El poder del turismo comunitario

La última sesión de Retravel Live organizada por el operador turístico G Adventures se centró en el potencial del turismo comunitario para empoderar a las comunidades locales, reflexionando sobre el papel clave que los viajeros y la industria de viajes pueden desempeñar para apoyarlas, aún más en los tiempos de pandemia.

El poder del turismo comunitario fue el título de la quinta edición de Retravel Live, organizada por el fundador de G Adventures, Bruce Poon Tip. En esta serie de sesiones online que empezó a finales de 2020, expertos de turismo responsable se reúnen en torno a un tema específico para reflexionar sobre ideas y sugerencias para que el turismo reinicie de manera significativa, después de la drástica interrupción del sector a causa de la pandemia. 

Uno de los principales objetivos de la serie de encuentros es destacar el papel clave que juegan los viajeros a la hora de elegir dónde y cómo pasar sus próximas vacaciones, para que no solo tengan una experiencia que les cambie la vida, sino que también beneficien y empoderen a las comunidades que visitan. 

La última edición de Retravel Live dió la bienvenida a expertos para discutir el significado del turismo comunitario, su importancia para las comunidades locales y las implicaciones para este tipo de turismo en tiempos de pandemia. El panel estuvo formado por Audrey Scott, cofundadora de Uncornered Market, Judy Kepher Gona, directora de Sustainable Travel & Tourism Agenda, Jamie Sweeting, presidente de Planeterra y tuvo a Bruce Poon Tip como moderador.

Poniendo a las comunidades al centro

La conversación se inició en torno al significado del turismo comunitario, ya que puede tener diversas interpretaciones. Los panelistas coincidieron en que tiene que ser un tipo de turismo que sea desarrollado por las propias comunidades, poniendo en el centro sus necesidades y aspiraciones.

Para Jamie, las comunidades pueden ser geográficas, pero también comunidades centradas en un tema específico, por ejemplo, a través de organizaciones que se esfuerzan por empoderar a jóvenes o migrantes. Coincidiendo con Jamie, Audrey agregó que el modelo de empresa social está muy en línea con el turismo comunitario, ya que estas organizaciones generan no solo beneficios económicos para las comunidades locales, sino también impactos sociales, culturales y ambientales positivos.

El turismo comunitario es “turismo realizado por la comunidad o con la comunidad (mediante la asociación con empresas de viajes) para el beneficio de la comunidad”

Judy Kepher Gona
Foto: Echoes of the Journey

Según Judy, a las comunidades se les dió un rol pasivo en la industria del turismo durante mucho tiempo, con itinerarios enfocados en mostrar el paisaje, la naturaleza, siendo las comunidades consideradas como un atractivo más. Sin embargo, según la experta de Kenia, esto ha cambiado y las comunidades comienzan a ser vistas como co-creadoras de experiencias turísticas, trabajando junto a los operadores turísticos y en igualdad de condiciones.

En las propias palabras de Judy, el turismo comunitario es “turismo realizado por la comunidad o con la comunidad (mediante la asociación con empresas de viajes) para el beneficio de la comunidad”. Para que estos beneficios se sientan realmente, es necesario que se tomen en cuenta los intereses de todos los miembros de la comunidad al desarrollar turismo, además de tener en cuenta que la actividad turística debe ser un complemento y no un sustituto de los medios de vida tradicionales.

Responsabilidad de los viajeros

Este es un aspecto importante ya que los viajeros tienen la posibilidad de “votar con su billetera”, lo que significa que tienen la oportunidad de decidir dónde invertir su dinero para sus vacaciones, influyendo de esta manera en el tipo de experiencias turísticas que ofrecen las empresas de viajes. En este sentido, para los expertos, el turismo comunitario es una forma de redistribución de la riqueza, pero además de los beneficios económicos, es igualmente importante destacar que los viajeros tienen experiencias mucho más significativas al conectarse estrechamente con las comunidades locales.

De hecho, la conexión con las personas y el intercambio cultural es la razón más importante para visitar comunidades. Citando la opinión de Judy una vez más, “la gente viaja para conocer gente, no para ver cosas y el turismo comunitario proporciona esa experiencia de manera mucho más cercana”. Es un intercambio recíproco en el que la comunidad se enorgullece de compartir su cultura y tradiciones, mientras que los viajeros tienen una rica experiencia de aprendizaje y, a su vez, comparten con la comunidad sus propias costumbres.

Otro concepto poderoso es la filantropía del viajero, mediante el cual los turistas tienen la oportunidad de apoyar con donaciones a las comunidades que les importan. Aquí Judy destacó la diferencia entre caridad y compasión– Esta última involucra un compromiso a largo plazo entre el viajero y la comunidad como resultado de la relación que se crea entre ellos, y este es justamente el aspecto transformador del turismo comunitario.

Turismo comunitario
Foto: Echoes of the Journey

De la sobre demanda a la sub demanda turística para comunidades rurales

Tras el confinamiento producto de las estrictas medidas para combatir el Covid-19 a principios de 2020, comunidades rurales y remotas que alguna vez estuvieron lejos de los destinos turísticos populares, recibieron una abrumadora cantidad de visitantes el verano pasado, que intentaban escapar de las ciudades, en busca de espacios abiertos. Desafortunadamente, muchos de estos turistas no supieron comportarse correctamente en estos lugares, dejando basura, ruido y causando congestión en estos sitios.

Los expertos coincidieron en que las comunidades deben educar a los viajeros sobre cómo respetar los lugares que visitan, pero las empresas de viajes tienen un papel que desempeñar al respecto, así como la responsabilidad hacia las comunidades de asegurarse de que estén dispuestas a recibir viajeros nuevamente.

Muchas comunidades están aisladas y carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, por lo que la cuestión de la ética de los viajes no debe darse por sentada. Las empresas de viajes deben proporcionar a las comunidades información precisa sobre los riesgos asociados con la apertura de sus puertas a los viajeros y, en última instancia, son las comunidades quienes deben decidir si recibir turistas o no. En cuanto a los socios de Planeterra, Jamie explicó que la gran mayoría de ellos está ansiosa por recibir viajeros nuevamente, a pesar de que el año pasado aprovecharon la oportunidad para diversificar sus fuentes de ingresos, tratando de depender menos del turismo. En este sentido, Planeterra contribuyó durante 2020 más de Usd 100.000 en donaciones de emergencia a sus socios, así como recursos de formación online para ayudarles a gestionar la crisis y adaptarse al nuevo contexto.

Foto: Planeterra

Visión para los próximos 5 años de turismo comunitario

Concluyendo la animada discusión, los panelistas expresaron sus propias opiniones y aspiraciones sobre el futuro del turismo comunitario. Para Jamie, dentro de 5 años, las empresas de viajes habrán integrado experiencias de turismo comunitario en su oferta de viajes y los viajeros demandarán este tipo de experiencias.

Por su parte, Audrey confía en que el turismo comunitario se convertirá en la norma y no en la excepción, y coincide con Jamie en que los viajeros demandarán estas experiencias que se integrarán cada vez más en los itinerarios de las operadores turísticos.

Finalmente, Judy sostiene que veremos alianzas más activas entre las comunidades y las empresas de viajes, y las comunidades serán percibidas como co-creadoras de la experiencia turística.

Para ver la sesión completa de Retravel Live (en inglés), los invitamos a visitar el siguiente enlace.

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Manifiestos para la reactivación turística

2021 tendría que ser un punto de inflexión y de reconstrucción. Tras el balance de daños se tendrán que tomar decisiones sobre qué senda seguir para la reactivación del turismo en los próximos años. Pero, ¿hacia dónde?

En 2017, en el marco del Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, ya se pusieron sobre la mesa debates que con la COVID-19 toman más fuerza. Ahora, en 2020, han surgido diversas iniciativas como respuesta a la crisis y a las tendencias de consumo que se han observado durante los últimos meses de convivencia con el virus. En forma de manifiestos, declaraciones o llamadas a la acción formulan propuestas sobre cómo emerger del naufragio de una forma más sostenible.

El rango es amplio y hay donde elegir. Veamos algunos de los faros que se vislumbran en el horizonte y qué proponen.

Por dimensión y representatividad hay que destacar, en primer lugar, el European Tourism Manifesto, una alianza europea de más de 60 organizaciones privadas y públicas que abarcan toda la cadena de valor del turismo. En su Call for Action: Speed up social and economic recovery by fostering Sustainable Tourism Development de noviembre de 2020 aportan una lista no exhaustiva de prioridades de inversión que permitan generar empleos y crecimiento a la vez que contribuyen a la transición ecológica y digital. También urgen a los Estados miembros de la UE para que el turismo sea un elemento estratégico de los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia y, durante de la crisis, han desarrollado un papel activo en solicitar a los Estados miembros la armonización de protocolos y restricciones de viaje.

Una de las organizaciones firmantes del European Tourism Manifesto, la Network of European Regions for a Competitive and Sustainable Tourism (NECSTouR), promulgó en 2018 la Declaración de Barcelona  – Better places to live, better places to visit con el objetivo de incrementar el impacto social y cultural del turismo. Ya en el 2020 lanzó la Call for action: the European Tourism Marshall Plan, you can make it possible!  que reclama un plan de rescate europeo para el turismo.

Surgido al albur de la crisis de la COVID-19 e iniciado por un conjunto de profesionales del sector turístico, el Manifiesto Tourism Reset defiende la regeneración del sector turístico a través de un modelo socialmente equitativo, ambientalmente respetuoso y económicamente sostenible alrededor de cinco ejes principales: la catalización del desarrollo socioeconómico, la promoción de la igualdad y unas condiciones laborales dignas; la generación de mejoras en la calidad de vida de las personas, la preservación y potenciación de la identidad cultural y la adopción de la gobernanza como cimiento de la gestión con las comunidades locales. En la actualidad cuenta con más de 1.100 personas adheridas de 35 países.

De forma análoga, el movimiento Future of Tourism Coalition, impulsado por seis asociaciones no gubernamentales, invita a adherirse a sus 13 principios rectores para la mejora del destino y la experiencia turística: ver la imagen completa, usar estándares de sostenibilidad, colaborar en la gestión del destino, elegir calidad en vez de cantidad, exigir una distribución justa de los ingresos, reducir los impactos invisibles del turismo, redefinir el éxito económico, mitigar los impactos climáticos, cerrar el ciclo en el uso de recursos, limitar el uso del suelo por parte de la actividad turística, diversificar los mercados de origen, proteger el sentido de pertenencia al lugar y gestionar los negocios de manera responsable.

Transforming Tourism Initiative, una plataforma de ONGs, profesionales del turismo y de la academia creada en 2017 demanda la transformación del turismo en línea con la Agenda 2030 según se desprende de su Declaración de Berlín (2017). En septiembre de 2020 dirigieron una Carta abierta a la Organización Mundial del Turismo (OMT) en la cual destacaban cómo la pandemia brinda una oportunidad única para llevar a cabo esa transformación.

La propia OMT ha desplegado toda una serie de iniciativas y herramientas en el contexto de la crisis pandémica, entre ellas la Declaración de Tbilisi: medidas para una recuperación sostenible. La Declaración reconoce al turismo como uno de los sectores más afectados por la pandemia y considera la paralización mundial como una oportunidad para redireccionar el sector hacia un futuro más sostenible e inclusivo.

También resulta de interés el Policy Brief “COVID-19 and Transforming Tourism” que traza una hoja de ruta con cinco prioridades para el reinicio de la actividad turística. Otras organizaciones internacionales como la OCDE también han publicado orientaciones para la recuperación Rebuilding tourism for the future: COVID-19 policy responses and recovery en las que el mensaje clave es que recuperar el turismo es una prioridad, pero el sector debe ser más sostenible y resiliente en el futuro. La European Travel Commission ha publicado, a su vez, el manual Covid-19 recovery strategies for national tourism organisations.

En el Mediterráneo, la Comunidad MED de Turismo Sostenible, formada por 24 proyectos financiados con fondos europeos, impulsó en 2017 la Declaración de Atenas y una serie de Policy fachsheets que marcan las prioridades para el desarrollo del turismo sostenible. La Conferencia de Regiones Periféricas Marítimas de Europa (CRPM), por su parte, adoptó en la asamblea de octubre de 2020 una Declaración en la que identifican las prioridades para la recuperación en la cuenca mediterránea.

Otras iniciativas de diversa índole podrían ser las de Forward Keys Reshaping the new era of tourism o, en Catalunya, las del Manifest Descobrir, promovido por la revista homónima y un conjunto de asociaciones vinculadas con el sector turístico.

Como se puede observar en esta recopilación (no exhaustiva) no han faltado declaraciones y otro tipo de documentos y, como comentaba al principio, algunas no son más que una evolución de debates preexistentes y que la pandemia no ha hecho más que acelerar.

Si se analizan cuáles son los puntos en común entre todos ellos, se podrían identificar cuatro.

En primer lugar, siempre aparece el mantra de la sostenibilidad. Probablemente éste es el aspecto en el que ya se ha comenzado a trabajar hace unos años y que, sin duda, ahora se verá reforzado. Razones no faltan. El segundo punto es el que ha emergido con fuerza a raíz de la pandemia: la digitalización. Temas como el uso del big-data, la capacidad de carga, los eventos y experiencias virtuales, los dispositivos y procesos sin contacto, el teletrabajo, etc. parece que han venido para quedarse. El tercero, una visión del turismo que tiene en cuenta su encaje integral en el destino. Y el cuarto es la necesidad de transformar el modelo, aunque en este sentido, se aprecia la falta de visiones compartidas, ya que las propuestas transitan desde el decrecimiento, el reinicio, la reactivación o a la recuperación de la actividad perdida.

Por último, es imprescindible destacar cómo la crisis de la COVID-19 ha situado el turismo en la agenda de las instituciones europeas. Por primera vez en la historia se presta mayor atención a un sector que representa un porcentaje importante del PIB europeo. Ello ha llevado a la puesta en marcha de diferentes iniciativas. Como ejemplo, en la European Tourism Convention del pasado octubre de 2020, se debatió sobre las prioridades para garantizar una experiencia turística segura y fluida, fomentar vacaciones más verdes y caminar hacia un turismo impulsado por datos. También el Dictamen del Comité de las Regiones Hacia un turismo sostenible y competitivo para las regiones y ciudades o la propuesta del Parlamento Europeo para la creación de una Estrategia europea de turismo sostenible. El Parlamento Europeo, asimismo, ha reclamado la existencia de financiación directa para el sector y propuso la creación de una línea específica para el desarrollo del turismo sostenible en el presupuesto europeo 2021-2027.

Pero si hay algo a resaltar en Europa serán los fondos Next Generation EU como palanca y combustible para la necesaria transformación del turismo. Se trata de un volumen de recursos sin precedentes vehiculado a través de los Planes de Recuperación y Resiliencia de los Estados miembros y de los que el turismo podrá formar parte. Las estrategias de recuperación de las regiones más afectadas en el turismo deberán definir acciones e inversiones en aspectos como la transición ecológica y digitalización, la economía circular, el desarrollo de soluciones basadas en datos para medir y gestionar de forma inteligente los flujos turísticos, la innovación en la creación de productos, los programas de calidad, las infraestructuras más ecológicas, la capacitación y la mejora de la gobernanza. Una oportunidad única, pues, para convertir las declaraciones de intenciones y manifiestos en hechos.

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Tendencia post COVID-19: viajes de naturaleza y autoguiados

Los viajes de naturaleza son una excelente opción para disfrutar de unas vacaciones sin descuidar el distanciamiento social. Permite evitar aglomeraciones de gente, disfrutando al aire libre y con menos posibilidades de contagio. En este contexto toman fuerza las aventuras de naturaleza autoguiadas. Son viajes seguros, porque te permiten viajar de manera independiente con quien tú quieras. Además viajas a tu ritmo, pero con la tranquilidad de que está todo organizado de antemano por un experto.


El sector turismo se ha visto enfrentado a un gran reto que es el de reestructurar y adaptar su modo de operar en todos sus ámbitos, en función de minimizar el contacto físico y por ende el riesgo de transmisión de Covid-19.

A medida que se acerca la paulatina reactivación de los servicios turísticos, va quedando en evidencia que la forma de viajar será bastante distinta de cómo veníamos haciéndolo antes de la pandemia por Covid-19. Especialmente marcada por estrictos protocolos sanitarios y una forma de operar contactless.

En este nuevo contexto de distanciamiento social, los viajes de naturaleza se transforman en una buena alternativa para viajar sin descuidar la separación física.

Por otro lado, el modo de guiar un viaje también ha tenido que replantearse y se ha ido adaptando. En este ámbito, hay una tendencia que va ganando terreno que son los viajes autoguiados o independientes, especialmente para viajes de naturaleza y de actividades como senderismo o bicicleta. También para road-trips ya sea en campervan o cualquier tipo de vehículo.

¿Qué es un viaje autoguiado?

Es un viaje en el que vas por tu cuenta y a tu propio ritmo, pero con la comodidad de que está todo organizado de antemano por una agencia de viajes o tour operador. 

En un viaje autoguiado el itinerario está predefinido y la logística resuelta: el alojamiento, los traslados, el alquiler de bicicleta o de los implementos que sean necesarios para la aventura elegida. 

Incluso si son viajes de senderismo o ciclismo, suelen incluir el traslado de equipaje entre un alojamiento y otro. Así el viajero solo se preocupa de disfrutar mientras se traslada caminando o en bici. 

En una aventura autoguiada, el viajero es el protagonista, quien decide con plena libertad qué hacer y cuándo, pero con la tranquilidad de tener un itinerario con toda la información necesaria y de saber que una agencia le responderá cuando necesite ayuda o consejo.

Este tipo de viajes siempre ha existido y es ideal para viajeros aventureros que buscan nuevos desafíos en contacto con la naturaleza, sin la necesidad de encargarse de todos los detalles de la planificación.

Sin embargo en esta nueva era de los viajes post COVID-19, esta modalidad cobra fuerza ya que permite viajar de manera independiente, solo con gente conocida o grupo familiar.

Tipos de viajes autoguiados

Los viajes autoguiados más frecuentes que ofrecen las agencias de viaje, suelen ser rutas escénicas que se pueden recorrer de forma activa de distintas maneras. Los más comunes son:

  • Rutas de senderismo.
  • Rutas de ciclismo. 
  • Combinaciones de kayak y camping.
  • Viajes en coche tipo road-trip y rutas panorámicas, donde se pueda ir contemplando la naturaleza incluso desde el coche.

Por ejemplo, Bikespain ofrece diferentes toures autoguiados en bicicleta por España. Desde un viaje espiritual a lo largo del Camino de Santiago, a una ruta para descubrir los excelentes vinos de La Rioja. También tienen una increíble ruta siguiendo la línea de la costa Cantábrica, desde San Sebastián a Bilbao.

Otro ejemplo es Ke Adventure Travel, que ofrece una amplia gama de toures autoguiados, ya sea de senderismo o ciclismo. Una de sus rutas escénicas es un trekking de 6 días recorriendo 10 lagos de Salzburgo, en Austria. O un viaje en bicicleta de Bolzano a Venecia, cruzando los Alpes italianos, navegando el lago Garda y explorando Verona.

Do the North ofrece una expedición autoguiada en kayak por Suecia, acampando en lugares salvajes por el archipiélago que se recorre. Incluye todo el equipamiento de kayak, camping y cocina.

Algunos de los beneficios de los toures autoguiados

Exodebike, empresa que ofrece viajes autoguiados en bicicleta, señala: “los viajes en bicicleta autoguiados a tu aire son recorridos saludables, sin impacto ambiental y respetuosos del entorno. Existen itinerarios de todos los niveles, la gran mayoría son fáciles y accesibles, son viajes adecuados para todos, para familias, adultos, parejas, y grupos de amigos”.

Una de las ventajas es que el viajero dispone de antemano de todos los recursos e información necesaria sobre la ruta que va a recorrer y sus atractivos turísticos. Y además tiene la logística resuelta, ahorrando tiempo y evitando posibles imprevistos.

También tiene un toque de aventura extra ya que el viajero es literalmente quien guía su propia expedición.

En tourradar podemos encontrar más de 250 viajes autoguiados. Ellos mencionan algunos de sus beneficios:

  • Vas a tu ritmo.
  • Tu eliges con quienes vas.
  • Ahorras tiempo en la planificación.
  • Soporte 24/7.
  • Traslados reservados previamente.
  • Itinerario elaborado por expertos.

La entrega de la información

La mayoría de las empresas que ofrecen estos viajes, proveen toda la información necesaria sobre la ruta a recorrer. Por ejemplo: el grado de dificultad, mapas, un itinerario con los kilómetros que se recorrerán cada día y los atractivos que se pueden visitar.

Por ejemplo, The Natural Adventure entrega antes de partir un completo pack de información del viaje. Éste incluye: una guía del destino, todo el detalle de la ruta, itinerario, mapas y el detalle de las reservas de los hoteles. Este pack se entrega vía email antes del viaje y una copia impresa en el primer hotel de la estadía. También incluyen en sus viajes autoguiados asistencia telefónica 24/7 durante el viaje.

Las visitas autoguiadas y el uso de la tecnología

Un buen desafío a surtir es cómo se entrega al cliente el acceso a las rutas e información de cada lugar que se visita. Acá el uso de la tecnología puede ser un gran aliado en cuanto a mapas, navegación e información in-situ. Por ejemplo a través de Apps que permitan circuitos georreferenciados incluso sin conexión a internet.

Por ejemplo S-Cape Travel, especialistas en programas autoguiados, ofrece en sus viajes el uso de una app que permite seguir desde el móvil las rutas diarias del viaje. Algunas de las utilidades de esta app son: navegación fuera de línea, resumen de la ruta y perfil, fotografías de la ruta, sistema de alarma y vibración al salirse de la ruta, botón SMS de emergencia para envío de coordenadas de posición, posibilidad de grabar y sacar fotos georreferenciadas sobre problemas detectados en la ruta para avisar a otros viajeros, puntos de interés, recomendaciones y consejos útiles.

S-Cape Travel señala cómo escogen sus rutas: “En cada destino elegimos las más espectaculares, aquellas que nos dejen a nosotros y a nuestros clientes con la boca abierta, pero sin correr riesgos innecesarios. Procuramos siempre evitar grandes aglomeraciones e identificamos rutas tranquilas, menos frecuentadas y en el caso de ser en bicicleta, por carreteras rurales con poco tráfico. Recorremos la ruta anotando los detalles, cruces, desvíos, puntos de referencia, señales, fuentes, distancia parcial o acumulada, etc. con gran detalle y con la ayuda de un GPS. Una experiencia de primera mano que se verá plasmada en el producto final.

Concientización ambiental en los viajes de naturaleza

Algo muy beneficioso que puede salir de las visitas autoguiadas en espacios naturales, si se combina con el uso de tecnología, es que se puede agregar contenido de calidad a las visitas. No solo en cuanto a orientación georeferenciada, sino que también puede ser un gran aporte de concientización y educación medioambiental.

Una nueva instancia donde el turismo puede contribuir a crear conciencia por el cuidado del medio ambiente. Qué tal si además de maravillarnos al visitar un área natural, se le agrega contenido educativo y de calidad. Ya que es bien sabido que “solo cuidamos lo que conocemos”.

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¿Se ha creado de verdad una posibilidad de compromiso entre hombre y naturaleza?

Ahora que el tema del coronavirus ha sido objeto de muchas reflexiones y considerado desde innumerables puntos de vista, ¿qué nos has enseñado? Francesco Guccini, famoso cantautor italiano, escribió: “No seremos mejores personas cuando volvamos a la normalidad. Los hombres no aprenden, olvidan”. ¿Es realmente así?

Una mirada hacia a la pandemia y sus consecuencias

Al principio, tuvimos que lidiar con una actitud superficial hacia el virus. Luego, a medida que se acercaba cada vez más hacia nuestras áreas geográficas y comenzaba a afectar la vida cotidiana de nuestras vidas, comenzamos a tener miedo por nosotros mismos, por nuestros seres queridos. El miedo sustituyó a la desconfianza; hasta que el cierre forzoso nos obligó a reprogramar totalmente toda nuestra vida. Cambiamos la relaciones más íntimamente personales y los lazos familiares. Incluso, buscamos una nueva forma de socializar con los amigos y, para aquellos que estaban solos, encontraron una nueva forma de lidiar con la soledad en el encierro y el distanciamiento social.

Vimos innumerables imágenes en la televisión, en Internet y en WhatsApp representando al mundo entero en una nueva, grandiosa, única y universal forma de vivir la vida. Mientras la vida humana estaba forzada a una clausura obligada, una vida secular más grande y poderosa que nosotros, finalmente salió a la luz reclamando la facultad de recuperar la posesión de lo que le pertenecía por derecho y deber: la naturaleza.

Hemos visto por primera vez en años, cielos azules, aguas claras, animales que salían a la calle, los colores de la naturaleza que se volvían cada vez más limpios y poderosos. Todos estábamos maravillados por esta explosión de la naturaleza en su forma de ser más obvia.

Esto nos ha recordado por enésima vez, lo pequeños e insignificantes que somos si la Madre Naturaleza ya estaba restaurando su orden biológico natural en solo dos meses de cierre forzado.

Reflexiones para aprender de lo sucedido

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si la sustentabilidad realmente podría acompañar al poderoso motor económico de la sociedad moderna? ¿Cuántas veces  nos hemos dicho durante el encierro: «La naturaleza es tan hermosa, pero tenemos que volver a trabajar, volar, conducir, viajar, consumir, usar, comerciar…»?

Parece que las dos actividades, la de «madre naturaleza» y la de «ser humano», no pueden convivir pacíficamente en el único planeta en el que se nos permite vivir a ambos: la Tierra.

Parece que los seres humanos y la naturaleza no son capaces de convivir pacíficamente compartiendo respetuosamente los mismos ambientes. Más bien yo diría que el hombre es incapaz de respetar su espacio sin tener que usar, e incluso abusar, de lo que se le ha dado desde el nacimiento. Me recuerda una escena de la famosa película “Dirty dancing” mientras los dos protagonistas ensayan los pasos del mambo: “este es mi espacio y este es el tuyo; yo no entro en el tuyo y tú no entras en el mío”, creando así una equilibrada armonía de baile.

Llevamos años haciendo estas reflexiones. Sin embargo, con todas las tecnologías modernas que nos jactamos de poseer y con esa avanzada inteligencia artificial que presumimos haber logrado, todavía no somos capaces de encontrar un compromiso pacífico con la entidad más natural de siempre: nuestra casa. ¿Es realmente posible que todos los esfuerzos que estamos haciendo para salvaguardar nuestro planeta continúen inexorablemente dando un paso adelante y dos atrás ante una fuerza económica tan intrusiva? ¿Realmente tenemos que llegar al «punto sin retorno» para comenzar a tomar seriamente y rápidamente en consideración alternativas drásticas?

Me pregunto: si la publicidad tiene una función tan perfectamente persuasiva sobre la compra comercial de coches, perfumes, objetos, zapatos, bolsos o juguetes, -y lo podemos deducir del consumismo que arrecia nuestro planeta- ¿no podemos utilizar en la misma manera, la misma publicidad como fuente educativa al difundir cada vez más mensajes a favor del planeta y con conciencia ecológica? El mensaje de los medios tiene una impresionante capacidad sutil para grabarse en nuestra mente y dirigir nuestras elecciones de compra. ¿No podemos usar el mismo mensaje mental para comenzar a educar las conciencias civiles y eco-conscientes?

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El nuevo portal de aprendizaje online de Planeterra en respuesta a la crisis del Covid-19

Planeterra es una organización sin fines de lucro establecida en 2003 por el fundador de G-Adventures, Bruce Poon Tip, comprometida a transformar los viajes en una fuente de impacto, ayudando a las comunidades locales a obtener ingresos del turismo. Con 85 proyectos en 51 países de todo el mundo, el modelo de impacto de Planeterra consiste principalmente en conectar las organizaciones locales y empresas sociales a una base de viajeros internacionales, asegurando así que los emprendimientos sean sostenibles por sí mismos y no requieran siempre de asistencia.

Este enfoque basado en el mercado ha funcionado muy bien, beneficiando a más de 65,000 personas en todo el mundo, hasta que la pandemia del Covid-19 detuvo el turismo internacional. Esta crisis motivó a la fundación a buscar nuevas formas de continuar apoyando a sus socios, así como capitalizar la experiencia adquirida a lo largo de sus 17 años de trabajo en turismo comunitario.

Primeras acciones frente el Covid-19

Una de sus primeras acciones fue lanzar la campaña de recaudación de fondos de emergencia Turn Travel into Impact from Home a fines de marzo, para apoyar a aquellos proyectos con dificultad para satisfacer necesidades básicas como el acceso a alimentos y medicamentos esenciales. La campaña fue un gran éxito al alcanzar su objetivo inicial de $50,000 dólares canadienses, que se distribuyeron a través de 19 pequeñas donaciones a los proyectos que más lo necesitaban.

Al mismo tiempo, Planeterra envió una encuesta de evaluación de necesidades. Solicitó a los 85 proyectos que describieran los desafíos que enfrentaban debido a la crisis del Covid-19. Parte de esta encuesta también preguntaba a las organizaciones qué tipo de asistencia necesitaban en términos de entrenamiento y capacitación. Esto proporcionó información útil que se incorporó al programa de fortalecimiento de capacidades en el que Planeterra ya estaba trabajando y fue un incentivo adicional para lanzarlo lo antes posible.

«Vimos, a través de las respuestas a nuestra encuesta de evaluación de necesidades, que nuestros socios realmente querían apoyo en la planificación empresarial«, explica la gerente de programa de Planeterra, Rhea Simms, quien dirigió el proyecto del portal de aprendizaje online (Planeterra Learning Hub en inglés). «En un momento sin visitantes, todos estaban pensando en cómo poder diversificar sus negocios, perfeccionar sus experiencias actuales y tal vez preparar nuevas para cuando regresen los viajeros».

Portal de capacitación online

Con la ayuda del equipo de Planeterra basado en Toronto y sus especialistas en desarrollo comunitario que trabajan regionalmente para apoyar los proyectos alrededor del mundo, el portal de aprendizaje online se creó en torno a una serie de módulos de capacitación. El propósito del sitio es permitir que los socios de Planeterra mejoren sus experiencias turísticas, exploren nuevas fuentes de ingresos potenciales, promocionen mejor sus organizaciones y perfeccionen su gestión de recursos financieros y humanos, todo lo cual les permitirá escalar su impacto en el futuro. Por supuesto, se da un gran énfasis a la adopción de medidas de seguridad e higiene, asegurándose de que los proyectos adhieran a los nuevos protocolos de seguridad para estar listos para recibir a los turistas cuando la actividad comience nuevamente.

El lanzamiento de Planeterra Learning Hub fue el 25 de junio con la participación de 38 socios del proyecto en un webinar online. El sitio es de acceso privado para todos los proyectos de Planeterra y cuenta con 30 temas diferentes y cerca de 50 formularios, plantillas y videos, para que sea una herramienta realmente práctica y lista para usar. Vale la pena destacar que los recursos están disponibles en inglés y también en español, ya que es el segundo idioma más hablado entre los socios de Planeterra.

El plan para las próximas semanas es continuar organizando webinars para profundizar en los temas incluidos en el portal de aprendizaje online, comenzando por aquellos que han sido elegidos por los socios como prioritarios para reiniciar las actividades. «Nuestro equipo global hará un seguimiento de los proyectos para asegurarse de que aprovechen al máximo los recursos disponibles en el portal online«, dice Simms. «Garantizará que nuestros socios vuelvan aún más fuertes cuando los viajes comiencen de nuevo, y los hará más resilientes en el futuro».

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