Comercialización de turismo comunitario en América Latina: retos, oportunidades y perspectivas de futuro

Sumak Travel es una plataforma que ofrece tours y destinos de turismo sostenible en América Latina a través de tour operadores locales. En esta entrevista, su fundador Felipe Zalamea, nos presenta su modelo de negocios y nos habla de los desafíos de comercializar turismo comunitario

Felipe Zalamea

Laura: ¿Cómo surgió Sumak Travel?

Felipe: En 2010, después de terminar mi Maestría en Economía Internacional en París, me tomé un año para viajar como mochilero por América del Sur. Antes de eso, había vivido en Brasil y tenía muchos contactos de emprendedores sociales y comunidades locales que lideraban proyectos relacionados a la sostenibilidad (turismo comunitario, comercio justo, agricultura orgánica y finanzas solidarias).

Durante el viaje me di cuenta que había muchas comunidades trabajando en turismo y compartían retos similares, en particular la comercialización. Sabía que muchos turistas estarían interesados en lo que las comunidades ofrecían pero era virtualmente imposible que se conocieran entre ellos. Las comunidades no tenían los canales de mercadeo necesarios para interceptar a clientes internacionales e incluso domésticos.

De regreso en Europa y trabajando en Londres para una empresa especializada en inversión de impacto fue cuando conecté mi experiencia en América del Sur con la figura de empresa social para crear Sumak Sustainable Travel. Sumak Kawsay significa “buen vivir” en quechua y Sumak Travel representa el “buen viajar, que busca recuperar el respeto por la naturaleza y la madre tierra dentro de la industria del turismo. Con Sumak Travel queremos generar empleos decentes y empoderar a las comunidades locales para que ellas mismas, a través del turismo, gestionen sus procesos de desarrollo local, de conservación del medio ambiente y preservación cultural, lo que incluye sus saberes ancestrales y tradiciones.

The impressive Teyuna, or Lost City, in the Sierra Nevada – Colombia

Empezamos como un Tour Operador en 2012 ofreciendo Bolivia, Argentina y Chile, que eran los países en los que más me involucré con comunidades locales. Fuimos aprendiendo mucho en el proceso de crecimiento y expandiéndonos a Brasil, Ecuador, Perú, Colombia y Costa Rica. Durante 5 años funcionamos como tour operador, gestionando directamente el proceso de venta, principalmente enfocados en el mercado británico. Nos dimos cuenta que había mucha demanda por este tipo de turismo y nos enfocamos en el nicho de viajes a medida, combinando en los itinerarios turismo comunitario con otras actividades de turismo convencional, permitiendo a nuestros clientes experimentar el turismo comunitario sin sacarlos de su zona de confort en cuanto a facilidades de pagos, idioma, seguros médicos, etc.

Laura: ¿Cómo funciona actualmente la plataforma de Sumak?

Felipe: A principios de 2017 decidimos cambiar de modelo hacia una plataforma de mercadeo, para no seguir siendo el intermediario convencional, sino apoyarnos en los expertos locales de cada destino. En esta transición, les hicimos una transferencia de conocimientos a los operadores locales, tanto de mercado como de ventas y de producto. También creamos unas directivas muy exigentes y una política de turismo responsable adaptada al nuevo modelo. Dentro del contrato comercial, cada operador se compromete a seguir nuestras directivas, la política de turismo responsable y los principios del comercio justo.

Views over El Tisey Natural Reserve from Alberto Gutierrez’s sculpture park

A partir de este cambio de modelo nuestro enfoque pasa a ser mercadeo y promoción tanto de destinos como de productos, incluyendo temas de Search Engine Optimisation (SEO), reputación online y organización de viajes de prensa como por ejemplo para The Guardian.

Los clientes que visitan la página web de Sumak Travel pueden elegir entre modelos de tours armados o visitar la sección destinos y enviar una solicitud con sus intereses. La solicitud la recibe directamente el tour operador local que crea el paquete y está en contacto directo con el cliente para ultimar detalles, pago, etc. El operador local se encarga de operar el tour y dar seguimiento a los requerimientos del cliente, siguiendo altos estándares de servicio. Al final del viaje Sumak Travel solicita un reporte al operador local y envía una encuesta de satisfacción al cliente para asegurarse que todo salió bien.

Laura: ¿Qué tipo de experiencias ofrecen?

Felipe: La esencia de nuestro producto siempre ha sido combinar tres elementos: el turismo comunitario, el turismo convencional operado de forma responsable y el turismo “off the beaten path” o remoto. El balance de estos tres elementos depende enteramente del cliente y ese es el valor añadido de Sumak Travel, es decir la flexibilidad que tiene el cliente para crear una experiencia a su medida.

Goats looking for shade under a tree in la Guajira, Colombia

De acuerdo a sus gustos y preferencias podrá pasar la mitad de su viaje visitando emprendimientos de turismo comunitario o sólo destinar un 10% de su viaje a experiencias de este tipo. El diferencial de Sumak Travel es incluir experiencias de turismo comunitario en los itinerarios y la estrategia de mercadeo es apuntar a turistas interesados en la naturaleza y la cultura locales.

Los tours siempre son privados, aunque puede haber ciertas excursiones en grupos pequeños dentro de los itinerarios.

Laura: ¿Cuál es el proceso de selección de los operadores locales para formar parte de la plataforma?

Felipe: Antes de empezar a trabajar con un nuevo tour operador nos aseguramos de investigar sus antecedentes. Por ejemplo, este año empezamos a ofrecer Panamá y Belice, y para seleccionar nuestro operador en cada país hicimos no sólo una investigación en internet sobre cómo trabajan, sino también hablando con conocidos en cada país y con otras plataformas que ya trabajaban con ellos, para asegurarnos que son confiables y que realmente practican turismo responsable.

Todos son operadores pequeños y ninguno ofrece turismo masivo. Pueden tener distintos modelos de negocios pero siempre están alineados con la visión y misión de Sumak Travel. En la mayoría de casos, cuentan con certificaciones y galardones que los avalan. Trabajamos con un sólo operador por país y ya estamos en toda América Latina continental, salvo Honduras y Salvador. La idea más adelante es ofrecer islas como Cuba y Puerto Rico, aunque son mercados dominados por el turismo masivo y es complicado ofrecer un turismo más auténtico.

Laura: ¿Colaboran con organizaciones internacionales?

Felipe: Si, somos miembros de The International Ecotourism Society y formamos parte del Ethical Tour Operator Group (ETOG), de la recientemente desaparecida organización Tourism Concern. Éramos muy activos en las campañas de la ONG. También somos miembros de WINTA – World Indigenous Tourism Alliance, organización que surgió en Nueva Zelanda y promueve el turismo indígena gestionado por los pueblos indígenas.

Entrance to the Altos Limpios sand dunes, LaValle, Mendoza, Argentina

Laura: ¿Cuáles crees que son los principales retos para comercializar el turismo comunitario en América Latina?

Felipe: Por empezar, existe un problema de imagen del turismo comunitario. Se cree que es un turismo de baja calidad, barato, incómodo, que consiste en ir a ayudar a gente de bajos recursos. Desde los mismos emprendimientos muchas veces se refuerza esa mala imagen, al no contar con el conocimiento y las herramientas necesarias para contrarrestarla.

Muchas veces las experiencias no son lo que el cliente esperaba porque las expectativas del cliente son muy altas. En este caso, no se trata necesariamente de hacer cambios drásticos al producto, sino de gestionar mejor las expectativas del cliente, sobre todo con mercados muy exigentes como el francés y el estadounidense.

En particular, desde la estrategia de promoción y durante el proceso de ventas se debe comunicar a qué servicios tendrá acceso el turista en emprendimientos de turismo comunitario, para que sus expectativas sean realistas. Si desde el comienzo se le informa cuáles son las comodidades que puede esperar, el cliente va preparado y se enfoca desde su llegada en disfrutar los aspectos positivos de la experiencia: el contacto con la gente, su cultura y la naturaleza. La eventual falta de aire acondicionado o un televisor dejan de ser importantes.

Segundo, hace falta una visión más completa por parte de los emprendimientos de turismo comunitario, que se limitan a ofrecer sus servicios sin conectarlos con destinos icónicos dentro de su área de alcance. Por ejemplo comunidades muy cercanas a atractivos importantes podrían operar directamente o establecer alianzas comerciales para operar el destino completo, sobretodo si hay atractivos icónicos como Machu Picchu, las cataratas de Iguazú o el volcán Arenal.

En tercer lugar, la falta de un proceso eficiente de gestión de ventas y reservas limita la capacidad de comercialización de los emprendimientos comunitarios. El turismo comunitario es y tiene que ser una actividad complementaria para las comunidades, por lo que en general los emprendimientos no tienen personal a tiempo completo encargándose de las ventas y reservas. En un escenario ideal, debería existir una red a nivel nacional u organización sombrilla con una central de reservas y al menos un empleado a tiempo completo que gestione las reservas de todos los emprendimientos. Desafortunadamente esto no pasa mucho y en general son los mismos emprendimientos los que gestionan directamente sus reservas, lo cual ocasiona muchas veces demoras en los tiempos de respuesta y baja eficacia en el proceso, que se traduce en frustración por parte de los tour operadores, agencias de viajes o clientes directos.

A Humpback Whale showing its tail before disapearing in the ocean, Huasco coast Chile

Por último, muchas veces los proyectos de turismo comunitario son impulsados por organizaciones no gubernamentales que no tienen experiencia en turismo y por esto no toman en cuenta aspectos de mercadeo para crear productos turísticos. Entonces, por muy buenas intenciones que tengan, los proyectos fracasan porque se diseñan productos sin tener en cuenta lo que busca el mercado meta. Muchas veces la oferta está poco diversificada y todos los emprendimientos ofrecen productos similares.

Laura: Desde tu punto de vista, ¿qué es lo que el cliente está pidiendo para que el turismo comunitario pueda ser el propósito de viaje?

Felipe: El cliente no está pidiendo turismo comunitario, más bien esa palabra como decíamos antes evoca una mala imagen. Nosotros tratamos de usar otros términos para referirnos al turismo comunitario, para que el cliente pueda entender de qué se trata. Por ejemplo, turismo local, auténtico, cultural o remoto, que pueden ser más faciles de entender.

El turista lo que está buscando es contacto con la cultura local, la naturaleza, autenticidad, salirse de lo convencional, ir a lugares que tengan un atractivo particular y que no sean (aún) destinos de turismo masivo. En cuanto a practicidad, están buscando confianza, tener la seguridad de que lo que está reservando es gestionado por operadores serios, que tienen credenciales y que de verdad están haciendo turismo sostenible.

Laura: ¿Cómo se financian los proyectos de turismo comunitario?

Felipe: Durante buena parte de los 1990s y principios de los 2000s hubo un auge en cuanto a la creación de emprendimientos de turismo comunitario, impulsados por organismos multilaterales, lo que generó un volumen muy grande de emprendimientos y la mayoría de estos fracasó cuando se terminaron las fuentes de financiamiento porque nunca se hicieron autosostenibles. Hoy en día ya no hay tanto financiamiento disponible para este tipo de emprendimientos, lo que hace que los que están empezando lo vean realmente como una empresa, estén dispuestos a invertir recursos y puedan empoderarse para que sean realmente exitosos y no dependan de recursos externos. Paradójicamente que haya menos apoyo financiero contribuye a que los emprendimientos sean autosostenibles a largo plazo y no se acostumbren a recibir subsidios.

Cocora Valley, Coffee region, Colombia

Sin embargo, es necesario por un lado que el gobierno mejore el marco legal y cree facilidades de crédito a pequeños emprendimientos, y por otro, que los emprendimientos desarrollen habilidades para acceder a financiamiento convencional o de la economía social y solidaria. Muchos de los emprendimientos son rentables pero no pueden demostrárselo a un banco porque no tienen un plan de negocios o una contabilidad bien organizada.

Laura: Para concluir, ¿piensas que el turismo comunitario tiene futuro?

Felipe: Sí, definitivamente pienso que tiene futuro. A nivel global, hay muchas críticas a los proyectos de turismo comunitario, pero si se analiza con detenimiento, se trata de iniciativas con un enfoque top-down (desde arriba), es decir, gestionadas por organizaciones o entidades externas y no por las comunidades. En América Latina, la mayoría de los proyectos de turismo comunitario tienen un enfoque bottom-up (desde abajo), pues se trata de comunidades organizadas que lideran las iniciativas y se apoyan en organizaciones externas. El futuro de los emprendimientos de turismo comunitario está en crear redes y conectar con redes nacionales e internacionales que ya funcionan.

El turismo comunitario puede ser una poderosa herramienta de desarrollo local, de empoderamiento de las comunidades, cuando se hace desde abajo y las comunidades entienden el valor de su cultura y la importancia de preservar sus recursos naturales. Tiene un gran potencial para cambiar positivamente a las comunidades y al medio ambiente, diversificando sus ingresos y actividades productivas, aumentando la resiliencia, mejorando la autoestima de las comunidades y generando un sentimiento de orgullo de su cultura.

*Además de ser fundador de Sumak Travel, Felipe está actualmente realizando un doctorado en la Universidad para la Paz en Costa Rica, donde investiga cómo las comunidades rurales acceden a financiamiento para crear y hacer crecer sus empresas de turismo comunitario en Costa Rica.

Algunos ejemplos de iniciativas de turismo comunitario que ofrece Sumak Travel:

Turismo rural en Mexico

Turismo indigena en Ecuador

Turismo campesino en Chile

Ecoturismo en Guatemala

Turismo rural en Costa Rica

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Sustentabilidad en turismo, un negocio rentable (en un mundo que lo pide a gritos.)

El Amazonas se quema, el plástico inunda los océanos, Julio fue el mes más cálido desde que se tienen registros en el Planeta. El consumo consciente es, ahora más que nunca, una necesidad. Las personas están respondiendo y algunos mercados también. ¿Es la sustentabilidad en el turismo un negocio real? ¿Existe potencial Y, realmente, ¿qué es, de qué estamos hablando?

En primer lugar, la Organización Mundial del Turismo define el turismo sostenible como:

“El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.

En segundo lugar, ¿es negocio la sustentabilidad en turismo? Para empezar veamos los resultados, según la FAO, es uno de los segmentos de turismo que crece más rápido en todo el mundo y lo hace a un ritmo de más del 20 por ciento anual — dos o tres veces más rápido que la industria turística en general. En la actualidad de acuerdo con Meleddu y Pulina (2016), este segmento representa más del 7% de la demanda turística global y mueve casi 108 billones de euros anualmente. Además de los resultados y el potencial económico de este turismo, tenemos que pensar en nuestro ecosistema. América Latina con toda su riqueza natural, tiene en ella la principal fuente de atracción para el turismo. Es por esto que es fundamental invertir en sustentabilidad para preservar el negocio, y nuestro hogar.

Todo apunta que es un mercado con resultado hoy y potencial mañana. La encuesta sobre viajes sostenibles desarrollada por Booking, revela que el 42% de los encuestados dijeron que se consideran viajeros sostenibles y el 68% confirmó que tendrían más probabilidades de elegir el alojamiento si supiesen que era ecológico.

En cuanto a las generaciones más jóvenes según CREST, el 73% de los — Millennials y Generation Z — son más propensos a pagar más por la sostenibilidad, en comparación con el 51% de los Baby Boomers.

Para Global Wellness Institute, el crecimiento del turismo de bienestar, en donde se incluyen los viajes sustentables, se proyecta el doble que el del turismo en general, alcanzando los $919 billones de dólares en 2022. En la actualidad las ventas de este tipo de turismo ascienden a $639 y en América Latina y el Caribe la cifra llega a 34 billones de dólares y se estima un crecimiento de 9.5% para el período 2017–2022 en la región.

Nos dirigimos hacia a una época en que los destinos y todos los actores del trade, deben poner en marcha iniciativas y políticas públicas y privadas, para promover un consumo consciente y responsable. Vemos algunos ejemplos:

  • En el 2018 Airbnb lanzó la Oficina de Turismo Sostenible, una iniciativa desarrollada para impulsar el turismo local, auténtico y sustentable en ciudades y países en todo el mundo. 
  • Este año, Buenos Aires se unió a la red de observatorios de la Organización de Turismo Sostenible (INSTO) de la Organización Mundial del Turismo.
  • Recientemente, la Asociación de Amigos de la Patagonia, MADZEN, La Bioguía y ReforestArg lanzaron la campaña «Compensá tu huella», con esta iniciativa se busca que la comunidad turística apadrine la plantación de árboles nativos en la Patagonia, para de esta forma compensar la huella de carbono. 

Especialmente delante de situaciones como:

  • WRAP, organización para la acreditación mundial de producción responsable, estima que la cantidad de desechos plásticos generados anualmente en el Reino Unido es de casi 5 millones de toneladas.
  • Booking.com estima que los millennials y los viajeros de la Generación Z buscarán experiencias sostenibles en sus elecciones de destino, mientras que los proveedores de alojamiento buscarán reducir su uso de plástico y aumentar sus credenciales sostenibles.
  • Según los informes de ambas entidades, un 86 por ciento de los viajeros globales le dijeron a la compañía de vacaciones que estarían dispuestos a pasar algún tiempo en actividades que compensen el impacto ambiental de su estadía, con más del 37 por ciento dispuesto a limpiar el plástico y la basura de una playa u otra atracción turística.

La Organización Mundial del Turismo, plantea que “El desarrollo sostenible del turismo exige la participación informada de todos los actores relevantes, así como un liderazgo político firme para lograr una colaboración amplia y establecer un consenso. El logro de un turismo sostenible es un proceso continuo y requiere un seguimiento constante de sus incidencias, para introducir las medidas preventivas o correctivas que resulten necesarias.”

Es por esto que es importante que la infraestructura en destinos turísticos (y de todos los actores del trade)  tenga en cuenta los siguientes aspectos

  • Manejo responsable de energía y utilización de energías limpias.
  • Diseñar espacios que desde su arquitectura, tengan una aislación térmica y aprovechamiento de luz natural adecuada para un uso eficiente de la energía.
  • Edificios inteligentes y sostenibles: mediante la utilización de técnicas y materiales sostenibles combinadas con tecnología, se desarrolle infraestructura sostenible.
  • Tener un plan claro de reciclaje en ejecución.
  • Fomentar y comercializar productos locales y artesanales.
  • Fomentar las buenas prácticas de producción sostenible y promover la certificación adecuada.
  • Reducción del consumo de plásticos: desde la sustitución de bolsas hasta las botellas.
  • Revalorización y fomento de la cultura local
  • Gastronomía y alimentación saludable
  • Fomento de condiciones laborales justas y equitativas

El turismo sostenible debe generar  también un alto grado de satisfacción a los turistas y convertirse en  una experiencia de vida , que los haga más conscientes y fomente en ellos buenas prácticas turísticas .

Viajar te hace mejor persona. Descubrir nuevas geografías y culturas, compartir con otros y salir de nuestra zona de confort nos desafía y nos amplía el conocimiento. Como casi todo lo que hacemos, nuestros viajes generan una huella de carbono que nos impacta, es imposible negarlo.
Por esta razón es que desde Madzen apoyamos el programa Reforest-arg que busca la compensación de esa huella a través de la reinserción de bosques nativos que han sufrido incendios y convocamos a la industria del turismo a que se sume a la misión de contar como podemos seguir viajando compensando el impacto que generamos al hacerlo.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Lab Travel Experience: Sustentabilidad en turismo, un negocio rentable (en un mundo que lo pide a gritos.)”.

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Nace Latinspirations para aglutinar operadores locales sostenibles en Latinoamérica

Maike Berkemeier

Latinspirations es un turoperador especializado en turismo sostenible cuyo objetivo es conectar viajeros en busca de experiencias auténticas y responsables en América Latina. Turismo comunitario, trekking, observación de flora y fauna o bicicleta, entre otras, son las actividades que ofrecen a lo largo de los 8 países en los que operan actualmente. Maike Berkemeier habla con Verónica Cachafiero sobre cómo esta joven empresa trabaja con una política de sostenibilidad muy definida, buscando la satisfacción de los clientes, el desarrollo socioeconómico de los territorios con un claro compromiso ambiental y seleccionando minuciosamente a sus colaboradores y actividades.


Verónica: ¿Qué requisitos pedís a vuestros colaboradores para entrar en vuestra red de turismo sostenible?


Maike: Por un lado, vemos si la empresa ofrece experiencias que encajan en el portafolio de viajes de Latinspirations porque los viajes que ofrecemos no son tradicionales, sino experiencias de nicho, tales como turismo comunitario, viajes de trekking, bicicleta, observación de animales, entre otros. Si consideramos interesante la oferta de alguna de estas empresas, les enviamos un cuestionario con el cual evaluamos, entre otros puntos, sus prácticas sustentables.
Entre éstas valoramos, por ejemplo si la empresa tiene una política de sustentabilidad definida, si neutraliza sus emisiones CO2, si apoya algún proyecto ambiental/social activamente o a través de donaciones, cómo capacita a su personal sobre responsabilidad medioambiental y cómo la aplica en sus trabajos. También preguntamos cuáles son sus objetivos y planes a largo plazo, porque consideramos que en el turismo sustentable difícilmente puede lograr un estado perfecto, y es importante no dejar de buscar maneras de seguir mejorando. Varias de las empresas con las cuales trabajamos tienen además algún sello o certificación de sustentabilidad, y es ello lo que por supuesto también nos sirve como orientación.
Sin embargo, para nosotros es importante considerar empresas con y sin sellos o certificaciones, porque nos hemos dado cuenta que hay muchas empresas pequeñas, que aplican muy buenas prácticas, pero que no han tenido los recursos o tiempo para certificarse.

​Verónica: ¿Qué os demandan vuestros clientes para disfrutar de una experiencia sostenible?

Maike: Resumiendo, lo que busca el turismo sustentable es ofrecer una experiencia que minimice el impacto negativo en el destino de viaje, y maximice los beneficios para la población local. Entonces nuestra intención es que los viajes que ofrezcamos, sigan ese paradigma. Esto en la práctica se transforma por ejemplo, entre otros, en que los productos que consume el viajero durante su viaje (comidas etc.) sean en su mayoría locales y minimizando o eliminando la basura que los viajeros dejen en el destino (evitando botellas de plástico, productos envasados o material impreso por ejemplo).

También se busca evitar zonas que actualmente sufren una sobrecarga de turismo privilegiando rutas menos visitadas, o que el viajero aporte con su compra en algún proyecto local social o medioambiental (por ejemplo reforestación, apoyo a comunidades etc.) Pero el ser sostenible no es suficiente para poder ofrecer un producto atractivo a los clientes. Aunque haya viajeros para quienes viajar de forma sustentable sea el tema central de su viaje y prioritario en su decisión de compra (los “ethical travellers” según Amadeus), para muchas personas sigue siendo solo un “plus”.
En primer lugar los viajeros buscan una experiencia que calce con sus intereses, y solo en segundo lugar consideran si la opción es sustentable. Entonces aparte de ser sustentables, es importante ofrecer servicios de alta calidad y una experiencia de viaje atractiva que se distinga de lo que ofrece el resto.

Verónica: ¿En qué países estáis operando actualmente? ¿Han sido las prácticas sustentables de vuestros colaboradores la elección de estos destinos?  

Maike: Actualmente estamos ofreciendo viajes en Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú y Brasil, y estamos en proceso de publicar en nuestra página web Bolivia y Colombia. Somos especialistas en América Latina, entonces el objetivo a largo plazo es cubrir todos los países de esta zona.
Por un lado, lo que nos ha guiado en elegir nuestros primeros destinos y red de proveedores es nuestro conocimiento personal, porque por supuesto es más fácil y mejor ofrecer lo que uno conoce. Por otro lado, hemos elegido destinos donde hemos podido encontrar empresas que están alineadas con lo que buscamos como empresa sustentable.
Nos hemos dado cuenta que la importancia respecto a aplicar/realizar un turismo sustentable es muy diferente en cada país y eso también se ve reflejado en las prácticas de cada una de estas empresas. Mientras en algunos países, como por ejemplo Costa Rica, el turismo sustentable es un tema que tiene mucha importancia y prácticamente todas las empresas han implementado, al menos, algunas prácticas de sustentabilidad, en otros países recién se le está empezando a dar importancia y donde en muchos de éstos ni siquiera hay aún una normativa o lineamiento a nivel nacional.

Verónica: Una de las experiencias que estáis desarrollando es el turismo comunitario. ¿Cómo lo estáis enfocando? ¿Trabajáis directamente con las comunidades locales?


Maike: Lo que busca el turismo comunitario es generar un intercambio entre los viajeros y los locales, así como crear fuentes de ingresos alternativos o adicionales para las comunidades, y una experiencia cultural auténtica con espacios de aprendizaje para el viajero. Propone conocer otras realidades, tradiciones, costumbres y de esta manera, ampliar el horizonte del viajero. Se viven experiencias de viaje más profundas y cambios que duren más allá del tiempo de viaje. Es una forma muy linda de viajar para quienes buscan una inmersión total en la cultura auténtica del país que visitan y que además quieran aportar a su desarrollo social y económico.

Verónica: ¿Crees que existen empresas o entidades utilizando malas prácticas en el Turismo Comunitario? ¿Cómo afecta esto a las comunidades locales?

Maike: A la vez, el turismo comunitario siempre presenta muchos desafíos. Hay que tener mucho cuidado que los viajes se operen de manera responsable, y que por ejemplo se respeten los límites que definan los locales. De este modo, que tanto ellos como su vida privada no queden demasiado expuestos logrando preservar su autenticidad de manera que este turismo comunitario no provoque cambios de comportamiento ni una pérdida de su cultura local real.  Por lo mismo, los programas de turismo comunitario que estamos ofreciendo trabajan en cooperación con empresas locales de cada país y las cuales son expertas en esta gestionar y desarrollar este tipo de turismo.
Nuestro programa más ejemplar en este momento es un viaje en Salta y sus alrededores donde los viajeros se alojan en diferentes comunidades, interactúan con la gente local y participan en diferentes actividades diarias de esta comunidad.  Es una experiencia muy completa para quienes quieren conocer y realizar una total inmersión de la cultura rural de esta zona.

Verónica: ¿Conocen y demandan los clientes este tipo de turismo o, en cambio, es un turismo aún desconocido?


Maike: Según mi perspectiva siento que el turismo comunitario, por ser un tipo de turismo ​emergente y nuevo, es aún poco demandado en comparación con otros tipos de viaje. ​De todas maneras se busca cada vez más experiencias de viaje auténticas, y es desde esta base que el turismo comunitario tiene un gran potencial posicionarse como ​una experiencia cultural auténtica.

Verónica: ¿Qué tipo de experiencias turísticas ofrece Latinspirations dentro del ámbito del turismo comunitario y cómo favorece esto al desarrollo socioeconómico de la comunidad?

Maike: Las actividades son diversas y dependen del lugar, pero la base siempre está en la interacción que se da entre los turistas y la comunidad local. Como ejemplo, estas experiencias podrían incluir probar y preparar la comida local, aprender sobre sus tradiciones, ritos y costumbres, sobre plantas medicinales y medicina ancestral, participar en las actividades y trabajos diarios de su gente, como la agricultura o la pesca, o visitar sus escuelas.
Para las comunidades, este tipo de turismo genera fuentes de ingreso y puestos de trabajo. Es una alternativa a otras industrias que generan destrucción de los recursos naturales (deforestación, contaminación, caza, etc) y son poco sustentables a largo plazo tanto en el sentido medioambiental como económico. Como la valoración de la cultura auténtica local es una base fundamental del turismo comunitario, esto permite indirectamente que las comunidades aprecien y conserven sus tradiciones. En la mayoría de los casos, además, parte de estos ingresos se destinan a proyectos de bien común para la comunidad, como por ejemplo, la educación, actividades de empoderamiento de mujeres etc.

Verónica: También ofrecéis actividades de avistamientos de fauna. ¿Cómo desarrolláis estas actividades desde el punto de vista del turismo responsable?  

Maike: Si, hay dos temas importantes dentro de este contexto. Por un lado Latinspirations busca que la observación de estos animales sea operada de una manera responsable para evitar molestar los animales y asegurar así que esta actividad los impacte lo menos posible. Para lograr eso, es importante mantener el tamaño de los grupos pequeño, observar los animales desde una distancia adecuada, no alimentar animales para no alterar su comportamiento natural o evitar excursiones durante épocas sensibles para ellos (tales como épocas de reproducción, por ejemplo).
Por otro lado, se debe generar, a través de este turismo, un impacto positivo para la protección y conservación tantos de estas especies como de sus hábitat. La mayoría de los operadores de nuestra red que ofrecen actividades de avistamiento de fauna están muy involucrados en diferentes tipos de iniciativas que apunta a esto mismo: la conservación y/o protección.
Por ejemplo, acá en Chile trabajamos con una empresa especialista en la observación de aves la cual se preocupa mucho de entregar educación ambiental a los pobladores de su región. Eso ocurre principalmente realizando excursiones de avistamiento de aves gratuitas dirigidas a la comunidad con el objetivo de generar conciencia y así sumar aliados en el trabajo de conservación de la biodiversidad. En los países que cuentan con animales silvestres, muchas veces la caza sigue siendo un gran tema y es necesario generar conciencia por un lado, pero también lograr encontrar alternativas válidas y que sean una nueva propuesta de ingreso para quienes la caza actualmente es su actividad principal.
Por ejemplo en la reserva Tambopata en Perú, un operador de nuestra red a través del turismo ha logrado generar un cambio en los hábitos y dado que el turismo se ha transformado en una fuente de ingreso importante, la comunidad ha incorporado regulaciones que prohíben a los miembros cazar en la reserva comunal.

Verónica: ¿Cuál de las actividades que ofrece Latinspirations es para vosotros un ejemplo de turismo sostenible?


Maike: Primero que todo, para Latinspirations, las prácticas de turismo sostenible ideales no solo minimizan los impactos negativos sino que además generan beneficios tangibles e importantes para la población local o para el medio ambiente. Siguiendo esta premisa, uno de nuestros programas favoritos lo ofrece una finca en Costa Rica la cual aparte de ser un Centro Ecoturistico operado de manera sustentable, es una granja de agricultura orgánica y biodinámica.
El objetivo principal de sus actividades consiste en regenerar suelos y combatir el cambio climático ayudando a eliminar dióxido de carbono de la atmósfera. La finca trabaja además en proyectos de reforestación del bosque lluvioso tropical y en la creación de corredores biológicos de modo de conectar sus terrenos con el Bosque Eterno de los Niños y facilitar así el flujo de los mamíferos silvestres (como los pumas o jaguares) entre estas zonas. Durante su estadía, los visitantes aprenden sobre ambos proyectos aumentando conciencia sobre los desafíos ambientales que estamos enfrentando y pueden además participar activamente en la reforestación.

¡Muchas gracias Maike! Recuerda que puedes seguir a Latinspirations en Facebook y en Instagram.

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¿Un turismo que genera hermandad y humanidad? ¡Bienvenidos al Perú!

Perú es uno de los destinos favoritos y más famosos de América Latina. Un territorio en el que visitarlo es adentrarse en una historia viva. En esta ocasión, Verónica Álvarez Cachafeiro ha tenido la oportunidad de hablar con Carlos Orihuela Gonzales, promotor de “Casas del Perú”, una red de alojamientos en el medio urbano y rural, que ofrecen una experiencia turística única e inolvidable conviviendo con la población local.


Verónica: ¿Qué es y cómo surge “Casas del Perú”?

Carlos: “Casas del Perú”, es una Marca de Calidad que agrupa una red de casas de hospedaje familiares en diferentes partes del territorio peruano, tanto en el medio urbano como en el medio rural. Cuando hablamos de calidad, la marca se compromete a que cada casa identificada tendrá un valor agregado único en su género en el ámbito a donde pertenece.  

Trabajamos con unos objetivos y valores muy firmes: generar una fuente de ingresos para las familias peruanas, crear una convivialidad entre el turista y el poblador local, generar una oferta hotelera innovadora en nuestro país y un hermanamiento y humanidad gracias al turismo. Nuestro objetivo principal es la participación de la población local amante de su territorio. Actualmente somos 5 personas en el equipo de trabajo. Dos personas están plenamente dedicadas a la gestión de reservas y otras dos cuyo trabajo es el desarrollo y diseño del producto, y luego también estoy yo.

Verónica: ¿Cual es vuestro factor de diferenciación con otras redes de alojamientos rurales en el Perú?

Carlos: En Perú no hay una Marca de Calidad para alojamientos familiares en medio urbano y rural y eso es lo que proponemos, además hacemos el acompañamiento del poblador desde las mejoras de sus viviendas. También ponemos mucho ahínco en territorios nuevos para el turismo y nos interesa mucho apoyar a emprendedores locales que lleven proyectos de impacto inmediato en sus poblaciones.   

Verónica: ¿Qué territorio ocupa vuestra red de alojamientos?

Carlos: La red de 25 alojamientos ocupa Huaraz, Lima, Arequipa, Moquegua, Puno y Cusco. Éstas son además las áreas donde se concentra la mayor demanda turística del país. La oficina de Casas del Perú, sin embargo, está en Arequipa, y tenemos previsto abrir una filiar en Cusco.  

Verónica: ¿Cuál es el valor añadido de vuestros alojamientos y el beneficio que conlleva esto para los viajeros y la población local?

 

Carlos: Son varios los valores añadidos de Casas del Perú. En primer lugar, se ofrecen intercambios culturales entre los visitantes y la población local. Además, Las Casas del Perú son propiedad de peruanos talentosos que tienen proyectos en tres ejes: revalorización del patrimonio inmaterial, desarrollo de economías locales y proyección social. Por último, además de poner en valor a las familias peruanas, se ofrece una oportunidad para los visitantes de experimentar la vida con una familia peruana desde su casa y descubrir el Perú a través de sus habitantes.

Actualmente vemos a muchos pobladores casi suplicando a los turistas que les compren artesanías, nosotros creemos que estos pobladores podrían beneficiarse de una manera más digna como por ejemplo realizando talleres artesanales desde sus casas e impactando favorablemente a su localidad. Que la familia tenga un proyecto por el bien de su comunidad es tan importante, o tal vez más, al hecho de tener una casa adecuada al recibimiento.

Verónica: ¿De qué forma se materializa el intercambio cultural genuino entre visitantes y anfitriones?

Carlos: El intercambio cultural genuino y real se lleva a cabo a través de diferentes aspectos como en la mesa compartiendo las comidas, ellos mismos pueden preparar comidas y compartir en familia.  Si los visitantes coinciden en fiestas familiares o de la localidad, van a participar de ellas, e incluso se les puede invitar a salidas que la familia haya previsto, jugar futbol… todo de forma natural sin costo extra.

Como por ejemplo en la casa de Enrique en Lucmabamba, provincia de la Convención, Cusco, ubicada directamente en una comunidad dentro de la Rutá del Café que nos lleva hasta Machupicchu. Como te puedes imaginar este territorio está dotado de una gran riqueza de plantaciones de café, granadillas y producción de miel (un tipo de fruta típica de Perú). Enrique, junto con su esposa Teófila, acogen a los visitantes en su linda casa, así que durante su estadía les muestran a los huéspedes el proceso de producción del café, desde la cosecha, el secado, el tostado la molienda, hasta la degustación. Los clientes pueden acompañar a Enrique y Teófila en sus actividades agroganaderas diarias, así como descubrir el territorio a través de la población local.

Verónica: ¿Los viajeros que recibís son personas que buscan la sostenibilidad, o llegan atraídos por el destino en sí?

Carlos: Actualmente estamos concentrados en el mercado francófono, pero queremos que todo el mundo venga a visitarnos. Los viajeros llegan atraídos por el destino y la propuesta que hacemos apuntando a una experiencia o viaje más humano y de entendimiento entre pueblos a través de las estadías en las casas de hospedaje familiares.

Nuestros clientes simplemente buscan compartir momentos y experiencias con los habitantes peruanos de la Red “Casas del Perú”, y descubrir todas las cosas valiosas en las que ellos están trabajando. Además, también buscan encontrarse consigo mismo y exteriorizar algunas capacidades o lados desconocidos del interior del ser humano. La experiencia Casas del Perú es un enriquecimiento mutuo en busca de un turismo humano.

Verónica: ¿El turista francés está más concienciado en cuestiones de sostenibilidad que el visitante de otros países?

Carlos: Creo que es el único perfil que conocemos bien hoy en día, eso no quiere decir que los hermanos de otros países no tengan esa concientización, lo que pasa es que aún no lo hemos abordado. El turista francés por lo general es una persona muy culta y abierta, de espíritu curioso, que quiere saber más cosas del territorio que visita, es decir, con hambre de conocimiento.

“Trabajamos con unos objetivos y valores muy firmes: generar una fuente de ingresos para las familias peruanas, crear una convivialidad entre el turista y el poblador local, generar una oferta hotelera innovadora en nuestro país y un hermanamiento y humanidad gracias al turismo.”

El turista francés ha respondido de buena manera a la oferta que estamos llevando a cabo, es respetuoso con la población local, con el medio ambiente, y responsable con sus compras a los habitantes locales.

Verónica: ¿Cuál es el valor de la sostenibilidad en vuestra forma de trabajar?

Carlos: La sostenibilidad es algo muy transversal pero en lo que se refiere a alojamientos, estaríamos hablando de un factor que respete los 3 pilares que para nosotros son muy importantes. Por un lado, la parte social, es decir, que se tenga en cuenta y se implique a la población local, además, esto incrementa su economía, ya que se generan empleos bien remunerados.

Por otro lado, debemos tener en cuenta y considerar al medio ambiente, es decir, respetar el uso del agua, fomentar el ahorro energético, y una fuerte política de recuperación de deshechos y reciclaje. Por último, y no menos importante, promover y proteger la cultura local en cualquier forma y expresión de esta.

Además, Casas del Perú realiza capacitaciones con las comunidades locales con las que trabajamos. Esta es una tarea fundamental y necesaria, ya que para muchos el turismo es algo nuevo, por lo que hay que acompañarlos con varios procesos y métodos de trabajo.

Verónica: ¿Cómo veis el futuro de Casas del Perú?

Carlos: Casas del Perú se ve como una red nacional en donde promovemos estadías en familias locales que defienden tres ejes fundamentales: la revalorización de patrimonio inmaterial, el desarrollo de las economías locales y la proyección social. Necesitamos, y creemos justo, que los habitantes se beneficien del turismo, así como que el turista vea y disfrute del país gracias a sus especialistas, que para nosotros son los pobladores de cada lugar.

Estamos pensando en ofrecer varias actividades en un futuro próximo, como, por ejemplo, experiencias que vamos a poner en marcha con familias de ceramistas, medicina natural, criadores de caballos de paso, familias que desean apoyar a los niños con sus tareas después del colegio… hay varias opciones en las que estamos trabajando.

Quiero agradecer y acabar esta entrevista con nuestro lema “No hay turismo sin patrimonio y no hay patrimonio sin los habitantes, por lo tanto, el turismo debe de beneficiar directamente a los habitantes”.

¡Muchas gracias Carlos! Recuerda que puedes visitar la página web de Casas del Perú, seguirles en Facebok y en Twitter.

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