Viajar en tren turístico, ¿viajar sostenible?

En plena era de la conciencia ecológica, en la que cada vez es mayor el número de población que se plantea reducir al máximo nuestra huella de carbono, reaparece en nuestra sociedad (tras el parón provocado por la pandemia de Covid19) la oportunidad de viajar y a la vez pernoctar en tren turístico. ¿Es quizás ésta la forma más sostenible de viajar?

Esta es una de las preguntas que más resuenan entre los miembros que componen la muy diversa comunidad del sector turístico. Y es así porque alcanzar una completa neutralidad climática se ha convertido en una necesidad. Los diferentes actores del turismo observan cómo se hace cada vez más urgente encontrar un verdadero equilibrio entre disfrutar de las diferentes actividades que nos ofrece el turismo y hacerlo lanzando la menor cantidad posible de emisiones a la atmósfera. 

La Comisión Europea, en su camino para conseguirlo, puso en marcha el Pacto Verde Europeo en diciembre de 2019.

El Pacto Verde Europeo es un paquete de iniciativas políticas. Su objetivo es situar a la UE en el camino hacia una transición ecológica. Y su objetivo último es alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050.

Para ello, la Comisión Europea adoptó una serie de propuestas.

Una de las más relevantes, pretende conseguir la reducción del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050. Especialmente, las emisiones relacionadas con el transporte, a través, sobre todo, de uno mucho más limpio, ecológico e inteligente. Con esta propuesta, se persigue evitar la congestión, las emisiones de partículas nocivas a la atmósfera y el ruido.

¿Puede contribuir el refuerzo del ferrocarril a la consecución de los objetivos del Pacto Verde Europeo?

La Unión Europea apoya fervientemente el transporte por ferrocarril, ya que este es más ecológico, seguro, sostenible y emite menos dióxido de carbono que el viaje por carretera o aéreo. 

Los informes de la Unión insisten en señalar que el transporte ferrocarril de la UE representa solo el 0,4 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre el 25 % del total de las emisiones de la UE.

Siendo así, se hace evidente pensar que el hecho de que aumentando la conectividad y trasladando más pasajeros y mercancías al ferrocarril nos posiciona en buen camino para reducir las emisiones en un 90%.

El transporte ferroviario, tanto de mercancías como de pasajeros, se quiere impulsar pues desde Bruselas como una de las mejores soluciones para la salvaguarda medioambiental. Y lo hace con el fin de que se alcance el objetivo de duplicar el tráfico ferroviario de alta velocidad en el horizonte del año 2030, incluso triplicarlo hacia el 2050, a nivel de desplazamiento transfronterizos y de larga distancia entre los estados miembro.

Entonces, viajar en tren turístico, ¿es viajar sostenible?

Lo que no podemos negar es que, llegando a las ciudades en tren, se abren otras posibilidades que nos permiten minimizar el impacto sobre el medio ambiente. Con la llegada del ferrocarril hasta el entorno de las poblaciones se puede mejorar además el desplazamiento en el interior de la ciudad. Éste puede ser a pie y en bicicleta, o con el uso de sistema públicos, como por ejemplo los metros o autobuses de bajas emisiones. 

¿Y si además optamos por pernoctar en el mismo tren que nos sirve como transporte? Las ventajas entonces son aún más numerosas, ya que de esta forma, promovemos también la descongestión de zonas altamente masificadas. Hay centros turísticos en muchas ciudades que ven como año tras año la población local que habita sus calles ha ido desapareciendo. Por el contrario, son múltiples empresas en pro del turismo las que ocupan esos espacios antes dedicados a la habitabilidad de los ciudadanos. 

Si además, el tren turístico dispone de instalación de placas solares, el gasto extra de energía necesitada para el alojamiento de huéspedes se ve altamente compensado.

Por todo ello, merece la pena romper una lanza a favor del tren turístico, ya que podemos deducir que viajar en él se acerca bastante a viajar sostenible. Sin embargo, el viaje en tren turístico quizás sigue siendo una actividad no apta para todos los bolsillos. Aunque podría, con el tiempo, convertirse en una actividad con gran demanda. Siempre, eso sí, que consiga adaptarse a diferentes tipos de cliente. Pero para ello, hay que seguir promoviendo un turismo de tipo consciente.

 72 visitas

Read More

El turismo sostenible como germen del turismo

¿Apostar por un turismo sostenible es fomentar el nacimiento de una nueva forma de hacer turismo o es quizás volver al origen del ser humano? Para esta pregunta hay tantas respuestas como personas a las que se pregunte. Sin embargo, la conexión que nos une al medio ambiente natural parece indicar que practicar turismo sostenible es conectar con el tipo de turismo más primitivo de la humanidad.

La sociedad de hoy día, vive inmersa en un ir y venir de actividades diarias que ocupan nuestro tiempo y consumen nuestra energía. Por ello, llegar a “final de curso” y poder disfrutar de unas vacaciones, se ha convertido en una cuestión casi de vida o muerte anímica.

¿Es más sostenible el turismo actual o el que practicaban nuestros antepasados?

La gran mayoría de la población actual, no contempla promover unos valores de sostenibilidad durante sus días de desconexión. Por ello, termina fomentando un tipo de turismo masificado y concentrado en determinados puntos del planeta. Este modelo de viajes promueve un muy rápido crecimiento económico. Y éste, no tiene en cuenta el ecosistema en el que se encuentra ni las comunidades que lo sostienen.

Sin embargo, debemos viajar al pasado y analizar las diferentes rutas y modelos de viaje puestos en marcha por el ser humano. Así descubrimos que son bastante más parecidos al turismo sostenible que queremos conseguir en el futuro, que al turismo de masas predominante hoy en día en gran parte del mundo.

La Organización Mundial del Turismo define turismo como “el conjunto de actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno natural por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros motivos”. Siendo así, es fácil identificar como turísticos, los diferentes tipos de viajes comerciales, por motivos de salud o religiosos. Segmentos que, a su vez, coinciden con los motivos de viaje más primitivos del ser humano.

La sostenibilidad de los viajes tradicionales

Si nos centramos, por ejemplo, en los viajes comerciales tradicionales, no es difícil imaginar que eran bastante más sostenibles de lo que son actualmente. Al menos así lo fue hasta la llegada de la Revolución Industrial. Durante milenios se usó como medio de transporte el propio caminar o la tracción animal. Los viajeros comerciantes no conseguían ni intentaban transformar la sociedad que les recibía en destino. Además, procuraban establecer relaciones sociales y ambientales que les permitieran continuar con la misma actividad en el futuro.

Y es que, también la OMT, en su descripción de turismo sostenible, nos dice que éste debe cumplir tres características para ser considerado como tal. El turismo sostenible debe “dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas y asegurar unas actividades económicas viables a largo plazo”.

Atendiendo a estos parámetros podemos afirmar que, efectivamente, los viajes con fines comerciales que eran practicados, como mínimo, desde el Neolítico, podían enmarcarse dentro del turismo sostenible.

El respeto a la cultura y la sociedad como ejemplo de sostenibilidad histórica

Habitualmente, los viajeros, en general, salvo en casos concretos de colonialismo o imperialismo, solían respetar a las comunidades autóctonas con las que se encontraban en el camino. Incluso, interactuaban y formaban parte de los diferentes grupos sociales. Cierto es que, muchas veces, aquellos viajes podían durar meses. Por ello, integrarse en las diferentes comunidades anfitrionas debía ser algo de lo más natural.

Un buen ejemplo de ello, lo podemos ver cuando analizamos el turismo religioso cuyo punto álgido se produjo durante la Edad Media debido al aumento de viajeros tanto cristianos como musulmanes.

Uno de los grandes centros de peregrinación, sin lugar a dudas, es el histórico Camino de Santiago. Desde la aparición de los restos del apóstol en el siglo IX, se abrieron numerosas rutas que tenían como destino final la famosa localización gallega. ¿Era el Camino de Santiago una ruta de peregrinación prototipo de turismo sostenible? La respuesta, de nuevo, debería ser afirmativa.

Así lo expuso también la profesora asociada de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Rey Juan Carlos, María Rosa Vázquez Rodríguez. En en su trabajo “El Camino de Santiago, un modelo de turismo sostenible” analiza detalladamente los diferentes aspectos que demuestran la importancia de la sostenibilidad en las localizaciones que recorre. Además, en su estudio, examina las diferentes características que sitúan esta ruta centenaria entre uno de los viajes más sostenibles, incluso, de nuestros días.

Cambio de paradigma

Por todo ello, podemos deducir que ya desde el primero de todos los viajes del ser humano, la inmensa mayoría de ellos deben enmarcarse en un modelo de turismo sostenible.

El informe Brundland (1987) nos dice que el desarrollo sostenible consiste en “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro”. Y analizando uno a uno los múltiples y diversos grupos sociales que han habitado el planeta, hacemos un descubrimiento: efectivamente, a través de sus desplazamientos, consiguieron satisfacer sus propias necesidades, pero nunca pusieron en riesgo las de la población que estaba por venir.

La prueba de ello es que son las generaciones actuales las que se han encontrado un planeta en peligro. Son numerosos los informes que ponen de manifiesto que, la actuación del ser humano en las últimas décadas del siglo XX y primeras del siglo XXI, ha sido clave en cuanto al daño producido al medio. También la imposibilidad de repararlo. Y también su modelo de turismo. Pero hasta entonces, estos viajes sostenibles, fueron la norma durante los últimos milenios. De esta manera, decir que el germen del turismo es precisamente el turismo sostenible, es toda una declaración de principios.

 72 visitas

Read More

Newsletter

Recibe nuestro boletín con las últimas noticias en turismo y sostenibilidad.