Un crucero contamina como 5 millones de coches

Los buques de cruceros, no sólo ocasionan daños medioambientales significativos, también son extremadamente perjudiciales para la salud debido a su escape. Esto lo evidencia el informe de 2016 del rendimiento medioambiental de los buques de crucero elaborado por la organización alemana sin fines de lucro NABU. Por eso es importante conocer si contamina un crucero y cuáles son sus consecuencias.

Partimos de una aterrador dato: para la misma distancia recorrida, un crucero contamina como cinco millones de coches. Esto se debe principalmente al tipo de aceite del combustible utilizado por los motores, que contiene hasta 3.500 veces más azufre que todos los demás vehículos en el continente.

Por otra parte, incluso ahora el 80% de los cruceros que navegan en Europa, no utilizan ningún sistema de purificación del gas de escape. Sin la tecnología para reducir el NOx en los gases de escape, tales residuos queman enormes cantidades de contaminantes peligrosos para el aire, tales como dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y de carbono. Estas sustancias, que también pueden viajar por kilómetros, son la causa de la acidificación del suelo, el agua, la eutrofización de lagos y zonas costeras. También pueden ser co-responsables de enfermedades graves, como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.

Hay tecnologías que pueden reducir las emisiones de los barcos, pero no se utilizan, porque obviamente quieren lograr una mayor ganancia.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Ecobnb: Un crucero contamina como 5 millones de coches?.

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Esta es la huella que cada turista que llega a Barcelona deja en el cambio climático

Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) calcula por primera vez el impacto climático de la actividad turística en la ciudad de Barcelona. Los expertos han analizado las principales fuentes de emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero de cuatro grandes ámbitos (los transportes de llegada y salida, el alojamiento, las actividades de ocio, ferias y congresos, y los transportes internos). Los resultados de esta investigación han sido publicados en la revista especializada Tourism Management.

El estudio del ICTA-UAB realizado en colaboración con Inèdit a petición del Ayuntamiento de Barcelona y de Barcelona Regional, determina que la huella de carbono total de la actividad turística en Barcelona es de 9.578.359 toneladas de CO2 equivalente al año. La principal fuente de emisiones (con un 95,9% de las emisiones generadas) es el transporte de llegada y salida en la ciudad, y en concreto el avión. Este ámbito representa una emisión de 92,9 kg CO2 eq/visitante y día, con grandes diferencias entre turistas (media de 103,1kg CO2 eq/turista·día) y excursionistas (media 42,1 kg CO2 eq/excursionista·día). Por ejemplo, el transporte de llegada y regreso de un turista de Oceanía conlleva la emisión de 4.200 kg C02 eq.

Del resto de emisiones (el 4,1%), la principal fuente es el consumo de electricidad, principalmente asociado al alojamiento. En este sentido, los hoteles tienen el mayor impacto en la huella de carbono con un 70’5%, especialmente en las categorías más altas, seguidos de los apartamentos turísticos (con registro y sin) con un 25,3%. La huella de una pernoctación va de los 2,9 kg CO2 eq/pernoctación en pensiones, hostales y albergues, a los 21,9 kg CO2 eq/pernoctación de un hotel de 5 estrellas, 7,5 veces más.

No todas las actividades en la ciudad tienen el mismo impacto en cuanto a la contaminación. Los puntos de interés de ciudad (PICs) son responsables del 68,8% de dentro del ámbito de actividades ocio, ferias y congresos. La visita a un PIC representa una emisión media de 0,9 kg CO2 eq/visita, mientras que un trayecto en transportes singulares supone 1,4 kg CO2 eq, y la participación en una feria o un congreso representa 5,9 kg CO2 eq/participante.

Los viajes en metro (38,5%) y en taxi (22,3%) para desplazarse por la ciudad son los que más emisiones generan colectivamente, por delante de los desplazamientos en Renfe y el vehículo propio. Aún así, metro y tranvía son los dos modos con una huella de carbono por desplazamiento más baja. La huella de carbono media del desplazamiento con los transportes internos de la ciudad es de 0,3 kg CO2 eq/viaje.

Artículo científico de referencia:

Carbon footprint of tourism in Barcelona. Rico, A., Martínez-Blanco, J., Montlleó, M., Rodríguez, G., Tavares, N., Arias, A., & Oliver-Solà, J. (2019). Tourism Management, 70, 491-504, https://doi.org/10.1016/j.tourman.2018.09.012

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Actudia: “Esta es la huella que cada turista que llega a Barcelona deja en el cambio climático”.

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Compensar nuestras emisiones: ¿por qué?, ¿cómo? y lo más importante, ¿con quién?

Desde hace algunos años a nivel global y algunos menos en México, hemos tomado conciencia de nuestro impacto en las actividades diarias, y hemos tratado de buscar las mejores opciones de minimizarlo.

Y tal vez pensemos que somos pocos, pero diversos estudios internacionales nos dicen que aproximadamente entre 15% y 20% de la población global hoy está preocupada y ocupada por tener un mundo mejor.

Y aunque tal vez en algunos casos esa preocupación va más allá de una simple intención personal, y se vea como una estrategia de marketing, una necesidad de mostrar acciones, o de generar mayor interés del consumidor de un producto o servicio, lo importante es empezar a tomar decisiones, pero ojo, eso sí, buenas decisiones.

Uno de nuestros impactos más importantes como humanos en el planeta es nuestra contribución a la cantidad de Gases Efecto Invernadero que generamos con nuestras acciones diarias; probablemente el documental An Inconvenient Truth de Al Gore en 2006 fue uno de los detonantes para que fuéramos más conscientes, y tomáramos decisiones.

Pero ¿cómo hago para disminuir mi impacto si, a pesar de mi interés, las condiciones no lo permiten? Por ejemplo, el auto eléctrico es muy caro, es difícil (no imposible) ir en bicicleta en Cancún todo el año, no puedo dejar de viajar porque mi trabajo lo exige, o simplemente en mi ciudad consumir electricidad ya genera un impacto importante en las emisiones de CO2, porque su producción se hace a través de quemar combustibles fósiles.

Una opción es compensar nuestras emisiones. Si recordamos nuestra clase de biología 1, el gran valor de los bosques y selvas (pero también de arrecifes y manglares) es captar CO2 y convertirlo en oxígeno. Entonces, si los humanos generamos 4 toneladas de CO2 en promedio al año, y una hectárea de bosque promedio captura 3.5 toneladas de CO2 al año, bastaría con que cada uno nos hiciéramos cargo de esa hectárea, durante toda nuestra vida, o de las hectáreas correspondientes a las emisiones de CO2 de nuestra empresa o negocio.

Y hay personas que pueden hacerlo, pero otros simplemente no podemos hacerlo directo, pero si a través de aquellas personas que cuidan nuestros bosques y selvas, que las conservan, y que viven de ellos. Sin embargo, es muy importante tomar en cuenta algunas cuestiones al momento de que, como personas, instituciones o empresas, tomemos acciones puntuales para compensar nuestras emisiones.

Aquí unos tips que permiten, por un lado, saber por qué y con quién podemos llevar este proceso, pero también para evitar que cualquier organización llegue a pedirnos dinero para compensar nuestras emisiones, porque no cualquiera puede hacerlo.

Cuestiones básicas por saber para compensar emisiones:
  1. Compensar no es la única solución, nuestra responsabilidad va también en implementar acciones para reducir, antes de pensar en solo “pagar” por capturar nuestras emisiones. Aunque el compensar emisiones se vuelve una opción importante y muy válida para luchar contra el cambio climático.
  2. Al ser la atmósfera global, las emisiones capturadas en cualquier parte del mundo contribuyen a combatir el cambio climático; pero, lo ideal es buscar proyectos en tu comunidad o cerca de ella, o al menos en tu país.
  3. Existen diversos proyectos que avalan la compensación de emisiones: desde cuidar bosques y selvas, pasando por recuperar gas metano de los vertederos, o generación de energía alternativa, entre otros. Cualquier proyecto es bueno, pero vale la pena preferir aquellos que, además del ambiental, pueden generar un beneficio social.
  4. Las reforestaciones son importantes, pero reforestar y no dar seguimiento no ayuda a capturar y compensar emisiones de CO2; es necesario estar pendiente muchos años para asegurar que esos árboles realmente seguirán haciendo esa función.
  5. Para una persona / empresa promedio es difícil realizar este proceso, pero muchas de nuestras comunidades locales se dedican a cuidar bosques y selvas que capturan carbono, y algunas (aún pocas, la verdad) cuentan con la posibilidad de comercializar bonos de carbono.
  6. Existen protocolos internacionales y nacionales que validan a las organizaciones que se dedican a comercializar bonos de carbono, así que no cualquiera puede llegar a ofrecerte este servicio, y si lo hace, está faltando a la ética porque no debería. En nuestro caso, después de evaluar varias opciones, decidimos trabajar con el proyecto Scolel Té en Chiapas, que además de ser pionero en el tema, cuenta con certificación mediante el Programa Plan Vivo.
  7. Compensar NO es barato, y no porque sea un gran negocio, sino porque los estudios, investigaciones, mantenimiento de la cobertura forestal, capacitación local, entre otros temas, cuesta tiempo y dinero.

Así que ya saben, es importante implementar acciones para disminuir y compensar nuestras emisiones, pero es importante hacerlo de la mano de los especialistas, ya que, de lo contrario, podría salir muy caro.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Sustentur: “Compensar nuestras emisiones: ¿por qué?, ¿cómo? y lo más importante, ¿con quién?”.

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