Cómo una empresa de bicicletas de Barcelona está transformando la sociedad, a golpe de pedal.

Xavi Prat

Biciclot nace con el objetivo de promocionar el uso de la bicicleta como herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas. Laura Basagaña entrevista a su coordinador, Xavi Prat, para conocer qué acciones llevan a cabo y cómo una empresa ligada tanto al turismo como a la población local consigue cambiar vidas local y globalmente.


Laura: Me gusta el lema de transformar la sociedad a golpe de pedal. ¿Puedes darme ejemplos de acciones concretas que lleváis a cabo para conseguir este objetivo?

Xavi: En primer lugar, todas las actividades de Biciclot están dirigidas a promocionar el uso de  la bicicleta, ya sea a nivel escolar, de ocio o a nivel de desplazamientos cotidianos. Así se crea una aproximación de nuestros usuarios a la normativa, la seguridad, el uso cívico, y el funcionamiento mecánico. Por tanto, ganar un nuevo ciclista ya transforma esta sociedad: empoderamiento personal, autonomía, baja velocidad, bajo coste ambiental, bajo coste espacial, bajo coste de mantenimiento y posibilidad de reciclaje… Es fantástico.

Sin embargo pensamos que aún le podemos dar otra vuelta de tuerca: formar a nuevos profesionales en la mecánica, ya sean personas que no encuentran trabajo en la actualidad y están en fase de reciclaje profesional; o chicos y chicas con dificultades de adaptación, ya sea en centros escolares a nivel social. También facilitamos la búsqueda de empleo consiguiendo porcentajes significativos.

Otra acción es facilitar la salida al exterior y un desplazamiento seguro para personas de avanzada edad: a partir de triciclos conducidos por voluntarios formados específicamente. Muchos de ellos son alumnos de secundaria de diferentes institutos de la ciudad. Así mismo, tenemos programas de aprendizaje para ir en bici dirigidos a niños y jóvenes con diversidad funcional.

Laura: Nos hablas de la bici como elemento de empoderamiento personal, de transformación social y reivindicativa ¿Nos puedes explicar alguna historia personal que ejemplifique alguno de estos aspectos?

Xavi: Mor Tala, un chico senegalés que estuvo en los campamentos / ocupaciones de la calle Puigcerdà, con muchos otros compañeros africanos. Recogían chatarra y algunos de ellos han acabado formando la cooperativa Alencoop. Finalmente pudo entrar en un curso pre-laboral de mecánica. Su habilidad y su forma de trabajar y relacionarse nos llevaron a invitarlo a participar como ayudante en algunos talleres. Poco después lo contratamos como mecánico y también como pintor de cuadros de bici, ya que es un trabajo que hace con mucho detalle.  

También tenemos un convenio de cooperación con la ONG Bicicletes Sense Fronteres (Bicicletas Sin Fronteras). Con la ayuda de voluntarios hemos reciclado, arreglado y finalmente enviado 200 bicicletas a Senegal, para uso de escolares y de la población en general. Mor Tala ya fue a Senegal con Ferran, educador – mecánico de Biciclot. Estuvieron una semana para marcar las pautas de actuación y luego Ferran volvió a Barcelona. Mor Tala se quedará allí 3 meses, reparando bicis y formando a un compañero senegalés, que se encargará de un taller de mantenimiento y reparación mecánica allí, en Senegal. En otras palabras, Mor Tala está contratado por Biciclot, trabaja como cualquier otro y, además, todo lo que ha aprendido lo puede devolver a la población de su país, en forma de conocimientos y actitud. ¡Es un gran compañero de trabajo!

Un ejemplo de empoderamiento y solidaridad, pero también un ejemplo de que la gente que llega a Europa solo necesita una oportunidad para poder mejorar su futuro.

Laura: Desde el punto de vista de vuestro cliente, ¿se valora el valor social añadido  a vuestra actividad como empresa? 

Xavi: Creemos que lo valoran de forma muy positiva: ya sea a partir de los formularios de valoración, después de la realización de los servicios o actividades; ya sea boca a boca. Nuestros usuarios están muy contentos y además valoran esta parte de proyecto social que está inmersa en todo lo que hacemos.

“Un ejemplo de empoderamiento y solidaridad, pero también un ejemplo de que la gente que llega a Europa solo necesita una oportunidad para poder mejorar su futuro.”

Entidades y personas se ponen en contacto con nosotros, para saber las planificaciones de los diversos servicios y actividades con mucha anterioridad a la fecha. Cada vez son más las administraciones locales que están contactando con nosotros para reproducir proyectos formativos, con el objetivo de crear estructuras semejantes a la nuestra en sus ciudades. Y el ofrecimiento de muchas personas para participar voluntariamente en lo que hacemos es cada día más numeroso.

Laura: ¿Piensas que el sector público es cada vez más consciente de la necesidad de involucrar a la población local en el desarrollo económico, social y cultural del territorio? 

Xavi: Desde Biciclot vemos que este acercamiento es cada vez más real. Desde el apoyo a Can Batlló, al proyecto de Can Calopa, Taula Eix Pere IV, Mercat ImPorta y muchas otras iniciativas. Al menos en esta ciudad y con el gobierno actual. En otras ciudades también se están moviendo: Madrid, Zaragoza, Valencia… por ejemplo.   

Nuestro proyecto de rehabilitación del inmueble de Can Picó es un ejemplo a nivel de Catalunya y de todo el estado, a nivel de proyecto conjunto de la administración (Ayuntamiento de Barcelona, Distrito X y Comisionado de Economía Solidaria) y una pequeña cooperativa de trabajo e iniciativa social. Este nivel de colaboración entre la administración y una entidad de la economía social era impensable hace unos años. Desde otros lugares de España nos invitan a explicar nuestra experiencia, lo que nos sitúa como propuesta innovadora.    

Laura: Para terminar ¿nos puedes dar un ejemplo de lo que un cliente puede esperar si decide descubrir Barcelona en bici con vosotros? 

Xavi: Mira te pongo el ejemplo de la actividad que preparamos para el Festival Vilamon el pasado mes de mayo donde hicimos una yincana en el Parc de l’Escorxador: un circuito de habilidades con diferentes obstáculos y pruebas que habrá que superar. También incluimos  un tramo más “off-road”, entre los árboles y aprovechando el suelo de arenisca.  

Además, preparamos un itinerario que empezaba y terminaba en nuestro local Biciclot-Marítim, situado en el Paseo Marítimo de Barcelona, en el que mostramos diferentes proyectos de carácter social y los contrastes del distrito. Por un lado, la ciudad nueva, con edificios construidos a partir de las Olimpiadas y el Fórum; y, por otro, unos barrios afectados por la discontinuidad y el proyecto 22@, el turismo masivo, pero donde la población más autóctona quiere luchar para utilizar temporalmente los espacios y edificios paralizados, la recuperación del patrimonio histórico, el freno a la gentrificación, la fiscalización de la planificación adecuada a nivel urbanístico y a nivel de movilidad. Y, sobretodo, mantener el carácter de los barrios.

¡Muchas gracias Xavi! Recuerda que puedes seguir a Bicilot en Facebook, Twitter y visitar su página web

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FLOR ETHIC TOUR: las caras y el esfuerzo detrás de los productos que consumimos.

Ivana Oven

FLOR Ethic Tour nace con el objetivo de facilitar un consumo sostenible para la naturaleza, la sociedad y el individuo. Las letras FLOR representan 4 conceptos del consumo ético: Fairtrade (comercio justo), Local, 0 zero-waste  (cero-residuos) y Responsable. Laura Basagaña entrevista a su fundadora, Ivana Oven,  para conocer esta iniciativa que conecta a los consumidores con los productores en Barcelona, mejorando así la calidad de vida de ambos a través de valores comunes. 


Laura: ¿Qué tipo de productos y actividades encuentran los visitantes en vuestros tours? 

Ivana: Te voy a describir el tour que realizamos para el Festival Vilamón centrado en el mundo de la moda y los cosméticos éticos. Por lo general siempre empezamos nuestro tour con un buen café de origen ético, ya que este producto simboliza la vida social, las charlas y los encuentros. Después visitamos a Merche y su tienda familiar de productos de limpieza a granel de proximidad. Seguimos el paseo por un jardín escondido donde aprendemos a hacer nuestro propio jabón para la ropa, desodorante y otros productos para la casa.

Ésta es una tienda con productos éticos donde encontramos hermosas prendas de telas alternativas, papel de piedra y accesorios con una historia sostenible detrás. Luego pasamos por una tienda de segunda mano y entramos en otra que nos llevará a descubrir aceites cosméticos de plantas milenarias de África, preparados por cooperativas de mujeres rurales. Para terminar nos adentramos en una tienda “slow fashion” donde podemos confeccionar la prenda que más nos gusta con telas sostenibles.

En cada lugar que visitamos con nuestros tours, los propios emprendedores sociales nos presentar su historia y sus pasiones mientras dan a probar sus productos. Durante el tour se descubren alternativas fáciles, sostenibles, de calidad y divertidas. 

Laura: Es decir, a través de vuestras actividades ponéis en valor no solo los productos éticos sino las personas que hay detrás y sus proyectos sociales. 

Ivana: Efectivamente, un producto no puede ser ético si no se valoran las personas que están detrás. El tour ético es uno de nuestros proyectos en los cuales queremos conectar mejor a los productores y sus productos con los consumidores éticos. Creo profundamente que reforzando esa conexión se aprende a valorar mejor si un producto es ético o no.

Por ejemplo, durante el tour los visitantes pueden conocer a Carmen, que después de hacer un doctorado en economía conoció el mundo del café y dedicó su carrera a extraer los mejores aromas y sabores de cafés de especialidad y sobre todo de origen directo. O a Merche, que junto a su familia lleva una pequeña tienda de productos de limpieza de proximidad a granel. Quizás también puedan encontrar a Pedro y Carmen, que pasaron gran parte de su vida en Senegal, Ghana y otros países cercanos conectados a cooperativas de mujeres locales que producen manteca de karité y otros aceites de plantas silvestres milenarias. Es apasionante, ¿verdad?  

Laura: Seguro que durante los tours se dan situaciones muy emotivas entre los productores y los consumidores, ¿qué es lo que más sorprende a vuestros clientes durante las visitas?

Ivana: Lo que más sorprende es la cantidad de recursos, voluntad, conocimiento y horas de trabajo que hay detrás de productos que consumimos a diario como una simple taza de café, el chocolate del postre o un simple ingrediente como la manteca de karité desde su origen hasta nuestras manos.

“Estos pequeños cambios que se van generando en nuestra forma de consumir se extrapolarán a la hora de viajar y consumir tiempo de ocio, puesto que el consumo responsable pronto se convierte en una forma de vida.”

Se sorprenden también de cómo estos recursos están valorados en el mercado convencional cuando no hay criterios de eticidad. Cuando se conoce mejor el valor, los procesos, el esfuerzo de las personas y la calidad del producto es más fácil consumir mejor, pagar un precio justo que fomente una economía justa y sostenible y gastar menos por la misma o mejor calidad de vida. 

Laura: ¿Qué consejo darías a alguien que quiere consumir de una forma más ética y sostenible? 

Ivana: El consumo es algo muy personal: cada uno tiene hábitos, ritmos, prioridades y posibilidades distintas. Aconsejo siempre empezar por un concepto que se sienta más cercano y sea importante para la persona (comercio justo, local, cero basuras, salud, decrecimiento, etc.) y los demás vendrán solos, ya que están siempre de alguna manera conectados. Pero en general se pueden ayudar con las siguientes preguntas:

– ¿Verdaderamente lo necesito? ¿Podría seguir viviendo sin este producto? 

– Si verdaderamente lo necesito: ¿Puedo utilizar algo que tenga en casa? ¿Puedo pedirlo prestado de algún vecino, amigo o familiar? 

– Si no es posible: ¿Puedo comprarlo usado? 

– Si debe ser nuevo: ¿Puede ser local con ingredientes locales? ¿Puedo comprar un producto de larga vida? 

– Si no puede ser local: ¿Tengo información sobre el origen del producto, tiene algún certificado de comercio justo, comercio directo u otro control que verifique que no se explotan niños, adultos o el medio ambiente?

– ¿Es posible comprarlo sin embalaje? 

Laura: ¿En qué momento estas preguntas se enlazan con el ‘consumo turístico ético’?

Ivana: Estas preguntas son una guía general a la hora de decidir qué comprar. Lo importante es no tratar de ser perfectos ya que es muy posible que abandonemos el cambio. Mejor empezar paso a paso e ir cambiando hábitos compra a compra, informarnos, seguir páginas y organizaciones sobre el tema. Estos pequeños cambios que se van generando en nuestra forma de consumir se extrapolarán a la hora de viajar y consumir tiempo de ocio, puesto que el consumo responsable pronto se convierte en una forma de vida.  Creemos firmemente que el mismo consumidor terminará por demandar empresas y destinos más éticos con las personas y el medio ambiente durante sus viajes.

Con nuestro tour los participantes tienen la posibilidad de preguntar sobre cualquier hábito y sobre cómo dar los primeros pasos según su estilo de vida para tener una vida de mejor calidad, más barata y sobre todo, más ética. 

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CultRuta: una amplia oferta de visitas culturales por Barcelona al servicio de los ciudadanos.

Joan Coll

CultRuta nació en 2008 con la voluntad de convertirse en una oferta de ocio cultural alternativa al teatro, al cine o a los museos: descubrir la propia ciudad de Barcelona con guías profesiones que la muestran de forma amena y rigurosa. Laura Basagaña entrevista a su fundador, Joan Coll, para hablar de esta actividad de turismo responsable y de proximidad: rutas en catalán o castellano, con grupos limitados a 24 personas, con el uso de radioguías para una correcta audición sin contaminación acústica, y con guías de turismo habilitados por la Generalitat de Catalunya.


Laura: Uno de los objetivos de CultRuta es descubrir la propia ciudad de la mano de guías profesionales, ¿vuestra oferta está enfocada principalmente a los mismos residentes de Barcelona?

Joan: Exacto, la oferta viene condicionada por el hecho de que por un lado realizamos rutas en catalán o castellano (lo que deja fuera la mayoría de turistas de Barcelona), y por otro son rutas temáticas que difícilmente interesan a alguien que está de paso: hasta dos horas de actividad sobre temas en ocasiones muy específicos, como por ejemplo el “barrio chino”.

Y no solo es que nuestra oferta esta enfocada a los residentes sino que, efectivamente, la demanda va en este sentido: el 90% de nuestros clientes viven en Barcelona, ya sea en la propia ciudad o en el resto de la provincia. En muchas ocasiones son personas que aprovechan el fin de semana para venir a la ciudad a hacer gestiones, encontrarse con amigos, combinarlo con ocio gastronómico…

Laura: Es decir, que habéis cogido un producto tradicionalmente dirigido a los turistas y lo habéis adaptado para el disfrute de los propios residentes de la ciudad. En general, ¿cuál ha sido la acogida de este concepto innovador?

Joan: Puede ser visto así desde fuera, pero la génesis fue distinta. Yo tenía un conocimiento nulo del mercado turístico y su potencial; el acercamiento vino desde la vertiente cultural más que turística. Mi referente fueron las actividades de descubierta de barrios, patrimonio, etc. que ya hace décadas que organizan las bibliotecas, centros cívicos y otras instituciones, a menudo públicas de gestión privada, y alguna 100% privada que ya existía en 2008, como las rutas literarias de Icono Serveis Culturals y ItineraPlus. Las innovaciones que ha aportado CultRuta desde 2008 son:

– Ampliar temáticas (hemos sido los primeros en ofrecer de forma regular rutas sobre la Guerra Civil, comunidades migrantes, historias del metro, etc.).

– Gestión 100% privada e independiente, sin subvenciones, con voluntad de crear marca, fidelizar clientes, y a la vez mantener la independencia del discurso.

– Mejorar la experiencia del usuario (contratación fácil, atención 7 días a la semana, guías profesionales) y minimizar el impacto en el entorno (uso de radioguías, grupos limitados).

Laura: ¿Cómo se acaba acercando esta iniciativa al sector turístico?

Joan: Aunque inicialmente la había planteado como una actividad de ocio cultural, una vez establecida la actividad se va acercando más al concepto de turismo de proximidad, por dos factores:

  1. El único filtro oficial de guías profesionales existente a día de hoy es el de turismo y, por tanto, empecé a dar trabajo a profesionales del turismo.
  2. Nacer en pleno inicio de la crisis económica hizo que muchos clientes nos escogiesen como alternativa no al teatro o al cine, sino como alternativa a una escapada de fin de semana.  
Laura: En vuestros menos de diez años de trayectoria habéis ganado varios premios, ¿dirías que en los últimos años ha incrementado el interés de los residentes hacia su propio patrimonio?  
  

Joan: Rotundamente, ¡sí! Lo hemos visto desde muchos ámbitos como las iniciativas de visitas temáticas como CultRuta (y tantas otras que han aparecido en este tiempo), también desde el mundo editorial después de la novela histórica, al menos en Barcelona, ha habido un boom de las historias ocultas, secretos de las calles…

Además se ha incrementado la apertura de espacios que normalmente están cerrados al público (48h OpenHouse, Casas Singulares…), así como la aparición de portales web y aplicaciones móviles que incentivan a los residentes a hacer de guías / anfitriones para turistas (con diferentes grados de transparencia y rigor). Incluso nuevos estudios universitarios de posgrado (y otros no reglados) sobre la interpretación y difusión del patrimonio.

Laura: Ante toda esta oferta que comentas, generada por este interés creciente en el patrimonio de la ciudad, ¿qué es lo que diferencia CultRuta de la competencia?

Joan: En primer lugar, la profesionalidad y la cura de mimar el producto. No hacemos promociones agresivas para captar clientes, nos esforzamos en dejar muy satisfecho a quien viene para que éste repita, regale y recomiende: trabajamos básicamente la calidad y la sostenibilidad para conseguir la fidelización de tres ejes:   

– De los guías: tratos bilaterales con profesionales autónomos independientes, lo cual garantiza que hacen la actividad porque quieren y les compensa, no únicamente por necesidad económica.  

– De la propia actividad: rigurosa y amena, cómoda con las radioguías, respetuosa con los vecinos… Esta calidad es evaluada por los propios asistentes al terminar la actividad.

– De la atención al cliente: somos la única iniciativa con un punto de encuentro propio, con baños, agua y café, y atención presencial y telefónica 7 días a la semana.

Laura: Después de todos estos años de recorrido, ¿cuáles son vuestros sueños y proyectos para el futuro?

Joan: Un buen reto es ir más allá de la visita guiada. Es nuestra especialidad y no queremos dejarla, pero entendemos que dentro del concepto de “ruta cultural” debe poder entrar algo más. Bajo petición ya hacemos despedidas de soltero, pequeñas gincanas para empresa… El próximo mes de junio empezaremos una ruta por las bibliotecas de Barcelona que será la primera que haremos abierta al público individual. Ojalá a la larga podamos, además de las visitas, ofrecer al público general algo más interactivo e innovador y que seamos capaces de hacerlo igual de bien.  

Un buen sueño (porque es más a medio-largo plazo) es poder salir de Barcelona. Hay muchos retos, prejuicios y cuestiones logísticas a resolver, pero sería una gran satisfacción para mí poder mostrar el resto de Catalunya y ayudar a descentralizar todavía más el ocio cultural de nuestro país. Se lo merecen la ciudad y su ciudadanía, y se lo merecen muchísimo poblaciones donde realmente se desea este tipo de turismo, y donde hay patrimonio, historia y atractivos para mostrar, siempre que se haga de forma responsable y con calidad.  

Puedes visitar la web de CultRuta, seguirles en Facebook y en Twitter

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Entrevista con Alejandro González, director del Festival de Turismo Responsable VILAMON

Alejandro González
Alejandro

Entrevistamos a Alejandro González Domingo, director y uno de los fundadores del único Festival de Turismo Responsable en España para que nos cuente la historia de esta tremenda idea y de cómo, con mucho esmero y trabajo conjunto entre diferentes organizaciones, ha logrado posicionar este evento en la agenda de toda empresa dedicada al turismo responsable en España.


Ángela: ¿Qué te impulsó a crear un festival de turismo responsable?

Alejandro: El descontento con la desigualdad y la huella ecológica que genera el turismo de masas, y el rechazo creciente al fenómeno migratorio, todos viajeros tratados de manera opuesta.

El turismo y la gentrificación en Barcelona no paraban de crecer y veíamos como la situación iba generando un conflicto enorme con la sociedad barcelonesa, privando a miles de personas de una ciudad para vivir, convirtiéndose en un gran casino del ocio.

Por otro lado, veíamos con extenuación como el número de refugiados y migrantes crecía exponencialmente, y las fronteras se cerraban, generando relatos negativos sobre la integración del migrante.

Pensamos que el turismo responsable trata de valores éticos, de sentido común, como visitantes y como anfitriones, construir un destino hospitalario pasa por aceptar al migrante y la diversidad que aporta a los lugares.

Festival Vilamon
Festival VILAMON este año

Esto nos empujó hace cuatro años a un grupo de organizaciones, eco-union, Posidonia y la Mochila Verde (promotores de wecoplan) y Loom Sostenible, a plantearnos formas creativas de construir un nuevo relato sobre los viajes y las migraciones, que permitiera trabajar con la comunidad y con los viajeros, que despertase la curiosidad por descubrir y el sentido común para conocer el mundo dejando una huella positiva, demostrando que el viaje no son solo unas vacaciones, sino un intercambio que ayuda al entendimiento entre culturas. De ahí, el nombre VILAMON.

En 2013 decidimos organizar un festival que permitiera acercar los valores del viaje responsable a la ciudadanía, invitando al diálogo y a la participación, que transformara las energías negativas sobre el turismo en constructivas. Por ello elegimos un lugar emblemático, El Forat de la Vergonya. En la tercera edición, VILAMON consiguió implicar a más de 40 participantes y 4 programas de actividades, y más de 500 asistentes.

Ángela: ¿Cuál es el público objetivo del festival?

Alejandro: La ciudadanía está en el centro de todo, creemos que es la clave hacia el cambio de conciencias. No obstante, los operadores, las instituciones, las universidades y los agentes sociales deben ser cómplices para construir un movimiento real por un turismo responsable. El turismo y los viajes son de interés público, y por lo tanto abordamos una visión integral.

Ángela: ¿De qué forma piensas que la comunicación puede cambiar las percepciones del turismo sostenible?
teatro del festival VILAMON
Obra de teatro del Festival VILAMON 2016

Alejandro: La comunicación es el filtro para construir narrativas entre los lugares, el visitante y la ciudadanía. El turismo y los viajes se nutren de ellas, todos nos construimos las nuestras propias para imaginarnos el viaje. Sin embargo la mirada turística para vender lugares, banaliza lo real y lo reconvierte en mercancía, invitando a visitar de manera poco respetuosa y convirtiendo los lugares en playgrounds, generando lugares poco auténticos. Por lo tanto, la comunicación debe ser una herramienta más creativa que genere imaginarios sobre el viaje y los lugares que motiven un deseo de cambio, de aventura, de aprender, de intercambio cultural, debe presentar los lugares de manera atractiva desde su realidad local para generar deseos de una experiencia auténtica. En la actualidad los libros de viajes generan mejores relatos que el marketing del turismo.

“La comunicación debe ser una herramienta más creativa que genere imaginarios sobre el viaje y los lugares que motiven un deseo de cambio, de aventura, de aprender, de intercambio cultural…”

Ángela: De todo lo que habéis conseguido en las últimas ediciones del festival ¿de qué te sientes más orgulloso?

Alejandro: De una mayor implicación de instituciones públicas, centros cívicos, académicos, agentes sociales, operadores de turismo, y otros colaboradores que confían en nuestra filosofía y nos invita a pensar que el festival puede ser una herramienta de cambio.

Ángela: ¿Qué te podría ayudar para que este festival llegara más lejos?
concierto Festival VILAMON
Concierto en el Festival VILAMON 2016

Alejandro: El festival es una plataforma de organizaciones que hacen posible todas las actividades. Queremos implicar más operadores de turismo responsable e instituciones, para potenciar el festival como herramienta de promoción del turismo de proximidad y el viaje responsable; a universidades y agentes sociales en la búsqueda de soluciones frente a retos importantes como el cambio climático, la gentrificación y las migraciones; y, en definitiva, un festival en red nos permitirá implicar a más ciudadanas/os como actores de cambio.

Ángela: ¿Cómo imaginas el éxito de VILAMON? Comparte tu sueño con nosotros.

Alejandro¡Una ventana al viaje de tu vida!

¡Muchas gracias Alejandro! Un placer contactar contigo y poder contar la historia de esta estupenda iniciativa. 

Puedes seguir las andanzas de VILAMON en Facebook, Twitter o visitando su página web.

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El área mediterránea pasará de recibir 300 millones de turistas en 2014 a 500 millones en 2030.

Movilizaciones sociales, gentrificación, contaminación y contribución al cambio climático son algunas de las consecuencias de la masificación del turismo. Expertos nacionales e internacionales han debatido sobre políticas y buenas prácticas para avanzar hacia un turismo más sostenible en el congreso Tourism Eco Forum, que se celebró el 14 de octubre en el marco del Festival VILAMON de Turismo Responsable de Barcelona.

auditorio Festival Vilamon

El turismo de masas es una de las consecuencias más evidentes de la globalización y tiene un impacto directo en los ciudadanos. En ciudades como Barcelona, el turismo ya es visto como el segundo problema más importante por sus habitantes, según la última encuesta de servicios municipales realizada por el Ajuntament de Barcelona, hecha pública este mes de octubre. “Las ciudades juegan un papel fundamental en este proceso y deben impulsar políticas concretas para afrontar este nuevo reto que en muchos lugares, ha generado conflictos y movilizaciones sociales”, explicó Alejandro González, director del programa del Festival VILAMON.

En la sesión que inauguró la jornada, el concejal de Ocupación, Empresa y Turismo del Ajuntament de Barcelona, Agustí Colom, indicó que Barcelona recibe 30 millones de visitantes anualmente y que el “gran reto” del gobierno municipal es ”llevar a cabo acciones concretas que favorezcan que este turismo sea sostenible y responsable”. “Tenemos que ser capaces de gobernar el turismo para tener una ciudad más justa y equilibrada, para lo que necesitamos corregir la situación que se da actualmente en los barrios con mayor impacto turístico”, añadió Colom.

En este sentido, Paolo Costa, director del puerto de Venecia y antiguo alcalde de la ciudad, un símbolo en materia de turismo masivo, explicó: “En Venecia fuimos los primeros golpeados por este turismo masivo, es un problema real y si te anticipas ahora puedes evitar una gran cantidad de problemas en diez años”. “Hay que encontrar maneras de identificar qué sitios quieren visitar los turistas. Una vez lo sabes, tienes que decidir cuánta gente quieres que esté en los sitios turísticos a la vez y establecer mecanismos para controlarlo por precio o por reserva del uso de esos espacios”, resaltó Costa.

Las consecuencias del turismo masivo sobre el medio ambiente fue otro de los temas abordados en el foro. Esencan Terzibasoglu, directora del programa de Gestión de Destinos de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), organismo dependiente de Naciones Unidas, destacó que el turismo “es responsable del 5% de las emisiones globales de CO2 y contribuye al 4,8% del calentamiento global”. Terzibasoglu subrayó que el turismo mundial ha crecido más de un 50% en el período 2005-2015 y apuntó al Mediterráneo como uno de los puntos más sensibles del planeta: “En el área mediterránea, se espera que el número total de turistas pase de los 300 millones de 2014 a 500 millones en 2030”.

Esta noticia es una nota de prensa de nuestro media partner Festival VilaMon de Turismo Responsable

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