En la vieja estación de Marvão-Beirã (Alto Alentejo), la última antes de entrar en la frontera española, el tiempo está congelado desde que, en agosto de 2012, el viejo tren Lusitania hiciera su último recorrido entre Lisboa y Madrid.

Seis años después de que aquel romántico ferrocarril nocturno de moqueta y terciopelo se parara para siempre, las vías han vuelto a cobrar vida gracias a la iniciativa de Susana Torgal y de su pareja, un neozelandés al que conoció en Barcelona, donde trabajó diez años en una editorial como traductora.

Juntos han ideado unas bicicletas biplazas cuyas ruedas circulan por los raíles del viejo tren, una iniciativa con la que, personalmente, han cambiado el estrés de gestionar un restaurante en Lisboa, por la tranquilidad de una aldea semiabandonada desde que el Lusitania dejó de funcionar.

Apenas medio centenar de vecinos mantiene viva esta aldea, a ocho kilómetros de Marvão, y que hace frontera con Valencia de Alcántara. La decisión de los gobiernos luso y español de desviar el trayecto entre Lisboa y Madrid por Salamanca, por ser más rentable, acabó con el medio de vida de gran parte de sus habitantes.

Susana Torgal ha sido la primera en poner en marcha el ‘railbike’ en Portugal, una actividad deportiva, lúdica y de naturaleza que en muchas ciudades del mundo ha servido para darle una segunda vida a los caminos de hierro sin uso. «No es una idea que nosotros hayamos inventado, ya existía y aquí teníamos una línea férrea en buen estado que discurre por un parque natural y eso nos gustó».

El encanto de esta actividad, más allá de lo deportivo, reside en el paraje que atraviesan las vías del tren. Se trata del parque natural de la sierra de San Mamede, poblada de robles, castaños, alcornoques, encinas, buitres leonados, milanos negros o águilas perdigueras. «Es muy bello, estamos en plena naturaleza, y hay puntos increíbles durante el recorrido, como un puente de 30 metros de altura a mitad de camino», describe Torgal.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Hoy: La segunda vida del tren Lusitania.

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