Turismo sostenible en espacios naturales protegidos

Como bien sabemos, el turismo sostenible es bueno para los parques y para las personas. Visitar espacios naturales nos deja una sensación de conexión con la naturaleza única en la que, aunque sea por el tiempo que transcurrimos caminando y explorando, nos sentimos parte de ese todo llamado ecosistema.

Sin embargo, estas visitas provocan presiones para nuestros parques y comunidades. En tal sentido, cabría preguntarnos: ¿lo estamos haciendo bien? La premisa fundamental que debemos considerar cuando nos planteamos contribuir con la preservación de los espacios protegidos es la de sumar esfuerzos, sin dejar a nadie detrás. 

Por eso, debemos invitar a todos los actores involucrados a convertirse en agentes de cambio. Para ello debemos tomar en cuenta a los organismos gestores de los parques, a los visitantes, a las comunidades locales y a las empresas.

En esta píldora hablaremos de cómo fomentar la conservación a través de una actividad turística sostenible en los espacios naturales protegidos.

Si quieres que te ayudemos a profundizar sobre cómo aplicar el turismo sostenible en espacios naturales protegidos, contacta con nosotros en aprende@travindy.es.

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Economía Circular y Turismo

Durante mucho tiempo, nuestra economía ha sido «lineal». Lo que significa que las materias primas se utilizaban para fabricar un producto y al terminar su ciclo de vida se tiraba a la basura. Para pasar a un modelo de economía circular, debemos asegurarnos de que las materias primas permanecen en uso el mayor tiempo posible, con el fin de optimizar los recursos y disminuir los residuos.

Si aplicamos este modelo en la actividad turística, pasaremos de la protección del patrimonio cultural y natural, a su regeneración, diseñando destinos líderes en innovación y calidad.

Por último, veremos también algunos ejemplos que puedan ser replicables en el sector y nos sirvan de inspiración para pasar de un turismo lineal a uno circular y sostenible.

Si quieres que te ayudemos a profundizar sobre el concepto de economía circular y cómo aplicarla a tu negocio, contacta con nosotros en aprende@travindy.es.

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Turisme presenta un manual para la adaptación de los destinos turísticos al cambio climático

El secretario autonómico de Turisme de la Comunidad Valenciana, Francesc Colomer, ha clausurado la Jornada Técnica de Invat·tur sobre “La sostenibilidad turística como vector para la recuperación: Retos y Tendencias”, en la que han participado representantes de la OMT, Secretaría de Estado de Turismo, Segittur, Turisme Comunitat Valenciana, Visit València, Calp y Universidad de Alicante, y en la que se ha presentado el Manual para la Adaptación de los Destinos Turísticos al Cambio Climático.

El “Manual para la Adaptación de los Destinos Turísticos al Cambio Climático” es una herramienta práctica que persigue el objetivo principal de servir de guía y ayuda que facilite la comprensión sobre la realidad y el efecto del cambio climático, así como también la relación de éste con una visión holística de la gestión de los destinos turísticos de la Comunitat Valenciana.

Además, este manual también permite a los destinos visualizar las principales actuaciones a desarrollar en el marco de sus estrategias turísticas para adaptar su evolución a los efectos del cambio climático, y con ello mitigar el impacto del mismo.

El documento recoge se divide en diferentes apartados: el cambio climático y las implicaciones en el ámbito turístico; los destinos turísticos de la Red DTI ante el cambio climático; ejes de actuación de los destinos turísticos al cambio climático. Y recoge un conjunto de 52 recomendaciones ordenadas en base a 5 ejes de actuación. Estas recomendaciones pretenden guiar, orientar y facilitar a los destinos turísticos soluciones para su puesta en marcha.


Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por InvaTur: “Turisme presenta un manual para la adaptación de los destinos turísticos al cambio climático”.  

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¿Ha llegado el fin de los vuelos de bajo coste?

Las compañías de bajo coste existen desde hace más de 70 años. Fue en 1949 cuando la Pacific Southwest Airlines empezó a transformar los viajes en avión con sus operaciones en los aeropuertos más pequeños de la Costa Oeste de Estados Unidos, además de otras muchas novedades para la época, como los billetes automatizados o las máquinas de facturación automática. 

Sin embargo, la revolución del bajo coste se produce en fechas mucho más recientes, con la liberalización del transporte aéreo. En Europa, la aparición de este tipo de compañías, como Ryanair, EasyJet, Air Berlin o Vueling, transformaron, como nunca antes, el sector turístico y contribuyeron a la democratización de los viajes. 

Además, las ‘low cost’ permitieron que un gran número de ciudades medias, hasta ese momento ajenas al turismo, empezaran a convertirse en destinos para miles de viajeros. Antes, las rutas aéreas estaban de alguna forma monopolizadas por muy pocas compañías y la organización del tráfico solía hacerse de un modo que podríamos llamar ‘radial’: desde las pequeñas ciudades sólo se podía viajar a las capitales y de éstas al extranjero. 

Por el contrario, las compañías de bajo coste tienen un modelo de negocio muy diferente. Su objetivo es ofrecer rutas desde aeropuertos secundarios, con poco tráfico, lo que les permite estar menos tiempo en tierra. No podemos olvidar que estamos hablando de negocio y que cada minuto que los aviones están parados las compañías están perdiendo dinero. Los pequeños y medianos aeropuertos facilitan un aterrizaje y despegue con menor tiempo de espera y, por tanto, un menor gasto de combustible.

Paralelamente, muchos gobiernos municipales y regionales -aunque no quieran reconocerlo públicamente- otorgaron subvenciones a esas compañías para que se establecieran en sus aeropuertos, ya que vieron en las compañías de bajo coste una oportunidad única para atraer el turismo. Ciudades como Cracovia, Leipzig, Palermo, Dresde o Bilbao empezaron a situarse en el mapa turístico. 

Las compañías de bajo coste permitieron, por tanto, una posibilidad de rutas mucho mayor. Además, la liberalización del tráfico aéreo coincidió con el gran auge de Internet. Cualquier persona tiene ahora la posibilidad de comparar precios y comprar al momento, cosa que no ocurría hace unos años, cuando sólo se podía comprar billetes de avión a través de las agencias de viajes. Esto, evidentemente, también ha supuesto un ahorro importante en los costes. 

Hay otros muchos aspectos que contribuyeron a que el precio de los billetes de estas aerolíneas sea mucho más bajo que el de las compañías aéreas tradicionales: los aviones no suelen ser propiedad de las empresas, sino que están gestionados en régimen de leasing; las compañías prescinden de muchos de los servicios que ofrecen los aeropuertos (autobuses que trasladan a los pasajeros entre el avión y la terminal, plataformas que permiten la entrada en el aparato sin pisar la pista, etc.), los vuelos no ofrecen comida o revistas. 

Todo esto, como decimos, permitió bajar el precio. Y a menor precio, más viajes. Numerosos turistas multiplicaron sus escapadas con motivo de vacaciones, fines de semana o puentes festivos. Se consiguió, como hemos indicado antes, una democratización del turismo y una multiplicación de los destinos. Cualquier ciudad podía ser ahora un destino turístico. Las ventajas para el sector turístico eran evidentes. 

Pero, como en otras muchas cosas, no es oro todo lo que reluce. El aumento de los viajes trajo consigo un incremento de la contaminación y contribuyó a la masificación de muchas ciudades del mundo. Muchos residentes de ciudades hasta ese momento poco o nada turísticas, empezaron a sentirse expulsados de propias ciudades ante la llegada de millones de turistas. 

Esa era la imagen a la que muchas personas se habían acostumbrado. Hasta que llegó la Covid-19. Los efectos provocados por la pandemia han sido devastadores para el sector turístico, pero también han permitido que volvamos a disfrutar de nuestras ciudades sin masificación, que no haya que esperar colas interminables para ver un museo o que incluso se pueda pasear de forma tranquila. Y esto tiene consecuencias. 

Francia ha anunciado estos días su intención de prohibir los servicios regulares de transporte aéreo de pasajeros en los trayectos en el interior del país que puedan realizarse en tren en menos de dos horas y media, según indica el artículo 36 de la ley de lucha contra el cambio climático aprobada el 10 de abril por la Asamblea Nacional, pendiente de aprobación en el Senado.

La limitación de vuelos en favor de la alternativa ferroviaria es una de las medidas más innovadoras del proyecto de ley del clima y la resiliencia, presentado el pasado mes de febrero al Consejo de Ministros por la ministra de Transición Ecológica, Barbara Pompili. El texto asumido por el presidente Emmanuel Macron incluye buena parte de las propuestas elaboradas por la Convención Ciudadana por el Clima creada especialmente por el propio presidente Macron, con participación de entidades sociales, para el debate del problema climático.

Pese a que en algunos aspectos el proyecto supone un avance importante respecto a la actual legislación francesa sobre cambio climático y tiene como objetivo reducir sus emisiones de carbono, en Francia, en un 40% de aquí a 2030 con respecto a los niveles de 1990, durante las últimas semanas ha recibido numerosas críticas de diversos grupos ecologistas que consideran que debería ser aún más ambiciosa.

Entre los principales objetivos del artículo 36 de este proyecto de ley se encuentra la eliminación de los vuelos regulares de pasajeros entre París (Orly) y Nantes, Lyon o Burdeos, por poner algunos ejemplos. La Convención Ciudadana por el Clima había exigido renunciar a los vuelos domésticos en caso de existir alternativas de menos de 4 horas en tren, aunque finalmente se optó por las dos horas y media para no dejar territorios incomunicados. 

Pese a rebajar el margen de vuelo, la medida ha provocado la indignación de parlamentarios de diferentes bandos, a menudo elegidos en demarcaciones del suroeste de Francia, recordando que Airbus tiene su sede en Toulouse. Igualmente, han llegado numerosas críticas por el costo humano desproporcionado de la prohibición. 

Sin embargo, lo más destacado ha sido el debate que la medida adoptada por Francia supone para el sector turístico de toda Europa y no son pocos los empresarios que se preguntan si no estamos asistiendo al final de las compañías de bajo coste y, por tanto, al fin del turismo que hemos conocido en los últimos años. 

Ya antes de la pandemia, para moderar el impacto negativo del turismo, un movimiento ambientalista mundial llamado ‘vergüenza de volar’ (flight shaming en inglés) animó a los viajeros a evitar los viajes en avión. Hay que tener en cuenta que el sector del transporte es responsable de una cuarta parte de las emisiones de carbono en todo el mundo. La aviación representa poco más del dos por ciento de ellas, y antes de que comenzara la pandemia, el número de personas que tomaban vuelos comerciales no paraba de crecer. 

Ahora la preocupación por el daño irreparable de las emisiones de carbono de los vuelos está haciendo que un grupo creciente de viajeros cambie sus hábitos. Los defensores de un turismo más verde son optimistas con el hecho de que el brote de coronavirus no cambiará eso. Es evidente que tenemos que hay destinos a los que hay que seguir viajando en avión, pero parece que ha llegado el momento de equilibrar el crecimiento y el respeto al medio ambiente. Sin sostenibilidad, ya sabemos, no habrá turismo.


Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Sustentur: “¿Ha llegado el fin de los vuelos de bajo coste?”.  Con la colaboración de Francisco Manuel Pastor Marín.

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El Observatorio FiturNext desvela las tres iniciativas ganadoras de su reto 2021

FiturNext, el observatorio de FITUR dedicado a promover buenas prácticas turísticas en clave de sostenibilidad patrocinado por Mastercard, ha anunciado hoy las tres iniciativas ganadoras de su reto 2021: Afrikable, Fundación Codespa y Women in Travel CIC, este año dedicado al fomento de la igualdad de género en la industria turística. El veredicto se ha determinado tras analizar más de 400 proyectos alrededor del mundo relacionados con el sector turístico.

Iniciativas premiadas por su contribución y replicabilidad

El proceso de selección de las iniciativas ganadoras se ha basado en el Barómetro de Replicabilidad, un modelo desarrollado por el Observatorio FiturNext que evalúa las posibilidades que tienen las prácticas para ser adaptadas por otros actores del sector con diferentes recursos y en diferentes contextos. Adicionalmente, para la presente edición del Observatorio se ha creado el Barómetro de Impacto, una herramienta que combina diferentes indicadores para medir el grado de repercusión de los proyectos y se realiza a través de entrevistas personales. Por último, se han considerado los apuntes del Consejo Asesor de FiturNext, que ha proporcionado evaluación externa de carácter internacional.

La empleabilidad y la inclusividad, los grandes focos de las iniciativas ganadoras

Las tres iniciativas ganadoras tienen en común su importante contribución en el abordaje de los retos actuales en cuanto a igualdad de género y la generación de valor en el turismo a través del fomento de la empleabilidad y la inclusividad.

En concreto, Afrikable es una una entidad que ofrece oportunidades laborales a mujeres dentro del sector turístico en Kenia. Mediante el proyecto “Vacaciones solidarias”, organiza viajes al país africano contratando todos los servicios con mujeres locales, contribuyendo a su desarrollo profesional e independencia. La iniciativa genera impacto positivo al facilitar trabajo a entre 50 y 100 mujeres en situación de vulnerabilidad.

Por su parte, Fundación Codespa es una organización que, a través de su programa “Rutas”, impulsa el desarrollo del turismo rural comunitario e inclusivo a través de sus acciones en Perú y Bolivia. Ofrece rutas de turismo rural lideradas mayoritariamente por mujeres. En total, 312 emprendedoras han podido crear su propio negocio gracias a su ayuda. Su propuesta no solo aumenta la presencia femenina en el sector, sino que permite que la mujer tenga un peso mayor en la economía familiar.

Por último, Women in Travel CIC es una empresa social de Inglaterra que usa el turismo como fuerza de impacto positivo, a la vez que genera oportunidades laborales a mujeres en riesgo de exclusión. A través de un programa formativo, han preparado a más de 2.000 mujeres para el entorno profesional y una de cada tres ha conseguido un empleo. La iniciativa resulta asimismo beneficiosa para las empresas turísticas, ya que promueve la captación de talento femenino en la industria.

La entrega de premios, que tendrá lugar en el marco de Fitur entre los días 19 y 23 de mayo, irá acompañada por una amplia programación de charlas, ponencias y diálogos con reconocidas profesionales del sector comprometidas con la igualdad. FiturNext también presentará su informe 2021.


Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por IFEMA: “El Observatorio FiturNext desvela las tres iniciativas ganadoras de su reto 2021”.  

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