La aportación holística del turismo sostenible al mundo académico del turismo convencional

Si vemos al turismo solo como una industria y nos enfocamos exclusivamente en su crecimiento, vamos a acabar con los atractivos de los cuales depende el sector. El turismo, más que muchos otros sectores, depende de la belleza natural y cultural que promueve. Así que necesitamos un cambio de conciencia y un cambio en nuestra actitud y acercamiento al turismo. Tomemos la fauna del mar como ejemplo. Desde el punto de vista industrial se habla de recursos pesqueros. Desde el punto de vista turístico identificamos un enorme atractivo.

Hoy en día sabemos que los ingresos obtenidos con la observación de ballenas son mayores a los ingresos de la caza de ballenas. Si añadimos el factor ciencia, llegamos a los ejemplos alentadores de eventos masivos de pesca deportiva que han cambiado su enfoque y hoy en día, en lugar de matar a la presa, la identifican y marcan con fines científicos. Es un círculo virtuoso en el que los peces son el atractivo que estimula el turismo deportivo que involucra a la ciencia, aportando de esta manera a una mayor conservación de las especies y su hábitat que a su vez atraerán a más visitantes.
Nuestro enfoque no solamente aborda el valor de atractivos naturales y culturales de manera equitativa, sino hace hincapié en la relación entre ambos. La cultura emerge de la relación entre una sociedad y su entorno. Nuestra vestimenta, nuestras casas, nuestros alimentos, nuestras costumbres y creencias son un reflejo de nuestro entorno natural. Los rasgos culturales de una sociedad se forjan en continua coevolución entre la humanidad y el entorno.

Mientras las sociedades indígenas están muy conscientes de esta relación, gran parte de la población urbana vive en plena desconexión de la naturaleza, lo cual es la raíz de muchas de las problemáticas socioambientales que enfrentamos hoy en día. Estamos convencidos que a través del turismo las personas se pueden conectar con sí mismos, con otras personas, con otras culturas, con la naturaleza y con la vida misma. Vemos el turismo como una gran arena para tener experiencias. Experiencias que pueden cambiar vidas. Que te pueden despertar. Que pueden crear consciencia y reestablecer la relación entre los humanos y su entorno.

Las experiencias para nosotros, como pedagogos, tienen además otro significado. No hay mejor manera de aprender que haciendo, experimentando. Ya Confucio decía: “Dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, hazme partícipe de algo y lo aprenderé.” El turismo es un área de oportunidad enorme para aprender haciendo.
Hoy en día el término experiencia está escrito en letras grandes en todo el sector turístico. Sabemos que muchos viajeros ya no están dispuestos a comprar un producto cualquiera, sino que están en búsqueda de experiencias auténticas que los conecten con el lugar y la gente y a través de ello con el pulso de la vida del destino. El viajero está en movimiento. Está dispuesto a salir de su zona de confort. Y la zona a la que entra muchas veces es la zona de aprendizaje. A través de experiencias bien diseñadas podemos generar reflexiones transformadoras en las personas.

En la Universidad del Medio Ambiente (UMA) de Valle de Bravo (México)por ejemplo, todo el sistema es sumamente pragmático y gira alrededor de la creación de proyectos. Nuestros estudiantes no se titulan con una tesis, sino con un proyecto finamente diseñado y listo para ejecutarse. Los proyectos de titulación de los estudiantes identifican y aprovechan un potencial en una situación socioambiental que les preocupa y para la cual diseñan una intervención regenerativa. Nuestros proyectos siempre son codiseñados con los beneficiarios. No se hacen para otros, sino con otros. Esta es la semilla que estamos sembrando.

Puedes visitar el programa completo de la maestría de turismo sostenible en la UMA en este enlace.

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El Turismo Bio Cultural como eje del turismo sostenible en la academia

La Universidad del Medio Ambiente (UMA) es una pequeña universidad ubicada en la zona rural de Acatitlán, en las afueras de Valle de Bravo en el Estado de México. La UMA abrió su primer programa educativo al público en 2009, y desde entonces hemos estado creciendo con firmeza. Actualmente ofrecemos siete maestrías semipresenciales y contamos con una preparatoria. Todas nuestras actividades giran alrededor del medioambiente y la sostenibilidad. Nuestra misión es impulsar un futuro regenerativo, sostenible y ético, promoviendo iniciativas que transformen los sistemas socioambientales que habitamos.

¿Cómo lo hacemos?

Convocando a personas que se consideran agentes de cambio o aspiran a serlo, para apoyarlos en su camino de profesionalización.
Entendiendo que el turismo es un sistema altamente complejo, conformado por muchos subsistemas. Es una red de lugares, actores y proyectos interrelacionados. Aquí, más que en otras áreas aún, todo sucede por las relaciones. Las relaciones entre el visitante y un lugar, el visitante y la comunidad receptora, la comunidad y el proyecto turístico… El turismo es muy dinámico, es volátil, y al mismo tiempo es resiliente. Es flexible y siempre vuelve a estar en balance. Cualquier acción tiene su repercusión en el sistema completo. Así como un impacto negativo crea una cadena de consecuencias, también nuestras acciones positivas pueden encadenar efectos positivos. Si logramos conservar el habitat de las tortugas en una playa, por ejemplo, ellas vendrán a anidar, lo cual atrae al turismo que aporta recursos económicos a la población local, que a su vez verá un incentivo para seguir protegiendo el ecosistema local.
Movernos en este complejo sistema de relaciones no solo requiere conocimientos y datos técnicos, sino también mucha sensibilidad, empatía y creatividad. El plan de estudios de todos los posgrados de la UMA considera esta necesidad de nuestra era de manera muy concreta. En las materias de tronco común que son compartidas por los integrantes de todas las maestrías, los estudiantes adquieren conocimientos sobre el funcionamiento de los ecosistemas, sobre diferentes problemáticas socioambientales y modelos de mitigación y regeneración. Les proporcionamos herramientas racionales para interpretar el mundo y promovemos el desarrollo personal enfocado en la agencia de cambio. Es un plan de estudios que toma en cuenta al estudiante como un ser humano completo y complejo, no solamente como una cabeza más que hay que llenar de información.
Dentro de la maestría de turismo trabajamos sobre dos ejes: el eje de Turismo Sostenible y el eje de Turismo Bio Cultural. El primer eje analiza la estructura del turismo como sector – las leyes, normas, organizaciones y actores que lo rigen. El segundo eje explora un nivel más sutil del fascinante fenómeno que es el turismo. Ambas corrientes se entrelazan y forman el ADN del posgrado.
El eje de Turismo Bio Cultural trabaja desde la Ecología Profunda. La Ecología Profunda es una corriente filosófica que tiene su origen en los años setenta, cuando el filósofo y ecologista noruego Arne Naess postuló que a través de experiencias profundas emergen preguntas profundas que a su vez causan un compromiso profundo que da vida a la ecología profunda. Para la Ecología Profunda, igual que para la visión sistémica de la vida, los seres humanos no somos ni separados ni superiores a la naturaleza, sino sujetos a los mismos principios ordenadores que todas las formas de vida. Todas las formas de vida están conectadas e interdependientes y, muy importante, todas tienen su valor por sí solas independiente del uso humano.
En la UMA enfocamos nuestra mirada apreciativa en el potencial de una situación. En el caso del Turismo Bio Cultural nos enfocamos en partes iguales en el potencial natural y cultural. La elección de este término para la línea curricular esencial de nuestra propuesta académica fue muy consciente. Sabemos que el término Ecoturismo en su origen apelaba de manera igual a la riqueza natural y cultural de los destinos. Lamentablemente el concepto ha sido distorsionado por muchos operadores y hoy en día podemos encontrar a hordas de cuatrimotos en el bosque, cuyos pilotos están convencidos de estar haciendo ecoturismo y de tener un vínculo profundo con la naturaleza. Con la elección del término bio cultural queremos regresar al origen del ecoturismo y más allá.
¿Nos acompañas?

Puedes acceder al programa de la maestría de la UMA en Turismo Sostenible y Bio- Cultural en este enlace. 

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