¿Unas vacaciones ecológicas y felices? Puedes tenerlo todo.

Cuando estás de vacaciones, relajándote en una playa o empapándote de la vibrante cultura de una ciudad, la última cosa en la que quieres pensar es en tu responsabilidad hacia el planeta. Pero unas vacaciones despreocupadas son un lujo que está costando más que lo que tenemos en la cuenta corriente. Los sectores de la alimentación y los servicios son los mayores emisores de gases de efecto invernadero. El turismo, a menudo una expresión de nuestros modernos deseos hedonistas, hace un uso de recursos particularmente elevado.

Pero puede ser difícil cambiar el comportamiento de la gente. Por ejemplo, elegirías unas vacaciones comercializadas por sus bajas necesidades en energía y material? Qué tal si pudieras tener unas vacaciones 5 estrellas sin que te cueste un ojo de la cara?

Nuestra investigación sobre el comportamiento turístico muestra que la gente está de acuerdo en frenar el consumo material en sus vacaciones, siempre y cuando éstas sean ricas en otras experiencias.

Este es el reto que el sector servicios afronta para desvincular la felicidad del consumo y el agotamiento o la contaminación de los recursos.

El problema del consumo en el sector servicios

Mientras muchos de nosotros abogamos para que el sector del turismo reduzca su huella de carbono, la eficiencia en el uso de la energía no será suficiente para conseguir un turismo sostenible.

La llamada para cambiar a un consumo sostenible está creciendo, a menudo combinando un modelo económico de decrecimiento con la desvinculación entre el consumo material, el bienestar y la felicidad.

Pero estas consideraciones éticas y morales acerca del consumo sostenible parecen tener relativamente pocos efectos sustanciales a largo plazo. Para el sector servicios, particularmente, la intención de convertirse en más sostenible implica directamente al cliente.

Pedir a los clientes que consuman de una forma más crítica puede ser motivo de confrontación para una industria preocupada por mantener la satisfacción de éstos en una sociedad de consumo. Pero no siempre.

Mostrando cualidades

Nuestra solución reside en aplicar psicología positiva. La gente se siente satisfecha usando las cualidades propias de su carácter. Nos basamos en la evidencia que centrarse en la construcción de las cualidades y la felicidad humana funciona mejor que cualquier otro enfoque cuando se trata del cambio hacia la sostenibilidad.

Entonces, puede esto ser aplicado al turismo, un sector dirigido por sus promesas de comportamiento despreocupado? Cómo sería una experiencia de turismo de lujo diseñada alrededor de un menor consumo de material y la aplicación de las cualidades del carácter? Y qué impacto tendría en la experiencia de los clientes y en las prácticas de turismo sostenible?

Nuestra investigación sugiere que hay muchas formas en las que los clientes pueden involucrarse en hacer un turismo más sostenible, usando sus innatas cualidades. Hemos aplicado estos principios a seis ejemplos reales de la empresa de ecoturismo de Christopher.

Los clientes guardan los restos de comida para alimentar a los pollos. Éstos conocen a sus amigos con plumas y recogen los huevos (a menudo por primera vez). Resultado: junto con el reciclaje, los residuos se han reducido a la mitad y se sustenta la producción de huevos.

Los clientes aplican su autorregulación, ya que tienen que regular su comportamiento para separar los restos de comida que los pollos pueden comer de los otros restos, depositándolos en un contenedor y después visitando y alimentando a los pollos. No hay incentivos financieros; la motivación es reducir el vertido de residuos nocivos.

Plantar un árbol autóctono. El anfitrión ofrece interpretación y materiales; los clientes pagan 5 dólares por el material, plantan árboles y toman fotos. Los clientes reciben un certificado y firman un registro. Resultado: las especies de pájaros han aumentado de 20 a 50 en el lugar y los clientes conectan físicamente con la tierra.

Los clientes aplican la cualidad de la esperanza, ya que sienten que se puede conseguir un entorno saludable a través de su contribución. La esperanza incrementa cuando ven crecer sobre ellos los árboles que otros clientes han plantado antes.

Echar una siesta y quedarse luego hasta más tarde. El anfitrión ofrece estancias con ventilador, bebidas frías en la nevera (hechas con las limas de la misma propiedad) y atractivas zonas de barbacoa al aire libre. Esto anima a los clientes a quedarse durante las horas más calurosas del día, y después disfrutar de los frescos atardeceres al aire libre en contacto con la naturaleza. Resultado: se contribuye a ahorrar un 30% en electricidad.

Los clientes usan su cualidad de ciudadanía, ya que se hacen conscientes de su responsabilidad social para consumir menos, cambiar su comportamiento para cumplir con su parte en la reducción del uso de recursos, y compartir la experiencia como grupo.

Escoger ventilación natural por la noche en lugar de aire acondicionado. El anfitrión explica cómo usar la ventilación natural en el alojamiento, ya que el aire fresco de la noche en verano hace que las cabañas estén 4ºC más frescas por la mañana.

Resultado: se contribuye a ahorrar un 30% en electricidad y los clientes oyen encantadoras ranas por la noche.

Los clientes aplican su cualidad de inteligencia social ya que a menudo se preocupan por su seguridad durante la noche y prefieren cerrar las ventanas. Reconocen que esto entra en conflicto con la necesidad de consumir menos y no depender del aire acondicionado. Aceptando sus preocupaciones, los clientes se adaptan y usan la ventilación natural en un lugar poco común.

El anfitrión explica las limitaciones de la captación de aguas pluviales y los beneficios de los tratamientos de aromaterapia hechos artesanalmente. Los clientes eligen compartir los baños o rotar el uso del baño. Resultado: contribuye en ahorrar un 25% en gas y agua, mientras que las recetas de aromaterapia usan aceites esenciales y ofrecen a los clientes fragancias duraderas.

Los clientes usan su cualidad de liderazgo, ya que intentan aplicar acciones pro-medioambiente y animan a otros miembros del grupo a cambiar sus rutinas de baño.

Escogiendo viajes más ecológicos. Los clientes pueden escoger usar las bicicletas en lugar de conducir y comprar un picnic con delicias de origen local. Los clientes se relajan y reconectan. Resultado: experiencias memorables (incluyendo propuestas de matrimonio!) y menos contaminación por dióxido de carbono emitido por los coches.

Los clientes aprovechan su entusiasmo para escoger ir en bicicleta (algo que quizás no han hecho desde hace un tiempo) y con alegría descubren los tranquilos caminos y el paseo revitalizante.

En suma, orientar cualidades como la autorregulación, la ciudadanía, la esperanza, la perspectiva y la inteligencia social puede ser una forma efectiva de conducir el cambio hacia unos comportamientos más orientados a la sostenibilidad.

Turismo feliz y frugal.

Actualmente la gente quiere experiencias de viaje personalizadas. Aquí yace la oportunidad para la gente de negocios buscando construir su marca en la forma más sostenible posible.

Involucrando a la gente en la creación de una experiencia turística sostenible puede llevarlos a comportarse en nuevas y divertidas formas. Ejemplos como Coral Cay Conservation, Echidna Walkabout y Chepue Ecolodge, todos ellos involucran a los clientes para ayudar a conservar los recursos.

Este año se conmemoran 20 años del movimiento de Turismo Responsable. El turismo está lentamente evolucionando y con él oportunidades para los individuos para aplicar nuevos conocimientos y habilidades que pueden ser experiencias transformadoras. Estas pequeñas acciones (conocidas como el “efecto Copenhague”) pueden hacer una diferencia significativa.

Introduciendo psicología positiva en el diseño de experiencias turísticas, los clientes, voluntaria y felizmente, cambian su consumo material por formas de consumo no materiales que los benefician, a su salud y al medio ambiente, permitiendo al sector servicios pedir a los clientes que dejen una huella más amable y feliz.

Este es un extracto de un artículo previamente publicado en The Conversation y traducido por nuestra colaboradora Laura Basagaña Illa. Puedes leer el artículo original aquí: A green and happy holiday? You can have it all.

 

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