Turismo ¿cómo accionar en este presente?

Que el Coronavirus llegó para cambiar el mundo es un hecho. El cimbronazo de la pandemia sacudió al planeta. Y afectó a todos. El turismo, más que cualquier otra actividad tal vez, sufrió y padece todavía este duro golpe. Por eso, hoy más que nunca, los actores deben reconsiderar sus estrategias y adecuarse con anticipación para cuando llegue la mentada “nueva realidad”. Las grandes metrópolis, las aglomeraciones de gente, los enormes hoteles y los cruceros atiborrados de turistas no entrarán seguramente en el radar de los viajeros actuales. Se inclinarán, al contrario, por espacios no masivos y cuidados a nivel sanitario.

La oferta turística tradicional deberá cambiar su foco y abrirse paso a una era totalmente diferente. Todos los actores intervinientes en la cadena de valor de la actividad turística de todo el planeta están trabajando fuertemente en protocolos e incentivos económicos para poder recuperarse. Será necesario “repensar”, “rediseñar” y “resignificar” los destinos y las prácticas orientadas al turismo sustentable y sostenible. Un lineamiento que hoy está acorde con las necesidades de la “Generación C”, integrada por los primeros viajeros que saldrán nuevamente al mundo una vez que se vayan levantando las restricciones.

“La reinvención tiene lugar en las personas cuando deben enfrentarse a un cambio importante en su vida o en su entorno, ya sea negativo o positivo, que suele ocurrir de manera inesperada. Es un elemento externo el que impulsa ese cambio. Reinventarse no significa cambiar quién se es, sino modificar la forma de ser y de vivir en el mundo”, explica con claridad la Licenciada Virginia Landetcheverry, cofundadora de la consultora Tres Ejes. Y agrega: “Por lo tanto, desde esta mirada, la actividad turística se verá beneficiada porque volverá al origen primario de su naturaleza. Se revalorará el viaje como búsqueda de otras vivencias, reencuentro con distintas culturas y contacto con la naturaleza, con su flora y fauna identitaria”.

La experta en turismo sostenible opina que la “GEN-C” no está dispuesta a correr ningún riesgo que ponga en jaque la salud o la de sus seres queridos, por lo que necesitará contar con garantías sanitarias y tener probadas evidencias que el suelo que los reciba es seguro, que se trata de un “destino blanco” (libre de Coronavirus), que cuente con protocolos que aseguren el bienestar durante su estadía.

Virginia también pone el foco en que la elección del lugar para vacacionar estará determinada, en principio, por las restricciones propias impuestas por el Covid-19, luego por el alcance económico del viajero, su lugar de residencia, por último, su opinión y percepción sobre la pandemia. Además, hace un tiempo que el viajero viene experimentando y solicitando nuevas vivencias. Está deseoso de disfrutar de servicios auténticos, sin el espectáculo montado que se crea para ellos. Son curiosos y les gusta estar en constante movimiento durante su búsqueda novedosa, tanto en su mundo externo como interno, dentro de un universo que les da la posibilidad de compartir lo que experimentan con otros pares.

Virginia está convencida que las propuestas de experiencias sustentables, que estar en contacto con la naturaleza y las comunidades rurales, campesinas e indígenas son las alternativas ideales para cuando se reactiven los viajes. Es, sin dudas, una propuesta que llegará para quedarse en la era post Coronavirus.

Además, los prestadores y los emprendedores de la actividad turística deben prepararse para reacomodar sus servicios y orientarse a las buenas prácticas en materia de responsabilidad ecológica, social-cultural, económica y un claro protocolo de cuidado sanitario. En este sentido, desde los profesionales del rubro hasta las pequeñas comunidades deben estar atentos a estos cambios.

“Hay destinos más y menos posicionados. Lo interesante y oportuno hoy es que todos estén listos para poder recibir visitantes, que terminarán contribuyendo a la economía social de la comunidad y a sus actores. En este punto es clave la articulación de todos los sectores en la cadena de valor, incorporar estrategias sustentables para diversificar la oferta, crear buenas prácticas que ayuden a la prevención de riesgos y cumplir con los protocolos que estén orientados a la higiene y a la salud”, explica la Licenciada.

Virginia agrega: “Surgirán nuevas propuestas de servicios turísticos y es menester el trabajo en red y la creación de alianzas. Así como la planificación conjunta con la gestión pública, que articula como un facilitador esencial. Los emprendedores de una pequeña comunidad tienen la oportunidad única de encontrar en el turismo una herramienta efectiva para potenciar sus productos y servicios. Es necesario y urgente trabajar en un plan de acción, evaluar las preferencias de la demanda, incluir las buenas prácticas sostenibles y aliarse con aquellos actores que les permitan complementarse, además de sumarse a las propuestas de formación, de planes de desarrollo estratégicos e incentivos que puedan ser brindados por las políticas públicas locales, provinciales o nacionales.”

Landetcheverry refuerza que “el turismo, abordado desde la sostenibilidad, brinda muchas ventajas al desarrollo de la economía social, comunitaria y solidaria, en la que se benefician: agricultores familiares, puesteros rurales y campesinos, hasta los destinos como pequeñas reservas naturales que generalmente no forman parte de los recorridos tradicionales.”

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Aspectos clave para la recuperación del turismo

Recuperación del turismo

El turismo es uno de los sectores que se han visto más afectados con la crisis del coronavirus. El cierre de fronteras nos ha obligado a prescindir de una importante fuente de ingresos que, a medida que avanza la desescalada, va viendo la luz al final del túnel.

Y es que, apenas quedan unos días para que España abra sus fronteras con el resto de países de la Unión Europea. Aún así, las consecuencias de esta crisis ya han comenzado a notarse y el sector se ha visto abocado a reinventarse, con el único objetivo de ofrecer un servicio mejorado y la confianza necesaria para el retorno de los turistas.

Recogemos algunas de las reflexiones de Sara Mestre, miembro del Departamento de Innovación Turística del centro tecnológico Eurecat, en este nueva normalidad que, tímidamente, ya se asoma.

  • La seguridad sanitaria y la confianza son aspectos que tomarán un mayor protagonismo entre las preferencias de los turistas a la hora de viajar. Además, la sostenibilidad y responsabilidad serán valores más latentes en el comportamiento de los turistas y priorizarán experiencias transformadoras y orientadas al bien común. También se apunta una mayor predisposición por los espacios abiertos y actividades al aire libre o en un entorno natural dado el nuevo condicionante de distanciamiento social.
  • La incertidumbre de la situación actual y el desconocimiento de cómo se comportará la pandemia en los próximos meses dificulta prever cómo será el turismo y su dinamismo. Los avances en las medidas de seguridad sanitaria que se desarrollen y las normativas que se aprueben, así como las nuevas restricciones, marcarán la reactivación de la actividad turística. Esta dependerá también de la respuesta de reacción de la demanda, de la realidad turística de cada destino y de los factores a los que son sensibles. Algunos se verán más afectados que otros, como, por ejemplo, aquellos donde los mercados emisores internacionales representan un mayor volumen entre sus clientes.
  •  En los últimos tiempos la tecnología ya se ha apuntado como un gran aliado del turismo. La situación actual que fuerza al sector a la búsqueda de soluciones para dar respuesta al nuevo escenario comportará una proliferación de la digitalización. Muchos procesos se podrán adaptar con mayor eficiencia y seguridad haciendo uso de la tecnología. Una acción sencilla a implementar es, por ejemplo, la digitalización de las cartas de los restaurantes que pueden ser consultadas vía un código QR. También empieza a ser habitual la automatización de los procesos check-in y check-out en los hoteles, así como el pago con contactless. Queda claro que las posibilidades que ofrecen las herramientas como el 5G, la realidad virtual y aumentada, el blockchain, entre otras, son múltiples.
  • El turismo nacional se señala como el que se recuperará con mayor celeridad en comparación con el internacional dadas las limitaciones en movilidad, las medidas para la gestión de flujos de personas y la necesidad de una mayor sensación de control. En los próximos meses, los turistas preferirán desplazarse cerca de casa, utilizando su propio vehículo. Por eso, se considera que aquellos destinos o servicios con una mayor orientación al turismo doméstico presentarán una recuperación más ágil.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Nobbot: Sara Mestre (Eurecat): «Los turistas volverán aunque no como en años anteriores».

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Más mascarillas en el mar que en la boca: la pandemia que viene

Es sólo una colilla por el alcantarillado, la toallita del bebé por el retrete, una bolsa de plástico olvidada a la orilla del mar, un preservativo usado con prisas detrás de unos arbustos y ahora, más que nunca, una mascarilla en medio de un descampado donde juegan los niños. Son estampas conocidas y por conocer que tienen un denominador común: la sensación de impunidad del acto incívico como si el planeta no fuera finito. 

El lobby del plástico vive en plena fiesta mayor con un crecimiento exponencial en su producción mundial gracias al boom de millones de mascarillas de un solo uso para evitar la propagación del coronavirus.

Para que nos hagamos una idea, sólo Italia estima que necesitará 90 millones de máscaras durante un mes .Y eso sólo es el principio. Tarde o temprano, tanta mascarilla tenía que aparecer por algún lado. Así lo testifica Oceans Asia en su visita a las islas Soko, cerca de Hong Kong. Las mareas y las corrientes marinas trajeron consigo miles de mascarillas usadas, dejando un panorama desolador. “Cuando de repente tienes una población de 7 millones de personas con una o dos máscaras al día, la cantidad de basura generada será considerable”, dicen los activistas. Aunque no hay que ir tan lejos para encontrar la misma tragedia medioambiental. “El litoral cántabro amenazado por el abandono de mascarillas y guantes en sus costas”, titulaba El Diario Cantabria hace tan solo unos días.

Desde Vivir sin plástico no creen que haya que lanzar un mensaje diferente para desechar correctamente las mascarillas desechables que para desechar correctamente cualquier otro residuo. “Puede ayudar a concienciar desde el punto de vista sanitario, pero los que ahora tiran mascarillas al suelo o por el váter son las mismas personas que antes de la pandemia tiraban toallitas por el retrete o colillas al suelo. Ahora hay más basura porque se usan más desechables, no porque haya habido un cambio en nuestra percepción sobre la basura que generamos. Por eso pensamos que el mensaje debería ser el mismo: hazte responsable de los residuos que generas, son tuyos, no del ayuntamiento ni de las personas de la limpieza”.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Traveler: Más mascarillas en el mar que en la boca: la pandemia que viene.

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La transición turística en los tiempos del coronavirus

Aunque empezamos a ver luz al final del túnel, no olvidemos que desconocemos la longitud de éste y no podemos estar seguros de, si lo que vemos a lo lejos, es una luz u otra locomotora que se dirige hacia nosotros. El problema es que, hasta que no esté lo suficientemente cerca como para escuchar el sonido inconfundible del motor o distinguir su figura, no sabremos qué es realmente lo que hay: si la salida del túnel o un choque brutal si no frenamos a tiempo y damos marcha atrás al menos a la misma velocidad.

Momento actual

Algo así estamos viviendo actualmente en el sector turístico, uno de los primeros sectores en recibir en España las medidas de desescalada puestas en marcha por el gobierno. Estas medidas suponen, a día de hoy y para los establecimientos que estén en condiciones de abrir, poder hacer uso del 50% de la capacidad de bares y restaurantes que dispongan de terraza, o bien para recogida de pedidos de comida a domicilio.

En el caso de los establecimientos hoteleros, el panorama es similar, aunque se le suma la ausencia de demanda debido a las restricciones en cuanto a movilidad. Es decir, el personal vuelve tras el ERTE pero sin trabajo que realizar.

Y no hace falta irse a la patronal para encontrar voces que duden de la eficacia de estas medidas. El sindicato CCOO se ha unido a los hoteleros para pedir que se amplíen los ERTEs durante al menos seis meses de cara a evitar despidos obligatorios masivos debido a la escasez de negocio actual.

¿Por qué es importante que se gestione bien esta situación en la parte de la oferta? En primer lugar, porque de ella dependen cientos de miles de puestos de trabajo, entre ellos también el de los empresarios. En segundo, porque de ella depende en buena medida el atractivo de nuestros destinos turísticos. Se habla mucho de turismo local en la primera fase de apertura turística, pero ¿cuáles de esos establecimientos que forman parte de la oferta alojativa y gastronómica podrán aguantar esta situación que vivimos? ¿Qué atractivo tendrán esos destinos si hay oferta reducida o inexistente para dormir o comer? Está claro que tras un cierre puede haber una nueva apertura, pero ¿quién se va a arriesgar en estos momentos de incertidumbre máxima a abrir un negocio sobre otro que ha quebrado?

Por otra parte, un tema que salió en el segundo debate que mantuvimos en el webinar sobre Repensar el turismo organizado por Ideas for Change es el de la demanda. El coronavirus ha hundido la economía española a niveles históricos. Vamos a estar, o estamos ya inmersos, en una crisis global. Este hecho, como es obvio, afectará al empleo y a nuestra renta disponible para viajar.

Ya se están estudiando medidas para subvencionar directamente a los turistas, por ejemplo, con bonos vacacionales para viajar dentro del territorio que concede la ayuda.

Creo que no hace falta debatir mucho para llegar a la conclusión de que, con una oferta a la baja y una demanda muy posiblemente a la baja, el mercado turístico se verá reducido a niveles de hace 50 años. Y es cierto que el medioambiente lo agradecerá. La duda que surge es qué sectores van a absorber, en plena recesión global, esa fuerza laboral sobrante si esto llega a ocurrir.

Momento post pandemia previo vacuna

Si, finalmente, lo que vemos al final del túnel resulta ser la luz, y la desescalada nos lleva al fin de la declaración de pandemia, aún hará falta disponer de una vacuna eficaz antes de poder hablar de normalidad, ya sea de la nueva o de la anterior. Mientras, serán los diferentes países según sus datos los que decidan abrir o cerrar fronteras propias o con ajenos según las circunstancias particulares de cada territorio.

En este posible escenario de turismo post-pandemia-previo-vacuna, o sencillamente turismo de mascarillas y guantes y de contacto limitado, mucha será la inversión que tenga que realizar la oferta que haya sobrevivido para poder ofrecer un servicio con las máximas garantías sanitarias. Y mucha la responsabilidad de la demanda para viajar de manera segura, tanto para uno mismo como para todo ser con el que se entre en contacto.

En cuanto a las posibles medidas, una de las más críticas son los controles de temperatura en origen y destino. Ya se están poniendo en marcha otras como mamparas para las recepciones de establecimientos hoteleros, la eliminación del buffet libre, la conexión por móvil de todo lo que hasta ahora era manual (llave de la habitación, interruptores…), dispensación de guantes, mascarillas, envases unipersonales de hidroalcohol, geles, champús…y con ello también daremos pasos atrás en cuanto a la sostenibilidad.

A nivel demanda, una de las que más suena es el pasaporte sanitario, así como certificados de inmunidad al virus. En este sentido, si bien hasta hace muy poco había muchas dudas sobre la posible inmunidad, parece que éstas se empiezan a disipar en el mejor de los sentidos y se descarta -a fecha de hoy- la reinfección de los curados. Ésta desde luego podría ser una de las mejores noticias, ya que los inmunes certificados eliminarían para sí mismo y los demás el riesgo latente que a fecha de hoy suponemos todos y cada uno de nosotros y que obliga a reducir aforos de manera drástica.

Aún con todo esto, recordemos que la apertura del turismo supondrá un riesgo enorme a nivel global. A nivel nacional vemos cómo en Alemania han debido dar marcha atrás en su desescalada debido a repuntes en el índice de contagios (pasando de 0,7 a 1) y sus expertos predicen nuevas oleadas futuras de contagios.

Segmentando por edades, recordemos que existe un grupo de riesgo que no solo no podrá viajar de momento como lo hacía hasta ahora, sino que habrá que tener especial cuidado en los diferentes destinos para evitar contagios que vuelvan a poner a nuestros mayores en una situación extrema.

Momento post vacuna

Suponiendo que, cuando dispongamos de una vacuna, ésta será eficaz, toca plantearse si ese escenario turístico post vacuna será igual o parecido a como era el sector antes de que se declarase la pandemia.

Casi 20 años después todavía convivimos con las marcas de la era post 11-S en el sector. Si bien es cierto que los causantes de aquella tragedia ya no están entre nosotros, buena parte de las medidas de seguridad se mantienen por si vuelve a pasar de mano de otros actores. La cuestión es la misma, ¿en vista de posibles nuevos virus se mantendrán algunas de las medidas implementadas? ¿Viajaremos como si nada hubiera pasado los próximos años o mantendremos las distancias y haremos del uso de higienizantes, guantes y mascarillas como parte de nuestros viajes?

Hemos visto durante estas semanas como parte de la industria turística se ha adaptado a la ausencia de desplazamientos y ha digitalizado parte de su catálogo. Por ejemplo, experiencias online que han sustituido con mucho éxito a experiencias hasta ahora reservadas exclusivamente para los visitantes a ciertos destinos, así como visitas culturales, museos o guías turísticos controlados en remoto.

¿Este “turismo” virtual ha venido para quedarse? ¿Será complementario como una herramienta de marketing, a la que nos hemos adaptado a la fuerza, para dar a conocer ciertos destinos de manera más eficiente? ¿Será un sustituto de los viajes a larga distancia por el miedo que ha generado lo vivido? Recordemos que la seguridad es un factor esencial en el turismo. Muchos estamos de acuerdo en que las agencias de viajes y los seguros verán reforzado su papel en el sector para aportar mayor seguridad, pero de momento nadie puede garantizar nada.

Muchos de los avances hechos en estas semanas podrían impactar directamente en sectores tradicionales con alta afluencia de público, entre ellos el sector MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions), aunque ya hay ciudades que están centrando su estrategia en el desarrollo de este nicho, o los museos. Otras modalidades de viajes, como los cruceros, tienen frente a sí un gran reto, ya que digitalizar esa oferta resulta más complicado.

Para finalizar, aquí algunas de lo que considero claves:

  • La colaboración público-privada, público-pública y privado-privada es una de las grandes claves. También la responsabilidad personal de cada uno de nosotros, tanto en origen como en destino, tanto como ciudadanos como en nuestro rol de turistas o viajeros.
  • La comunicación a todos los niveles debe ser clara y concisa para aportar la tan necesaria seguridad.
  • Hemos de sacar partido a los aprendizajes que nos ha traído esta crisis, de cara a saber gestionarla en caso de que se vuelva a repetir algo similar.
  • Deberíamos aprovechar las capacidades adquiridas para crear un turismo de impacto positivo, o al menos un turismo en el que las externalidades positivas superen con creces a la negativas
  • Ahora más que nunca es necesaria la utilización de la tecnología a nuestro favor: ese turismo digital que estamos practicando estos días puede servir para acercar los destinos a los turistas, tanto para trasladar la propuesta de valor, como la tan necesaria sensación de seguridad.

Lo seguro que es que volveremos a viajar. La duda es cuándo y cómo.

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¿Cómo será el turismo tras la crisis del COVID-19?

El sector turístico ha sido probablemente el más castigado por la crisis sanitaria (y económica) que estamos viviendo.

La actividad turística ha caído bruscamente hasta casi ser nula. Más de una tercera parte de la humanidad está en confinamiento, el trafico aéreo se ha reducido un 90%, los atractivos turísticos están cerrados, al igual que hoteles y restaurantes de medio mundo.

Una verdadera catástrofe para un sector que gestionaba más de 1.500 millones de turistas al año, tenía unos crecimientos muy por encima de la economía global, suponía más del 10% del PIB mundial y daba trabajo a más de 300 millones de personas.

Más allá de las cancelaciones masivas de reservas para los próximos meses y la situación de riesgo para toda la temporada de verano del hemisferio norte (vital para muchos destinos de todo el mundo), la crisis del Coronavirus tendrá un impacto profundo en la forma en que viajamos y en cómo nos relacionamos.

El Turismo será probablemente el sector al que más le costará recuperarse.

3 son los motivos:

  • Limitaciones a viajar – por limitación de vuelos, por las prohibiciones de entrada en ciertos países o por el establecimiento de controles sanitarios a la llegada (y la posibilidad de que te pongan en cuarentena si tienes fiebre)
  • El miedo y la desconfianza que la crisis ha generado al hecho de estar rodeados de gente
  • La recesión económica que hará que muchísima gente tenga menos dinero para viajar, o que simplemente no se lo pueden permitir

Ante esta situación, muchas empresas lo están pasando francamente mal para sobrevivir, otras simplemente desaparecerán y otras tendrán que cambiar su modelo de negocio. La recesión en la zona euro se estima en una bajada del -4%. En España, donde el turismo es el principal sector de actividad, el PIB turístico podría caer un -34%.

Es sorprendente que hace unos meses si preguntabas a muchos destinos sobre el mayor reto del sector turístico, te habrían dicho que era la masificación turística…

Todo el mundo está hablando de cuándo se volverá a la normalidad. Bueno, el hecho es que será una “nueva” normalidad y no será cuestión de meses, sino más de un año. Estos procesos tampoco serán iguales en unos destinos y otros.

El gran problema para el crecimiento del sector turístico será la incertidumbre y no se recuperará del todo hasta que no haya un tratamiento eficaz o se descubra una vacuna que inmunice ante el COVID-19.

Probablemente esta pandemia creará un cambio psicológico y durante el primer año muchos turistas preferirán viajar a destinos cercanos en su propio país, o bien a países donde la pandemia no haya sido demasiado intensa (si es que hay algún país así dentro de unos meses…).

Cambios que podemos esperar en el turismo del futuro

  • Mayores medidas sanitarias en aeropuertos, estaciones de tren y de autobús
  • Medidas de seguridad sanitaría en museos, monumentos y otros atractivos turísticos
  • Reducción del aforo de personas que pueden acceder a lugares de gran afluencia turística y en el transporte público
  • Medidas extras de limpieza en hoteles y otras opciones de alojamiento
  • Cambios importantes en la forma de organizar reuniones y eventos
  • Aumento de la demanda de seguros de viajes que cubran pandemias

En general todos tenemos que ser más agiles, saber adaptarnos mejor al entorno cambiante y ser creativos e innovadores para luchar en un ecosistema más competitivo, ante la falta de turistas.

Fase de recuperación

Lo cierto es que la recuperación de los destinos dependerá de muchos factores. El levantamiento de restricciones de movimiento, el incremento de la actividad aérea y la percepción de los turistas sobre diferentes destinos, según la incidencia que haya tenido la pandemia en ellos.

Según Deloitte, la recuperación del sector turístico será gradual y no alcanzará una situación de normalidad hasta entrado el 2021. Según sus estimaciones:

  • En junio de este año se empezarán a realizar viajes de primera necesidad
  • En agosto se activará el sector hotelero con los viajes nacionales. Estos serán principalmente a segundas residencias o a apartamentos vacacionales y probablemente usando transporte privado
  • En noviembre se empezará a ver un aumento de los viajes corporativos y los eventos que se han tenido que posponer
  • En diciembre de este año, por fin, empezará a crecer (poco a poco) el turismo internacional

No será hasta el verano de 2021 cuando comprobemos si la gente realmente se siente segura para viajar de forma intensa y a destinos de larga distancia.

Antes de la crisis sanitaria la parte de la renta que se dedicaba a viajes y hoteles era del 9% sobre el total. Lo que resta del año, ese porcentaje caerá casi un 95%, pero en 2021 ese porcentaje subirá al 7% (un 12% menos que antes de la crisis).

La recuperación del turismo será en dos fases. Primero el turismo nacional de cercanía (donde no hay que usar medios de transporte masivo) y más tarde el internacional. Hay mucha gente que tendrá miedo a meterse en un avión 10 horas para viajar a un destino lejano y exótico.

En un futuro cercano se verá la imposición de más restricciones inmigratorias y más controles sanitarios de entrada. Quizás en algunos países se pidan certificados de inmunización sobre el virus o que has sido vacunado (cuando se descubra una vacuna).

En general en una primera fase de recuperación:

  • Primarán las vacaciones en entornos rurales y donde haya pocas aglomeraciones de gente.
  • Primará el alquiler de viviendas o apartamentos turísticos respecto al de hoteles.
  • Primará el transporte privado frente al transporte público.
  • Habrá sectores como el business travel que se recuperarán antes y otros como los cruceros, el turismo MICE, los grupos organizados y los viajes para la tercera edad, que tardarán más.
  • Probablemente aumentarán los viajes en autocaravana.
  • Aumentará la demanda de opciones de alojamientos más boutique y pequeños, en entornos rurales, alejados de grandes ciudades y núcleos de población.
  • Las líneas aéreas tendrán que generar confianza a través de mayores medidas de higienización en los aviones y en las salas de embarque (lo que les obligará a estar más tiempo en tierra y aumentarán sus costes, que trasladarán al precio de los billetes). Quizás al principio no se venda toda la capacidad del avión para dejar asientos libres entre pasajeros.

Cambio en el comportamiento de los turistas

El confinamiento que está sufriendo una tercera parte de la población mundial, hará que muchas personas se replanteen sus relaciones sociales, la forma en la que trabajan (apostando por el teletrabajo) y cómo planifican sus viajes.

Estás pueden ser algunas de las pautas de comportamiento de los consumidores cuando termine la crisis:

  • Los usuarios darán todavía mayor importancia al valor precio, debido a la disminución de renta disponible.
  • Cambiará la forma en la que nos saludamos. Pasará bastante tiempo antes de darnos la mano o besar en la mejilla a gente que no conocemos o que no son de nuestro círculo más cercano.
  • Aumentará de forma constante el consumo online.
  • Aumentarán los lazos intergeneracionales.
  • Se impondrá cierta distancia social en lugares públicos. Se habla de que incluso habrá que definir medidas de distanciamiento en las playas.

Por otro parte, las personas que viajen, cambiarán sus patrones de comportamiento:

Crecerá la demanda de destinos menos masificados y más sostenibles.

Se demandarán productos turísticos con mayor flexibilidad para cambios y anulaciones.

Los turistas serán más exigentes con los proveedores turísticos en temas de higiene y de sostenibilidad.

Algunas personas evitarán viajar si tienen gripe o un catarro, por la atención que despertará en otros turistas que viajen con ellos.

Habrá una mayor demanda de medidas de higiene (tanto en instalaciones como en empleados).

Se buscarán recomendaciones para que los viajeros minimicen el riesgo de contagio.

Los viajeros estarán más preocupados por la seguridad sanitaria, tanto de las instalaciones, como de la alimentación.

Los turistas prestaremos más atención a cosas como los filtros de aire que usan las aerolíneas. La calidad del aire será un elemento de marketing.

Se demandarán nuevos métodos de hacer check in en aerolíneas y hoteles (como el canal móvil).

Se demandarán mejores seguros de viaje que incluyan pandemias.

Cambiaremos la composición de la maleta que preparamos para el viaje, incluyendo mascarillas, guantes o geles desinfectantes. Esto puede influir incluso en las restricciones de llevar líquidos en los aviones.

Primará comer en casa o en la habitación (si te alojas en un hotel), que ir a un restaurante.

Aumentará la demanda de comida a domicilio o que se pueda recoger para llevar.

Se buscarán proveedores turísticos que tengan planes de emergencia.

Crecerá la demanda de actividades de aventura en la naturaleza y en espacios al aire libre.

Se buscarán opciones de alojamiento con disponibilidad de ordenador e impresoras, para poder combinar las vacaciones con el trabajo.

Aumentarán las reservas de última hora.

En grupos y actividades organizadas, se exigirá un menor número de personas por grupo.

Termino aquí el primer artículo que he preparado sobre la recuperación del sector turístico tras la pandemia causada por el COVID-19.

En los próximos días publicaré otros 3 artículos con estrategias y recomendaciones para diferentes sectores de actividad:

  1. Estrategias para destinos turísticos
  2. Estrategias para hoteles y otras opciones de alojamiento
  3. Estrategias generales para mejorar la comunicación y el marketing de empresas turísticas en tiempos de crisis

Espero que os ayuden a planificar y a mejorar vuestro posicionamiento para cuando esta crisis acabe.

Mucho ánimo a tod@s!

Este artículo ha sido originariamente publicado en Aprende Turismo y reproducido en Travindy con permiso del autor: ¿Cómo será el turismo tras la crisis del COVID-19?.

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