En el camino hacia la descarbonización del turismo: ¿cómo será el futuro de la aviación?

Uno de los temas candentes de este año en el programa de turismo responsable de la World Travel Market Virtual ha sido cómo el turismo está abordando las emisiones de carbono asociadas a la aviación, para que el sector esté alineado con la trayectoria del Acuerdo de París. Harold Godwin moderó un panel sobre la materia con representantes del sector donde se expuso la realidad actual y se conversó sobre cómo podemos avanzar para la descarbonización de la actividad más intensa en carbono de la cadena de valor del turismo.

La aviación antes y después de la pandemia 

No es nuevo decir que antes de marzo de 2020, las tarifas bajas en la industria de la aviación eran lo habitual. Existía un gran exceso de capacidad con muy pocas ganancias para las aerolíneas, favoreciendo las cortas escapadas en avión y sobrepasando la capacidad de carga en muchos destinos clave.

Noel Josephines, presidente de Sunvil Holidays, afirma que “según la Sustainable Aviation Coalition, las emisiones de carbono asociadas a la aviación turística han aumentado un 32% en los últimos cinco años”. También agrega que “de un enorme exceso de capacidad, hemos pasado a un parón muy brusco por la Covid-19 y ya conocemos los impactos que esto ha tenido en el sector de los viajes y el turismo hasta el día de hoy”.

En destinos altamente dependientes del turismo, como el Caribe, la pandemia ha puesto en el punto de mira la capacidad de resiliencia de las comunidades para sobrevivir. Ayesha Constable, fundadora de Young People for Action on Climate Change Jamaica, confirma que “los estados insulares que dependemos de los viajes de larga distancia veremos disminuir la afluencia turística en los próximos años debido al posible incremento de tarifas aéreas, y esto va a tener un impacto directo en las personas”.

Cambio de paradigma: Airbus lidera el camino para la descarbonización de la aviación

Hace diez años podría haber sonado como una película futurista, pero hoy es más real que nunca que la descarbonización de la aviación ocurrirá antes de 2050. Airbus está liderando el camino y ya está trabajando en tres nuevos demostradores propulsados ​​por hidrógeno para 2028, que estarán disponibles para uso comercial en 2030.

En este aspecto, Keith Bushell, Director de UK Environmental Affairs Stakeholder Airbus OL, afirma que “los aviones propulsados ​​por hidrógeno ofrecen un punto de inflexión. Sin embargo, el hidrógeno no es la única respuesta y pasar a combustibles sostenibles es la oportunidad inmediata de descarbonizar el sector ”.

Hidrógeno, el nuevo oro verde

Según Keith, uno de los desafíos principales para popularizar el hidrógeno como combustible es disponer de la infraestructura necesaria a nivel de distribución y almacenamiento. Sin embargo, Jason Chua, Director de Operaciones y Cofundador de Universal Hydrogen Co., admite que su empresa está abordando este reto creando una forma modular de distribución global de hidrógeno con bajos costes de almacenamiento y utilizando la infraestructura ya existente.

A diferencia de los combustibles fósiles, que se pueden almacenar y transportar, con el hidrógeno esto no es posible. Desde Universal Hydrogen están decididos a garantizar la disponibilidad de un sistema de distribución escalable y viable de hidrógeno para favorecer unos costes asequibles a medida que aumenta la demanda. Como Jason lo pone en perspectiva, “no solo tenemos un imperativo económico para descarbonizar la aviación, es un imperativo moral y social”.

Los aeropuertos en el centro de atención

Matthew Gorman, Carbon Strategy Director en el aeropuerto de Heathrow, reconoce que es necesario que la industria de la aviación avance rápidamente en la descarbonización en esta década. Según él, en Reino Unido el compromiso de llegar a cero emisiones netas para 2050 tiene 3 puntos clave: disponer de aviones más eficientes en consumo de combustible, cambiar a combustibles ecológicos e implementar nuevas tecnologías como el hidrógeno.

Matthew afirma que “los aviones propulsados ​​por hidrógeno pueden volar hasta 2.000 km y eso es aproximadamente el 30% del desafío de CO2 de la aviación. El 70% proviene de viajes más largos”. En Heathrow ya están buscando formas de transformar los aeropuertos hacia un mundo descarbonizado, trabajando junto con universidades, el sector turístico y el gobierno para asegurarse de que podamos volar el Atlántico sin generar emisiones.

Sin embargo, en Heathrow no están echando toda la carne en el asador con el hidrógeno y están prestando especial atención a la llamada segunda generación de combustibles. Matthew admite que “a corto plazo, buscamos que los residuos se conviertan en combustible con una menor huella ecológica. Necesitamos escalar los combustibles de aviación sostenibles ahora, si queremos llegar a cero emisiones en 2050”.

Aerolíneas de corta distancia para liderar la descarbonización

David Morgan, Director of Flights Operations de easyJet, afirma que “la descarbonización es un camino, no es algo que ocurre de la noche a la mañana. A lo largo de estos años veremos varias opciones. Los combustibles sostenibles son una opción, pero también la captura de carbono y las mejoras en el sistema de tráfico aéreo ”.

En 2030 y 2050, los aviones seguirán siendo aviones y el turismo seguirá siendo un componente importante de los destinos, las comunidades y las empresas. Ha llegado el momento de que el sector de la aviación se una para impulsar la transformación requerida por el Acuerdo de París, asegurándose de que las soluciones de hoy no se conviertan en los problemas de mañana.

Para continuar con la discusión sobre la descarbonización del turismo, te invitamos a dejar tus comentarios a continuación y descargar el informe de Turismo Responsable de la WTM: Decarbonising aviation. The route to zero for the travel and tourism industry.

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El miedo: cómo influye en nuestra vida y en nuestra forma de hacer turismo

Muchas veces dejamos de hacer cosas que deseamos y que son realmente importantes para nosotros por temor a lo que pueda ocurrir. Retrasamos viajes que nunca llegan y, si llegan, nos aseguramos de tener todo lo más atadito posible; declinamos invitaciones que nos lleven a la aventura, a lo desconocido; aparcamos la libertad y nos vestimos de miedo.

El miedo como mecanismo de supervivencia

El miedo, como otras emociones presentes en el mundo animal, es un estado de ánimo ancestral. Pero solo en los seres humanos ha cambiado tanto durante su existencia milenaria, en comparación con el resto de miembros del reino animal, en los que se ha mantenido casi intacto. Fundamentalmente, porque estos últimos todavía actúan hoy como hace miles de años: por instinto. El hombre, en cambio, ha visto en su evolución, un instrumento de comercio.

El miedo es un estado mental que se asocia con la supervivencia de la especie. Es tan natural, como innato y saludable, ya que nos permite escapar de un peligro inminente o futuro, para salvaguardar nuestra persona y nuestra futura especie.

Entonces, ¿cuándo comienza a volverse dañino para la psique humana y, en consecuencia, también para nuestro cuerpo? Cuando ya no podemos gestionarlo. Cuando permitimos que se apodere de nuestras ideas y de nuestro razonamiento, y nos dejamos llevar fácilmente por la excesiva emocionalidad.

¿Cómo combatirlo?

Una de las manifestaciones más frecuentes del miedo se produce cuando nos encontramos cara a cara con lo ignoto, en cualquiera de sus formas: la oscuridad, la noche… Miedo al otro, al que no conocemos, al que no pertenece a nuestro mismo entorno social, a otras razas, a otras formas de conocimiento… Hay miles de formas diferentes, lo único que marca la diferencia es cómo somos capaces de manejar las preocupaciones, los estados de ansiedad, las fobias. Y si la raíz común del miedo es lo desconocido, la terapia casi obvia para combatirlo es el conocimiento.

Pero conocimiento no entendido como el saber concreto y académico de la historia del mundo, sino aquel que deriva de una experiencia real que nos permite usar nuestro pasado para construir un equipaje para enfrentar lo desconocido de una manera más segura en el futuro.

Cuando nos atrevemos a superar las barreras culturales manifestadas muchas veces en forma de racismo, por ejemplo, entendemos que el otro es simplemente como nosotros, con nuestros propios miedos, o quizás otros, y las mismas maneras, u quizás otras, de afrontarlos. Y justo en ese entender es cuando el miedo se disipa y le ganamos la batalla.

El miedo como instrumento de comercio

El uso del miedo como objeto de manipulación ha sido utilizado desde la antigüedad, cuando los sabios empleaban su conocimiento para influir en la mente de los pueblos en asuntos religiosos, políticos, económicos y sociales.

En la actualidad, nuestros temores se ven más bien alimentados por las sugerencias, recomendaciones y, en ocasiones, obligaciones que nos vienen impuestas desde el sistema: la compra obligatoria por ley de asientos anti-abandono para niños en automóviles; la publicidad veraniega palpitante sobre dispositivos antirrobo para el hogar; el florecimiento de seguros para todos los tipos y necesidades, y así, un largo etcétera de miedos impuestos que no son más que la fórmula perfecta para mercantilizar a partir de su existencia.

Pero, ¿cómo afectan nuestros miedos en nuestra manera de ejercer el turismo?

Nuestros miedos también afectan nuestras elecciones personales: desde el no querer salir de nuestra zona de confort, hasta elegir el turismo de masas, organizado y controlado de arriba abajo, como forma de viajar. Sin dejar, paradójicamente, ningún margen para el verdadero viaje.

Normalmente, el turismo de masas se fundamenta en el principio del miedo. Trata de todas las maneras posibles de proveer al turista de esa ansiada “tranquilidad” a través de las comodidades que lo mantengan tan cerca como sea posible de lo que conoce como forma de vida. Está todo tan bien preparado, que no queda nada al azar o a la aventura.

El hombre necesita certezas para sentirse seguro. No quiere sorpresas, tampoco inconvenientes. Quiere consuelo. Y en este caso el turismo de masas es ideal porque proporciona al turista todos los servicios indispensables que le aporten esa deseada certidumbre en todo momento: itinerarios, estadías, hoteles, gastronomía, ocio.

Otro aspecto que hace tan atractivo este tipo de turismo es la rebaja en los precios, la practicidad y una mayor accesibilidad a las vacaciones por parte de muchos, pero realmente estos factores son tan solo la consecuencia de una producción de y para masas.

Salir de la zona de confort

Por el contrario, el viaje que es concebido de una forma más alternativa y, en consecuencia, también más sostenible, deja estos patrones atrás. Pero, claro, salir de estos patrones es como salir de la zona de confort y requiere lidiar con un margen de inseguridad e incertidumbre importante. La espontaneidad es el factor diferencial, y las expectativas y sensaciones generadas pueden ser tan variadas como el número de viajeros que se atrevan a ir más allá.

Viajar significa, en ocasiones, tolerar medios de transporte lentos y polvorientos, llenos de olores, sabores y, tal vez, animales a cuestas. Comer en los mercados del pueblo, dormir en hoteles regentados por los lugareños, con ventiladores viejos o mosquiteras en las ventanas. Caminar, ensuciarse, descubrir, seguir sintiendo la adrenalina de lo incierto.

El verdadero viaje se hace cuando perdemos el miedo, cuando no tenemos el control de todo. Así que no tengáis miedo al mundo y aprended a enfrentar al mundo sin miedo.         

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Movilidades turísticas: una categoría útil y en desarrollo

Con el objetivo de aportar al turismo y sus fuentes de investigación, a continuación, se plantean tres ejes que pueden ser trabajados para reflexionar desde una perspectiva anclada en las movilidades turísticas.

Contexto de las movilidades turísticas

Uno de los principales aportes del sociólogo británico John Urry (1946-2016), proviene de la importancia del paradigma de la movilidad para dar cuenta del desarrollo de sociedades en movimiento, donde objetos ideas, personas y actividades requieren de la movilidad -como categoría multifactorial que implica pensar, sentir y reflexionar el devenir de sociedades globales-, para transformarse en un sistema social en sí.

Dentro de las diversas prácticas que han sido analizadas desde el paradigma de la movilidad, el turismo adquiere un papel cada vez más protagónico en la sociedad contemporánea. En este sentido, la movilidad turística se define como aquella práctica de viaje que se desarrolla con fines de autorrealización en un espacio-tiempo vinculado al ocio (Riquelme Brevis, 2020).

Tres ejes para el desarrollo de las movilidades turísticas

En primer lugar, resulta necesario analizar el turismo como una experiencia en sí y en estrecha relación con la autorrealización. En este punto, la historia de la humanidad implica un permanente encuentro entre el cultivo del cuerpo y la mente, donde el ocio se torna trascendental. Desde la Antigua Grecia hasta los días actuales, los momentos de ocio han sido tensionados, cuestionados y debatidos por diferentes teóricos.

La reivindicación y la negación de actividades de ocio responderá a las culturas y los modos de vida de las sociedades. Al respecto, existe cierto consenso entre los investigadores del ocio al plantear que, en el mundo occidental, se tiende a poner en el centro de la vida el trabajo, dejando al margen otras actividades igual de relevantes. Esta visión lineal y con énfasis en lo productivo se contrapone con la versatilidad y circularidad de ciertas culturas donde el ocio cumple un papel central en la vida cotidiana.

En segundo lugar, la movilidad debe ser comprendida como una práctica, que trasciende la conexión de diferentes puntos en el espacio urbano. De esta forma, parafraseando a Gutiérrez (2012), la movilidad no solo involucra el tiempo de viaje, sino que el pre-viaje y el post-viaje son igual de relevantes para pensar y percibir la movilidad. La planificación del viaje turístico (selección del destino, compra de pasajes, reserva de hospedaje, compra de boletos para visitas, movilidades virtuales de reconocimiento de lugares, entre otras acciones) cumple un papel igual de relevante. Asimismo, el retorno a la residencia habitual (las conexiones, los tiempos de espera, entre otras acciones) también es forma y parte de la movilidad turística.

En tercer lugar, y desde la síntesis de los dos puntos anteriores, movilidad y turismo deben considerarse de manera simbiótica. Ambas categorías se potencian y permiten ampliar la perspectiva analítica, lo cual robustece y expande la capacidad reflexiva de la movilidad turística, como también sus objetos y enfoques de investigación. Las movilidades turísticas albergan diferentes entradas analíticas como rutas, experiencias, movimientos, mercados, culturas, objetos, ideas, lugares, tecnologías, globalización, entre muchos otros, que pueden ser analizados de manera particular, general o mixta para caracterizar cómo, por qué y cuándo se desarrollan este tipo de prácticas.

Las movilidades turísticas una oportunidad de investigación

A partir de los tres ejes mencionados, tanto las experiencias como los objetos que se encuentran en las movilidades turísticas conforman una línea de investigación aún incipiente en nuestro contexto sudamericano, donde poco a poco los académicos y gestores turísticos comienzan a interesarse por este fenómeno social.

Finalmente, desde el proyecto ANID-FONDECYT 3200682 “Visitantes en movimiento: Etnografía de las prácticas y experiencias de movilidad en las zonas Lacustre, Andina, Continental e Insular-Costera de la Región de Los Lagos, Chile”, instamos a aquellas y aquellos que estén interesados en esta temática a seguir reflexionando y creando espacios de discusión, sobre todo en el actual contexto de crisis sociosanitaria, donde el turismo necesita repensarse y problematizarse.


Referencias

Gutiérrez, A. (2012). ¿Qué es la movilidad? Elementos para (re) construir las definiciones básicas del campo del transporte. Bitácora Urbano Territorial, 21 (2). Extraído de https://revistas.unal.edu.co/index.php/bitacora/article/view/29076

Riquelme Brevis, H. (2020). “Movilidades turísticas en contexto de crisis sanitaria”. Extraído de  https://ciencias.uautonoma.cl/noticias/movilidades-turisticas/

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“No todo lo cultural es susceptible de volverse turístico”

En la edición otoño del Travindy Fest conversamos con Camilo Alvarado, Director de Travolution Colombia y Coordinador de VSocial Foundation Suramérica. Nos dio su visión sobre algunos aspectos importantes que los emprendimientos de Turismo Comunitario deberían tener en cuenta para incorporarse al mercado. También caracterizó el perfil del viajero que elige un tipo de proyecto turístico de este tipo. Y por último, nos contó cómo se está desarrollando la reactivación post-pandemia en Colombia.

Rubén Salinas: ¿Cuáles pueden ser las claves para que iniciativas de turismo comunitario ingresen al mercado turístico?

Camilo Alvarado: Digamos que no hay como un recetario para acceder a un mercado. Depende de muchas características, tanto territoriales y geográficas, y de calidades de productos, entonces no podríamos generalizar. 

Sin embargo, en términos de claves, yo creo que una de las características más importantes, justamente en turismo comunitario, es no trabajar solos. Los proyectos que quieren trabajar solos, que tienen por ejemplo un buen proyecto turístico y no quieren que los vecinos generen otro tipo de prácticas turísticas, están condenados al fracaso. El turismo comunitario para que llegue a un mercado atractivo, necesitamos bastante contenido y no basta con solo un proyecto. 

La mayoría de los proyectos de TC se ubican en lugares muy rurales, de difícil acceso muchas veces, y el turista busca un mercado mixto. Es decir, quiere conocer algunas cosas tradicionales e incluir dentro de su tour unos emprendimientos de turismo comunitario. Entonces siempre es necesario trabajar con los vecinos. El que quiera trabajar solo yo diría que está condenado al fracaso. 

En segundo lugar, creo que es muy importante definir que tipo de mercado y que tipo de perfil de turista se quiere llevar al territorio. Porque con VSocial no solamente nos interesa el producto turístico, que sea atractivo, sino que además buscamos que tengan una perspectiva muy amplia del territorio. Es decir, que sea muy claro que el turismo comunitario está solucionando algún tipo de problemática concreta en el territorio; que les quepa un poco su territorio en la cabeza.

El perfil de turista, que por lo menos trabaja con VSocial y con el grupo Ventura travel, busca un ejercicio también transformador. Además, quiere saber qué beneficios genera ese tipo de prácticas turísticas. Entonces es muy importante que los proyectos tengan una perspectiva bastante amplia de lo que significa generar procesos de turismo comunitario en el territorio.

Y por último, cualquier proyecto que busque atraer un turista consciente y responsable, que busque generar espacios genuinos de intercambio, necesita darle protagonismo a su gente. Que se le de ese foco concreto a las personas, a las que hacen el quehacer de alguna forma. El que genera la práctica cultural es el que debe estar en el centro de atención. Si eso se logra, y se logra de una manera real sin necesidad de llevarlo al show, pues digamos que esos son los proyectos que desde mi perspectiva pueden llegar mucho más fácil al mercado. 

Rubén Salinas: ¿Cómo se da ese proceso de comunicación a la hora de definir el tipo de turista que se quiere atraer?

Camilo Alvarado: Para un proyecto de turismo comunitario es importante definir qué no quieres negociar; cuáles son los inamovibles. Porque estamos hablando de comunidades campesinas, indígenas, entonces deben de tener claro que no todo lo cultural, ni todo lo tradicional, es susceptible de volverse turístico. Es importante que la comunidad defina que quiere compartir y que no. Entonces cuando definen que no quieren que ocurra en su territorio ya hay varios perfiles que desaparecen. Y empiezan a diferenciar cuales son los perfiles de turistas que quieren atraer. El turismo comunitario es una forma de gestión del territorio y quien decide quien entra al territorio pues es la gente del territorio. 

Rubén Salinas: ¿Cómo ha afectado la pandemia en Colombia y cómo están trabajando para la reactivación?

Camilo Alvarado: En algunos lugares ha sido una sorpresa y no muy positiva. Porque ha salido muchísima gente, masivamente, a proyectos de turismo que quedan en territorios donde hay proyectos comunitarios y han generado cosas poco positivas. Han generado basura, graves problemas de seguridad, entonces muchos proyectos están pidiendo acompañamiento de entidades gubernamentales para que puedan aportar en el control territorial. Y en otros casos, donde aún no están llegando muchos turistas, los proyectos comunitarios están rediseñando sus productos turísticos.

Yo creo que la reactivación requiere de eso, repensarse el producto turístico. Darse una pausa para pensar si el producto turístico que yo estoy ofertando, primero, hace referencia a lo que yo quiero que interprete el turista, y segundo, si hace referencia a lo que yo quiero compartir culturalmente. Y si eso no es así pues es el momento de replantearse el producto y muchos proyectos lo están haciendo.

Segundo, se están preguntando mucho en cómo hacer el proceso de la manera más responsable, pues hay una cuestión de doble vía. Hay que cuidar al turista y hay que cuidar a las comunidades. Porque la mayoría de los proyectos están en sitios rurales donde tienen poca accesibilidad a los servicios médicos. 

Entonces, hemos estado acompañando ese proceso no solo con los protocolos de bioseguridad, sino también en cómo adecuar y rediseñar esos productos turísticos para que el mercado local también los pueda consumir. Porque el mercado internacional va a tardar más y los proyectos no pueden esperar más. Entonces hemos apoyado en articularnos para atraer a este tipo de turistas locales. Eso requiere también replantearse el tema económico. Hay que replantearse cómo contamos algunas cosas, de colombiano a otro colombiano, digamos que la narrativa cambia, el producto cambia, en eso hemos apoyado. Y bueno esperamos que toda la reactivación se dé de la manera más responsable y sobre todo generando beneficios. 

Aquí aprovecho para invitar a viajar a estos proyectos de turismo comunitario. Uno a veces no los conoce y les da un poco de temor, pero es darse la oportunidad de compartir culturalmente con una comunidad. Y los proyectos de turismo comunitario que se están desarrollando en Sudamérica están teniendo una calidad bastante buena. Eso es envidiable para cualquier tipo de proyecto de turismo convencional.

Mira la entrevista completa y todas las demás del Travindy Fest en nuestro perfil de Instagram.

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WTM Turismo Responsable: Certificación y Elección del Consumidor

En el marco del WTM Turismo Responsable 2020 se desarrolló el panel sobre Certificación y Elección del Consumidor con el objetivo de indagar sobre la situación actual de la certificación en turismo sostenible y cómo mejorarla. Participaron en el panel el moderador Harold Goodwin (WTM Responsible Tourism) y los panelistas: Kelly Bricher (University of Utah y miembro de GSTC), Andrea Nicholas (Green Tourism), Lee-Anne Bac (Fair Trade Tourism) y Eric Ricaurte (Green View). 

Situación actual de la certificación en turismo sostenible

Durante el panel se señaló que hay pocos negocios certificados en turismo sostenible. Kelly Bricher explica que el acceso a la certificación es difícil por costos y tiempo, especialmente para negocios pequeños. Así mismo, el reconocimiento de los certificados por parte de los consumidores es bajo.  En general, por parte de los panelistas se reconoce que es necesario involucrar a más negocios y que los consumidores conozcan sobre lo que significa estar certificado.

Por su parte, Eric Ricaurte resalta que cuando una certificación es buena, debe ser fuerte, es decir debe: 

  1. Ser reconocida: su logo y nombre debe ser capaz de transmitir lo que representa.  
  2. Estandarizar: tener un lenguaje común que permita identificar las mejores prácticas y ser consistente.
  3. Tener una estructura definida que ayude a saber por dónde empezar.
  4. Buscar generar impacto significativo en temas relevantes (Por ejemplo, cambio climático, derechos humanos). 

Las certificaciones permiten mostrar a los inversionistas, que la compañía evalúa sus riesgos y oportunidades en sostenibilidad y los gestiona. Los sellos y certificaciones de turismo sostenible no siempre son exigidos por el consumidor, pero muchas veces el cliente y el consumidor son distintos. El cliente corporativo si demanda que las empresas que contrata cumplan con ciertos estándares.

Sobre algunas certificaciones existentes 

Lee-Anne Bac de Fair Trade Tourism explicó que esta certificación surgió en Sudáfrica como un medio para lograr posicionar el turismo sostenible en África. El proceso de certificación bajo este estándar es exigente, por lo que algunos negocios no están dispuestos a llevar todo el proceso a cabo. A veces el negocio solo es fuerte en uno de los aspectos y para estar certificado debe cumplir con todo.  Por otra parte, Lee-Anne comenta que Fair Trade Tourism tiene la ventaja que es una marca en la que los consumidores creen. Un desafío para ellos es lograr identificar si la certificación genera mejores ventas a las empresas. Normalmente, los negocios reciben más reservas después de la certificación, pero no pueden asegurar que haya una relación directa. 

Por su parte Andrea Nicholas habló de Green Tourism, una certificación del Reino Unido.  Ésta es una herramienta que ofrece un marco y un proceso para que los negocios sepan por dónde empezar, reciban consejos y apoyo. Algo que los distingue es que otros procesos de certificación hacen una inspección cada año o dos años, mientras que Green Tourism ofrecen un proceso de mejoramiento continuo en línea, con planes de acción y acompañamiento. Además, cuentan con redes para hacer benchmarking y compartir los logros y avances con otras empresas similares. Por otra parte, pueden asegurar que esta certificación les ha permitido a los negocios incrementar sus ingresos, ya que el sector público en Reino Unido exige este tipo de certificaciones para contratar.

Fair Trade Tourism y Green Tourism son certificaciones que funcionan bien en sus lugares de origen. En Asia hay otras, el resto de Europa y Estados Unidos funcionan otras. Es importante tener en cuenta que el Consejo Global de Turismo Sostenible  (GSTC, por sus siglas en inglés) establece y gestiona los estándares mínimos de sostenibilidad en el turismo a nivel mundial. GSTC avala a organismos certificadores que utilizan los criterios GSTC, para que éstos certifiquen a las empresas que cumplen con los estándares y les dan su propio sello. Aunque no todos los organismos certificadores están avalados por GSTC. 

La comunicación es clave de la certificación

Entre los diferentes certificados que existen y que la mayoría de los consumidores desconocen sobre lo que realmente representan estos sellos, es importante que los negocios certificados comuniquen sus logros en materia de sostenibilidad. El sello se convierte en un respaldo de las acciones que se cuentan. 

Así mismo, se señaló que la comunicación de doble vía ayuda a mejor continuamente. Los consumidores pueden dar retroalimentación de lo que se puede mejorar y unas felicitaciones pueden ser motivantes. Se debe contar con espacios para que los viajeros se puedan expresar.  

Reflexiones finales

Dentro del panel surgió la discusión sobre si es más fácil identificar buenas prácticas laborales que ambientales. Lee-Anne comentaba que al estar en el lugar es más fácil preguntarles a los empleados sobre cómo eran tratados, que sobre indicadores ambientales. Sin embargo, concuerdo con Harold Goodwin en que es difícil saber si las personas son tratadas adecuadamente. En medio de unas vacaciones o viaje de trabajo, no todos tenemos la misma empatía para que al cruzarnos con la camarera le preguntemos cómo la tratan en el hotel y obtener una respuesta sincera, además de haber barreras idiomáticas y culturales. 

Hasta que no conocí del movimiento en España de Las Kelly (las que limpian) no dimensionaba las condiciones laborales de las camareras de los hoteles. Quizás por esto, porque hay muchos temas que ignoramos, es que debemos seguir impulsando las certificaciones. La tarea de la sostenibilidad no solo les corresponde a las empresas. Los consumidores debemos aprender más sobre sostenibilidad y motivar a que más negocios implementen prácticas sostenibles. La certificación permite que haya menos Greenwashing y nos permite confiar que una tercera parte experta verificó que se cumplen con los criterios de sostenibilidad. Entre más conozcamos, mejor podremos saber si los certificados son solo un sello en un papel o la empresa efectivamente está trabajando para mejorar continuamente.

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