Los viajes literarios y su contribución a la sostenibilidad turística

El turismo cada vez está más diversificado. Somos conscientes de que en España aún prima el “sol y playa”, pero es un hecho que la oferta turística está siendo más variada y que se encuentra enfocada a conseguir la tan ansiada desestacionalización.

Dentro de los tipos de turismo se encuentra el cultural, que aboga por el conocimiento de las costumbres, historia ycomunidades de una determinada localidad. Suelen tratarse de viajes de 3 o 4 días y el visitante tiene un gran afán por aprender y enriquecerse culturalmente.

Conectar la ficción con la realidad

El turismo literario es uno de los subtipos del turismo cultural. Puedes optar por recorrer escenarios que has leído en tu libro favorito o conocer los lugares en los que estuvo o vivió el/ la autor/a.

Los amantes de este tipo de turismo buscan una conexión entre esa ficción y el mundo real, y vivir de forma tangible las aventuras que han devorado a través de los libros.

Los viajes literarios son muy especiales, no solo puedes adentrarte en las historias escritas, sino que puedes aprender valiosas lecciones de historia y comprender mejor el mundo que te rodea.

Se buscan sensaciones, paseos, sentarse en los mismos bancos que esos personajes o en ese rincón junto a la ventana de aquella cafetería.

El turismo literario no solo es singular por lo ya comentado, sino que brinda oportunidades únicas de desarrollo a las comunidades rurales. Existen ejemplos de pueblos literarios que, gracias a las letras, se han hecho un hueco en el mapa de los viajeros más curiosos.

Brieva (Segovia), Caleruega (Burgos), Lois y Montaña de Riaño (León), Alba de Tormes (Salamanca), Salduero (Soria), Paredes de Nava (Palencia), Langa (Ávila) o Calonge i Sant Antoni (Girona), son algunos de ellos.

Es innegable la transversalidad del turismo literario y es una gran apuesta en la lucha contra la despoblación o la “España vacía”. Alojamientos, restauración, guías, pequeños comercios, casas-museo, empresas de transporte, etc. pueden beneficiarse ampliamente de este tipo de turismo.

Además, el turista literario suele ser alguien sensible, respetuoso y que valora el lugar que visita. Quiere satisfacertanto su bienestar físico como su curiosidad. Por tanto, forma parte de ese turismo de calidad que queremos atraer a nuestro país.

Cabe destacar iniciativas como la de Mi pueblo lee, una asociación que promueve la celebración de festivales literarios en distintos pueblos de la geografía española. El último tuvo lugar el pasado mes de noviembre en Marcilla, Navarra.

Las librerías son lugares mágicos

El turismo literario también incluye el turismo de librerías. El perfil del turista es muy similar, solo que más bibliófilo. Más de uno habrá sentido aquello de entrar en una librería con encanto y de repente trasladarte a otro mundo.

Pueblos como Urueña (Valladolid), Bellprat (Barcelona), Cervera (Lérida), Montblanc (Tarragona), Pobla de Segur (Lérida), La Escala (Girona), forman parte de la Red de Villas del Libro en España. Lugares pintorescos y llenos de historia que harán las delicias de los amantes de los libros.

El turismo, la literatura y los pueblos forman un tándem perfecto por el que vale la pena apostar y que beneficia a las tres dimensiones del desarrollo sostenible (social, medioambiental y económica).

¿Te animas esta primavera a visitar alguno de estos lugares únicos?

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Irene Vincent Simonet
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