La India y el turismo responsable: un binomio que se combina a la perfección con Open Eyes

Anna Alamán

Aunque suene muy obvio, la misión de Open Eyes es “abrir los ojos” a todos aquellos que quieran conocer la India de una forma inolvidable y ética. En esta entrevista, Ángela Rodríguez habla con su fundadora, Anna Alamán, sobre cómo esta agencia de viajes está revolucionando la forma de entender el turismo en la India, pero también en España, país de donde provienen la mayoría de sus viajeros.


Ángela: Anna, ¿cómo se diferencia Open Eyes de otras agencias de viaje?

Anna: Es cómo entendemos el turismo y lo llevamos a cabo, lo que realmente muestra el valor añadido y diferenciador de Open Eyes sobre el resto de agencias de viajes a la India. A la hora de crear producto, el proceso es siempre el mismo: primero, hacemos una pequeña investigación en turismo responsable, estudiando las necesidades de las comunidades más vulnerables en el país y de las tendencias del turismo. Segundo, a través de la cautelosa creación de experiencias innovadoras y éticas en el destino, hacemos de puente entre la comunidad y el viajero. 

Esto nos permite desarrollar viajes creativos, que contribuyen a mejorar el desarrollo sostenible de la India y que a la vez, permite generar en nuestros viajes ese sentimiento de autenticidad y exclusividad.

Ángela: Ósea que proponéis viajes para los que anteriormente no existía oferta o demanda específica; pero que se adaptan a la incesante búsqueda de autenticidad por parte del viajero de hoy en día.
Experiencia Gastronómica

Anna: Exacto, Open Eyes propone viajes y experiencias que anteriormente no existían en India. De hecho, cuando empezamos en el 2011, la demanda en España era muy pequeña. No obstante empezamos sembrando y difundiendo un turismo más responsable en India el cual pensamos que está dando sus frutos. Además de que, como dices, las prioridades de los viajeros también han ido cambiando y junto a esto, la demanda en estos seis años ha crecido bastante.  

En Open Eyes definimos nuestra forma de viajar como: “no sólo en pasar por un lugar, sino en dejar que éste pase por ti…”

Ángela: ¿Cual ha sido la aceptación de la población local hacia recibir visitantes de forma organizada cuando nunca antes lo habían hecho?

Anna: La aceptación de momento es muy buena porque tenemos muy en cuenta que los grupos sean pequeños, para gestionar mejor el impacto. Todavía trabajamos con las primeras comunidades con las que empezamos en el 2011, eso dice mucho de nuestro compromiso con el impacto con la población y el viajero. La comunicación es un elemento clave para identificar errores y necesidades, tanto de la población local como de los viajeros, después de cada viaje.

Ángela: Háblanos de algún proyecto o comunidad con el que trabajáis, que nunca antes hubiera pensado que su oficio o tradiciones culturales fueran del interés para viajeros internacionales hasta que llegó Open Eyes.

Anna: Hace un año y medio que decidimos enfocarnos en crear un turismo más inclusivo en el país para analizar las necesidades de una de las comunidades más vulnerables de India: las mujeres invidentes. Nos encontramos con que la India cuenta con la población ciega más grande del mundo: 15 millones de personas donde el 48% son mujeres y sólo el 23% están trabajando. Dada esta clase de dependencia financiera forzada, podemos admitir que las mujeres con discapacidades visuales en la India son uno de los grupos sociales más vulnerable del mundo. 

Estos datos nos pusieron en marcha para contactar con una asociación que proporciona formación a mujeres invidentes como terapeutas masajistas, pero que no tenían acceso al mercado, ni tampoco clientes. Tras realizar un estudio de mercado, decidimos diseñar (¡tardamos un año y medio!), retiros de bienestar en la naturaleza donde las mujeres masajistas se encontraban en el centro del producto, para que pudieran acceder a una vida laboral y propiciar un cambio real en sus vidas.  
La asociación realiza una formación específica diseñada para invidentes durante dos años. El hecho de no ver hace que estas personas tengan mucho más desarrollado el sentido en las manos, y puedan sentir de forma más profunda el dolor del paciente, que un terapeuta con visión normal.

Ángela: ¿Cómo exactamente incorporas el trabajo de las mujeres en la cadena de valor de turismo?
Retiro de Bienestar con mujeres invidentes

Anna: A través de nuestros itinerarios. Te pongo un ejemplo para entenderlo mejor. El año pasado lanzamos el primer retiro de bienestar situado en los bosques sagrados de Jageshwar, en los Himalayas.

El retiro se desarrolla alrededor de cinco elementos;  la conexión, la comida Sattvic (comida “pura” que se denomina en la India), la naturaleza y el movimiento (yoga ancestral de la India) y el tacto. Este último es un punto muy importante de terapia a través masajes, que es donde incorporamos a las mujeres invidentes que van a estar una semana compartiendo el viaje y van a ofrecer al viajero masajes terapéuticos.

Este año tenemos ya varias fechas anunciadas para grupos que saldrán desde España.

Hablando de mujeres, este año hemos agrupado todos nuestras experiencias en nuestros viajes diseñadas con mujeres desde el 2011,  como experiencias con mujeres taxistas, artesanas en la zona rural, mujeres invidentes terapeutas, mujeres guias, cursos de cocina Ayurveda, etc…  bajo el nombre de “Women in Tourism”. El objetivo es “alzar la voz” a un turismo mas igualitario en género, desde comunidades hasta posiciones directivas,  ya que todavía existe mucha desigualdad en puestos de trabajo en turismo en India.

Ángela: Ellas realizan su formación como masajista mientras que vosotros os encargáis de generar la sinergia entre su trabajo, los retos a los que se enfrentan en la sociedad y el turismo. ¿Qué ha significado esto para las mujeres?

Anna: Exacto. Solo en este año, ya hemos formado a 29 mujeres invidentes en materia de comunicación, apariencia y aspectos básicos en turismo. Para que te hagas una idea del impacto que está teniendo esta nueva oportunidad generada a través de Open Eyes, esto fue lo que Laxmi, una  de las masajistas, nos comentó acerca de la experiencia del último retiro: “Anna, poder hacer los retiros es como leer un libro lleno de conocimiento, no podemos ver a través de nuestros ojos, pero nuestro sentido del tacto nos ha ayudado a ser masajistas, y aquí tenemos la oportunidad de conocer a mucha gente y aprender sobre las diferentes culturas. Por primera vez, me siento contenta, auto realizada y valorada por mi trabajo.”

Nunca pensé que Open Eyes, el nombre de empresa que creé en el 2011, tendría tanto significado ahora.

Ángela: ¿Cómo conseguís que el mensaje del turismo responsable quede implícito en vuestros viajes?
Centro de Rescates de Elefantes

Anna: Desde la reserva del viaje tratamos de dar toda la información necesaria y sensibilizar al viajero. No obstante, siempre es más fácil que el mensaje se viva una vez que ya estás viajando, y aquí nosotros personalmente contribuimos a que entiendan bien lo que queremos transmitir.

Por ejemplo, hay una comunidad con la que llevamos trabajando desde nuestros inicios Jaipur, donde nuestros viajeros tienen la oportunidad de vivir una verdadera inmersión cultural con la comunidad, conviviendo con jóvenes y artesanas de la zona. Les llevamos a visitar proyectos de educación y sanidad, pero también la interacción con mujeres artesanas y realizamos varias actividades, como un pañuelo de blockprinting, la artesanía más antigua del Rajasthan. Este grupo de mujeres trabajan con una empresa social que les ayuda a ser más autosuficientes mediante la formación de distintas técnicas de bordados y estampación. El trabajo de productos finalizados es recompensado económicamente, apoyando la mejora a la igualdad de la mujer en el país.

Otro ejemplo, es que desde Open Eyes no promovemos la subida al Fuerte de Jaipur a lomos de los elefantes, que tanto se ofrece como experiencia turística en el país. Si nuestro viajero llega con la idea de realizar actividades de este tipo, se le explica la problemática asociada al bienestar animal y su uso en actividades turísticas, pero también le proporcionamos una alternativa; que puede ser una visita a una reserva auténtica de elefantes donde puede estar en contacto con el animal en su hábitat natural y hasta salir a pasear con el. 

¡Muchas gracias Anna! Recuerda que puedes visitar la página web de Open Eyes y seguirles en Facebook 

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Co-creando comunidades sostenibles de forma colaborativa en Iberoamérica

Despoblación rural, estacionalidad de los empleos turísticos, precariedad del sector o falta de acceso a jóvenes y mujeres para desarrollar ideas de negocio que apuestan por el cambio y la transición del modelo turístico actual. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado con estos paradigmas durante nuestra trayectoria profesional?

Es bueno dar visibilidad a estas realidades, comunes en destinos de todo el mundo, pero, ¿y si hubiera un proyecto que además de hablar sobre estas problemáticas decida hacer algo real y tangible para dar soluciones? Susana Conde y Marta Lorenzini lo tuvieron claro cuando recientemente fundaron Ayllutures, una empresa social que nace para proclamarse como la primera incubadora de emprendimiento local en Iberoamérica.

Según Marta Lorenzini, “queremos generar una mejora de calidad de vida y resguardo del entorno incentivando el emprendimiento local en turismo sostenible y ecoturismo de la población del destino, que en gran parte tienen el potencial turístico y las ganas, pero no el recurso económico para aprender cómo empezar su propio negocio.”

¿Qué es Ayllutures?

Ayllutures es una empresa que se plantea trabajar de manera paralela en España y Lationamérica y que actualmente se encuentra activa en España, Argentina, Guatemala y Panamá. Su modelo de negocio gira en torno a dos aspectos principales: la impartición de cursos de formación y la creación de una incubadora de emprendimientos con enfoque social y sostenible que apuestan por el Triple Balance en el turismo.

Los cursos de formación se adaptan entre 20 y 65 horas y se enfocan en 3 ejes principales: emprendimiento, innovación social y sostenibilidad. Están diseñados para que puedan ser adquiridos por cualquier empresa, ONG o entidad pública de turismo. No obstante, desde Ayllutures se exige que del cupo mínimo de 30 personas, al menos 10 sean emprendedores locales interesados en el turismo sostenible, pero que no cuentan con recursos económicos suficientes para costearse el curso.

Por otra parte, la incubadora de negocios, el corazón y la esencia de Ayllutures, depende directamente de las utilidades generadas a través de los cursos de formación y de campañas de crowdfunding. Actualmente la incubadora aún no está en funcionamiento, pero se basa en la creación de un programa de 140 horas destinado a emprendedores locales que no cuentan con el recurso económico para materializar su idea de negocio, pero si con los recursos turísticos, y las ganas.

“Nuestra idea principal es hacer el primer llamado a la incubadora en diciembre del 2018 para 10 o 12 personas.” Admite Marta Lorenzini, “ahora bien, también cabe la posibilidad de que si alguna empresa privada quiera entrar al programa de negocios y pueda pagar el costo, se sume como financiadora. Existen (y no son pocas) las empresas que deben y quieren hacer un cambio en su modelo de negocio hacia uno más colaborativo”.

Sin duda el modelo de negocio de Ayllutures se basa en la economía colaborativa y del bien común. No son una ONG, y definitivamente buscan encontrar la sostenibilidad económica del proyecto para poder asegurar su supervivencia y seguir creando agentes de cambio a su paso. Según Susana Conde, “buscamos incentivar la creación de negocios innovadores enfocados a turismo sostenible y responsable de alto impacto, con miras a dar soluciones reales y concretas a diversos problemas, es decir con un enfoque de innovación social.”

La oportunidad está disponible para ser aprovechada tanto por emprendedores locales como para empresas del sector, entidades públicas, universidades y organizaciones que quieran sumarse al cambio y verdaderamente apostar por iniciar la transición de la sostenibilidad desde la base, formando y acompañando a los profesionales del mañana.

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Descubrimos la primera casa de huéspedes Residuo Cero del norte de la India

Mientras que el turismo continúa creciendo, un par de emprendedores se está asegurando de que sus huéspedes tengan el menor impacto posible en el medio ambiente. El dúo indio y canadiense, Manoj Gour y Jazzmine Lawton Raine, se han unido para crear Hara House, promoviendo el consumo responsable, los viajes sostenibles, el bien social y el futuro de la industria hotelera y turística en el norte de la India.

En 2015, los aeropuertos de todo el mundo realizaron más de 1.200 millones de check-ins internacionales. La industria del turismo es responsable de 920,000 toneladas en desperdicios anuales de alimentos, y un promedio de 15,000L de agua usada por mes por un solo huésped del hotel. Por ello nuestros protagonistas se preguntaban: ¿cómo podemos mantener una industria que consume a un ritmo exponencial?

Hara House es la primera casa de huéspedes residuo cero del norte de India, y nace con el objetivo de cambiar la forma en que los residentes y los viajeros consumen en el hogar y en el extranjero. La empresa social opera como un centro comunitario y espacio de trabajo para emprendedores sociales locales, destinando el 20% de todas las ganancias de la sala de huéspedes y del recorrido a su Hara Innovation Fund, un programa de subvenciones que invierte en proyectos centrados en la acción y educación ambiental en el norte del país.

Jazzmine Lawton Raine, cofundador de Hara House, dijo: «Nuestro modelo de negocio verdaderamente abarca cómo puede ser el futuro del turismo y cómo podemos usar la industria como una plataforma para empoderar a otros para actuar localmente y pensar globalmente sobre nuestro futuro ambiental. Nuestro objetivo para Hara House es servir como un espacio comunitario consciente para los residentes y viajeros, actuando como un centro de incubación para proyectos sociales y medioambientales, y para 2019, trabajar en asociación con otras organizaciones de hotelería y turismo para ayudarlos a minimizar su huella medioambiental».

Manoj Gour, emprendedor de Bikaner y cofundador de Hara House, dijo: «La innovación en el área de Bikaner ya es realmente sorprendente. Hemos visto un cambio desde pequeñas empresas que venden productos de salud para educar y ayudar con la creciente tasa de diabetes, a mostrar algunos de los sitios turísticos alternativos en las aldeas circundantes, santuarios de vida silvestre, safaris de camellos dirigidos por familias locales… existe un gran potencial para la ciudad de Bikaner. ¡Estoy emocionado de ver que la innovación continúa creciendo! »

Para obtener más información sobre esta casa de huéspedes innovadora en el país, visita HaraHouse.org.

Este artículo ha sido traducido a español de la publicación original en Green Hotelier. 

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Innovador crowdfunding para potenciar el turismo comunitario en la Selva del Chocó (Colombia)

Laura Lozada

Colombia es un país que presume de ser uno de los puntos calientes de biodiversidad en el mundo, destacando por ser el país con mayor número de especies de anfibios.  Pero además, es un país multicultural que posee un gran número de poblaciones rurales e indígenas, garantes de la conservación de la biodiversidad y la cultura local. En esta entrevista, Verónica Álvarez habla con Laura Lozada sobre los retos y oportunidades del turismo comunitario en la selva del Chocó, un enclave sin igual a orillas del Pacífico colombiano.


Verónica: ¿Qué tipo de turismo está actualmente llegando a la Selva del Chocó?
Camino a la chontadura

Laura: Actualmente la tercera parte del turismo que llega a la Selva del Chocó son extranjeros, pero también llega mucho turista nacional de centros urbanos cercanos como Medellín, Bogotá y Cali. Para llegar a muchos enclaves no hay acceso terrestre habilitado y principalmente se llega en avión (también se puede llegar en lancha, pero este medio de transporte es más usado por los locales que por visitantes), por lo que no es un turismo masivo.
En realidad hablamos de un turismo un poco más exclusivo que viene buscando naturaleza, ballenas, aves, plantas exóticas y de alguna manera podría decirse que tienen afinidad con la conservación y curiosidad por conocer la forma de vida de las comunidades. No obstante, en mi opinión, todavía falta trabajar para que podamos hablar de turismo sostenible. Creo que aún es necesario impulsar el turismo de base comunitaria y la recuperación de los saberes ancestrales, para lo que son necesarios planes de desarrollo turístico que tengan en cuenta capacidad de carga de los ecosistemas y el manejo de residuos; especialmente en lo que se refiere a aguas servidas.

Verónica: ¿Cómo crees que podrían trabajarse estos aspectos para lograr un turismo más sostenible en la Selva del Chocó?

Laura: Creo que es importante que desde los municipios se tengan más discusiones públicas sobre este tema, concientizar a las autoridades, empresarios y comunidad de que turismo de naturaleza, no es lo mismo que ecoturismo. El ecoturismo requiere interpretación de la naturaleza, de educación ambiental (para locales y visitantes), de respeto por las cultura de las comunidades receptoras y su saber ancestral. Creo que es necesario evaluar la oferta turística actual y dar oportunidades reales para que las comunidades participen y tomen decisiones sobre el desarrollo turístico de sus municipios.
También pienso que en la medida que estos temas se empiecen a discutir va a generar mayor atención del sector público. Se necesita que desde la política pública local y nacional se empiece a tener en cuenta que el turismo sostenible requiere inversión y planeamiento. Si bien todos los sectores deben estar involucrados en este desarrollo, el sector público debe marcar la pauta y establecer el turismo sostenible como una prioridad.

«El ecoturismo requiere interpretación de la naturaleza, de educación ambiental (para locales y visitantes), de respeto por las cultura de las comunidades receptoras y su saber ancestral.»

Desde el punto de vista ambiental, es urgente atender temas como el tratamiento de aguas servidas y residuos sólidos, en referencia al PET (botellas de plástico) ya hay algunos avances impulsados por una ONG, no obstante, considero que otras medidas adicionales son necesarias. 

Verónica: ¿Crees que el turismo puede ayudar al desarrollo socioeconómico de las comunidades rurales?
Reunión grupo Pichindé

Laura: Esta es una muy buena pregunta. Yo creo que el turismo aporta a mejorar los ingresos económicos de las comunidades rurales, permitiéndoles tener acceso a bienes, servicios y en algunos caso a diferentes niveles de educación formal. Sin embargo toda actividad económica tiene impactos, y hay que estar muy atentos para saber gestionarlos.
El primero y me atrevería a decir el que es más común, es cuando el turismo deja de ser una actividad complementaria y desplaza otras actividades tradicionales como por ejemplo la agricultura. Ser dependiente de una sola actividad económica o enfocar la mayoría de los esfuerzos en ella, puede ser peligroso porque cualquier cambio en la dinámica de esta actividad deja más vulnerable a las familias, además de existir un riesgo de pérdida de conocimiento y de prácticas sociales asociadas a las otras actividades.  

Verónica: Tengo entendido que además eres la creadora de un proyecto innovador de desarrollo rural donde los protagonistas son el turismo y la educación ambiental. ¿En que consiste esta iniciativa?
Espacio para el circuito en la escuela

Laura: Si, el proyecto fue fruto del trabajo de investigación de mi maestría y la razón por la que sigo aquí. Se llama Enamórate del Pacífico Colombiano: siembra y recupera el saber ancestral y está centrado precisamente en Joví, dentro del municipio de Nuqui, en medio de la selva chocuana.
El proyecto propone desarrollar un espacio para la educación ambiental, la recuperación de saberes ancestrales, el aprendizaje de nuevas técnicas y el fortalecimiento del turismo comunitario. Todo esto de la mano de la Asociación de Guías Pichindé, que es la organización de turismo comunitario de Joví. Esta es una asociación solidaria con 25 miembros y el proyecto busca vincular a los asociados y a los estudiantes de la única escuela que tiene la comunidad.

Verónica: ¿En qué fase del proyecto estáis en estos momentos?

Laura: En este momento estamos en la etapa de recaudación de fondos para poder implementar estas actividades, aunque la Asociación de guías Pichindé tiene más de 10 años trabajando como organización de turismo comunitario, las largas temporadas de sequía de los últimos años han afectado un poco el recorrido y esto ha disminuido el atractivo turístico para los visitantes. Por eso, la necesidad de diversificar la oferta turística, al igual que incentivar actividades tradicionales como la agricultura.
Para recaudar los fondos necesarios para este proyecto hemos creado una campaña de crowdfundig, donde una de las recompensas para los donantes es venir a participar en el montaje del circuito y de los viveros. Esto con los gastos de hospedaje y alimentación cubiertos por su donativo. La idea de escoger esta estrategia de recaudación tiene un doble objetivo ya que da a conocer el destino e incentiva el turismo solidario, como una forma de ecoturismo.

Soy magister en desarrollo y medio ambiente y una enamorada del Pacífico colombiano. Por eso llegué a esta comunidad. Ellos participaron en mi investigación de maestría, y a partir de los problemas que identifiqué frente a las transformaciones del sistema productivo tradicional y los servicios ecosistémicos, quise proponer la implementación de este proyecto.

Verónica: ¿Materializáis vuestra propuesta a modo de actividades con la población local y los visitantes?

Laura: En efecto. Las actividades que proponemos se apoyan en un circuito de permacultura y dos viveros de orquídeas y flores exóticas, de los que parten las actividades y experiencias que ofrecemos. Como la permacultura cree en el cuidado de la tierra, de la gente y en compartir los recursos, pensamos que este circuito debería realizarse dentro de la escuela de Joví, con la intención de desarrollar actividades agroambientales con los visitantes y los estudiantes.

Verónica: En muchas ocasiones los proyectos de turismo comunitario no terminan por cuajar y a pesar del gran trabajo realizado por la comunidad, no llegan a ser rentables y desaparecen. ¿De qué forma os estáis asegurando de que esto no ocurra en Joví?


Laura: Lo que dices es totalmente cierto. Nuestro territorio en particular atrae a un gran número de investigadores y agencias de cooperación, por su extraordinaria biodiversidad y riqueza cultural. Sin embargo, al igual que en otras partes del país, no hay seguimiento a los proyectos que se inician y las comunidades quedan con la sensación de haber sido explotadas, y sin obtener un beneficio concreto.
Por ello, mi mayor motivación para proponer este proyecto, ha sido la de construir todos juntos un espacio que atendiera algunas de las problemáticas identificadas, pero que al mismo tiempo, la misma comunidad recibieran un beneficio social y ambiental y que fuera autosostenible desde el punto de vista económico. De ahí la idea de vincular las actividades a la oferta turística de la comunidad.

Verónica: ¿Cómo trabajas con las comunidades locales y las preparas para atender a los turistas?

Laura: Mi trabajo con las comunidades es un trabajo en equipo. Yo identifiqué unas problemáticas, y a partir de ellas, y sus prioridades como comunidad, decidimos armar esta propuesta. La idea es apoyarlos en el proceso, pero la construcción la hacemos todos. Yo tengo algunos elementos para aportar y ellos tienen otros. Estamos hablando de interpretación de la naturaleza, de educación ambiental, de reconocimiento de saberes ancestrales, todos elementos esenciales para hablar de una verdadera experiencia ecoturística.

Verónica: ¿Cuáles son vuestras perspectivas de futuro?

Laura: Los planes a futuro es que Enamórate del Pacífico Colombiano pueda llegar a otras comunidades del municipio. Las actividades en sí pueden variar, dependerá de las características y el potencial de cada población, lo importante es que las organizaciones comunitarias se fortalezcan y sean cada vez más autónomas.
En Joví, después de realizar las actividades previstas, espero que podamos continuar con espacios de comercialización de productos agrícolas. Un mercado campesino, es la próxima idea que tenemos en cocción. Claro que el turismo, siempre será un apoyo muy importante, un complemento para todas las actividades y hasta una plataforma para impulsarlas, pero también queremos incentivar nuevamente la vocación agrícola que tenía la comunidad.

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Hawai destinará USD 3,5 millones para fomentar los programas de turismo comunitario en 2018

Siguiendo con su compromiso de fomentar el turismo sostenible en las islas hawaianas, la Autoridad de Turismo de Hawái (HTA) proporcionará financiamiento de más de $ 3.5 millones a 124 programas que perpetúan la cultura hawaiana, protegen los recursos naturales y exhiben eventos comunitarios en 2018. Los destinatarios del financiamiento son grupos sin fines de lucro, organizaciones comunitarias e individuos de todo el estado que han demostrado a través de propuestas presentadas a la HTA su dedicación para fortalecer las cualidades perdurables del legado de Hawai que distingue a las islas como un lugar para vivir y visitar.

«El turismo sostenible comienza a nivel comunitario y ese es el enfoque de nuestro apoyo a las iniciativas de grupos e individuos que se han comprometido a hacer de Hawai un mejor lugar para las generaciones futuras», dijo George D. Szigeti, presidente y CEO de HTA. «En conjunto, estos programas comunitarios ayudarán a gestionar los impactos del turismo al preservar la calidad de vida que atesoramos como residentes a través de la cultura, el medio ambiente y el intercambio de festivales y eventos arraigados en las tradiciones de la gente de Hawai». Los fondos se han distribuido entre los destinatarios en todas las islas para su uso en 2018 como parte de tres categorías de programas HTA: Kūkulu Ola, Aloha ‘Āina y Enriquecimiento Comunitario. HTA emitió una solicitud de propuestas el 21 de junio con las presentaciones de los solicitantes calificados recibidas hasta el 4 de agosto.

  • Se otorgará un total de $ 1,240,000 a 33 beneficiarios que están perpetuando la cultura hawaiana a través del programa Kūkulu Ola de la HTA. Los ganadores incluyen grupos comunitarios, profesionales, artesanos, músicos y artistas comprometidos con el fortalecimiento de una comprensión y apreciación más amplia de la cultura hawaiana a través de la participación en actividades basadas en el lugar. Fundado en el valor de ma ka hana ka ‘ike (en el trabajo uno aprende), el programa Kūkulu Ola ayuda a los destinatarios involucrados en el ‘ike Hawai’ a compartir dentro de las comunidades los valores hawaianos inherentes a cada práctica.
  • Se otorgará un total de $ 1,150,000 a 26 beneficiarios que están ayudando a proteger los recursos naturales de Hawai a través del programa Aloha ‘Āina de la HTA. Centrado en el valor duradero de la custodia por parte de las entidades comunitarias responsables que enfatizan las relaciones y el conocimiento āina-kānaka, el programa Aloha ‘Āina apoya los esfuerzos para administrar, conservar y revitalizar los recursos naturales y el medioambiente de Hawai.
  • Se otorgará un total de $ 1,153,300 a 65 beneficiarios a través del programa de Enriquecimiento de la Comunidad de HTA, que respalda las experiencias de calidad creadas por las comunidades para compartir con los residentes y visitantes para su disfrute. El programa de Enriquecimiento Comunitario invierte en una gran variedad de festivales, eventos y programas durante todo el año en apoyo de la cultura, la educación, la salud y el bienestar, la naturaleza, la agricultura, los deportes, la tecnología y el voluntariado.

Haz click aquí para ver la lista completa de los ganadores que recibirán fondos de la HTA.

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