La precaria situación de las kellys llega a Bruselas

La comisión de Peticiones del Parlamento Europeo preguntará a través de una carta al Ministerio de Empleo de España por la situación de las camareras de piso, que ascienden a alrededor de 100.000 personas en todo el país y que denunciaron ante la Eurocámara, su explotación laboral.

La decisión se tomó después de escuchar a la portavoz de la asociación de trabajadoras de hotel “Las kellys”, Ángela Muñoz, que denunció la “precariedad” en el sector y que se les niegan “derechos laborales básicos”.

“Las Kellys” denuncian que estas trabajadoras limpian de media “cuarenta habitaciones diarias” y que cobran alrededor de 1,50 euros por cada una, de manera que trabajan “más horas de las que establecen los contratos”.

La eurodiputada socialista Iratxe García Pérez apuntó que el caso de “Las Kellys” es “una muestra más de la feminización de la pobreza” y de que “la salida de la crisis a nivel macroeconómico no se está trasladando a la vida de las personas”. La parlamentaria también emplazó al Partido Popular a “convertir sus declaraciones de apoyo en hechos”.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por TecnoHotel: “La precaria situación de las kellys llega a Bruselas”.

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El secreto sucio del turismo: La explotación de las camareras de piso

Los beneficios de la industria hotelera están basados en la explotación de las camareras de piso. La mayoría de ellas son mujeres pobres que viven con el miedo de perder sus trabajos, dice un nuevo informe de Oxfam Canadá titulado: El Secreto Sucio del Turismo: La Explotación de las Camareras de Piso.

En entrevistas con actuales y antiguas camareras de piso de Canadá, República Dominicana y Tailandia, Oxfam concluye con que los hoteles a menudo no les pagan lo suficiente para sobrevivir, les hacen trabajar largas horas sin pagar horas extras y hacen la vista gorda ante las altas tasas de lesiones y acoso sexual en el trabajo.

“No puedes decir nada porque si dices algo, no sabes dónde estarás mañana y si informas, ni siquiera se lo creen.” Cuenta Luz Flors, una camarera de piso en Toronto.

Una camarera de piso en Punta Cana fue hospitalizada con vómitos intensos, a pesar de las repetidas quejas a su supervisora sobre la exposición a sustancias químicas tóxicas. En Toronto, a Leig Eigo se le pidió que entregara un cojín a un cliente, solo para ser recibida por un hombre desnudo en la puerta.

“Se acerca la agitada temporada de vacaciones, y los canadienses necesitan comprender la realidad cotidiana de las mujeres que se aseguran de que sus habitaciones estén limpias y sean cómodas”, admite Diana Sarosi, especialista en políticas y defensa de los derechos de las mujeres en Oxfam Canadá. “La industria hotelera es solo un ejemplo de cómo nuestra economía global depende de la explotación de la mano de obra barata de las mujeres para maximizar las ganancias. Ilustra la enorme y creciente desigualdad del mundo actual.”

Oxfam ha advertido que la brecha entre los súper ricos y todos los demás está aumentando a un ritmo sin precedentes, afectando desproporcionadamente a las mujeres, que son las que conforman la mayoría de los pobres en el mundo. Ten en cuenta que a una camarera de piso en Phuket, Tailandia, le llevaría casi 14 años ganar lo mismo que lo que gana en un solo día el director general mejor pagado de un hotel.

“La vida laboral de las camareras de piso y la de los directores generales de hoteles representan claramente la inaceptable desigualdad que asola en el mundo actual. Esta creciente brecha de riqueza es mala para todos nosotros. Hace que sea más difícil acabar con la pobreza, y tiene consecuencias particularmente adversas para las mujeres”, admite Sarosi.

Esta explotación sistemática no es inevitable. El informe de Oxfam encontró que cuando las mujeres se sindicalizan hace que ganen salarios y beneficios dignos, tengan mayor seguridad laboral y experimenten menos estrés y menos lesiones. Sin embargo, la resistencia de la empresa y el clima de miedo creado por la dirección hacen que la coordinación en el sector hotelero sea extremadamente difícil, especialmente en los países en desarrollo.

“Los gobiernos de todo el mundo deben responsabilizar a las corporaciones de las violaciones de los derechos laborales y tomar medidas para la equidad salarial”, dijo Sarosi. “Tanto los políticos, las empresas y como el ciudadano de pie, desempeñan un papel importante para poner fin a la explotación laboral de las mujeres. Necesitamos construir un movimiento en el que todo el mundo participe para garantizar que el trabajo de las mujeres se pague de forma justa y se valore por igual”.

Puedes leer el informe completo (en inglés) en El secreto sucio del turismo: La explotación de las camareras de piso.

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Las camareras de pisos asaltan la actualidad

Han pasado de ser las grandes olvidadas a ser protagonistas de los medios de comunicación en poco tiempo. Son una masa silenciosa de mujeres (100.000 en toda España) casi invisibles que dedican las horas de su jornada laboral a hacer camas, limpiar baños, llevar lavanderías, plegar toallas y sacarle brillo a la habitación del hotel para que el huésped encuentre todo impoluto, listo para hacerle la estancia agradable y cómoda. Pero no siempre son tratadas como se merecen, y parece que han dejado de ser silenciosas e invisibles.

Este titular aparecía en la prensa del fin de semana:

Más de 7.000 mujeres en Andalucía limpian habitaciones de hotel a menos de dos euros cada una. Es inútil darle muchas vueltas al tema, basta con preguntarse a una mismo: ¿Yo aceptaría cobrar menos de dos euros por media hora de trabajo duro? Porque media hora es el tiempo que tardan en limpiar y arreglar una habitación, como media, y lo que cobran por ello oscila entre los 0,75 y los 2 euros. Eso ocurre en Andalucía, según denuncia el sindicato CCOO, y son 7.000 mujeres las maltratadas en sus derechos laborales, parte de las 15.000 que en Andalucía trabajan como camareras de pisos y que significan el 30% del total de población empleada en el sector turístico andaluz, según el INE. Están cansadas, agotadas, algunas incluso enfermas (sufren alteraciones músculo-esqueléticas como el síndrome del túnel carpiano, que les ocasionan dolor y requieren cirugía en muchos casos), y han decidido organizarse para terminar con unas condiciones precarias que sufren durante toda su vida laboral, con el agravante de que, según los sindicatos, a medida que se van jubilando las trabajadoras que tenían buenas condiciones laborales, son sustituidas por trabajadoras con menos derechos y más precariedad.

En Baleares, el Parlamento autonómico ha aprobado este mes de mayo una Proposición No de Ley para mejorar las condiciones laborales de las camareras de pisos. El objetivo es que el Govern balear vigile en qué condiciones estas mujeres ejercen su trabajo, apoyando medidas de salud laboral que cubran sus dolencias concretas y que su carga de trabajo sea la adecuada. La iniciativa ha sido aprobada por unanimidad en Baleares y procede de Podemos, que la ha presentado también en los parlamentos autonómicos de Canarias, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía, Comunidad de Madrid, Cataluña, La Rioja y Castilla y León, además del Congreso de los Diputados.

Van asumiendo trabajos que tradicionalmente hacían hombres

Ernest Cañada, investigador de Alba Sud, centro aliado con la Unión Internacional de Trabajadores de la Agricultura, la Alimentación y la Hostelería (UITA), y autor del libro “Las que limpian los hoteles”, asegura que en los últimos años “está perdiendo peso el trabajo estable y aumenta el eventual y a tiempo parcial. En la medida en que se extiende la eventualidad, hay muchas trabajadoras que por miedo a perder el empleo acaban asumiendo incrementos de trabajo. Hay un incremento del número de habitaciones por camarera, aumentan sus tareas y se han perdido oficios tradicionales como los valets, ayudantes de piso, hombres que se ocupaban de entrar y sacar camas en las habitaciones, limpiaban cristales… Eso ahora lo asumen las camareras. Tampoco ayudan las reformas en los hoteles, por los cambios de moda que hacen, por ejemplo, que se extiendan las mamparas de vidrio en las habitaciones, y el sobreesfuerzo que implica limpiarlas”.

las que limpian los hoteles

Las condiciones laborales se van precarizando, los sueldos son bajos y la carga de trabajo es mucha, y además, denuncian los sindicatos que la externalización del servicio ha hecho que estas mujeres se queden fuera de la protección del convenio de la hostelería porque han pasado a formar parte de empresas “multiservicios”. Así, en tierra de nadie, pocos se ocupan y preocupan, realmente, por sus condiciones laborales y sus derechos, por la pérdida de sueldo y por el deterioro general de sus condiciones de trabajo. Y por la importancia de que, además de mejorar esas condiciones, las empresas les faciliten información sobre cómo desarrollar su trabajo sin poner en riesgo su salud.

Pongan en Google “camareras de pisos”… las noticias que aparecen hablan por sí solas.

¿Puede el sector estrella de la economía española permitirse esta mancha? En abril, la rentabilidad hotelera subió un 7,3%; El aumento del RevPar en Europa supera al de EEUU por primera vez desde 2010; además, El superávit del sector turístico alcanzó los 35.200 M € en 2015. Sé que muchos hoteleros, directivos, jefes de recursos humanos sentirán algo de vergüenza ajena al leer noticias sobre las condiciones laborales de las camareras de pisos… no puede ser de otro modo. España tiene una marca potente que defender en todo el mundo, las empresas españolas, principalmente las grandes cadenas hoteleras, han demostrado durante décadas que su modelo es válido y exportable y siguen dando ejemplo de solidez en todo el mundo. Pero que una parte de los trabajadores del sector se vea sometido a condiciones indignas no debería ser admisible, ni por parte de las empresas que lo hacen bien ni por parte de la Administración. Porque las empresas que someten a sus trabajadoras a condiciones precarias son un lastre para la marca España y para la imagen de un sector que necesita luchar mucho, renovarse permanentemente, centrarse en la importancia de las personas y de reconocer su labor, si quiere seguir siendo el líder internacional que es.

Quizá durante demasiado tiempo este colectivo ha sido invisible y silencioso. Que ahora reclame unas condiciones dignas de trabajo debería ser una buena noticia para todo el sector, simplemente porque no nos podemos permitir entrar en el futuro con una lacra así, que no solo afecta a las empresas que mantienen esas precarias condiciones de trabajo, sino también a todas las empresas que tratan bien a sus trabajadores y que pueden verse salpicadas por la mala reputación que generan las primeras.

Este artículo ha sido publicado originalmente en Hosteltur y es reproducido aquí con el permiso de la autora.

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