El turismo en España. Necesidad de un cambio de eje

El turismo ha sido uno de los pilares económicos de España desde los años sesenta del siglo pasado. El confinamiento y el cierre de fronteras de los dos últimos meses han hecho perder más de 40.000 millones de euros a los actores empresariales del sector. Millones de trabajadores se encuentran por ello en situación de desempleo, vinculados a ERTEs o, simplemente, no han sido contratados en la nueva campaña de verano que ya debería haber comenzado.

El turismo ha sido, también, un sector de aroma sulfuroso para muchos. Se le ha acusado de constituir la columna vertebral de un modelo productivo basado en el trabajo barato, la precariedad y la baja cualificación, que ha impedido, con su ubicuidad, el despliegue de actividades emprendedoras de alto valor añadido, basadas en el conocimiento, que hubieran permitido la reindustrialización del país. Además, los efectos sociales y ambientales de las actividades dominantes en nuestro modelo turístico (sol y playa, y precios bajos) han sido también criticados ampliamente: la degradación de los barrios por la expansión de los alojamientos turísticos, el estrés hídrico inducido en zonas de costa o la destrucción del litoral y los espacios naturales.

El monocultivo del turismo, como cualquier monocultivo, se ha mostrado como una gran debilidad en el marco de la crisis social provocada por la pandemia del Covid-19. Gran parte del PIB español, y del empleo en el país, está en peligro, si el turismo no se logra reactivar en lo que queda de año. Un cambio de modelo productivo se impone, pero lo hace en el peor momento, cuando la abultada deuda pública, el elevado desempleo y la crisis social y sanitaria en curso, hacen temblar al conjunto de la estructura productiva.

Pero el cambio de modelo económico, a su vez, precisa también de la estabilidad y los ingresos que ofrece el turismo. Pasar de una España de monocultivo, de turismo y burbujas inmobiliarias, a una economía diversificada, industrializada y centrada en actividades de alto valor añadido, presupone, no la aniquilación del sector turístico en medio del abismo y la explosión del desempleo, sino su radical transformación. Su conversión en un sector cualificado, ambientalmente sostenible y laboralmente estable. Sin precariedad y altamente profesionalizado. Centrado en actividades natural y socialmente responsables. Basado menos en la oferta de “sol y playa, y precios bajos”, y más en el respeto a la riqueza cultural de nuestro pueblo y en las amplias posibilidades del turismo de compras y la tecnología compatible con una ambiciosa transición ecológica.

Decrecer el turismo (no va a haber más remedio), pues, puede ser una oportunidad para que crezcan otras cosas y se pueda ensayar un nuevo modelo productivo. Pero, al mismo tiempo, para hacer el sector turístico más complejo, más integrado, más cualificado, más fuerte. Otro turismo con otra relación con el medio natural y con la realidad social que lo circunda.

Un ejemplo de esas distintas formas de viajar y ver el mundo, nos lo presenta Tumaini, una asociación que organiza viajes para conectar a personas solidarias con proyectos de desarrollo local del Sur global. Tumaini organiza viajes que define en su web como: “experiencias transformadoras que fomentan el intercambio, potencian el aprendizaje y sensibilizan sobre problemáticas sociales y medioambientales.” Mónica Herreras, fundadora de la entidad nos cuenta que:

“Medimos y compensamos las emisiones de CO2 que se derivan de los viajes que organizamos. También hacemos mucho hincapié en la formación medioambiental, a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. La situación actual es bastante preocupante. Todo está parado. Pero en el caso de los proyectos de desarrollo social de los países del Sur con los que trabajamos todo es mucho más dramático: hay carencia de alimentos. Hemos tenido que enviarles productos básicos de higiene y comida.”

El cambio de modelo productivo va a ser obligado, si no queremos convertirnos en otra economía fallida del Sur global. La urgencia del cambio sopla como un vendaval desbocado, en estos tiempos de pandemia. Pero el cambio precisa tiempo y políticas decididas de fomento y construcción de una economía diferente (sostenible, cooperativa, social y participativa). Mientras peleamos por el cambio, no debemos desdeñar que millones de nuestros compatriotas necesitan tener un empleo, llevar algo que comer a su mesa.

El turismo ha sido visto, en nuestro país, como la panacea o como más diabólico de los límites, como la fuente de toda la riqueza o como el origen de todos los males. Llega la hora de verlo como un sector a transformar, para volverlo sostenible social y medioambientalmente, y a cuidar con responsabilidad, mientras conseguimos que el conjunto de nuestro mundo cambie de eje.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Diario 16: El turismo en España. Necesidad de un cambio de eje.

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La transición turística en los tiempos del coronavirus

Aunque empezamos a ver luz al final del túnel, no olvidemos que desconocemos la longitud de éste y no podemos estar seguros de, si lo que vemos a lo lejos, es una luz u otra locomotora que se dirige hacia nosotros. El problema es que, hasta que no esté lo suficientemente cerca como para escuchar el sonido inconfundible del motor o distinguir su figura, no sabremos qué es realmente lo que hay: si la salida del túnel o un choque brutal si no frenamos a tiempo y damos marcha atrás al menos a la misma velocidad.

Momento actual

Algo así estamos viviendo actualmente en el sector turístico, uno de los primeros sectores en recibir en España las medidas de desescalada puestas en marcha por el gobierno. Estas medidas suponen, a día de hoy y para los establecimientos que estén en condiciones de abrir, poder hacer uso del 50% de la capacidad de bares y restaurantes que dispongan de terraza, o bien para recogida de pedidos de comida a domicilio.

En el caso de los establecimientos hoteleros, el panorama es similar, aunque se le suma la ausencia de demanda debido a las restricciones en cuanto a movilidad. Es decir, el personal vuelve tras el ERTE pero sin trabajo que realizar.

Y no hace falta irse a la patronal para encontrar voces que duden de la eficacia de estas medidas. El sindicato CCOO se ha unido a los hoteleros para pedir que se amplíen los ERTEs durante al menos seis meses de cara a evitar despidos obligatorios masivos debido a la escasez de negocio actual.

¿Por qué es importante que se gestione bien esta situación en la parte de la oferta? En primer lugar, porque de ella dependen cientos de miles de puestos de trabajo, entre ellos también el de los empresarios. En segundo, porque de ella depende en buena medida el atractivo de nuestros destinos turísticos. Se habla mucho de turismo local en la primera fase de apertura turística, pero ¿cuáles de esos establecimientos que forman parte de la oferta alojativa y gastronómica podrán aguantar esta situación que vivimos? ¿Qué atractivo tendrán esos destinos si hay oferta reducida o inexistente para dormir o comer? Está claro que tras un cierre puede haber una nueva apertura, pero ¿quién se va a arriesgar en estos momentos de incertidumbre máxima a abrir un negocio sobre otro que ha quebrado?

Por otra parte, un tema que salió en el segundo debate que mantuvimos en el webinar sobre Repensar el turismo organizado por Ideas for Change es el de la demanda. El coronavirus ha hundido la economía española a niveles históricos. Vamos a estar, o estamos ya inmersos, en una crisis global. Este hecho, como es obvio, afectará al empleo y a nuestra renta disponible para viajar.

Ya se están estudiando medidas para subvencionar directamente a los turistas, por ejemplo, con bonos vacacionales para viajar dentro del territorio que concede la ayuda.

Creo que no hace falta debatir mucho para llegar a la conclusión de que, con una oferta a la baja y una demanda muy posiblemente a la baja, el mercado turístico se verá reducido a niveles de hace 50 años. Y es cierto que el medioambiente lo agradecerá. La duda que surge es qué sectores van a absorber, en plena recesión global, esa fuerza laboral sobrante si esto llega a ocurrir.

Momento post pandemia previo vacuna

Si, finalmente, lo que vemos al final del túnel resulta ser la luz, y la desescalada nos lleva al fin de la declaración de pandemia, aún hará falta disponer de una vacuna eficaz antes de poder hablar de normalidad, ya sea de la nueva o de la anterior. Mientras, serán los diferentes países según sus datos los que decidan abrir o cerrar fronteras propias o con ajenos según las circunstancias particulares de cada territorio.

En este posible escenario de turismo post-pandemia-previo-vacuna, o sencillamente turismo de mascarillas y guantes y de contacto limitado, mucha será la inversión que tenga que realizar la oferta que haya sobrevivido para poder ofrecer un servicio con las máximas garantías sanitarias. Y mucha la responsabilidad de la demanda para viajar de manera segura, tanto para uno mismo como para todo ser con el que se entre en contacto.

En cuanto a las posibles medidas, una de las más críticas son los controles de temperatura en origen y destino. Ya se están poniendo en marcha otras como mamparas para las recepciones de establecimientos hoteleros, la eliminación del buffet libre, la conexión por móvil de todo lo que hasta ahora era manual (llave de la habitación, interruptores…), dispensación de guantes, mascarillas, envases unipersonales de hidroalcohol, geles, champús…y con ello también daremos pasos atrás en cuanto a la sostenibilidad.

A nivel demanda, una de las que más suena es el pasaporte sanitario, así como certificados de inmunidad al virus. En este sentido, si bien hasta hace muy poco había muchas dudas sobre la posible inmunidad, parece que éstas se empiezan a disipar en el mejor de los sentidos y se descarta -a fecha de hoy- la reinfección de los curados. Ésta desde luego podría ser una de las mejores noticias, ya que los inmunes certificados eliminarían para sí mismo y los demás el riesgo latente que a fecha de hoy suponemos todos y cada uno de nosotros y que obliga a reducir aforos de manera drástica.

Aún con todo esto, recordemos que la apertura del turismo supondrá un riesgo enorme a nivel global. A nivel nacional vemos cómo en Alemania han debido dar marcha atrás en su desescalada debido a repuntes en el índice de contagios (pasando de 0,7 a 1) y sus expertos predicen nuevas oleadas futuras de contagios.

Segmentando por edades, recordemos que existe un grupo de riesgo que no solo no podrá viajar de momento como lo hacía hasta ahora, sino que habrá que tener especial cuidado en los diferentes destinos para evitar contagios que vuelvan a poner a nuestros mayores en una situación extrema.

Momento post vacuna

Suponiendo que, cuando dispongamos de una vacuna, ésta será eficaz, toca plantearse si ese escenario turístico post vacuna será igual o parecido a como era el sector antes de que se declarase la pandemia.

Casi 20 años después todavía convivimos con las marcas de la era post 11-S en el sector. Si bien es cierto que los causantes de aquella tragedia ya no están entre nosotros, buena parte de las medidas de seguridad se mantienen por si vuelve a pasar de mano de otros actores. La cuestión es la misma, ¿en vista de posibles nuevos virus se mantendrán algunas de las medidas implementadas? ¿Viajaremos como si nada hubiera pasado los próximos años o mantendremos las distancias y haremos del uso de higienizantes, guantes y mascarillas como parte de nuestros viajes?

Hemos visto durante estas semanas como parte de la industria turística se ha adaptado a la ausencia de desplazamientos y ha digitalizado parte de su catálogo. Por ejemplo, experiencias online que han sustituido con mucho éxito a experiencias hasta ahora reservadas exclusivamente para los visitantes a ciertos destinos, así como visitas culturales, museos o guías turísticos controlados en remoto.

¿Este “turismo” virtual ha venido para quedarse? ¿Será complementario como una herramienta de marketing, a la que nos hemos adaptado a la fuerza, para dar a conocer ciertos destinos de manera más eficiente? ¿Será un sustituto de los viajes a larga distancia por el miedo que ha generado lo vivido? Recordemos que la seguridad es un factor esencial en el turismo. Muchos estamos de acuerdo en que las agencias de viajes y los seguros verán reforzado su papel en el sector para aportar mayor seguridad, pero de momento nadie puede garantizar nada.

Muchos de los avances hechos en estas semanas podrían impactar directamente en sectores tradicionales con alta afluencia de público, entre ellos el sector MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions), aunque ya hay ciudades que están centrando su estrategia en el desarrollo de este nicho, o los museos. Otras modalidades de viajes, como los cruceros, tienen frente a sí un gran reto, ya que digitalizar esa oferta resulta más complicado.

Para finalizar, aquí algunas de lo que considero claves:

  • La colaboración público-privada, público-pública y privado-privada es una de las grandes claves. También la responsabilidad personal de cada uno de nosotros, tanto en origen como en destino, tanto como ciudadanos como en nuestro rol de turistas o viajeros.
  • La comunicación a todos los niveles debe ser clara y concisa para aportar la tan necesaria seguridad.
  • Hemos de sacar partido a los aprendizajes que nos ha traído esta crisis, de cara a saber gestionarla en caso de que se vuelva a repetir algo similar.
  • Deberíamos aprovechar las capacidades adquiridas para crear un turismo de impacto positivo, o al menos un turismo en el que las externalidades positivas superen con creces a la negativas
  • Ahora más que nunca es necesaria la utilización de la tecnología a nuestro favor: ese turismo digital que estamos practicando estos días puede servir para acercar los destinos a los turistas, tanto para trasladar la propuesta de valor, como la tan necesaria sensación de seguridad.

Lo seguro que es que volveremos a viajar. La duda es cuándo y cómo.

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Europa le apuesta a salir de la pandemia para emprender una economía amigable con el ambiente

La pandemia del coronavirus le ha dado un respiro al planeta. El cierre de industrias, el confinamiento en los hogares, la restricción del tráfico aéreo y terrestre, entre otras medidas, han permitido que los niveles de contaminación hayan reducido notoriamente en varias regiones del planeta. 

Sin embargo, el temor que existe entre los activistas ambientales es que la recuperación económica que, se supone, debe darse una vez se supere la pandemia, no solo borre el impacto positivo que se ha generado hasta ahora, sino que incremente la contaminación por el afán de los gobiernos por salir de la crisis. 

No obstante, ya comienza a brotar una luz de esperanza. Trece países europeos, entre los cuales se encuentran Alemania, Francia e Italia, que han sido duramente golpeados por la covid-19, mostraron su disposición de adelantar una recuperación económica acorde con estipulado en el Pacto Verde Europeo (European Green Deal), que señala una hoja de ruta para dotar a la Unión Europea de una economía sostenible, la cual exige una serie de transformaciones de los retos climáticos y medioambientales, en oportunidades en todos los ámbitos. 

Dentro de las propuestas promovidas se encuentran reforzar la economía circular, recuperar la diversidad biológica, invertir en investigación e innovación, al igual que en movilidad sostenible, energías renovables y rehabilitación de edificios. 

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Semana Sostenible: Europa le apuesta a salir de la pandemia para emprender una economía amigable con el ambiente.

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Apoyo al empleo y a la economía a través de los viajes y el turismo

Llamamiento a la acción para mitigar el impacto socioeconómico de la COVID-19 y acelerar la recuperación. 

La Organización Mundial del Turismo (OMT) junto a otros organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y representantes del sector privado ha elaborado un documento en el que establece una serie de recomendaciones para el sector turístico ante la actual crisis de la COVID-19, una emergencia sanitaria mundial sin precedentes con un impacto nunca visto en nuestras sociedades y nuestros medios de vida. 

La contención de la pandemia de COVID-19 es la máxima prioridad, sin dejar de lado el aspecto socioeconómico: acecha una recesión mundial, con la pérdida de millones de puestos de trabajo. El turismo es uno de los sectores más amenazados; las consecuencias afectarán, en particular, a los grupos más vulnerables de la población, como las mujeres, los jóvenes y las comunidades rurales. Por estos motivos, el turismo y los viajes requieren apoyo urgente y paquetes de mitigación específicos para sostener el empleo y garantizar la capacidad del mercado después de la emergencia.

Las recomendaciones de la OMT toman como punto de partida las aportaciones de países de todas las regiones del mundo, así como de organizaciones internacionales y de asociaciones del sector privado. Se basan en dos principios: 

1. Apoyar los viajes y el turismo es apoyar el empleo y los medios de vida. 

2. El turismo tiene una capacidad demostrada para recuperarse e impulsar la recuperación de otros sectores. 

A continuación resumimos las principales ideas de los tres puntos en los que se dividen las medidas: 1) Gestionar la crisis y mitigar el impacto, 2) Suministrar estímulos y acelerar la recuperación, 3) Prepararse para el mañana. 

I. GESTIONAR LA CRISIS Y MITIGAR EL IMPACTO 

1. Incentivar la retención de puestos de trabajo, mantener el empleo por cuenta propia y proteger a los grupos más vulnerables: ofrecer incentivos especiales y fondos de apoyo a las empresas que mantengan sus puestos de trabajo e incentivos para las empresas que imparten formación a las personas obligadas a interrumpir su trabajo. Conceder subsidios salariales, ampliar prestaciones sociales y elaborar planes especiales de apoyo a los trabajadores por cuenta propia. Introducción de medidas especiales de protección para velar por que los grupos tradicionalmente desfavorecidos no se vean afectados negativamente (especialmente las mujeres, los jóvenes y las comunidades rurales).  

2. Apoyar la liquidez de las empresas garantizando que vuelva a haber oferta en el mercado mediante líneas específicas de financiación para los viajes y el turismo que presten apoyo a las empresas más afectadas. Se proponen medidas fiscales como excepciones temporales y el aplazamiento de pagos de seguridad social e impuestos, así como pequeños subsidios a las pequeñas empresas, a los trabajadores por cuenta propia y a los emprendedores.

3. Revisar los impuestos, tasas, gravámenes y normativas que afectan al transporte y al turismo, ofreciendo la suspensión temporal o reducciones en los impuestos, tasas y gravámenes del turismo y los viajes. Considerar la posibilidad de una aplicación flexible de las normas relacionadas con la actividad de las empresas de turismo y transporte. 

4. Garantizar la protección del consumidor y la confianza  en colaboración con el sector privado para promover disposiciones justas para los consumidores: reprogramación de las vacaciones y los billetes de avión cancelados y medidas que garanticen la plena protección del consumidor. 

5. Promover el desarrollo de capacidades, en particular, de capacidades digitales: la formación, diseñada en colaboración con las universidades y otras instituciones docentes y de formación, debe ir especialmente dirigida a los desempleados y a las personas más afectadas desde el punto de vista económico. Otra propuesta es la promoción de contenidos gratuitos de organizaciones internacionales, como la UNWTO Online Academy

6. Incluir el turismo en paquetes de emergencia económica nacionales, regionales y mundiales derivados de organizaciones internacionales y regionales como el Banco Mundial, los bancos regionales y la Comisión Europea. 

7. Crear mecanismos y estrategias de gestión de crisis a escala mundial, regional y nacional con la participación de todas las partes pertinentes. Unificar los mensajes para fomentar la confianza del consumidor. También se recomienda desarrollar escenarios de crisis basados en los datos y en la dinámica actual y elaborar una estrategia de respuesta mundial, con la participación de los medios y los influyentes públicos. 

II. SUMINISTRAR ESTÍMULOS Y ACELERAR LA RECUPERACIÓN

8. Proporcionar estímulos financieros para la inversión y las operaciones en el sector del turismo: crear incentivos y promocionar la transformación digital, la inversión acelerada en infraestructura, promover fondos para incentivar la integración y la disrupción de los distintos agentes de la cadena de suministro, garantizar los principios de sostenibilidad y accesibilidad en todas las inversiones. 

9. Revisar los impuestos, las tasas y las normativas que afectan a los viajes y al turismo: extender o crear nuevas exenciones temporales o reducciones de impuestos corporativos. Ya durante las fases posteriores a la emergencia, promover la liberalización del transporte aéreo para incrementar la capacidad aérea y la conectividad para la recuperación. Por último, se recomienda acelerar la reducción de los costos de los combustibles y las emisiones de CO2. 

10. Avanzar en la facilitación de los viajes levantando las restricciones impuestas en respuesta a la COVID-19 en el momento oportuno, cuando sea seguro. Garantizar que la información sobre las restricciones de viaje y su levantamiento sea accesible, coherente y fiable. Por último, avanzar en la flexibilización del régimen de visados y las políticas de viajes fluidos. 

11. Promover la creación de nuevos puestos de trabajo y el desarrollo de capacidades, especialmente digitales, facilitando subsidios para incrementar o reformular los programas de formación. Identificar nuevas oportunidades de formación para  crear nuevos productos innovadores para todo el año. Ofrecer incentivos especiales para las empresas que apoyen la creación de empleo y crear programas especiales para apoyar el emprendimiento en el turismo. Estas acciones se deben llevar a cabo velando por que las medidas sean igualmente accesibles para los grupos vulnerables.

12. Integrar la sostenibilidad ambiental en los paquetes de estímulo y recuperación: abordar la recuperación como una oportunidad para reconducir al sector hacia un nuevo modelo de producción y consumo sostenibles. 

13. Comprender el mercado y actuar con rapidez para restablecer la confianza y estimular la demanda, comunicando con transparencia y apoyando a los destinos y empresas. Incentivar a las empresas para que proporcionen vales de vacaciones a su personal a fin de impulsar la demanda después de la crisis. Promover el turismo interno para empezar a reconstruir la economía nacional ya que se espera que los turistas internos sean los primeros en volver a viajar y los que vuelvan a activar la demanda. Teniendo en cuenta el impacto de la crisis a la temporada alta del hemisferio norte, se propone impulsar los productos turísticos fuera de temporada.

14. Fomentar el marketing, los eventos y las reuniones: crear fondos especiales para ayudar a atraer conferencias y eventos internacionales, organizar eventos locales y apoyar la recuperación en destinos menos resistentes. Apoyar a las empresas mediante reducciones o exenciones de las tasas para participar en eventos. Incentivar un turismo más responsable y sostenible, diseñando campañas para informar a los viajeros sobre el comportamiento responsable. 

15. Invertir en alianzas con el objetivo de fijar un plan de acción común con objetivos claros y un sistema de seguimiento y evaluación. Crear un comité de recuperación del turismo con representantes de las administraciones de turismo a todos los niveles, otros ministerios pertinentes, asociaciones del sector privado, compañías aéreas, representantes de trabajadores y otros asociados pertinentes, como empresas tecnológicas y bancos. 

16. Integrar el turismo en los programas nacionales, regionales e internacionales de recuperación y en la asistencia para el desarrollo, proporcionando los medios para la recuperación de puestos de trabajo y mercados, la mejora de la gobernanza y el apoyo a las empresas en todo el ecosistema de la cadena de valor del turismo. Garantizar que la sostenibilidad se sitúe en el eje de todo programa de recuperación turística, haciendo de esta crisis una oportunidad para la transformación. 

III. PREPARARSE PARA EL MAÑANA

17. Diversificar los mercados, los productos y los servicios para evitar la dependencia de una sola actividad o mercado, proporcionando a las comunidades y grupos más vulnerables la capacidad de desarrollar nuevos productos turísticos. 

18. Invertir en los sistemas de inteligencia de mercados y la transformación digital para la toma de decisiones y estrategias. Establecer observatorios nacionales y locales de turismo sostenible para medir todas las dimensiones del turismo e impulsar los ecosistemas de innovación en los sectores público y privado. 

19. Fortalecer la gobernanza del turismo a todos los niveles promoviendo un enfoque interinstitucional en el ámbito del desarrollo del turismo y fortaleciendo las organizaciones de gestión de destinos (OGD) para lograr un desarrollo efectivo y sostenible del turismo en el plano local. Estas acciones se deberán llevar a cabo incluyendo a las asociaciones de trabajadores del turismo y a la sociedad civil, promoviendo plataformas de ciudadanos para garantizar que se escuchen todas las voces.

20. Prepararse para la crisis, reforzar la resiliencia y velar por que el turismo forme parte de los mecanismos y sistemas nacionales de emergencia, examinando las lecciones aprendidas y creando un mecanismo de respuesta a la crisis mundial del turismo, trabajando por conducto de la OMT. Garantizar la adhesión y el cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional. 

21. Invertir en capital humano y desarrollo del talento con el objetivo de fomentar la resiliencia y prepararse para el futuro del trabajo mediante una fuerza de trabajo cualificada y estrategias adecuadas de educación y formación. Para ello se proponen alianzas entre distintos agentes con el fin de promover nuevas competencias para el futuro del trabajo, incluyendo explícitamente a los grupos más vulnerables. 

22. Situar el turismo sostenible en un lugar destacado de las agendas nacionales, reflejando su capacidad para crear empleo, promover el crecimiento económico y la inclusión. 

23. Efectuar la transición a la economía circular e incorporar los ODS, apoyando la integración de la circularidad en las operaciones turísticas, mejorando al mismo tiempo la competitividad y la resiliencia del sector en su conjunto.

CONCLUSIONES

Estamos viviendo una situación anómala sin parangón. La crisis de la COVID-19 nos está obligando a parar, re-pensar y re-construir la sociedad tal y como la entendíamos hasta hoy, incluyendo el turismo. Ante este escenario las medidas propuestas por la OMT en este documento son de vital importancia para contribuir a la resiliencia del sector. Cada país tiene sus propias características y circunstancias; en este sentido, las acciones y medidas que se tomen por parte de los respectivos gobiernos tendrán distintas repercusiones, pero las medidas propuestas por la OMT pueden servir como guía general.

Al inicio del artículo hemos descrito los principios sobre los que se basa este conjunto de medidas: 1) Apoyar los viajes y el turismo es apoyar el empleo y los medios de vida; 2) El turismo tiene una capacidad demostrada para recuperarse e impulsar la recuperación de otros sectores. Teniendo estos puntos en cuenta, las medidas en las que se hace especial hincapié en proteger especialmente a los grupos más vulnerables (mujeres, jóvenes, comunidades rurales), son esenciales para que esta capacidad económica del turismo llegue a una capa más amplia de la sociedad. La formación, sobre todo en capacidades digitales, se alza como una de las mejores herramientas para estar preparados profesionalmente para el escenario post-confinamiento.

En todo el proceso que estamos viviendo y, sobre todo, una vez pasado el estado de alerta y cuando se empiecen a levantar las limitaciones, hay que trabajar por una comunicación veraz y efectiva para recuperar la confianza del consumidor en los viajes. 

Se abre una ventana de oportunidad para transformar (de raíz y a conciencia) el sector turístico tradicional a un modelo más sostenible y respetuoso con el planeta y con todos los que habitamos en él. Un modelo en el que la participación de varios agentes (entre ellos la sociedad civil) y la creación de alianzas sean una de las principales bazas. 

¿Seremos capaces de aprovechar esta oportunidad? Estoy convencida que sí.

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