Bira Tours, creando un turismo sin etiquetas

Hablamos con Sara García y Gonzalo Minaya, fundadores de Bira Tours, una marca de agencia de viajes que diseña, crea y ofrece experiencias turísticas originales dirigidas principalmente al mercado LGBTQ+ en destinos diferentes y alternativos a los que ya están consolidados como “lgbtq+ friendly”.

Lucía: ¿Cómo nace este proyecto?

Sara García
Sara García, co-fundadora de Bira Tours

Sara: Tanto Gonzalo como yo nos dedicamos al turismo. Coincidimos trabajando de guías turísticos acompañantes con grupos de españoles por España y Europa. Cuando llega la pandemia, como sabemos el sector turístico se paraliza completamente, y nos damos cuenta que es una oportunidad para hacer las cosas diferentes. Yo siempre he querido orientar mi carrera hacia el turismo sostenible, así que cuando el Covid abrió este paréntesis decidimos mostrar nuestra forma de entender el turismo.

Casualmente, hablando con un amigo de León, salió esta la idea de un León LGTBQ+ friendly. Y nos pusimos a tirar del hilo, empezamos a crear varias experiencias y a entablar relaciones para poder crear un producto turístico.

Lucía: ¿Por qué decidisteis focalizaros en el público LGTBQ+?

Sara: Tanto por motivos objetivos y prácticas como por motivos de tinte social. En primer lugar, el mercado LGTBQ+ es uno de los que más crece cada año, y todos los datos sugerían que también sería uno de los primeros en recuperarse de la crisis por el COVID por distintas razones. Además, los destinos “típicos” LGTBQ en España normalmente son destinos de sol y playa, y un producto muy concreto y definido. Existen un par de ejemplos de destinos de interior que intentan posicionarse como destinos “gay friendly” y vimos que el turismo cultural de interior para este segmento de mercado era un nicho por explorar.

En segundo lugar, cuando comenzamos con Bira Tours, contactamos con la asociación LGTBQ+ de León (Awen) para saber cual era la situación de la comunidad LGTBQ+ en la provincia y literalmente nos dijeron “no hay situación, porque no hay visibilidad. Todo está bien mientras se mantenga de puertas para dentro”. Ahí nos dimos cuenta que nuestro proyecto no solo trataba de vender viajes, sino que tenía otro fondo.

Lucía: Para las personas que quizás entiendan que esto excluye a otros grupos de clientes, ¿podríais contarnos la diferencia entre asegurar que un entorno permita ser disfrutado por todxs y no que las actividades o servicios vayan dirigidas a un solo grupo de personas?

Gonzalo Minaya
Gonzalo Minaya, co-fundador de Bira Tours

Gonzalo: Nuestros paquetes turísticos y experiencias no se diferencian en el producto, sino en la finalidad. Nuestra intención es crear experiencias originales que promuevan la igualdad y diversidad de todas las personas independientemente de su orientación e identidad de género. Es una cuestión muy personal y delicada, pero el objetivo principal de Bira Tours es garantizar ambientes inclusivos y confortables para todo el mundo, exigiendo un compromiso por parte de todos nuestros proveedores y colaboradores para garantizar estos ambientes “amigables”, en todo momento. Parece de locos que en el siglo XXI haga falta exigir esto, pero por desgracia, así es.

“Llegará un día en el que no hará falta clasificar un destino turístico con la etiqueta LGBTQ+ friendly, porque cualquier destino del mundo abrazará por igual a tod#s l#s viajer#s.”

Bira Tours

Lucía: ¿Cuáles son esas experiencias que pueden encontrar los clientes a reservar con Bira Tours y qué las diferencia del resto?

Gonzalo: Por nuestra experiencia en el sector de los viajes organizados, conocemos de primera mano cómo es la experiencia turística en este turismo tradicional. Por eso, hemos querido crear algo alternativo; el tipo de experiencias que nosotr#s buscaríamos cuando viajamos. Tenemos creadas 6 experiencias temáticos de fin de semana, que van desde el León para Yantar, que es una experiencia gastronómica; el León de Artesanos, en el que asistimos a un taller de vidriera para aprender con una artesana local a crear una vidriera artística, o una experiencia de lujo que llamamos León de Reyes y donde te alojas en el Parador de San Marcos…  También ofrecemos la posibilidad de crear tu propia experiencia a medida.

Le hemos dado mucha importancia a la calidad de los servicios, incluyendo el nuestro. Por eso, estamos muy orgullosos de nuestro “Pack Bira Experience”, que incluye distintos extras que el cliente va recibiendo a lo largo de su viaje. Todos ellos le ayudarán a conocer el destino de forma más personal y disfrutará de valor añadido durante la propia experiencia. No queremos contar todos los detalles, nos gusta sorprender.

En cualquier caso, todas nuestras experiencias incluyen lo que consideramos que es esencial para conocer un destino: alojamiento, visita guiada y nuestro “Pack”

Lucía: ¿Qué tipo de beneficios e impactos positivos aporta este proyecto a la población local?

Sara: Consideramos fundamental que haya un impacto positivo económico para la población, trabajando con proveedores locales y con productos de cercanía (sobre todo, en los servicios gastronómicos y enológicos).

Una de las características principales de este proyecto ha sido querer centrarnos en destinos no masificados, y crear experiencias que no dependan de la época del año para ayudar a desestacionalizar la demanda turística. Queremos que se genere un goteo constante de turistas de buena calidad. Además, mostramos y promocionamos zonas rurales que presentan  problemas de despoblación y abandono.

Desde el punto de vista social, creemos que nuestro proyecto no solo es positivo porque garantiza un viaje “seguro y libre” para  el viajero LGTBQ+ que visita nuestros destinos, sino que es esencial para dar visibilidad al colectivo que vive en ese destino y ayudar a concienciar a la población local en la igualdad y la diversidad. Que nadie deba ocultar, ni disimular, ni aparentar sería el objetivo final.

Bira Tours creando un turismo sin etiquetas
Catedral de León

Lucía: ¿Cuáles han sido los mayores retos que os habéis encontrado por el camino?

Sara: Buff, ha habido bastantes retos. Para empezar, nosotros no éramos agencia de viajes, y por lo tanto no teníamos licencia para paquetizar, ni crear, ni comercializar productos turísticos. Crear y registrar una agencia de viajes es económicamente bastante complicado. Tuvimos la suerte de entrar en contacto con Jerónimo Fernández, el director de Leontur, que es una agencia de viajes de toda la vida de León. Se interesó por nuestro proyecto y nos ofreció entablar una colaboración para crear la marca de Biratours juntos.

El siguiente reto fue decidir cómo íbamos a promocionar un destino LGTBQ+ sin crear un producto concreto para el colectivo. En qué nos íbamos a basar para ponerle esta etiqueta si el producto no tiene nada específico LGTBQ+. Para ello, decidimos que basaríamos la experiencia en crear estos ambientes inclusivos, y fue cuando comenzamos a trabajar con Awen.

Una de las propuesta que estamos desarrollando con ellos es una “formación” para nuestros proveedores, sobre todo relativa al lenguaje inclusivo. Awen ya imparte este tipo de charlas en proyectos educativos en centros escolares e institutos y lo están adaptando a nuestro sector. Aún no hemos podido impartirlas, pero todos los proveedores están comprometidos y encantados de asistir. Además de esta, hay un acuerdo con el Palacio Botines, que ceden parte de su espacio para organizar distintas actividades e iniciativas para el colectivo LGBTQ+ en León. Es una suerte contar también con Awen, ya que tienen muchas ganas y propuestas para la visibilización y apoyo en León.

Otro reto ha sido poder determinar y confirmar los servicios que queríamos ofrecer con los proveedores, en plena pandemia. Eran momentos muy inciertos y no teníamos muy claro nadie cuándo íbamos a poder empezar la actividad (incluso a día de hoy sigue siendo complicado por tema de aforos). La normativa aquí en Castilla y León ha sido muy estricta. Mientras siguieran los cierres perimetrales y el toque de queda, teníamos claro que sería complicado empezar.

Lucía: Cuándo se den a conocer los numerosos recursos culturales, históricos, naturales y gastronómicos que ofrece León, ¿pensáis abarcar otras ciudades o comunidades? ¿Cuáles son vuestros planes de futuro?

Bira Tours creando un turismo sin etiquetas
Taller de vidriera

Sara: Nuestra idea es poder dar a conocer de una forma distinta todos los recursos que ofrece León, al margen de lo que es más conocido, por lo que sabemos que nos queda mucho por hacer aún en esta provincia. Pero ambos somos muy curiosos e inquietos, y se nos van ocurriendo muchas ideas de actividades y experiencias en otros puntos de España.

Tenemos en mente un “Bira: camino De Santiago” que tiene buena pinta. Lo positivo de haber trabajado como guías acompañantes es que conocemos muy bien España, la hemos recorrido, hemos teniendo que aprender de punta a punta lo que ofrece, y eso hace que tengamos claro lo que nos parece más atractivo.

Por otro lado, a raíz de una charla con una agencia receptiva en el extranjero con la que tuvimos muy buena afinidad desde el principio nos propusieron hacer viajes al extranjero, con trasfondo social, como circuitos QUEER, o en apoyo al empoderamiento de la mujer,  es decir, con temáticas que aporten una influencia e impacto positivos para la población local. Así que también habrá viajes fuera de España.

Lucía: ¿Creéis que en un futuro seguirá haciendo falta clasificar un destino con la etiqueta LGTBQ+ friendly?

Sara: Creo que esta es una cuestión que se puede aplicar a todos los colectivos que sufren algún tipo de discriminación. Cuando hemos planteado este proyecto en distintos grupos, amig#s, etc, hemos tenido opiniones de todo tipo, pero hemos escuchado bastante ¿Por qué un producto LGTBQ+, si lo que se quiere es la igualdad y la inclusión? A mi me gusta compararlo con los cupos de igualdad de género en las empresas. Ojalá no fueran necesarios, y no hiciera falta “obligar” a tener el mismo número de mujeres que de hombres en una empresa. Pero actualmente no existe esa igualdad, y debemos recurrir a la equidad para corregir ese desequilibrio.

Contestando a tu pregunta, queda mucho aún para que a nivel global (como es el turismo) haya total tolerancia y cero discriminación, y por ello, desde todos los sectores debemos trabajar por la visibilización, normalización, diversidad e igualdad, independientemente de lo que seamos, parezcamos y sintamos.

Bira Tours creando un turismo sin etiquetas
Cata de vinos

Lucía: ¿ Creéis que este tipo de alternativas a la actividad turística tradicional es la clave para un turismo más sostenible, responsable y duradero en el tiempo?

Gonzalo: Definitivamente. Creemos que este tipo de alternativas son una forma de desarrollar una actividad turística “mejor” tanto para el destino, como para el viajero y todos los actores involucrados directa e indirectamente. Sin embargo, el turismo tradicional es un modelo asentado y difícil de reemplazar.

Los protocolos que establece el COVID de grupos super reducidos, la imposibilidad de viajar fuera, y por lo tanto tener que practicar un turismo de proximidad, parecían ser los signos de una tendencia hacia un turismo mejor y más sostenible.

Pero lo cierto es que somos mucha gente queriendo viajar, y exigiendo viajes al alcance de todos, y el mito del derecho al turismo como un derecho universal va de la mano del capitalismo, que antepone el rendimiento económico a la satisfacción del turista y a la capacidad de carga de los destinos.

Para que se produzca este giro total en el modelo turístico, las grandes empresas turísticas deben de comprometerse con una RSC real y palpable.

Hablando desde el punto de vista del turista, cada uno con sus intereses, motivaciones, gustos y aficiones; el turismo tradicional es poco satisfactorio, ya que es imposible personalizar una experiencia que debería ser única y subjetiva.

Este tipo de experiencias positivas están mucho más cerca de conseguirse con propuestas turísticas que se orientan hacia un turismo más sostenible y responsable.


¡Muchas gracias a Sara García y Gonzalo Minaya por esta entrevista! Encontraréis más información sobre Bira Tours en su página web, Facebook, Instagram y Linkedin.

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El Observatorio FiturNext desvela las tres iniciativas ganadoras de su reto 2021

FiturNext, el observatorio de FITUR dedicado a promover buenas prácticas turísticas en clave de sostenibilidad patrocinado por Mastercard, ha anunciado hoy las tres iniciativas ganadoras de su reto 2021: Afrikable, Fundación Codespa y Women in Travel CIC, este año dedicado al fomento de la igualdad de género en la industria turística. El veredicto se ha determinado tras analizar más de 400 proyectos alrededor del mundo relacionados con el sector turístico.

Iniciativas premiadas por su contribución y replicabilidad

El proceso de selección de las iniciativas ganadoras se ha basado en el Barómetro de Replicabilidad, un modelo desarrollado por el Observatorio FiturNext que evalúa las posibilidades que tienen las prácticas para ser adaptadas por otros actores del sector con diferentes recursos y en diferentes contextos. Adicionalmente, para la presente edición del Observatorio se ha creado el Barómetro de Impacto, una herramienta que combina diferentes indicadores para medir el grado de repercusión de los proyectos y se realiza a través de entrevistas personales. Por último, se han considerado los apuntes del Consejo Asesor de FiturNext, que ha proporcionado evaluación externa de carácter internacional.

La empleabilidad y la inclusividad, los grandes focos de las iniciativas ganadoras

Las tres iniciativas ganadoras tienen en común su importante contribución en el abordaje de los retos actuales en cuanto a igualdad de género y la generación de valor en el turismo a través del fomento de la empleabilidad y la inclusividad.

En concreto, Afrikable es una una entidad que ofrece oportunidades laborales a mujeres dentro del sector turístico en Kenia. Mediante el proyecto “Vacaciones solidarias”, organiza viajes al país africano contratando todos los servicios con mujeres locales, contribuyendo a su desarrollo profesional e independencia. La iniciativa genera impacto positivo al facilitar trabajo a entre 50 y 100 mujeres en situación de vulnerabilidad.

Por su parte, Fundación Codespa es una organización que, a través de su programa “Rutas”, impulsa el desarrollo del turismo rural comunitario e inclusivo a través de sus acciones en Perú y Bolivia. Ofrece rutas de turismo rural lideradas mayoritariamente por mujeres. En total, 312 emprendedoras han podido crear su propio negocio gracias a su ayuda. Su propuesta no solo aumenta la presencia femenina en el sector, sino que permite que la mujer tenga un peso mayor en la economía familiar.

Por último, Women in Travel CIC es una empresa social de Inglaterra que usa el turismo como fuerza de impacto positivo, a la vez que genera oportunidades laborales a mujeres en riesgo de exclusión. A través de un programa formativo, han preparado a más de 2.000 mujeres para el entorno profesional y una de cada tres ha conseguido un empleo. La iniciativa resulta asimismo beneficiosa para las empresas turísticas, ya que promueve la captación de talento femenino en la industria.

La entrega de premios, que tendrá lugar en el marco de Fitur entre los días 19 y 23 de mayo, irá acompañada por una amplia programación de charlas, ponencias y diálogos con reconocidas profesionales del sector comprometidas con la igualdad. FiturNext también presentará su informe 2021.


Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por IFEMA: “El Observatorio FiturNext desvela las tres iniciativas ganadoras de su reto 2021”.  

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Sombreros tejidos con alma desde Montecristi, Ecuador

Sombreros tejidos con alma
Jéssica Chávez, fundadora de Carludovica

Carludovica surge de un profundo amor y respeto por el trabajo hecho a mano por los tejedores de un pequeño pueblo llamado Pile, del cantón Montecristi, provincia de Manabi, Ecuador. Jéssica lleva toda su vida viéndoles trabajar, día a día, con tanta dedicación, entrega y con un talento que corre por sus venas. Su admiración y conmoción por su bonita labor la llevó a emprender y fundar Carludovica, una marca sostenible de sombreros de toquilla, más conocidos mundialmente como Panama Hat.

Jennifer: ¿Cómo nace tu proyecto? 

Jéssica: Siempre me pareció mágico ver como de una única materia prima, la Carludovica Palmata, lograban crear sombreros tan bellos. Ya desde hace muchos años atrás, alcanzaron la fama mundial por ser como son: finos, sencillos y elegantes al mismo tiempo; como la naturaleza misma. Una fama que mantienen hasta el día de hoy.

Surge también de la necesidad de dar a conocer a quienes están detrás de esos famosos sombreros: agricultores, tratadores de cogollos, hebradores, tejedores, azocadores, apaleadores, planchadores y rematadores de sombreros. Gente sencilla y honesta que recibió de sus ancestros una técnica de tejido que ha logrado sobrevivir durante muchísimos años; y que hoy, al enfrentarse a un mundo cada vez más industrializado, donde casi todo se fabrica en masa, corre grave peligro.

Surge de la urgencia de llevar estos sombreros al mundo entero a través de un comercio justo, honesto con los artesanos y con quienes los compran. Conocer cómo ha sido explotado el trabajo de los tejedores es indignante. Para mi es frustrante visitar Pile y encontrarse con un pueblo abandonado, perdido en el tiempo y ver a los artesanos viviendo en pequeñísimas casas llenas de carencias. He visitado muchas veces Pile y en todas ellas tenía el deseo latiendo en mi corazón de hacer algo, pero no encontraba la forma. Yo nunca había vendido nada ya que mi vida profesional iba por otro lado. La cosa cambió cuando conocí a Doña María, una tejedora de 71 años que me pedía ayuda para comprar su medicina porque se sentía muy enferma y el médico le había dado una receta de medicamentos que no podía comprar por no tener dinero. Eso fue como el golpe, la patada, la señal de que el momento de hacer algo, era ahora.

Pensé y pensé mucho durante varios días. Me surgían ideas de cómo ayudar a mis coterráneos, aunque eran ideas lindas, no vibraban. Hasta que se concretó: debía crear una tienda, una galería, una marca que, a más de vender los preciosos sombreros, llevara al mundo el rostro de los artesanos, sus manos encallecidas de tanto tejer, sus historias, sus risas, su mirada clara y tierna. Contar las historias de ese casi ritual de tejer un sombrero con tanto esfuerzo y amor, pues para hacerlo deben sacrificar las horas de la madrugada porque es ahí donde la paja tiene la flexibilidad necesaria para lograr un tejido único. Contar las historias de ese trabajo que hacen con amor sin medir el tiempo, porque el sombrero más fino es tejido durante 6 meses aproximadamente. Para mi es maravilloso contar esas historias de vida lenta, sencilla y honesta. Esas imágenes de trabajo en silencio, concentración y entrega absoluta, había que difundirlas porque son arte, Ellos son arte puro. 

Jennifer: ¿Qué es lo que hace única a tu marca sostenible? ¿Cuál dirías que es su misión? 

Jéssica: El alma. Nuestro eslogan es “Tejidos con alma”. En el tejido de los sombreros está escrita la historia de los tejedores; la historia de un pueblo que lucha por salir adelante. Siempre digo que quien compra un sombrero se lleva, no solo un accesorio, sino un pedacito de la vida de los artesanos montecristenses. Los Panama Hat auténticos están hechos con el alma y con el corazón. Esto no es sólo una metáfora, porque los artesanos al tejer inclinan su cuerpo sobre un tronco que les permite colgar las hebras de la paja mientras presionan con su pecho el tejido, creando cada sombrero como en un abrazo activo.

Sombreros tejidos a mano
Doña María tejiendo un sombrero de toquilla

La misión de Carludovica es ser una marca sostenible. En ninguna parte de la cadena de elaboración del sombrero se utiliza maquinaria alguna, ni siquiera electricidad para plancharlos, ya que se hace con una plancha antigua de hierro. La planta crece abundante y generosamente en las zonas húmedas de la costa ecuatoriana donde las frecuentes lluvias crean el escenario propicio para que crezca sin químicos ni fertilizantes. Por lo tanto, cero contaminaciones. Hasta en el momento de tomar los cogollos de la planta hay el ritual de pedir permiso y agradecer a la madre tierra. Nuestro trato con los artesanos, en cuanto a lo económico, es justo y respetuoso, ya que ellos son el alma, la parte más importante de la cadena de sombreros, por eso siempre quisiera hacer más por ellos, pero entiendo todo toma su tiempo.

Por ahora necesitamos vender los sombreros que ellos tejen, y que por la situación mundial que vivimos, su venta y exportación ha bajado demasiado. Hay muchos sombreros en stock, no solo de los tejedores de Pile, sino también de otros rincones de Manabi donde se teje con la misma técnica, como Jipijapa, Picoazá, Jaramijó. Hay gente que se aprovecha de esta situación y los compra a precios ridículos, ya que los tejedores deben venderlos porque necesitan dinero para sobrevivir. Esa explotación no es justa y tiene que acabar en algún momento. 

Sombreros tejidos con alma
Carludovica palmata, conocida popularmente como jipijapa, puerto rico o toquilla

Jennifer: ¿Cuál es el verdadero origen del tradicional “Sombrero Panamá”? 

Jéssica: El tejido del sombrero de toquilla de Pile y Jipijapa, llegó a tener tanta fama hace mucho tiempo atrás, que se han creado varias historias al respecto. Según los historiadores, se le dio el nombre de PANAMA HAT porque fue en y durante la época de la construcción del Canal de Panamá (1880-1914) cuando se popularizó su uso y hubo una gran demanda, pues los sencillos sombreros de toquilla protegían del intenso sol a los trabajadores. También habían los más finos que eran usados solo por las altas autoridades como aquel sombrero tan exquisito que usó en 1906 T. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, en su visita al Canal. Este evento tan importante fue cubierto por la prensa estadounidense y es entonces cuando lo mal denominaron como Panama Hat, al famoso sombrero que lo acompañó en todo su recorrido y que nunca se quitó.

También se cuenta que el nombre se le atribuye a la primera Exposición de productos agrícolas, industriales y de Bellas Artes en Paris en 1855. En ese evento fue donde el emperador Napoleón III recibió uno como obsequio y se convirtió de inmediato en el objeto del deseo. Sin saber su verdadero origen, y ante las preguntas que de qué lugar provenía el bello sombrero, lo llamaron Panamá por ser el puerto de embarco de donde partían.

Lo cierto es que ese enigmático sombrero fue tejido desde siempre en Montecristi y Jipijapa por hombres y mujeres humildes y desconocidos. Al decirles que su trabajo es una obra de arte, se asombran, porque para ellos tejer, es vivir, y los famosos “Panama Hats”, son simplemente sus “Sombreritos de Paja” no importa de que otro modo les llamen fuera de ahí. 

Doña María tejiendo sombreros en la mañana
Doña María tejiendo en la mañana

Jennifer: ¿Crees que esa confusión ha desprestigiado el trabajo de los artesanos? 

Jéssica: No podría decir algo tan radical como “ha desprestigiado el trabajo de los artesanos” porque no lo es. Cada vez más se conoce que el Panama Hat es hecho en Ecuador, y esa también es una de nuestras tareas como Carludovica. Lo que si ha sucedido es que mucha gente se ha aprovechado de la fama de su nombre para llamarle “Panama Hat” a cualquier sombrero de paja, sean o no de toquilla. Hay tantas otras palmas con las que se hacen bellos sombreros; no sé por qué no ponerles un nombre propio y empeñarse en llamarlos con un nombre que evoca a otros sombreros, solo porque es un nombre que resuena en el mundo. Eso sí me parece deshonesto, no el trabajo de los artesanos, sino el de las personas que ponen y venden sus sombreros como “Panama Hat” tejidos con otra técnica y otros materiales. Eso, aunque suene fuerte es una estafa. No todo sombrero de paja es un Panama Hat y eso debe quedar muy claro. 

Jennifer: Cuéntanos cómo conseguiste que la UNESCO declarase los sombreros de paja toquilla, Patrimonio Intangible de la Humanidad?  ¿Ha sido tu mayor logro?

Jéssica: Me parece muy pretencioso decir que he conseguido que la UNESCO declare Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, porque no es simple. Conseguir algo así es un largo, larguísimo proceso, del que formé parte junto a Rodrigo Robalino, en un inicio; y esto fue a través de nuestra investigación y producción de un reportaje para el programa de televisión donde él era uno de los directores.

En el año 2006, nos enteramos que el sombrero de toquilla estaba en peligro de desaparecer porque los tejedores se podían contar con los dedos de las manos; ya nadie quería aprender a tejer porque este trabajo no les generaba los suficientes ingresos para vivir. Así que viajamos, comenzamos la investigación y la producción. Nos encontramos con una triste realidad: los tejedores de sombreros finos eran apenas 7 y ya ancianos, además sus hijos habían tenido que emigrar para buscar un futuro mejor. Era verdad que ya nadie quería aprender a tejer, porque no les daba el dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Me sorprendía ver cómo aquellas personas que tejían esos maravillosos sombreros, podían vivir en esas condiciones. Vi que había una dura realidad escondida detrás de un sombrero de fama mundial.

Una vez que regresamos a Quito, para el proceso de edición, pensábamos que era necesario hacer algo más por los tejedores, por el tejido, por el arte del sombrero para que no se extinguiera, como parecía ser. Así que, respaldados por nuestro reportaje que tuvo mucha acogida y fue replicado por varios medios, escribimos al Instituto de Patrimonio Cultural pidiendo que se hiciera algo urgente y todo lo necesario para que se reconociera a esta práctica ancestral como Patrimonio y de esta manera se ayudara a los tejedores. Nos dijeron que era un largo proceso pero que se pondrían en marcha.

Fue solo el granito de arena inicial, por eso decir que el logro es nuestro es una pretensión y exageración. Hicimos solo lo que nos correspondía, de ahí el proceso fue largo y estuvo acompañado de peticiones de la asociación de artesanos, del Instituto de Patrimonio, del Gobierno, muchos trámites en las que ya nosotros no tuvimos nada que ver.

Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla
Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla

Jennifer: ¿Consideras que el turista que viaja a Ecuador muestra interés por conocer la artesanía local?

Jéssica: Total, claro que sí. De hecho, siempre cuento como anécdota que recuerdo claramente que cuando yo era muy pequeña, veía con curiosidad como los turistas que llegaban al puerto de Manta en cruceros, venían a Montecristi y se dirigían hacia la casa de uno de nuestros vecinos llamado Don Rosendo – que fue uno de los pioneros en exportar sombreros – en busca del famoso Panama Hat. Para mí aún son muy frescas las imágenes en donde ellos llegaban con sus shorts, camisetas, gafas y una gorra que rápidamente dejaban a un lado, para poner sobre sus cabezas, el “Panama Hat” y lucir felices.

Entre los productos ecuatorianos con mayor fama mundial está el Panama Hat, sin lugar a dudas, por eso los turistas que llegan a Ecuador muestran interés en conocer nuestra artesanía, pero quizá de forma superficial; pues Pile, el Aromo (lugares donde nace el sombrero) no son destinos turísticos. Hay que tomar en cuenta que la mayoría de turistas que vienen a Ecuador, lo hacen para ir a Galápagos, que está muy lejos del Ecuador continental; pero hasta ahí siempre están pendientes de hacerse con un Panama Hat.

En Cuenca, una linda ciudad de la sierra ecuatoriana, también se tejen sombreros de toquilla y los llaman igual “Panama Hat”, pues aprendieron a tejer en Montecristi. Aunque la técnica y el tiempo empleado es diferente ya que las tejedoras -en su mayoría mujeres- lo hacen sentadas y les toma de 2 a 3 días lograr un sombrero, hay quienes lo hacen incluso en 1 solo día. Es por ello que es mucho más barato, pero es un trabajo muy bonito igualmente. Muchos de los turistas que llegan a Ecuador, también adquieren estos sombreros; al ser tejidos en Cuenca es más posible que puedan ver el proceso de cerca, porque Cuenca es una ciudad muy turística también y es parte de nuestra artesanía por la que sentimos igual orgullo.


Muchas gracias Jéssica, por el tiempo y el cariño que has puesto en contarnos con todo detalle tu proyecto, su historia y por transmitirnos en la distancia la labor tan hermosa que desempeñan los artesanos/as de Montecristi.

Puedes seguir los pasos de Jéssica en su web y cuenta de Instagram

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El turismo como una herramienta de paz

“El turismo responsable es el turismo implementado de acuerdo con los principios de justicia social y económica y con pleno respeto por el medio ambiente y las culturas”.

Esta es la definición de turismo responsable dada por la AITR (Asociación Italiana de Turismo Responsable). Dicha organización se ocupa de promover un tipo de turismo que reconoce la centralidad de la comunidad de acogida, la cual debe participar en el proceso de desarrollo derivado de los ingresos de la industria del turismo. De esta manera, se consigue una interacción positiva entre viajeros, habitantes locales y operadores.

También llamado como turismo sostenible o solidario, es una forma de turismo que comenzó a desarrollarse desde finales de los años ochenta. Es una especie de enfoque del mundo de los viajes que forma parte de un programa mundial de desarrollo sostenible y respeto por el medio ambiente, que durante años ha comenzado a tratar no solo con organizaciones no gubernamentales, sino también con instituciones.

Por lo tanto, el turismo responsable es una forma de viajar que tiene el menor impacto posible en el entorno natural y en la vida de las comunidades locales, las cuales, deben poder aprovechar el crecimiento económico resultante de la industria del turismo.

Sin embargo, a nivel práctico, ¿cómo se debe elegir un viaje y cuáles son las medidas que se tomarán una vez en el lugar?

El comportamiento del turista responsable

El Touring Club italiano, con la contribución de la Comisión de las Comunidades Europeas y la región de Lombardía para el sector del medio ambiente y la energía, ha publicado la guía “Carta sobre la ética del turismo y el medio ambiente“. En ella, define el turismo como uno de los derechos humanos y como un factor que puede favorecer el encuentro y la paz entre los pueblos, todo en el contexto del desarrollo sostenible y el respeto por el medio ambiente

En la guía, primero encontramos  un breve resumen de los principios éticos generales relacionados con el mundo de los viajes, y luego, un código de conducta dirigido, no solo a las instituciones y operadores turísticos, sino también a los viajeros. Algunos de los puntos del código enfocados al turista son

1. Debe comprometerse a respetar las tradiciones y la cultura de las personas que lo albergan. También a seguir la prohibición de ir a ciertos países, si viven comunidades que no desean recibir visitas como causa probable de desequilibrios.

2. Debe someterse a todas las precauciones de salud necesarias si viaja a países que lo requieren.

3. Es necesario salvaguarde la flora y la fauna del entorno natural que nos rodea.

4. Debe comprometerse a proteger el patrimonio histórico y artístico de la ciudad anfitriona, incluso cuando no haya vigilancia. Queda prohibido, por lo tanto, tomar posesión de activos artísticos o arqueológicos o dañar monumentos con pinturas vandálicas.

5. No dejar residuos en el medio ambiente u otros objetos capaces de dañarlo o incluso provocar incendios.

El turismo como herramienta de paz

Siguiendo el código del comportamiento responsable, y hablándole a un viajero más evolucionado que por naturaleza tiene una sensibilidad más cuidadosa y considerada hacia el país que visita, me gustaría considerar  un viejo mensaje que se remonta al año 2001, pero que aún sigue teniendo vigencia.  Se trata del mensaje que ofreció Juan Pablo II en el día mundial del turismo

El Papa habló de todas las implicaciones positivas y negativas de la industria del turismo, tanto en el país de acogida como del propio turista. En su discurso, resume el significado más profundo del turismo. De cómo éste podría ser realmente utilizado como un arma de paz y diálogo entre los pueblos, de desarrollo y riqueza justa, y también, de interés y educación. Incluso, para aquellos pueblos que no pueden moverse como turistas, pero pueden recibir como anfitriones. 

En mi opinión, el turismo, igual que en todos los aspectos de la vida, si se gestiona bien, realmente puede convertirse en una fuente de riqueza. Y no solo económica, sino también humana, intelectual y cultural. Sin olvidar, la riqueza espiritual e interior, que va más allá del aspecto puramente estético y de imagen al que la sociedad industrial contemporánea le da tanta importancia. Es decir, es necesario buscar una riqueza más intrínseca, gracias a la cual, el turismo puede ser una auténtica herramienta para la paz.

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Latinoamérica y el Turismo Comunitario como herramienta de paz

En el próximo Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano partipará Matías Escudero, consultor en turismo, y fundador de TURIMETRÍA para compartir varias de sus experiencias en escenarios de conflictos sociales, turismo para la paz y turismo de proximidad.


En Latinoamérica existen distintas regiones que por décadas han enfrentado múltiples formas de violencia; contextos en los que la débil presencia institucional, la llegada y fortalecimiento de economías ilegales, los problemas estructurales de carácter social, económico y político, y las características geográficas que derivan en un difícil acceso en materia de conectividad, han promovido dinámicas de desigualdad social, desplazamientos forzados e innumerables víctimas que en la actualidad habitan en escenarios rurales.

Pese a ello, sus comunidades han hecho un esfuerzo por coexistir y convivir con las violencias, creando escenarios de continuidad que se anclan a economías alternativas al conflicto, incluyendo actividades agropecuarias y apuestas emergentes de turismo en entornos rurales.

En este escenario, el turismo rural comunitario se constituye como una alternativa para construir relaciones de comunidad, sana convivencia y diálogo social, donde la participación de los diferentes sectores, la articulación de intereses y la prevalencia de la empatía, son ejes dinamizadores de una economía solidaria que gira en torno al disfrute de los destinos y la capacidad de visibilizar la memoria histórica de los lugares a través sus visitantes.  De esta manera, las comunidades han insistido en la importancia de la no repetición, como elemento fundamental para lograr una paz sostenible en los territorios, en plena garantía de sus derechos y la posibilidad de mostrar al mundo la potencialidad de destinos únicos.

Por este motivo, desde el panel Turismo Comunitario como herramienta para la Paz”se abordará un ejemplo en Latinoamérica: la experiencia colombiana a través de dos casos de turismo comunitario comprometidos con el desarrollo sostenible y colaborativo, en contextos donde la violencia ha sido un elemento de vivencia cotidiana. Así mismo, contaremos con la participación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de la Dirección de Calidad y Desarrollo Sostenible, quienes trabajan el tema desde la política pública, en una apuesta para posicionar a destinos en los que el acuerdo de paz ha favorecido su desarrollo.

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