Más allá de la sostenibilidad: la respuesta del turismo regenerativo a la crisis socio-ambiental actual

Norman J Rodea

Seguramente has escuchado hablar del término turismo regenerativo. Pero, ¿qué significado guardan las llamadas experiencias regenerativas en el paradigma actual? Norman J. Rodea, Director de Programas de Outward Bound México y Docente y Consultor para la Universidad de Medio Ambiente (UMA) de Valle Bravo (México), habla con Ángela Rodríguez sobre esta tipología de turismo que apuesta por generar las condiciones ideales para sanar la relación humano-naturaleza a través de experiencias que transformar.


Ángela: Norman, explícanos ¿qué es turismo regenerativo?

Norman: Actualmente vivimos una crisis socio-ambiental la cual se manifiesta en una clara disminución en la calidad de vida de las personas y los ecosistemas alrededor del mundo. Una “de-sincronización” aparente entre las dinámicas sociales del ser humano y las dinámicas y ciclos de orden natural que rigen el mundo en el que vivimos. Una ruptura en la comprensión y manejo de las múltiples relaciones entre ambas dinámicas, que al no estar alineadas, generan una serie de obstáculos y problemáticas en el proceso y dinámica natural de re-generación de la vida misma.

Esta desconexión aparente tiene como raíz fundamental la separación física y cotidiana de la dinámica del ser humano como individuo y sociedad, con las dinámicas del entorno natural que habita, que lo provee y le da sustento. Ausencia de re-conocimiento de esta íntima relación debido a la falta de contacto espontáneo, funcional, cotidiano y/o sagrado con el medio natural. Actualmente en el mundo, habitan más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, lo que nos dice que una masa crítica considerable de seres humanos alrededor del mundo están viviendo bajo una dinámica y cosmovisión cultural no del todo alineada al orden, ciclos y flujos naturales que definen el bienestar y calidad de vida de cada lugar.

Comprender el turismo regenerativo como una plataforma que genera experiencias transformativas de alto impacto que re-activan y nutren las relaciones humano-naturaleza, catalizando así la comprensión y motivación de convivencia en las personas con la naturaleza de una manera espontánea no forzada. Una herramienta de alto impacto que germina conciencia socio-ambiental desde un espacio sutil y sensible, teniendo así gran inferencia en la transformación del comportamiento en las personas. Llevándonos a un espacio de pensamiento, actitud y acción mucho más orientado a la sustentabilidad, la re-generación y la vida misma. Descubrir y desarrollar habilidades-destrezas, que nos  permitan conocer y comprender a la naturaleza desde nuestra propia naturaleza, re-definiendo el rol del ser humano como agente re-generativo de su propio sistema socio-ambiental.

Ángela: ¿En qué se diferencia el turismo regenerativo del turismo sostenible?

Norman: La diferencia esencial entre ambos tiene que ver en la perspectiva de entendimiento del potencial del turismo como actividad humana en la naturaleza. El turismo sostenible contempla la huella ecológica de los turistas como un impacto de costo ambiental, por lo que su perspectiva es de generar el mínimo impacto debido a que solo visualiza que este impacto pueda ser de orden degenerativo (impacto negativo).

“El turismo sostenible puede generar experiencias que lleguen al orden de “anécdotas”, el turismo regenerativo trasciende la anécdota y la transforma en un aprendizaje significativo a través del procesamiento de la experiencia.”

El turismo regenerativo plantea la posibilidad de transformar esta visión, donde la huella ecológica no necesariamente es un costo sino que realmente pueda ser una inversión, es decir, que se pueda invertir en huella ecológica para generar experiencias de inmersión en la naturaleza lo suficientemente poderosas que permitan un cambio de percepción (actualización de la cosmovisión) y por lo tanto en el actuar de las personas.

En este sentido el turismo sostenible se enfoca en la logística operativa de actividades (que se generen el mínimo impacto ambiental), y el turismo regenerativo se enfoca en el diseño de experiencias transformativas donde las actividades y la logística operativa son ingredientes de la experiencia, pero no el foco central. El turismo sostenible se enfoca en el impacto físico (sistémico/estructural) del turismo, el regenerativo se enfoca en el impacto experiencial (sensible/relacional), ya que lo que pretende regenerar es la relación humano-naturaleza. El turismo sostenible puede generar experiencias que lleguen al orden de “anécdotas”, el turismo regenerativo trasciende la anécdota y la transforma en un aprendizaje significativo a través del procesamiento de la experiencia.


El turismo regenerativo trabaja a partir del modelo de Ecología Profunda (Deep Ecology), donde la idea central es que una experiencia profunda en la naturaleza puede generar cuestionamientos/reflexiones profundas las cuales se pueden ver traducidas en cambios de comportamientos significativo, por convicción propia más no por obligación.

Ángela: Hablas de “experiencias transformativas”, ¿el turismo regenerativo apuesta por el viaje transformador?

Norman: En un sentido esencial sí, el turismo regenerativo requiere por premisa ser un viaje transformador, ya que lo que pretende regenerar es la relación humano-naturaleza. Si no se lleva a cabo una transformación en la cosmovisión (percepción) y por lo tanto en el pensar y actuar, entonces realmente no se puede hablar de un proceso regenerativo.
Las tendencias del mercado de viajeros (vs vacacionistas) actuales se están enfocando en experiencias transformadoras (fuente: Anna Pollock, Flourishing Beyond Sustainability), ya no buscan solamente experiencias de conexión. Lo que está buscando este mercado son experiencias que trascienden el espacio/tiempo del viaje de manera que puedan transferir y aplicar lo vivido en su propio contexto cotidiano, y por lo tanto que esa conexión vivida no sea solamente temporal. Lo peor que le puede pasar a un viajero de esta naturaleza, es que no le pase nada, ser la misma persona antes y después del viaje.
El turismo regenerativo busca ser un parteaguas en la vida de los viajeros, de ahí que el diseño minucioso del plan experiencial (experiencia transformativa) es trascendental. Sin un modelo y diseño del plan experiencial, las vivencias permanecen en un estado anécdotas y no trascienden el tiempo/espacio del viaje.

Ángela: Entonces, los proyectos de turismo comunitarios tienen un gran potencial dentro del turismo regenerativo, pues generalmente disponen de esa conexión profunda con la naturaleza y la cosmovisión. En México, ¿es este el caso?

Norman: Es una pregunta interesante, sí existen muchos proyectos comunitarios que cuentan con los elementos ideales para este tipo de turismo, pero desafortunadamente los niveles de capacitación dentro de estos proyectos son muy pobres y en realidad solo se quedan a nivel de logística y habilidades técnicas, lo que deja un hueco dentro de lo experiencial para diseñar y facilitar experiencias transformadoras.

Como te comentaba, no es suficiente contar con los elementos necesarios para estas experiencias (infraestructura, cultura, recorridos, talleres, etc) sino que la raíz de la transformación necesita de lo que llamamos diseño y procesamiento de la experiencia (Plan Experiencial). Esto lo que hace es transformar la anécdota en un aprendizaje significativo a través de un proceso de: contexto-vivencia-reflexión-transferencia. Este proceso es realizado por un facilitador, el cual no solamente es un guía de la experiencia (anécdota) sino que cuenta con los conocimientos y capacidades para procesar dicha experiencia y transformarla en un descubrimiento/confirmación significativo, el cual la gente pueda transferir a su contexto cotidiano y por lo tanto transformar algún aspecto relevante en su vida.

En mi experiencia, a nivel nacional, la mayoría de proyectos comunitarios se manejan en el nivel de capacitación de guías pero les falta el componente de capacitación en facilitación. Es por eso que nosotros (Outward Bound México) al igual que muchos otros operadores de experiencias transformativas, operamos bajo un esquema de co-operación entre guías locales (comunitarios) y facilitadores (staff foráneo al lugar). Donde a través de los guías locales se generan las experiencias pero el facilitador, quien tiene un contexto similar al del viajero, genera los espacio/tiempos de reflexión y transferencia. En un sentido esencial, el guía se enfoca en la ruta y logística y el facilitador se enfoca en el manejo de grupo y progresión de la experiencia transformadora.


Este modelo de co-operación es muy eficiente y comparte la curva de aprendizaje y capacitación de guías locales y facilitadores foráneos. Actualmente no hay muchas organizaciones en México que manejen el diseño o procesamiento mismo de la experiencia como tal. Algunos ejemplos de operadoras son Outward Bound México, La Mano del Mono, Atlas Unbound.

En cuanto a proyectos comunitarios que cuentan con las condiciones y madurez para servir como sede de estas experiencias, algunos son: Selva del Marinero – López Matéos, Los Tuxtlas, (Veracruz); Agua Blanca, (Michoacán); Campamento Turístico Lacanjá Chansayab, (Chiapas) o Tozepancalli, Cuetzalan, (Puebla).

Ángela: El turismo regenerativo se presenta entonces como una disrupción intencionada de la forma en la que el individuo está habituado a relacionarse con su entorno más habitual… ¿Éstas experiencias son aptas para todos los públicos?

Norman: Digamos que el turismo regenerativo no necesariamente busca a la gente que está preparada para la transformación (también trabaja con este nicho pero no es su único enfoque), sino al revés, busca a través de la experiencia profunda que la gente descubra la posibilidad y el potencial de una transformación. Busca dar a la gente un referente experiencial de los beneficios palpables al entrar en contacto estrecho con el mundo natural (social y ambiental), de manera que el cambio de pensamiento, actitud y comportamiento emerja a manera de convicción de las personas al tener ya una experiencia de vitalidad, conexión, tranquilidad, disfrute, silencio y paz interna, sonrisa compartida, etc.


La idea es dar una ventana de oportunidad para todas aquellas personas que no tienen un contacto cotidiano y espontáneo con lo natural (manifestado en la naturaleza), es decir, la vida de lo urbano y sedentario, que en realidad es un diseño de vida alejado de lo natural: ritmos, tonos, flujos, espacios, relaciones, etc. Cuando la gente vive inmersa en un mundo “artificial” (desalineado de los ciclos, flujos y formas naturales) y no tiene puntos de referencia fuera de eso, creen que ese estado es lo natural. Sería como una persona que toda su vida ha caminado en huaraches cree que los huaraches es lo más cómodo para caminar, hasta que se pone unas pantuflas o unos tennis…ahora ya tiene puntos de comparación.

“La regeneración no es un fin, es un proceso, y el turismo regenerativo puede generar las condiciones para que este proceso germine en las personas que lo viven.”

Nosotros en Outward Bound México por ejemplo, uno de los nichos que trabajamos es el de jóvenes en riesgo y de bajos recursos, jóvenes que están en problemas legales o de drogadicción. Una experiencia de inmersión en la naturaleza en formato expedición con componentes de esfuerzo físico y de realizar todo lo necesario para resolver una expedición (desde armar campamento, comida, navegación mapa brújula, etc), les da una experiencia de empoderamiento, salud, creatividad, motivación, vitalidad, compasión, belleza, etc. toda una serie de elementos que nunca habían conocido antes, y en la mayoría de ellos estas experiencias se vuelven un parte aguas de transformación ya que tienen por primera vez un referente experiencial (no sólo aspiracional) de que pueden hacer algo más con su vida de lo que han estado haciendo.

Sin importar el nicho en que hemos trabajado, la mayoría de los participantes de nuestros programas descubren que están buscando algún tipo de transformación ya estando en la experiencia, puede ser una transformación personal, o de estilo y diseño de vida, o de relaciones, etc. Muchos de ellos por ejemplo, notan al regresar a la ciudad el aroma poco agradable que se percibe en la ciudad, “No me había dado cuenta de que la ciudad huele así”. Es algo que se descubre al tener un punto de referencia externo.

La regeneración no es un fin, es un proceso, y el turismo regenerativo puede generar las condiciones para que este proceso germine en las personas que lo viven.

Ángela: Desde el punto de vista del destino, ¿en qué puede aportar el turismo regenerativo?

Norman: La verdad es que el turismo regenerativo tiene el potencial de aportar muchas cosas a los destinos, algunas de forma directa y muchas otras de forma indirecta. Por mencionar algunas:  la regeneración del tejido socio-ambiental local, es decir, conservar, regenerar, arraigar la relación de sinergia y cariño entre una comunidad y su entorno en función de la calidad de vida para todo el lugar; desde un espacio de motivación/admiración emergente y no de obligación forzada/impuesta.

La institución de políticas, manifiestos y procedimientos de bajo impacto ecológico para visitantes y gente local, logrando realmente la implementación de un programa de conservación, manejo y regeneración del capital natural. El fortalecimiento de la resiliencia de los medios de vida local, al desarrollarse una economía enfocada primero al autoconsumo y segundo a la comercialización.

A mayor capacidad interna de satisfacer necesidades de calidad de vida locales sin la importación del exterior, mayor resiliencia interna. También el intercambio cultural promoviendo la actualización de las cosmovisiones locales integrando las visiones globales/foráneas. Comprender el “mundo exterior” para diseñar estrategias de relación cautelosa no invasiva/destructiva que llegue desapercibida.

Ángela: ¿Se podría hacer turismo regenerativo sin la figura de alguna de las personas clave como el guía local o el facilitador externo?

Norman: En un sentido esencial no es necesario contar con un guía o facilitador, el mero hecho de invertir tiempo en la naturaleza de forma espontánea no estructurada sirve el propósito de reconexión, de ir sanando la relación que por algún motivo se descuidó. Esto ocurre de manera natural y emergente ya que al final del día somos naturaleza, no hay separación. El acto e intención de entrar y convivir con el entorno natural representa el hermoso fenómeno de volver a casa (ecología del latín “conocer la casa”), como seres humanos naturales que somos. Volver al ambiente de donde venimos y con el que vivimos, respiramos, comemos, jugamos, aprendemos, sentimos, soñamos… la vida en la vida misma, no hay más.

El hecho de contar con un guía o facilitador simplemente cataliza este proceso de reconexión y relación. Algo que naturalmente va a ocurrir puede ser acelerado. Considero que el guía/facilitador en realidad es un “lazarillo”, el cual lleva con atención y cariño al “ciego” dentro de territorios desconocidos (externos/internos). Desde una cuestión funcional como los accesos, especialmente en México que nuestros servicios de señalética o guías impresas de turismo son muy precarias, es necesario alguien que conozca al lugar y su gente, y pueda facilitar la inmersión de lo profundo en lo natural, cultural y vivo…aquello que Bonfil llama “El México Profundo”.

Ángela: ¿Qué perspectivas de futuro crees que esperan al turismo regenerativo?


Normal: Creo que el turismo regenerativo tiene una naturaleza dicotómica. Por un lado visualizo que la demanda de este tipo de turismo transformativo está y seguirá creciendo, bajo la premisa de la constante búsqueda de las personas en las ciudades hacia experiencias que transformen algún aspecto de su vida o cosmovisión. Así como una creciente en los movimientos ecológicos hacia experiencias de relación y conexión directa entre la gente y el entorno natural y no meramente desde lo conceptual o ideológico. Por lo que del lado de la demanda se ve muy positivo.

La otra cara de la moneda se encuentra en la oferta, en el desarrollo de destinos y experiencias de turismo transformativo. En este sentido, los destinos que pueden ofrecer este tipo de productos se encuentran en una disyuntiva que al no saber manejarla podrá significar el deterioro y erosión de los mismos. Me refiero a la curva de aprendizaje de los modelos de negocios que sustentan económicamente a estas empresas, proyectos o destinos.

”[…] Al final del día somos naturaleza, no hay separación. El acto e intención de entrar y convivir con el entorno natural representa el hermoso fenómeno de volver a casa.”

Existe un mal entendimiento en el manejo de los mercados creyendo que “más turismo = sostenibilidad y proliferación económica”. Pero varios ejemplos vivos de esta perspectiva nos han demostrado que esta premisa de modelo de negocio no necesariamente es cierta, o por lo menos al mediano y largo plazo. Los destinos, proyectos y empresas de turismo transformativo tienen que aprenden a implementar y respetar las capacidades de carga física y experiencial de los destinos y productos.

En el sentido de que si se introducen más viajeros de los que un determinado lugar puede albergar permitiendo su recuperación ecosistémica natural, entonces este destino tiende a degradarse y por lo tanto perder el atractivo original que dió lugar a su desarrollo. Como dice Jorge Moller del Global Sustainable Tourism Council “No más turismo (volumen), mejor turismo (calidad)”. Implementar y respetar las capacidades de carga física y experiencial reconciliando la cantidad de visitantes que puedo introducir en un lugar en una experiencia antes que se sature, con el flujo de visitantes que se requiere manejar para que sea económicamente viable. La solución: mejores productos de turismo, menor volumen de mayor calidad.

¡Gracias Norman! Te invitamos a visitar la página web de Outward Bound México y de la Universidad de Medio Ambiente (UMA) de Valle Bravo,  de quienes puedes conocer más en este enlace.

 196 visitas

Read More

Piña Palmera: la accesibilidad aplicada desde el enfoque social y de derechos humanos

Piña Palmera es una asociación civil y un proyecto comunitario ubicado en Zipolite, costa de Oaxaca (México). Hace 33 años nació como una casa-hogar donde se abandonaban a personas de las comunidades rurales que tenían algún tipo de discapacidad. Con el paso del tiempo, la organización cambió la manera de trabajar, haciendo un giro del enfoque caritativo al enfoque social y de derechos humanos.

En la actualidad, Piña Palmera promueve la vida independiente de las personas con discapacidad. Para ello han creado talleres productivos, que son propuestas para generar una fuente de ingresos para las personas con diversidad funcional, pero también para sus familias. Los productos creados en estos talleres son en su mayoría vendidos en la tienda de artesanías que tienen a disposición de los visitantes de Zipolite.
No obstante, en su tienda no solo venden aquello elaborado en el recinto, sino también están a la venta artesanías que llegan de otras comunidades rurales. A través de los años, en Piña han creado un sistema para identificar cuáles son las comunidades vecinas con mayor riesgo de exclusión, y apoyan su desarrollo socio-económico a través del turismo y la comercialización colaborativa.

“En Piña Palmera trabajamos con personas con discapacidad de comunidades rurales e indígenas” explica Patricia Matías, empleada en Piña Palmera. A lo que añade, “en los talleres se utilizan elementos y recursos locales, como por ejemplo el taller de aceite de coco prensado en frío, champús y jabones de coco y canela, artesanías de madera y de palma… fueron los propios artesanos locales los que nos vinieron a capacitar”.

A raíz de los talleres productivos, durante los últimos 3 años llevan diseñando una rama paralela enfocada en el turismo a la que han llamado “talleres con conciencia”. Aquí el objetivo es la integración social del visitante con los artesanos del centro, quienes les enseñan cómo llevan a cabo su trabajo a través de un proceso de inmersión en el cual el visitante es “puesto” una discapacidad para elaborar la artesanía.
En Piña Palmera entienden el proceso de inclusión comunitaria desde una estrategia que han denominado rehabilitación pactada en la comunidad. Patricia nos explica cómo trabajando con recursos locales y con adecuaciones de otras tecnologías más avanzadas, pueden adaptar nuevas estrategias a su propia realidad y climatología.

Pero la relación de Piña con el sector turístico no termina aquí, según Patricia, “también trabajamos con hoteles, para capacitarles en todos los aspectos relacionados con la accesibilidad. Desde cosas tan básicas, pero que poco se piensan, como la elaboración de menús en braille o la atención correcta por parte de los empleados, hasta cursos y programas específicos para todos los departamentos del hotel.”

En una era donde el turismo accesible es cada vez más entendido como una necesidad y un derecho mundial, el ejemplo de Piña Palmera nos recuerda cómo el proceso puede ser simple si nos enfocamos en adecuar la cadena de valor del turismo a la realidad local. Crear redes entre las diferentes empresas que conforman la actividad turística de un destino para fomentar la conciencia social, adaptando a las necesidades y ampliando la oferta de productos locales, con una historia detrás suena algo lógico, pero desgraciadamente no tan común como nos gustaría.

 196 visitas

Read More

Plástico: el problema de escala planetaria que no se digiere

Un amigo me contaba que hace unos años viajó a la isla de Bali (Indonesia) con el objetivo de fotografiar manta rayas. Los catálogos turísticos y guías de viaje prometían aguas cristalinas y playas exóticas donde poder nadar con estos enigmáticos animales en libertad, y pues ahí se lanzó mi amigo. No obstante, las imágenes que tomó hablan por si solas, y aunque si encontró las manta rayas y pudo fotografiarlas, el plástico pronto se convirtió en el protagonista de su portafolio.

Esta experiencia no es tan impactante cuando realizas tan solo una investigación superficial sobre este problema de escala planetaria. Existen informes que admiten que Indonesia es el segundo país que emite mayor cantidad de desechos plásticos del mundo. La capital del archipiélago, Yakarta, es hogar de 13,2 millones de personas y genera más de 35,000 m³ de basura al día, de los cuales casi el 80% es plástico. Gran parte de este desperdicio nunca llega a vertedero, sino que termina en ríos y fluye al mar.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) identifica varias causas detrás de esta catástrofe ambiental global. Entre éstas se encuentra: una infraestructura terrestre obsoleta e insuficiente para hacer frente a la gran cantidad de desechos producidos diariamente, prácticas inapropiadas de desechos de residuos del sector marítimo y una falta general de conciencia entre todos los stakeholders, incluido el propio ciudadano.

La basura marina es sin duda uno de los mayores problemas ambientales del siglo XXI, y es un problema que está empeorando. Una encuesta llevada a cabo en el Reino Unido mostraba que los desechos marinos en las costas del país aumentaron un 34% entre 2014 y 2015. Teniendo en cuenta que el Reino Unido tiene una infraestructura de gestión de residuos desarrollada y que el reciclaje está relativamente extendido esta estadística es alarmante, y preocupante.

Swimming in plastic
Nadando en océanos de plástico. Crédito: Nick Pumphrey

La Tierra no puede digerir la cantidad y la velocidad a la que se está produciendo y desechando el plástico hoy en día. Si esto sigue así, los científicos han estimado que para el 2050 habrá en los océanos más plástico que peces. Hablamos de un escenario de poco más de 30 años. El PNUMA tiene razón en identificar la falta de conciencia de todos los stakeholders, ya que la gran mayoría de la sociedad permanece felizmente inconsciente de la magnitud del impacto que su consumo y estilo de vida está generando en el ecosistema planetario.

Afortunadamente, hay organizaciones que están alzando la voz ante esta invasión plástica y tomando medidas. Por ejemplo Surfers Against Sewage, entidad creada en Cornualles (Reino Unido) en la década de los 1990, ha desarrollaron una estrategia clara para reducir los desechos marinos en un 50% para 2020 en las costas del país. En los Estados Unidos, 5Gyres está liderando el activismo de la contaminación plástica, creando campañas educativas para capacitar a las comunidades de todo el mundo y tomar medidas al respecto. Y en Australia, la organización Take 3 no deja de innovar con la comunicación implementando campañas específicas para fomentar la idea de recoger 3 residuos cada vez que se visite una playa del mundo.

Debido a la magnitud y escala del problema, es normal sentirse impotente ante este tsunami de plástico que amenaza nuestros ecosistemas y medios de vida. Sin embargo, la naturaleza y las causas del problema sugieren que existe un camino claro – y necesario – hacia la mejora. Por su efecto transversal y capacidad para generar un cambio no solo en el sector, sino también en el propio turista, la industria del turismo debería esforzarse por abordar el problema desde la base. Primero, trabajando en estrecha colaboración con organizaciones que se esfuerzan por aumentar la conciencia pública sobre los impactos de los desechos marinos. Segundo, implicando a las comunidades locales para ayudar a resolver las limitaciones a las que se enfrentan y minimizar la cantidad de desechos que llegan al mar.

¡Es hora de actuar!

Agradezco a Nick Pumphrey, fotógrafo y embajador de take 3, por darme permiso a utilizar algunas de sus fotografías que me han inspirado para escribir este artículo.  Visita su página web para conocer su trabajo.

 196 visitas

Read More

De depredadores de tortugas a héroes anónimos. El poder del turismo para promover el cambio

La comunidad de la Escobilla (Oaxaca, México) cuenta con 25 km de playa, 7 de los cuales son los preferidos para dos especies de tortugas marinas en peligro de extinción: la tortuga prieta y la laud. También es la playa más importante del mundo en la que desova casi de manera constante la tortuga golfina. Suena emocionante, ¿verdad? Pues hace no tantos años en este mismo lugar, se mataban 30 mil tortugas marinas al año con fines (en su mayoría) de subsistencia de la comunidad.
Este medio de sustento fue por mucho tiempo la razón por la cual muchas de las familias de La Escobilla eran depredadores de tortugas: las cazaban y robaban sus huevos para después venderlos. Cerca del 2002, la playa fue decretada Área Natural Protegida por el gobierno federal, promoviendo su conservación pero eliminando (y sin dar alternativa) a las formas de vida de familias enteras.
No obstante, la denominación no terminó por proteger la tortuga en su totalidad, ya que en lugar de proponer un programa de conservación, la playa era bruscamente vigilada durante las 24h del día por el gobierno federal, eliminando cualquier uso, tanto productivo como de ocio. Entonces la comunidad decidió formarse como cooperativa y crear un proyecto ecoturístico que pusiera sobre la mesa un programa de conservación coherente, con el objetivo de permitir a los depredadores reinventarse dentro de una industria lícita, dejando a sus familias un legado del que poder sentirse orgullosos.
Sóstenes Rodríguez fue uno de ellos: un depredador convertido en un héroe anónimo. “Empezamos siendo 97 miembros” explica; “ganamos un recurso de gobierno y pudimos construir cabañas, diseñar un recorrido en cayuco en la laguna que lleva a la playa y aplicar para el permiso de liberación de tortugas, que llegó apenas 3 años”. El recuerdo inunda el semblante de Sostenes, las cosas han cambiado mucho desde aquellos inicios. Prueba de ello es que a finales del 2017 tan solo 13 miembros siguen al pie del cañón.
“El primer día que llegó un cliente estábamos muertos de miedo y nadie se atrevía a darle la bienvenida.” Prosigue Sóstenes, “nos aventamos y pues así empezó la andadura. Pero nada ha sido fácil, ya que al poco de empezar, fueron llegando retos que nos echaban para atrás: el huracán Carlota en el 2012 nos devastó el 70% del proyecto; un fuego posterior se llevó la palapa del restaurante y ya recientemente, el sismo del 9 de septiembre. La gente canceló sus reservas y dejó de venir durante los tres meses siguientes. Apenas ahora empezamos a recibir visitantes.”
Actualmente en la comunidad de La Escobilla se liberan una medía de 200 crías de tortuga prácticamente todos los días del año. No obstante, este número varía dependiendo de las grandes arribadas, llegando incluso a liberar entre 600 y 800 tortugas diarias. Cuando llegan visitantes, los guías realizan un recorrido por la playa o la laguna explicando las características del animal y la importancia de su conservación para el ecosistema y la cadena alimentaria. Una vez llegado al punto de liberación en la playa, se explica cómo manejar adecuadamente las crías y el visitante comienza con la liberación. Es una experiencia indescriptible.
Lo cierto es que aún existen hueveros, incluso dentro de la propia comunidad. No obstante, anteriormente se saqueaban 800 mil tortugas al año, y ahora con los esfuerzos de la comunidad y de los patrullajes nocturnos, han conseguido que ese número se reduzca a 50 mil. “Está más duro ahora pues queda luchar contra los contrabandistas más aferrados,” admite Sostenes, “pero nuestro objetivo es que este número se reduzca a cero en un futuro cercano.”
“El ser humano tiene el poder de cambiar.” Termina Sóstenes, “Yo le hice mucho daño a la naturaleza, era un depredador: de tortugas, de cocodrilos, de iguanas… también tuve que salir de mi casa a la edad de 7 años pues la vida me convirtió en cabeza de familia y tenía que llevar dinero a casa. Pero pienso que nunca es tarde para cambiar si uno verdaderamente quiere, y devolver a la naturaleza lo que le quitamos en el pasado.”
La Escobilla verifica que el turismo es un instrumento de desarrollo socio-económico y de conservación. Pero también demuestra el reto al que se enfrentan los proyectos de turismo comunitario en el mundo: la falta de acceso al mercado meta y la consecuente desmotivación de los miembros de la comunidad. La gran mayoría no tienen una formación en turismo o comercialización, y más que capacitación necesitan acompañamiento en el proceso de aprender a poner en valor esos recursos tan cotidianos para ellos, pero tan apasionantes para el visitante.

 196 visitas

Read More

El Sustainable & Social Tourism Summit abordará los cinco retos clave del turismo mundial

La segunda edición del Sustainable & Social Tourism Summit tendrá lugar del 14 al 17 de marzo en Cancún (México). El tema principal de este año se centra alrededor de las Soluciones Sustentables a los retos que se enfrenta el sector turístico del siglo XXI.
“El Sustainable & Social Tourism Summit nace con la idea de crear un espacio donde poder debatir los grandes retos del turismo con profesionales de distintos ámbitos, a la vez que se convierte en un referente para México.” Apunta Vicente Ferreyra, organizador del evento y CEO de Sustentur, a lo que añade: “es el pretexto perfecto para vernos, para conectar, para pensar, para generar alianzas y poder replicar las cosas que se están haciendo bien en otras partes del país, y del mundo.”
Los protagonistas de las dos primeras jornadas, serán los propios profesionales, expertos e influencers internacionales que darán claves sobre cómo abordar los cinco temas clave del evento: la masificación, la sostenibilidad en la cadena de valor, el empleo digno, la inclusión y los proyectos transformadores.
Entre estos profesionales se encuentra Martha Honey, del Center for Responsible Travel (Crest), Hugh Hough, fundador y presidente de Green Team Global (EEUU), Roque Sevilla Larrea de Grupo Futuro (Ecuador), María Youngsin Lim, Fundadora de Imagine Peace (Corea), Agustí Colom Cabau, Concejal del Distrito de Les Corts (Barcelona) o Gustavo Berlanga de Toks (México). El evento también contará con la participación del filósofo francés Gilles Lipovetsky, autor de “La Era del Vacío”.
Ferreyra añade que, “el Summit pretende afrontar los retos a través de tres factores clave: reflexionando durante las conferencias y paneles de discusión, solucionando a través de la Expo de Turismo Sustentable y viviendo, a través de las visitas de campo a proyectos exitosos organizadas para el último día, que muestran una cara diferente de Cancún y del Caribe Mexicano.” Este año las visitas incluyen la Reserva Natural Río Secreto, la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an (Patrimonio de la Humanidad), y a una parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano.
En su edición anterior, el Sustainable & Social Tourism Summit contó con 30 ponentes nacionales e internacionales y más de 300 asistentes de los 5 continentes, abriendo espacio para conectar y vincular agentes de cambio del mundo. Con relación a la pasada edición, Marta Lorenzini, CEO de Ayllutures admitió que “en eventos como la Summit de Cancún, es cuando me doy cuenta de que no soy la única persona del planeta comprometida con el desarrollo sostenible de la industria del turismo. Veo que mi discurso también es el mismo discurso de otros. Un discurso que es capaz de concretar acciones que transforman.”
Cabe resaltar que el Sustainable & Social Tourism Summit es un evento carbono neutral, en el que se medirán las emisiones de CO2 y se compensarán a través de Scolel’te, un proyecto en Chiapas de la red Plan Vivo que restaura ecosistemas y mejora la calidad de vida de las comunidades rurales gracias a programas voluntarios de captura de carbono a través de la reforestación.

Puedes visitar la página web del Sustainable & Social Tourism Summit en este enlace.

 196 visitas

Read More

Newsletter

Recibe nuestro boletín con las últimas noticias en turismo y sostenibilidad.