Viajes con impacto que amplían la mente

Viajes con impacto que amplían la mente
Ane Davila, CEO y fundadora de Mujeres de la Luna

Hablamos con Ane Davila, CEO y fundadora de Mujeres de la Luna, un proyecto que ofrece experiencias turísticas alternativas para luchar por los derechos de colectivos de mujeres en riesgo de exclusión social. Actualmente se encuentra trabajando con comunidades en Santa Cruz la Laguna, Guatemala.

Jennifer: ¿Cómo surge el proyecto?

Ane: Realizamos un estudio de igualdad en julio de 2019 en conjunto con unos periodistas que se encontraban analizando el impacto del turismo. Nos adentramos en una comunidad de mujeres que trabajaban en unas condiciones injustas y tras conversaciones con ellas y reuniones en conjunto, creamos un equipo al que ellas decidieron llamar “Mujeres de la Luna”. Son muy emprendedoras, realizan trabajos físicos muy duros como recoger leña o cultivar en los campos, para posteriormente venderlos en la comunidad y en los mercados. Además, cosen textiles y joyería artesanal. Todo eso teniendo en cuenta que recae sobre ellas el cuidado de la familia.

Tras plantear varias ideas que pudieran brindar apoyo o proveer herramientas al equipo, así como la organización de eventos culturales o venta de joyería, decidimos diseñar experiencias de turismo local: las experiencias lunares. Esto permite que ellas mismas puedan enseñar sus actividades de rutina, sin dejar de hacerlas, compartiendo las costumbres de la cultura local y aportando valor al turista.

Mujeres de la luna: Viajes con impacto que amplían la mente

Jennifer: ¿Por qué habéis decidido apostar por el empoderamiento de las mujeres indígenas?

Ane: Las mujeres invertimos el 90% de nuestros ingresos en la familia. Por lo cual el empoderamiento económico de las mujeres en áreas rurales, no solo impacta en cuanto a independencia y toma de decisiones de la mujer en el hogar, sino que también mejora los recursos de la familia, así como la alimentación o la educación.

Paralelamente a las experiencias lunares, activamos un proceso de acompañamiento. Mediante espacios de formación y workshops que ofrecen profesionales locales, proveemos recursos y acompañamiento a las mujeres en sus rutinas, no solo para las experiencias de turismo, sino para el desarrollo personal y profesional de cada una de ellas.

Jennifer: ¿Qué os atrapó de la cultura Maya Kaqchikel?

Ane: La cultura Maya Kaqchikel es muy rica y con valores de comunidad. Están muy conectados con las personas y el planeta, cuidan mucho de los suyos y de la naturaleza que les rodea. Por ejemplo, las mujeres en sus rutinas, trabajan en equipo y se apoyan mutuamente en las tareas domésticas, el cuidado de sus hijos y en el trabajo. También tienen un nivel alto de consciencia en cuanto al cuidado del medioambiente, suelen organizar quedadas para recoger los plásticos, limpiar las calles y cuidar el lago.

Mujeres de la luna: Viajes con impacto que amplían la mente

Jennifer: ¿Cómo favorece el turismo al desarrollo de estas comunidades?

Ane: El turismo aporta diversidad cultural y apoyo económico en las comunidades rurales. Las personas de otros países con mayor capacidad de adquisición, pueden permitirse comprar piezas de joyería o textiles artesanos o consumir hostelería local. El consumo de productos y servicios locales enriquece la economía, sobre todo para los viajeros que buscan aprender de otras culturas e integrarse en otras comunidades.

Hoy en día, tristemente, el turismo no impacta siempre de esta manera, tenemos mucha desinformación y poca consciencia. Buscamos valor local y nos la proveen grandes empresas internacionales que no incorporan ni co-crean con personas locales. También hay que decir, que cada vez más personas están poniendo el foco en alcanzar experiencias de primera mano y nosotras esperamos que tras la pandemia, esta forma de viajar se pueda potenciar.

Jennifer: ¿Qué le dirías a las personas que consideran que el voluntariado no tiene un impacto real?

Ane: El voluntariado tiene mucho potencial de impacto, siempre que se haga poniendo el foco en una problemática y en la comunidad. Esto implica una preparación y sensibilización previa, además de realizarlo junto a profesionales locales. Actualmente hay mucho postureo y la gente realiza voluntariado para subir una foto a las redes o sentirse mejor con uno mismo. ¿El objetivo es apoyar una problemática social de la gente local o de las personas viajeras? Ahí dejo esa reflexión 🙂

¡Muchas gracias a Ane por esta entrevista! Encontraréis más información sobre Mujeres de la Luna en su Instagram.

 776 visitas

Read More

El turismo como solución para contribuir a la erradicación de la pobreza

La erradicación de la pobreza es un reto importante para la humanidad, y es en particular el primer objetivo de desarrollo sostenible propuesto por la OMT. Representada por iniciativas solidarias, humanitarias y conscientes, la lucha avanzaba con gran esperanza, demostrando que entre 1990 y 2015, la tasa de pobreza extrema en el mundo se redujo del 36% al 10%. Sin embargo, la crisis mundial vinculada a la pandemia de Covid-19 marca una ruptura en este impulso, con un pronóstico afirmando que 500 millones de personas (el 8% de la población mundial) estarían en riesgo de caer en la pobreza como resultado de su impacto. Aunque rendirse no forma parte del léxico del turismo sostenible, hoy me uno a Pablo Martínez, fundador de la agencia guatemalteca Etnica Travel, ganadora de la Global Startup Competition, para hacer un balance del turismo como solución para contribuir a la erradicación de la pobreza.

Un beneficio económico y cultural para los más vulnerables

La pobreza se caracteriza por la importancia de la falta de ingresos, las dificultades de acceso a la salud, el agua potable y la educación, pero también de forma más sutil por la inseguridad, la incomprensión y la percepción de vulnerabilidad. El informe de la OMT de 2002 afirma: “El turismo sostenible es tal vez una de las pocas oportunidades de desarrollo para los pobres, ¡Aprovechémosla juiciosamente y pronto!”

El turismo es un sector de gran potencial que, por la naturaleza de su complejo mercado, presenta un gran y rápido crecimiento para la economía local. Además, es la fuente más importante de divisas después del petróleo, que no es nada despreciable. Este crecimiento va acompañado de la creación de empleos accesibles y emprendimientos, relacionados de manera directa, indirecta o inducido con el turismo. Estos beneficios económicos permiten apoyar la acción pública en tema de planificación del territorio, la financiación de los servicios sociales y la mejora del nivel de vida local.

La puesta en marcha de una actividad turística, que implique a los actores locales, permite también reforzar su identidad cultural, a través del orgullo de su representación y del poder conservador de su transmisión. También resulta una iniciativa simbólica para reunir a diferentes clases sociales y culturales dentro de la economía nacional.

“Las comunidades y los pueblos indígenas han sido perseguidos y han sido vistos por sus gobiernos locales como una piedra en el zapato. Han existido guerras civiles, atentados de genocidio, han sido expulsados de sus tierras, obligados a migrar, y ahora se enfrentan a problemas modernos como lo son: la desigualdad, el bajo acceso oportunidades dignas de trabajo, salud y educación. Sectores tan nobles como el comercio justo y el turismo comunitario, nos ayudan a combatir la migración desmesurada, de la pérdida y extinción de cultura y tradiciones, construyendo nuevos lazos, en pro de revalorización y dignidad de los pueblos originarios.“ declara Pablo Martínez.

El turismo como solución para contribuir a la erradicación de la pobreza
Tour gastronómico en Antigua. Autor: Etnica Travel.

El imperativo sostenible, el respeto incondicional y la benevolencia necesaria

Si hay que dar un grito de alarma en la industria del turismo, es por la inversión de empresas turísticas internacionales que se desarrollan en países pobres, aprovechando los recursos y la mano de obra a menor costo y vendiendo al mercado exterior. Este enriquecimiento no beneficia al territorio local y la práctica favorece en gran medida un monocultivo del turismo, así como una dependencia económica que forma parte de un círculo vicioso, que aumenta la vulnerabilidad económica del país pero sobre todo de las clases sociales más vulnerables.

“En un país como Guatemala, hemos visto que el turismo siempre ha utilizado a los pueblos originarios como una imagen para ser utilizada en cuestiones de marketing y de publicidad, pero a la hora de tomarlos en cuenta, de hacerlos productivos y de darles oportunidades de trabajo dignas, con salarios justos desde sus comunidades, esto se ve bastante limitado […] Un modelo en el cual no se les está incentivando a que puedan tener a flote su cultura y sus tradiciones, es un ciclo que se va perpetuando sus pérdidas” explica Pablo.

Es un modelo económico a erradicar en la industria turística, y que pone de manifiesto la importancia del desarrollo turístico sostenible en los destinos, fuertemente impulsado y apoyado por su gobernanza. “Cuando utilizamos ramas de comercio justo, de turismo rural, comunitario, cultural, etc. Tenemos que entender que nuestras ideas solo son buenas cuando la gente que va a formar parte, se siente bien y se siente productivamente involucrada en ello.” relata Pablo.

El turismo virtuoso dentro del desarrollo territorial

La erradicación de la pobreza requiere iniciativas del sector privado, pero también de los poderes públicos, que favorezcan la adopción de herramientas redistributivas eficaces, la aplicación del comercio justo y la preservación natural y cultural de sus lugares y comunidades. La integración del turismo sostenible en el desarrollo territorial garantiza entonces la consideración de los actores olvidados, la sostenibilidad económica y la conservación de sus recursos y su entorno.

“También tenemos enraizado ese pensamiento colonialista, en donde creemos que cuando trabajamos con las comunidades, lo estamos ayudando por caridad, pero no es así. Estamos trabajando en conjunto porque son nuestros vecinos, porque son las personas que nos brindan la oportunidad de poder formar parte. […] Estamos en un momento de la historia que nos va a marcar de por vida, y ahora lo que tenemos que hacer juntos, es no dejar que ciertos estilos de vida, que han sido marcados por ciertos sectores de nuestra sociedad a las cuales les conviene que las cosas sigan funcionando así. A nosotros ya nos toca proponer nuevas ideas y mejores formas de hacer las cosas.” expresa Pablo.

El turismo como solución para contribuir a la erradicación de la pobreza
Taller de tintes en San Juan la Laguna. Autor: Etnica Travel

El impacto de la pandemia y las perspectivas de futuro

La OMT promueve el poder del turismo para resolver los problemas relacionados con la pobreza. Sin embargo, también acabamos de vivir uno de los mayores colapsos económicos de nuestro sector, como consecuencia del impacto directo e indirecto de la pandemia, que ha frenado considerablemente el desarrollo del turismo sostenible, pero sobre todo, ha aumentado el índice de pobreza mundial.

Mientras la industria se recupera y se reinventa para el mundo del mañana, las tendencias ecológicas que están influyendo en el mercado, abogan por el turismo de proximidad y nacional, así como por las acciones responsables que deben adoptarse, que cuestionan mucho los viajes de larga distancia a los países más remotos, entre otros.

¿Hay que temer estas tendencias cuando el principal mercado del turismo comunitario y rural en los países más vulnerables es Europa y Estados Unidos? A lo que Pablo responde: “Estos son movimientos, son sugerencias y perspectivas que algunos sectores tomarán en cuenta, pero no todos. Son tendencias de viajeros que tienen objetivos bastante limpios y que tienen razonamiento, y nosotros como profesionales, vamos a empujar a los turistas a involucrarse lo más que puedan con los proyectos con los cuales tenemos la oportunidad de trabajar e involucrarnos. Estos movimientos no asustan, más bien que se aplaudan, el hecho que varias personas se vayan sumando no significa que los aviones se vayan a quedar vacíos. Lo que me asusta más, son las tendencias y hábitos de viaje que vuelven a centralizar los recursos o a incentivar el turismo en masa, formas de viajar que ya sabemos no son sostenibles y traen más consecuencias que beneficios al mediano y largo plazo.”

Probablemente habrá menos turismo mañana, pero seguro que será mejor. Una mejor práctica del turismo, consciente y respetuosa, tiene el potencial de contribuir a la eliminación de la pobreza en el mundo, a través de un consumo turístico y una gestión territorial armoniosos y virtuosos. El turismo solidario, el turismo comunitario, el turismo participativo… Las formas alternativas son la clave para emprender el turismo de forma diferente y viajar de otra manera. Hoy en día es esencial cambiar el paradigma, y la forma de ver las cosas, para dejar de ver el desarrollo sostenible como una estrategia o un posicionamiento en el turismo, pero más bien el turismo como una fuerza poderosa dentro del desarrollo sostenible.

 776 visitas

Read More

Regreso a las raíces: el pueblo de Guatemala sin plástico desechable

¿Crees que vivir sin plástico es posible? Antes de la pandemia, el plástico y la gestión de residuos ya era un asunto preocupante y alarmante a escala planetaria. Tras varios meses conviviendo con un virus invisible, parece que el plástico de uso único regresa con más fuerza para invadir nuestros océanos, espacios naturales y… pueblos.

Pero vivir sin plástico es posible y ejemplo de ello es la historia de San Pedro La Laguna, en el Lago Atitlán, Guatemala. Gracias a un presstrip organizado por Travolution y el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) con motivo del I Encuentro Centroamericano de Turismo Comunitario, tuve la fortuna de escuchar esta historia en primera persona a través de Víctor González, Director de Planificación en 2018.

La historia del pueblo sin plástico

En 2015, el Lago Atitlán se estaba convirtiendo en un vertedero. Residuos generados por las poblaciones colindantes vertían al lago debido a una gestión ineficiente que estaba pasando factura tras años de inacción. Fue entonces que la AMSCLAE (Autoridad del Manejo Sustentable de la Cuenca de Lago Atitlán y su Entorno), financió en San Pedro la Laguna una planta de tratamiento de desechos sólidos con un relleno sanitario con capacidad para 10 años.

En febrero 2016 se inauguró la ansiada planta de tratamiento, pero en tan solo seis meses el relleno sanitario ya estaba llegando a la mitad de su capacidad debido a dos compuestos principales: el plástico de uso único y el duroport (poliestireno). “Fue entonces que nos dimos cuenta de que el pueblo vivía en el plástico” admite Víctor.

Tras esta situación, el alcalde de la legislatura tenía claro que sus hijos y sus nietos siguieran viendo un lago, y no un pantano. Entonces se propuso ser el impulsor de un cambio de comportamiento a través de un acuerdo municipal que prohibiera el uso de pajitas, bolsas de plástico y duroport. Un aspecto clave para normalizar una vida sin plástico desechable fue hacer al propio pueblo garante de esta ley. De esta manera, no dependería de legislaturas políticas.

“Mucha gente criticó al alcalde”, comenta Víctor. “Reclamaban las razones de su interés por las bolsas plásticas en lugar de enfocarse en hacer proyectos grandes”. A lo que añade “pero a nosotros nos da mucha satisfacción que poco a poco vayamos cambiando hábitos. Por ejemplo, antes se vendía agua pura en bolsas que la gente compraba, bebía y tiraba al suelo, ahora se vende en vasos de plástico duro donde uno bebe y lo devuelve para lavar”.

Este cambio es evidente, pues en nuestra visita por el pueblo, son muchas las mujeres que vemos con sus cestas de canasta, comprando productos en hoja de plátano, jugos con vaso y pajita de papel y el pan en unas bonitas servilletas de tela.

¿Cómo se normalizó el cambio de comportamiento?

Tras un análisis inicial de las causas que originaban el abuso de plástico de uso único, se identificó un segmento de la población que era clave para iniciar un cambio de valores: las mujeres. Entonces, el consejo de gobierno se dividió en 14 grupos para ir de casa en casa explicando la nueva ley y capacitando a más de tres mil mujeres ofreciéndoles canastas con agarraderas de palma, servilletas de tela tejidas por artesanos y portaviandas para ir al mercado.

Hoja de plátano para las comidas corridas y productos del mercado.

Posteriormente, los esfuerzos se dirigieron a los vendedores del mercado, a quiénes también se les capacitó para esta nueva etapa y se les intercambió las bolsas y otros elementos desechables por las alternativas propuestas. Principalmente la hoja de plátano que se utilizaba años atrás cobró vida nuevamente para envolver productos como el queso, los tamales, carnes y otros preparados. Con el plástico que se recogió tras realizar este cambio, se crearon pacas en Cementos Progreso.

“Nunca nos imaginamos a raíz de este acuerdo municipal íbamos traspasar fronteras,” sentencia Víctor. A lo que añade: “nuestro objetivo era cuidar nuestro entorno y el Lago Atitlán, pero cada vez más hay municipios que vienen a aprender sobre cómo lo hicimos porque tienen el mismo problema en su entorno”.

San Pedro La Laguna ha marcado un antes y un después tanto en Guatemala como en muchos otros países del mundo, mostrando la importancia de la gobernanza y la sociedad civil para generar cambios colectivos, allí donde muchos piensan que no podría ser posible.The

 776 visitas

Read More

Guatemala: Megaproyectos turísticos frente a modelos de gestión comunitaria

El atractivo de la Reserva de la Biosfera Maya suscita desde hace décadas el interés de inversionistas foráneos que ponen a la cola las necesidades y dinámicas de las comunidades campesinas. Todo ello en un país que enfrenta grandes retos de desarrollo socioeconómico. 

Guatemala ocupa actualmente el puesto 126 de 189 países en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con marcadas diferencias en acceso a servicios e igualdad de oportunidades laborales y académicas. En términos generales, tal y como se indica en el informe anual del PNUD, los países de América Latina han tenido avances en la lucha contra la pobreza. Sin embargo, Guatemala va contra corriente. Los niveles de pobreza y pobreza extrema han aumentado en el país, cuando en el resto de la región la tendencia ha sido a la baja, lo que alimenta la desigualdad.

De hecho, según un informe del Banco Mundial de 2014, ya por entonces Guatemala era el cuarto país más desigual de Latinoamérica. A pesar de aumentar su Producto Interior Bruto (PIB) en un 3% anual de media en lo que va de siglo, incluso pudiendo superar el 4% en este 2020, los beneficios de dicho crecimiento repercuten en una minoría de su población. Un hecho constatable teniendo en cuenta la tasa de pobreza del 60% que soporta y el mayor índice de trabajo infantil de toda América Latina, con más de 850.000 menores integrados en el mercado laboral. Un dato que va muy de la mano con otro aún más sangrante. Según los cálculos más recientes, en Guatemala uno de cada dos menores de cinco años sufre de desnutrición crónica, una cuestión que tiene que ver con las escasas posibilidades de desarrollo y precarias condiciones de vida.

El Altiplano guatemalteco, así como el departamento de Alta Verapaz, han sido regiones olvidadas por muchos años por parte del Estado, con limitaciones muy altas en términos de inversión pública en el acceso a la justicia, infraestructura, salud y educación. La alta ruralidad del país, con más de siete millones de personas (el 44% de la población total) viviendo en municipios muy rurales, aunado a una carga tributaria tan baja e ineficiencia en su ejecución, hace que no alcancen los recursos para atender las demandas sociales más básicas.

Al hilo de esa escasa recaudación fiscal, como una de las principales causas, cabe indicar que el promedio nacional se ubica en el 21,3%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Guatemala es, en este sentido, el país con la carga tributaria más baja de América Latina y el Caribe, equivalente sólo al 13% del PIB nacional. En el caso de una correcta gestión de los impuestos directos sobre la renta que pagan las personas y el que pagan las empresas sobre sus beneficios, se podría hablar de una cierta compensación de dicha desigualdad, ya que en teoría pagaría más el que más gana o el que más riqueza tiene. Sin embargo, Guatemala ostenta el dudoso honor de tener el menor porcentaje de ingresos públicos en el mundo, en relación con el tamaño de su economía. Una circunstancia que conlleva, por ejemplo, que la inversión educativa sea de apenas el 2,9 por ciento del PIB, la más baja de toda Centroamérica, según constata la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES). Al cóctel hay que añadir una tasa del 12% de analfabetismo, con más de 1,2 millones de personas mayores de 15 años que no saben leer y escribir.

El turismo como tabla de salvación

Ante esta coyuntura, y como casi siempre, el turismo emerge como un posible bálsamo al que agarrarse. Ya en la actualidad, el sector supone una de las actividades productivas más importantes, con un peso del 5% en la economía nacional, sólo superada por las divisas generadas por el envío de remesas de guatemaltecos emigrados en el exterior. Según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), se estima que el turismo generó en 2019 más de 173.000 empleos directos, con la previsión de aumentar alrededor de un 3% anual hasta alcanzar los 247.000 en 2025.

Imagen de Javier Tejera

Con 32 volcanes, playas en el océano Pacífico y el mar Caribe, sitios arqueológicos, exuberancia natural y tradiciones arraigadas, Guatemala es un atractivo natural en la región centroamericana. Con apenas un 2% de superficie urbanizada, la naturaleza está muy presente, sobre todo en la vasta región de Petén, en donde las 2,2 millones de hectáreas de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM) lo monopolizan todo. No obstante, el turismo en Guatemala está muy centralizado en la capital a través de unas pocas empresas, que lo manejan todo a escala nacional. 

Esta circunstancia dificulta un desarrollo equitativo del sector que genere oportunidades de desarrollo socioeconómico para las comunidades rurales y campesinas del país. Las políticas de promoción, al mismo tiempo, proyectan una realidad de fachada con contenido contradictorio. Por ejemplo, durante la Feria Internacional de Turismo FITUR, celebrada recientemente en Madrid, Guatemala se presentó como un destino gastronómico para los visitantes extranjeros, con el objetivo de complementar sus atractivos culturales y naturales. Una diferenciación que queda en entredicho cuando se contrapone con los datos de desnutrición crónica en muchas de las áreas rurales del país. 

La RBM, un creciente polo de atracción de visitantes

A pesar de la centralidad en la gestión del modelo turístico, cada vez son más los turistas que se interesan por Petén. Con más de 250.000 visitantes nacionales y extranjeros registrados en 2019, el Parque Nacional de Tikal aglutina en la actualidad el 90% de los visitantes que llegan a la RBM. Una cifra que ha ido incrementándose exponencialmente en los últimos años. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1979, desde entonces ha sido uno de los principales recursos turísticos del país. Según un estudio de TripAdvisor en 2016, el Templo IV del Parque Nacional Tikal es el recurso turístico mejor valorado por los visitantes que llegan a Guatemala, lo que da una idea de su importancia para el sector del país. 

A pesar de estas cuestiones, se puede afirmar que el crecimiento turístico en Tikal se ha dado de forma desordenada y priorizando más bien poco los intereses de las comunidades locales. Una mayoría de empresas que operan en el parque son foráneas, hay poca redistribución de beneficios y una presencia institucional débil, con poca participación de las comunidades. Se han destapado casos de corrupción graves en la gestión del dinero procedente del cobro de entradas, así como episodios de conflictividad interna entre trabajadores, por lo que se ha externalizado el sistema a través de agencias bancarias autorizadas.

Del mismo modo, quedan por resolver graves asuntos medioambientales relacionados con la generación de residuos y el manejo de la escasez de agua en la zona, principalmente en los momentos de mayor afluencia de visitantes en el año. Esta es, de hecho, una realidad del contexto de Petén para todos los lugares arqueológicos con potencial de visitación. En todo caso, el atractivo de la zona, ejemplificado en el Parque Nacional de Tikal, ha sido un elemento nuclear de disputa entre los intereses foráneos y las necesidades u oportunidades de las comunidades residentes. 

Megaproyectos turísticos frente a necesidades de comunidades locales

En el 2002, el arqueólogo estadounidense Richard Hansen, financiado por el Global Heritage Fund, presentó el proyecto turístico llamado Zona Arqueológica Especial Cuenca Mirador. Según el científico, el turismo sería la única salvación para el desarrollo económico de Petén, defendiendo un modelo que proyecta hoteles en el bosque y un sistema de ferrocarril para transportar a los visitantes. Sus cálculos hablan de más de 80.000 visitantes por año en el plazo de una década, en una zona apenas visitada en la actualidad. No obstante, la propuesta de Hansen considera, dentro de sus límites espaciales, áreas que corresponden a las unidades de manejo de las concesiones forestales, entre ellas la de Carmelita (recientemente renovada). 

Precisamente, ante la prórroga de las concesiones forestales comunitarias agrupadas dentro de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) en la Zona de Usos Múltiples de la RBM, ha habido intentos desde algunos ámbitos políticos y empresariales de dejar fuera al turismo del concepto integral de manejo de las áreas. Esta cuestión, de hecho, está suscrita bajo un contrato con el Estado, lo que supone una contradicción. A nivel del marco normativo y del respaldo legal que da la Ley Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala, pero también por concebir al turismo como un sector desligado de la dimensión conservacionista y de otras actividades productivas en la zona. 

Por esta razón, proyectos como este liderado por Hansen afectarían a comunidades locales que se benefician actualmente de derechos de uso, acceso, extracción y manejo de los recursos de acuerdo con procesos legales de contratos de concesión. En la actualidad, el acceso a El Mirador es uno de los circuitos de trekking más reconocidos en la región. Requiere de cinco días en total para su realización a pie, dos días de caminata a la ida y otros dos a la vuelta. El Mirador se sitúa en una ciudad fundada en el Preclásico Medio y que, según los expertos, es uno de los sitios del origen de la civilización maya. Siguen siendo muchas las expectativas e intereses generados con este lugar, con presencia cada vez mayor de actores externos y una presión turística incipiente que va en aumento.

Imagen de Javier Tejera

Las diferentes visiones en torno a la conservación y puesta en valor de El Mirador, principal recurso turístico del entorno de la comunidad de Carmelita, que recibe ahora mismo la visita de unos 2.000 turistas al año, es el epicentro de numerosas disputas, controversias y conflictos de intereses. Frente a los derechos adquiridos por la comunidad y de otras adyacentes como Uaxactún, hay arqueólogos, funcionarios, empresas privadas y organizaciones ambientalistas que difieren sobre la mejor fórmula para avanzar en la gestión y conservación de este recurso. A grandes rasgos, quien usa el área, quién la controla y quién se beneficia.

El caso de El Mirador no es circunstancial, sino que más bien pone el foco en un problema que puede ser de raíz. Las presiones externas e injerencias foráneas pueden crear fragmentación social en el seno de las comunidades, sobre todo en relación con el debate sobre el mejor modelo de desarrollo turístico. Frente a eso, debe quedar la convicción de que una experiencia única en la interpretación del patrimonio natural y arqueológico de la zona pasa por la interacción del visitante con la comunidad. 

No sólo eso. También pasa por el fortalecimiento de un modelo a pequeña escala, gestionado por las propias comunidades, en donde primen variables cualitativas sobre las cuantitativas, incluyendo el turismo dentro de concepto de manejo integral de las áreas concesionarias. El manejo forestal sostenible, corroborado por todo tipo de indicadores y entidades conservacionistas internacionales, es el mejor aval para apostar por el buen hacer de los comunitarios con el turismo a desarrollar a medio y largo plazo en la zona. 

Este artículo ha sido originariamente publicado en Albasud y reproducido en Travindy con permiso del autor: “Guatemala: Megaproyectos turísticos frente a modelos de gestión comunitaria.  

 776 visitas

Read More

Un pueblo en Guatemala lleva más de 3 años sin utilizar plástico

En San Pedro la Laguna, vive una comunidad guatemalteca que decidió regresar a sus orígenes y ha decidido cambiar las bolsas de plástico por canastas de palma, servilletas de tela o envolturas con hoja de plátano.

Esta medida, adoptada legalmente en 2016, además prohíbe y multa el uso de popotes y bolsas de plástico con el objetivo de preservar el Lago Atitlán, que se había convertido en un vertedero de basura.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Intriper: Un pueblo en Guatemala lleva más de 3 años sin utilizar plástico.

 776 visitas

Read More

Newsletter

Recibe nuestro boletín con las últimas noticias en turismo y sostenibilidad.