¿Afrontar la crisis económica en turismo?

A nivel global el impacto económico en el sector turismo ha sido uno de los más reconocidos por la OMT (Organización Mundial del Turismo). Se han generando dispersos pronunciamientos, críticas, acciones, sentimientos encontrados entre otros y a múltiples escalas en los actores de la actividad global.

Dentro de las acciones de reacción de los actores del turismo han y siguen siendo solicitar subsidios económicos o apoyos de diversos tipos al estado, a ministerios, a organismos nacionales e internacionales. Y muchos se están realizando aunque no es suficiente, a pesar del riesgo e impacto en la economía del estado. La insatisfacción, por cómo se está trabajando en turismo desde el estado y las respuestas a gremios, asociados y población afectada, es masiva. Se sigue el patrón diseñado por la cultura reduccionista, donde el interés económico inmediato propio, el individualismo, la competencia y la dependencia paternalista, brillan en su máxima expresión en nombre de un colectivo afectado, sumiéndose en el victimismo puro y alimentado por la masa popular.

Si bien las palabras de resiliencia, reinvención, innovación, co-creación, transformación, etc., se han convertido en términos populares en las pláticas de turismo, no se considera su entendimiento profundo real y las implicaciones que conllevan. Considerando la recesión económica post Covid-19 que nos espera no solo en Latinoamérica sino también a nivel global, urgen preocupaciones desde todos los sectores. Obviamente se generan y proponen soluciones para las necesidades primarias y donde el turismo para ciertos mercados pasaría a ser una necesidad básica de bienestar. 

Consideremos que la actividad turística pasó de ser una actividad de posición social muchas veces a necesidad de salud y bienestar. El perfil de estilo de vida de la población en los últimos 20 años han llamado desarrollo y calidad de vida a la inclusión de viajes y turismo en destinos exóticos, de moda, entre otros. Esto ha implicado viajes de alto impacto ambiental que han sido crecientes y accesibles cada vez más con los diversos tipos de economías colaborativas (AirBnB, UBER, etc.). Además, se han incrementado con la crisis de sobrepoblación mundial bajo un cáncer sistémico de inequidad y competencia entre los ricos y más ricos del mundo, donde prima la imagen de estatus QUO.

Entonces, vemos que el actual sistema, que se basa en la economía del dinero por más dinero, se ha convertido en el vicio promotor  incrustándose en la moral y la consciencia del ser humano. Sabemos que la moneda moderna es una unidad de intercambio con un valor creada por el sistema bancario a través del mecanismo de la deuda, pública y privada par más deuda interminable.

Esta crisis sanitaria actual, que afecta directamente al sistema económico donde escasea esta unidad de intercambio llamado dinero físico, surgen otras formas de generar dinámica y circulación económica. Una podría ser a través del intercambio o uso de una moneda social, como se hizo desde el inicio y evolución de nuestra especie. ¿Podríamos utilizar el sistema económico ancestral de nuestros antepasados en diferentes sectores? Un reto que ya está funcionando desde hace muchos años en diversos lugares del mundo como Suiza, Dinamarca, Alemania, España, Costa Rica, etc….Más que reto sería acelerar la disrupción del manejo económico dominante mundial.

A partir de otras crisis económica, la moneda social ya se está implementando en diversas partes del mundo en diferentes formas, desde la tradicional y empírica del TRUEQUE o el Sistema AYNI (intercambio de servicio físico), hasta los sistemas sofisticados de la tecnología del Blockchain. Todos ellos ayudan a dinamizar la economía desde pequeños barrios, comunidades, pueblos y ciudades.

¿Sería una opción, implementar una moneda social para el turismo interno-doméstico?

Es todo un reto cómo se están preparando los destinos para atravesar esta recesión económica y al mismo tiempo generar servicios turísticos que maximicen los beneficios en todos los actores de la cadena de valor del turismo, con estándares de seguridad, salubridad y sanitidad, calidad, únicos, transformadores, regenerativos y a costos accesibles para el mercado doméstico o turismo interno.

Sin duda, en la sabiduría ancestral existen muchas soluciones perfectas si la capacidad de innovación se concentra en la observación profunda. Los sistemas de uso de monedas sociales o comunitarias están comenzando a crecer como lo vemos en diferentes países desarrollados y al mismo tiempo cubren de inmediato necesidades de la población local que el sistema de comercio tradicional no lo podrá hacer por esta crisis sanitaria. Además, que las monedas sociales alternativas se perfilan en un adecuado manejo de proyectos a escala local, con grandes beneficios ambientales, sociales, culturales y espirituales.

Si bien, tenemos  necesidades básicas como personas. Somos parte de un colectivo que por naturaleza requiere movimiento constante de intercambio llamado comercio y donde la utilización de la moneda social tiene una importancia potencial.

Foto: Vanesa Ccahua G.

Ventajas de la implementación de una Moneda Social Turística:

  • Genera ocupación, necesidad de colaboración (trabajo) e incentiva el consumo interno. El intercambio de productos y servicios locales directos requerirá colaboradores locales para el abastecimiento de la demanda de turismo interno. También deberá ponerse en valor conjuntamente el comercio, el consumo local de los servicios y las experiencias turísticas.
  • Fomenta la identidad cultural local. Al dinamizar los productos y servicios locales (valores gastronómicos, culturales, ambientales, medicinales, étnicos, etc.) se generan diversas sinergias en las personas que reafirman la identidad y sentido del lugar. Los saberes, la colaboración, la cultura y los ritmos sociales convergen para cubrir las necesidades de la población con fines de bienestar social igualitarios en todos los actores.
  • Fortalece la economía local (Empoderamiento económico). Sabemos que el sistema de comercio actual es dependiente al sistema capitalista de comercio masivo transcultural. La implementación de una moneda social, incentivaría el valor del servicio o uso del bien local, por el sentido de interacción local en lugar y experiencia. 
  • Robustece el cuidado y conservación ambiental. Al dinamizar el intercambio de productos y servicios entre locales minimizando la dependencia del comercio masivo, se minimiza el impacto ambiental que se generan por las grandes cadenas de distribución que estamos acostumbrados a consumir. Los viajes internos y domésticos, sin duda, aportarán a minimizar la huella ambiental y contaminación usual que se tenía en el viejo turismo, al maximizar el uso de los servicios y recursos locales que requieren menos transformación.
  • Es de carácter altamente inclusivo y de género. Para la implementación del uso de la moneda social en turismo, se generaría a través de grupos u organizaciones participativas de carácter igualitario en género, por todos los sectores y actores de la cadena de valor del turismo local. Todos trabajarían en beneficio de la reactivación económica turística de un determinado proyecto, emprendimiento, comunidad o destino turístico, con la idea que lleguen a considerarse alternativas de gestión económica autónomas válidas para gestiones públicas.Esto es una consecuencia natural de la autoorganización y gestión económica local de un determinado destino. 
  • Se fundamenta en la espiritualidad (base filosófica). El uso de la moneda social para el turismo estaría fundamentado en principios inherentes al ser humano fundamentados en valores éticos y morales. La confianza sería el eje motor de las interacciones económicas de un determinado proyecto, emprendimiento, comunidad o destino turístico local.
  • Acelera el cambio de paradigma global. A más de que la crisis sistémica aceleró el cambio de paradigma en muchos sectores, pues, la opción de este paradigma emergente pretende dejar atrás el sistema capitalista-reduccionista. El uso e implementación de una moneda social complementaria es necesaria, para enfrentar la problemática sistémica. Esto sería crucial en turismo.

¿Cómo funcionaría?

Podría darse de diversas formas, donde la creatividad desde la libertad, que son condiciones innatas al ser humano, son infinitas. Por ejemplo creando bancos de tiempo que en algunos países latinos se les llama AYNI (palabra quechua que significa reciprocidad, trabajo colaborativo) o sistemas de Trueque. Son intercambios de servicios basados en centros de ahorro de tiempo o de bienes y productos. También se delega o crea un valor a la moneda actual, a servicios y productos que generen bancos de ahorro y de valor en tiempos y espacios determinados. Todo bajo la organización y acuerdos locales.

Actualmente en diferentes países desarrollados funcionan bien y en creciente empoderamiento exitoso. Son una alternativa para adaptarse y renacer transformados de la mejor manera de acuerdo a las búsquedas de las nuevas tendencias en el mercado. Será un enfoque más colaborativo en todos los sectores y el turismo debe estar preparado para esta tendencia.

Con el uso de la tecnología y plataformas de algoritmos de la Bigdata, entre otros, se abren un abanico de oportunidades para los emprendedores y la resiliencia en nuestro sector. Hoy es más que nunca, la mejor opción para empujar a esa disrupción del sistema económico basado en la inequidad, donde el 1% posee, maneja y manipula al resto del mundo. El turismo desde un enfoque regenerativo con propuestas de manejo de moneda social complementaria, puede ser una de las mejores formas crecientes e innovadoras genuinas de aporte al renacer del nuevo turismo global.

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Pueblo indígena Kamentsá y COVID-19: “La medicina ancestral nos va revelando el camino”

Diego Jamioy, junto a turistas e integrantes del pueblo Kamentsá

El programa de radio “EN CLAVE COMUNITARIA”, de Travolution Radio, dialogó con Diego Jamioy, miembro del pueblo Kamentsá (o Kamsá), localizado en el Valle de Sibundoy, Putumayo, al sudoeste de Colombia. Diego explicó la situación de su Comunidad ante la Pandemia y su vinculación con el turismo.

“Los pueblos indígenas hemos sido un poco marginados, aislados, rechazados en algunos sentidos y en determinados momentos. La educación formal del sistema en el cual nos sumergimos impone una formación que no es la propia, y poco a poco se fue desplazando lo nuestro. Nosotros siempre hemos tenido conocimientos para compartir, solo que nos han callado”, empezó reflexionando Diego Jamioy.

En cuanto a la interacción entre el Pueblo Kamentsá y la actividad turística afirmó:

“No podemos decir exactamente cuando empezamos a trabajar en turismo. Porque solo hace un par de años empezamos a utilizar este término, pero nosotros hemos recibido visitantes desde hace muchísimo tiempo. Y una de las razones más fuerte por la cual el valle de Sibundoy ha sido visitado es por nuestra medicina.  Es un punto (geográfico)  que a nivel de plantas medicinales es muy rico. Primero recibimos muchas personas que venían a estudiar, como antropólogos, biólogos, botánicos. Después también empezó a llegar gente que venía por algún tipo de  enfermedad”.

“Con el tiempo nos empezamos a dar cuenta de los impactos que generaba el turismo. Entonces nos empezamos a preguntar si realmente queríamos recibir visitas. Acudimos al Yagé, o también conocido como Ayahuasca y esta medicina es la que nos orienta. Nos dice de algún modo a quien decirle que si y a quien decirle que no”.

“En los últimos años empezamos a reunirnos en grupo con otras personas. Había quienes decían… Yo soy artesano y puedo exponer mis creaciones; Otra persona contaba… Yo puedo llevar visitantes a esta cascada… Y así formamos una corporación de turismo, junto al pueblo Inga y varios campesinos que trabajan en este valle”.

“En la actualidad estamos en este proceso… Trabajando arduo y con muchas ganas de recibir gente, porque tomando Yagé, en estos últimos días durante la pandemia, la medicina nos ha mostrado muchos aportes que podríamos hacer al resto del mundo”.

En relación a como la Comunidad enfrenta el COVID-19, Diego explicó:

“Hemos cerrado las fronteras de nuestro pueblo. Solo se permite entrar ambulancias y camiones que traen alimentos. Se les hace sahumerios de plantas medicinales/aromáticas a todo camión que ingrese y también a los conductores. Son sahumerios de Copal, hojas de Eucalipto blanco, resina de Pino y resina de Ciprés. Ayuda a prevenir el contagio del virus. Y el Yagé nos va orientando y nos va diciendo hagan esto, no hagan lo otro, cuidado con aquello. En los cuatro municipios del Valle, se han hecho estos sahumerios en casi todas las casas y caminos”.

En una última reflexión/mensaje, Diego Jamioy finalizó:

“Este virus vino para modificar algunas cosas y revelarnos otras. Es una oportunidad para vernos hacia dentro, internamente, como el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. Nosotros tenemos una frase que nos hacen repetir desde pequeño, Tšabe Juabna, que sería pensar bonito. Si pensamos bonito todo saldrá bien, bonito. En todo lo que hagan y lo que no hagan, piensen bonito”.

< EN CLAVE COMUNITARIA, es un programa de radio que se emite los Martes a las 18hs-Argentina, 16hs-Colombia, por travolutionradio.org >

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Turismo ¿cómo accionar en este presente?

Que el Coronavirus llegó para cambiar el mundo es un hecho. El cimbronazo de la pandemia sacudió al planeta. Y afectó a todos. El turismo, más que cualquier otra actividad tal vez, sufrió y padece todavía este duro golpe. Por eso, hoy más que nunca, los actores deben reconsiderar sus estrategias y adecuarse con anticipación para cuando llegue la mentada “nueva realidad”. Las grandes metrópolis, las aglomeraciones de gente, los enormes hoteles y los cruceros atiborrados de turistas no entrarán seguramente en el radar de los viajeros actuales. Se inclinarán, al contrario, por espacios no masivos y cuidados a nivel sanitario.

La oferta turística tradicional deberá cambiar su foco y abrirse paso a una era totalmente diferente. Todos los actores intervinientes en la cadena de valor de la actividad turística de todo el planeta están trabajando fuertemente en protocolos e incentivos económicos para poder recuperarse. Será necesario “repensar”, “rediseñar” y “resignificar” los destinos y las prácticas orientadas al turismo sustentable y sostenible. Un lineamiento que hoy está acorde con las necesidades de la “Generación C”, integrada por los primeros viajeros que saldrán nuevamente al mundo una vez que se vayan levantando las restricciones.

“La reinvención tiene lugar en las personas cuando deben enfrentarse a un cambio importante en su vida o en su entorno, ya sea negativo o positivo, que suele ocurrir de manera inesperada. Es un elemento externo el que impulsa ese cambio. Reinventarse no significa cambiar quién se es, sino modificar la forma de ser y de vivir en el mundo”, explica con claridad la Licenciada Virginia Landetcheverry, cofundadora de la consultora Tres Ejes. Y agrega: “Por lo tanto, desde esta mirada, la actividad turística se verá beneficiada porque volverá al origen primario de su naturaleza. Se revalorará el viaje como búsqueda de otras vivencias, reencuentro con distintas culturas y contacto con la naturaleza, con su flora y fauna identitaria”.

La experta en turismo sostenible opina que la “GEN-C” no está dispuesta a correr ningún riesgo que ponga en jaque la salud o la de sus seres queridos, por lo que necesitará contar con garantías sanitarias y tener probadas evidencias que el suelo que los reciba es seguro, que se trata de un “destino blanco” (libre de Coronavirus), que cuente con protocolos que aseguren el bienestar durante su estadía.

Virginia también pone el foco en que la elección del lugar para vacacionar estará determinada, en principio, por las restricciones propias impuestas por el Covid-19, luego por el alcance económico del viajero, su lugar de residencia, por último, su opinión y percepción sobre la pandemia. Además, hace un tiempo que el viajero viene experimentando y solicitando nuevas vivencias. Está deseoso de disfrutar de servicios auténticos, sin el espectáculo montado que se crea para ellos. Son curiosos y les gusta estar en constante movimiento durante su búsqueda novedosa, tanto en su mundo externo como interno, dentro de un universo que les da la posibilidad de compartir lo que experimentan con otros pares.

Virginia está convencida que las propuestas de experiencias sustentables, que estar en contacto con la naturaleza y las comunidades rurales, campesinas e indígenas son las alternativas ideales para cuando se reactiven los viajes. Es, sin dudas, una propuesta que llegará para quedarse en la era post Coronavirus.

Además, los prestadores y los emprendedores de la actividad turística deben prepararse para reacomodar sus servicios y orientarse a las buenas prácticas en materia de responsabilidad ecológica, social-cultural, económica y un claro protocolo de cuidado sanitario. En este sentido, desde los profesionales del rubro hasta las pequeñas comunidades deben estar atentos a estos cambios.

“Hay destinos más y menos posicionados. Lo interesante y oportuno hoy es que todos estén listos para poder recibir visitantes, que terminarán contribuyendo a la economía social de la comunidad y a sus actores. En este punto es clave la articulación de todos los sectores en la cadena de valor, incorporar estrategias sustentables para diversificar la oferta, crear buenas prácticas que ayuden a la prevención de riesgos y cumplir con los protocolos que estén orientados a la higiene y a la salud”, explica la Licenciada.

Virginia agrega: “Surgirán nuevas propuestas de servicios turísticos y es menester el trabajo en red y la creación de alianzas. Así como la planificación conjunta con la gestión pública, que articula como un facilitador esencial. Los emprendedores de una pequeña comunidad tienen la oportunidad única de encontrar en el turismo una herramienta efectiva para potenciar sus productos y servicios. Es necesario y urgente trabajar en un plan de acción, evaluar las preferencias de la demanda, incluir las buenas prácticas sostenibles y aliarse con aquellos actores que les permitan complementarse, además de sumarse a las propuestas de formación, de planes de desarrollo estratégicos e incentivos que puedan ser brindados por las políticas públicas locales, provinciales o nacionales.”

Landetcheverry refuerza que “el turismo, abordado desde la sostenibilidad, brinda muchas ventajas al desarrollo de la economía social, comunitaria y solidaria, en la que se benefician: agricultores familiares, puesteros rurales y campesinos, hasta los destinos como pequeñas reservas naturales que generalmente no forman parte de los recorridos tradicionales.”

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Aspectos clave para la recuperación del turismo

Recuperación del turismo

El turismo es uno de los sectores que se han visto más afectados con la crisis del coronavirus. El cierre de fronteras nos ha obligado a prescindir de una importante fuente de ingresos que, a medida que avanza la desescalada, va viendo la luz al final del túnel.

Y es que, apenas quedan unos días para que España abra sus fronteras con el resto de países de la Unión Europea. Aún así, las consecuencias de esta crisis ya han comenzado a notarse y el sector se ha visto abocado a reinventarse, con el único objetivo de ofrecer un servicio mejorado y la confianza necesaria para el retorno de los turistas.

Recogemos algunas de las reflexiones de Sara Mestre, miembro del Departamento de Innovación Turística del centro tecnológico Eurecat, en este nueva normalidad que, tímidamente, ya se asoma.

  • La seguridad sanitaria y la confianza son aspectos que tomarán un mayor protagonismo entre las preferencias de los turistas a la hora de viajar. Además, la sostenibilidad y responsabilidad serán valores más latentes en el comportamiento de los turistas y priorizarán experiencias transformadoras y orientadas al bien común. También se apunta una mayor predisposición por los espacios abiertos y actividades al aire libre o en un entorno natural dado el nuevo condicionante de distanciamiento social.
  • La incertidumbre de la situación actual y el desconocimiento de cómo se comportará la pandemia en los próximos meses dificulta prever cómo será el turismo y su dinamismo. Los avances en las medidas de seguridad sanitaria que se desarrollen y las normativas que se aprueben, así como las nuevas restricciones, marcarán la reactivación de la actividad turística. Esta dependerá también de la respuesta de reacción de la demanda, de la realidad turística de cada destino y de los factores a los que son sensibles. Algunos se verán más afectados que otros, como, por ejemplo, aquellos donde los mercados emisores internacionales representan un mayor volumen entre sus clientes.
  •  En los últimos tiempos la tecnología ya se ha apuntado como un gran aliado del turismo. La situación actual que fuerza al sector a la búsqueda de soluciones para dar respuesta al nuevo escenario comportará una proliferación de la digitalización. Muchos procesos se podrán adaptar con mayor eficiencia y seguridad haciendo uso de la tecnología. Una acción sencilla a implementar es, por ejemplo, la digitalización de las cartas de los restaurantes que pueden ser consultadas vía un código QR. También empieza a ser habitual la automatización de los procesos check-in y check-out en los hoteles, así como el pago con contactless. Queda claro que las posibilidades que ofrecen las herramientas como el 5G, la realidad virtual y aumentada, el blockchain, entre otras, son múltiples.
  • El turismo nacional se señala como el que se recuperará con mayor celeridad en comparación con el internacional dadas las limitaciones en movilidad, las medidas para la gestión de flujos de personas y la necesidad de una mayor sensación de control. En los próximos meses, los turistas preferirán desplazarse cerca de casa, utilizando su propio vehículo. Por eso, se considera que aquellos destinos o servicios con una mayor orientación al turismo doméstico presentarán una recuperación más ágil.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Nobbot: Sara Mestre (Eurecat): «Los turistas volverán aunque no como en años anteriores».

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El Festival IT.A.CA y la oportunidad para el interior de Italia

Evento del Festival 2019 – Foto: IT.A.CA

El Festival IT.A.CA Migrantes y Viajeros, primer y único festival que promueve el turismo responsable en Italia, este año celebra su 12° edición. El Festival nació en Bologna, en la región italiana de Emilia Romagna y se fue extendiendo hacia distintas ciudades y regiones hasta alcanzar las actuales 11 regiones y 700 iniciativas. Cada ciudad que desea organizar el festival en su territorio se encarga de formar su propia red de actores locales, que incluyen asociaciones sin fines de lucro, empresas privadas y sector público y proponer actividades que van desde conferencias, workshops y reflexiones sobre el turismo responsable y la migración, hasta itinerarios de turismo lento para descubrir y apreciar el territorio.

A causa de la pandemia, la edición de 2020 se está realizando online desde el 28 de Mayo con un programa riquísimo de eventos que hacen hincapié en el redescubrimiento de la Italia interna, con sus mágicos pueblos y paisajes rurales entre colinas y montañas, a través de itinerarios a pie o en bicicleta. Estos temas hoy cobran mayor relevancia, cuando se habla de turismo al aire libre, en destinos menos concurridos, pero también como respuesta a la búsqueda de modos de vida alternativos a la ciudad.

Itinerario a pie – Foto: IT.A.CA

Uno de los eventos virtuales que se llevó a cabo fue la reflexión en torno al libro L’italia è bella dentro, del periodista Luca Martinelli (Altreconomia 2020). Martinelli formó parte del grupo de trabajo de la Estrategia Italiana para las áreas internas (SNAI por sus siglas en italiano) que se lanzó para el periodo 2014-2020. La estrategia pone al centro la calidad de vida de las personas que viven en estas áreas, con el aumento de la inversión y la reconversión de la tendencia demográfica a través del incremento de oportunidades de empleo y el aprovechamiento de los recursos del territorio.

Gracias a la SNAI, Martinelli recorrió el país de punta a punta visitando las llamadas “áreas marginales” que ocupan en realidad el 60% del territorio italiano (unos 4000 municipios) y donde vive ¼ de la población italiana (13 millones de personas). El poeta Franco Arminio, que interviene en el libro y se define como especialista en pueblos, reflexiona sobre esta contradicción italiana que, siendo un país de montañas, considera la montaña como un área marginal.  Estas zonas han quedado cada vez más relegadas de los servicios básicos de ciudadanía (salud, educación, movilidad) y como consecuencia, los más jóvenes no ven otra opción que emigrar a las ciudades en busca de oportunidades.

Afortunadamente, hay muchísimas personas que apuestan por esta Italia interna y deciden migrar desde las ciudades o quedarse en los pueblos, la llamada “Restanza” o permanencia como podría traducirse en español, que fue el tema del Festival IT.A.CA del año pasado. Como bien dicen los organizadores del Festival, la invitación que propone IT.A.CA es realizar un viaje por diferentes territorios del Sur al Norte de Italia, creando redes de comunidades resilientes, que promuevan activamente la libertad de migrar y el derecho a quedarse.

El libro no busca dar ejemplos de héroes individuales que volvieron a salvar estos pueblos, sino de la importancia de sentirse parte de una comunidad y trabajar en red en pos del bienestar colectivo. Se propone crear un nuevo imaginario de la vida rural, como forma de vida posible y alternativa a la ciudad, pero recuperando la relación entre ciudad y campo, reconociendo su interdependencia. Es importante no pensar estas zonas como áreas que se deben salvar con asistencialismo, y, por el contrario, valorar la riqueza tanto natural como cultural de este territorio y el potencial no expresado.

Paisaje del interior de Italia

Uno de los ejemplos que incluye el libro es el de la Cooperativa de Comunidad Biccari, un pueblo en la provincia de Foggia, en la región de Puglia, donde esta cooperativa está logrando que los jóvenes decidan quedarse en la comunidad. La cooperativa se fundó en 2017, tiene 216 socios y se esfuerza en poner en valor los recursos “dormidos” del territorio, que incluyen aquellos naturales y culturales, a través del turismo, la agricultura y la conservación. Biccari no era un destino turístico, pero gracias a las distintas actividades de ecoturismo y aventura propuestas por la cooperativa se está haciendo más conocida.

En el 2018 organizaron por primera vez la edición local del Festival IT.A.CA y recientemente lanzaron el proyecto “Comunidades Anfitrionas de los Montes Dauni”, conectando los 30 pueblos de la zona como entero destino turístico. Una de las iniciativas destacadas de la cooperativa es la “pequeña escuela de la civilización campesina”, que pone en valor los saberes de los socios ancianos de la cooperativa, enseñando los oficios típicos de la región, por ejemplo, la búsqueda del tartufo, la recolección de aceitunas y la producción de miel, disponible no sólo para los socios de la cooperativa sino también para los “ciudadanos temporarios” que los visitan.

El ejemplo de Biccari y tantos otros que se proponen en el libro permiten ver con esperanza el futuro de los pueblos italianos y replicar las historias de éxitos en otros países como España, que sufre la misma problemática de despoblación. Lo importante, como destaca el alcalde de Biccari, es poner en el centro de la estrategia a las personas y su experiencia, teniendo una visión profunda del desarrollo local, donde los servicios públicos estén en función de las necesidades de las áreas rurales y no copiando los modelos de desarrollo urbano.

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