El turismo es el motor de la economía española desde hace décadas, pero no todo el mundo lo ve como una bendición: hay lugares en los que en verano se triplica -o más- su número habitual de habitantes, con el consiguiente incremento del tráfico o problemas de abastecimiento de agua potable. 68 millones de turistas nos visitaron en 2015.

Muchos de ellos se concentran en verano en las principales zonas turísticas, que ven multiplicarse su población hasta límites sobre los que algunos comienzan a alertar, sobre todo entidades ecologistas, que advierten del aumento de la contaminación por la llegada de vehículos -propios o de alquiler- y de problemas con el suministro de agua o de energía.

La presión turística se ha convertido en tema de controversia en una temporada en la que se espera un récord histórico de viajeros, pero que ha provocado reacciones nunca vistas, como pintadas contra los turistas en diversas ciudades.

¿Cuándo va la industria del turismo a hablar con sensatez acerca del crecimiento?

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