otras especies que van asociadas a su ciclo”, asevera Morgado.

Para Saucedo, “todavía no tenemos el completo entendimiento sobre los impactos positivos o beneficios que tiene el regreso de especies en los ecosistemas. Experiencias de otros lugares a nivel mundial, como el clásico ejemplo de Yellowstone, muestran que el regreso de especies nativas, ya sean predadores o herbívoros, trae beneficios sobre el suelo, los bosques y el agua, entonces, nuestras especies nativas son verdaderos barómetros o indicadores de salud. Si somos capaces como chilenos y humanidad de recuperar especies, estamos transitando o ayudando a frenar crisis como la de extinción de especies”.

Por su parte, Espinoza recalca que “el coronavirus está reforzando nuestra visión. Al afectar los ecosistemas naturales, estamos provocando el traspaso de las enfermedades infecciosas de la vida silvestre, como por ejemplo la perdida de bosques”.

“Por eso se habla mucho del enfoque ‘Una Salud’, donde la salud de nosotros depende de la salud de los ecosistemas. La naturaleza tiene la capacidad de recuperarse y sus procesos naturales son resilientes, pero lo más importante en este minuto es que, frente a esta crisis ambiental, es necesario tener acciones mucho más activas y directas. Por ahí va el rewildiingNecesitamos seguir generando estas cuentas de ahorro de patrimonio natural que son parte de esta protección, y que nos van a producir un mejor bienestar para todos”, sentencia.

Este artículo ha sido replicado en Travindy con permiso de su autora, Paula Díaz Levi escrito para el medio Ladera Sur.

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Chile recibe la donación de Parques Pumalín y Patagonia de parte de Tompkins Conservation

En una ceremonia realizada en el Parque Pumalín Douglas Tompkins, la fundación Tompkins Conservation hizo entrega formal de los Parques Pumalín y Patagonia al Estado de Chile, que estuvo representado por el Ministro de Agricultura, Antonio Walker, y el Director Ejecutivo de Conaf, José Manuel Rebolledo, quienes destacaron durante la recepción que el gobierno está realizando una inversión inicial de $ 350 millones, la cual permitirá, por ejemplo, contar desde ya con 25 guardaparques para estas dos nuevas unidades del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE).

Este hito culmina el proceso de donación privada más grande de la historia, luego de que se firmara un Protocolo de Acuerdo en 2017 que estableció la creación de cinco Parques Nacionales y la expansión de otros tres, gracias a la donación de más 407.000 hectáreas por parte de Tompkins Conservation y los aportes del Estado.

Kristine Tompkins, Presidenta de Tompkins Conservation y Embajadora de Áreas Protegidas de ONU expresó: “Luego de años de trabajo junto a Doug y al equipo de Tompkins Conservation hemos cumplido el sueño de que los parques Pumalín y Patagonia sean parques nacionales de todos y para todos. Ahora es cuando el verdadero trabajo comienza, ya que no es sólo el Estado el responsable de cuidar este patrimonio, sino que también es labor de la sociedad, de cada uno de nosotros, que estos parques sean conservados y protegidos para el futuro. Es por eso que hacemos entrega simbólica de los parques no solo al Estado, sino también a Amigos de los Parques de la Patagonia”.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Amigos de los Parques: Estado de Chile recibe oficialmente donación de Parques Pumalín y Patagonia de parte de Tompkins Conservation.

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El PTI Ruta de los Parques de la Patagonia conforma interdisciplinaria gobernanza

Un proyecto de tres años que busca poner en valor el territorio generando desarrollo local en torno a la conservación, en un trabajo de articulación que se desarrollará junto a las comunidades aledañas a cuatro parques nacionales de la región de Los Lagos.

Puerto Varas. 4 de marzo de 2020. Un importante paso para la contribución de la conservación de los parques Alerce Andino, Hornopirén, Pumalín Douglas Tompkins y Corcovado, se gestó esta semana al conformarse la gobernanza del Programa Territorial Integrado (PTI) Ruta de los Parques de la Patagonia, financiado por Corfo Los Lagos y en alianza con el Gobierno Regional de Los Lagos , Sernatur, Conaf, Ministerio de Medio Ambiente, universidades, comunidad, fundaciones ligadas a la conservación y medio ambiente, tour operadores, entre otros.

El programa se desarrolla en el marco de un plan presidencial de elevar el estándar de la ruta de los Parques de la Patagonia lo que permitirá desarrollar infraestructura fuera de los parques y otros elementos como senderos, personal, equipamiento, planificación y relación con la comunidad en el que se proyectan grandes lineamientos como la puesta en valor de la conservación y el desarrollo sustentable de las comunidades aledañas a ellos.

El PTI Ruta de los Parques de la Patagonia pondrá aún más en valor la ruta de 4 parques en la décima región: Alerce Andino, Hornopirén, Pumalín Douglas Tompkins y Corcovado como un destino turístico de naturaleza reconocido a nivel nacional e internacional, de gestión sustentable y articulada con las comunidades, generando desarrollo territorial basado en la conservación y en la valorización del patrimonio natural y cultural, bajo el sustento de que el turismo en áreas silvestres protegidas potencia una actividad económica local en las comunas de Puerto Montt, Cochamó, Hualaihué, Chaitén, Futaleufú y Palena.

“Esta ruta de los parques de la Patagonia es una gran inspiración regional que nos lleva a generar un compromiso social y nos da la oportunidad económica de un desarrollo de nuestros parques que son un patrimonio natural. Y es por eso que es tremendamente importante este programa de Corfo que va a abordar con una gobernanza regional los distintos temas respecto a los parques nacionales de la Patagonia. Creemos que este impulso va a generar otro tipo de proyectos e inversiones que va a mirar y a encontrar ese desarrollo integral que también los parques nos pueden dar. Los parques están para conservarlos, valorarlos y también para generar un beneficio a la ciudadanía” sostuvo el Intendente de la Región de Los Lagos, Harry Jürgensen.

Rodrigo Carrasco, Director Regional de Corfo Los Lagos indicó que “creemos y estamos convencidos que la conservación puede ser un motor de desarrollo, sobretodo territorial para provincias como Palena y comunas que tienen a veces déficit de creación de valor, están los parques de la Patagonia como un gran patrimonio de Chile para desarrollar esos territorios. Desde la Corfo estamos generando el programa territorial integrado y particularmente hoy día generando el grupo humano que se va hacer cargo de este proyecto, que dura tres años de intervención”.

Para Rodrigo Jordán, presidente de la Fundación Amigos de los Parques e integrante del Consejo Directivo del PTI Ruta de los Parques de la Patagonia, es “importante salvaguardar la participación de las comunidades porque son las personas las que van a valorar, cuidar y conservar lo que se haga. Y en este sentido, la gobernanza que está hoy día propuesta (en el PTI) toma en cuenta esto, ya que no son sólo seis actores de Gobierno con todo el valor que ello tiene, sino que también incorpora a la comunidad”.

Destino turístico de naturaleza

Durante la reunión –en que participaron activamente más de cuarenta asistentes- se expuso que uno de los desafíos del programa será coordinar a los actores públicos y privados a través de una Gobernanza que se concibe a través de un consejo directivo, comités locales y comités temáticos, lo que permitirá articular el territorio en distintas escalas fortaleciendo el desarrollo del capital social local, la habilitación de infraestructura, equipamiento, información disponible, en un contexto de sustentabilidad. 

De acuerdo a Carolina Morgado, directora ejecutiva de Tompkins Conservation Chile,  este programa “es un  punto de partida muy importante para consolidar la visión que empezamos desde la institución con la gran donación para la creación de esta red de parques. Es una mirada del territorio, es una forma   de ordenamiento territorial donde se van a priorizar actividades que conserven la naturaleza. El turismo como consecuencia de la conservación se transforma en un aporte más al desarrollo de las comunidades locales y en los parques nacionales al invertir en ellos, se transforman en motores de estas economías”.

Así entonces, se busca poner en valor la ruta de los Parques de la Patagonia como un destino turístico de naturaleza, con una gestión sustentable y articulada con las comunidades locales y en la valorización del patrimonio natural y cultural, centrándose en fortalecimiento del capital humano, patrimonio cultural, desarrollo destinos turísticos, medio ambiente, promoción y gobernanza.

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